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Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor sea contigo.
Bendita eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús,
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros los pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
No, no.
¡No, no!
¡No, no, no!
¡No!
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡Ayuda!
¡No, no, no!
¡Ayuda!
Por favor...
ayuda.
¡No!
¡Ayuda!
Lo siento, pero, ¿cuánto más tardará esto?
Tengo que hacer mis votos esta noche,
y realmente no puedo llegar tarde.
¿Habla inglés?
Perdón por la espera.
Es más difícil ahora, cuando llega alguien sin tiquet de regreso.
¿Habla italiano?
Le pregunto si está aprendiendo italiano.
Lo intento, pero es mucho más difícil de lo que pensaba.
Entonces, ¿este convento le compraron el tiquet?
Es muy joven para ser una monja, ¿no?
Qué desperdicio.
Mírala.
Es una vida diferente, ¿sí?
Debió ser una decisión difícil.
No lo veo así...
como una decisión.
Muy bien.
Espero que encuentre lo que busca, Hermana Cecilia.
Sor Cecilia.
Mis disculpas.
Soy el Diácono Enzo. Venga conmigo.
Gracias.
¿Cuánto tiempo falta?
Ya casi estamos allí.
Por aquí, Hermana Cecilia.
¡Hermana Cecilia!
Reverenda Madre.
Sus ojos irradian la luz del Espíritu Santo.
Como si los ángeles la liberaran desde el Cielo.
Esperábamos con ansias su llegada, querida.
Lo siento.
Ella dice que eres bonita.
Gracias. Soy la Hermana Cecilia.
Isabelle.
Isabelle, ¿podrías acompañar a Cecilia a su habitación?
Debo ayudar a nuestras Hermanas a prepararse...
para la celebración de esta noche.
¡No olvides tu lugar y haz lo que te pido!
Déjame mostrarte tu habitación.
Nuestra Señora de los Dolores fue fundada en 1632...
como refugio para las Hermanas mayores...
antes de su transición al Cielo.
- Es realmente hermoso. - Sí, lo es.
Buongiorno, sorelle.
Y trabajamos duro para que siga siendo así.
Los últimos días de nuestras Hermanas, deberían ser...
un ambiente agradable para ayudar a distraerse...
de toda la enfermedad y el sufrimiento.
Todo ello fue construido sobre las catacumbas de San Esteban.
¿Catacumbas?
Están fuera de los límites.
Hola, Hermanas.
Esta es nuestra nueva novicia, Sor Cecilia.
Hola.
La que está en silla de ruedas, su tumor ha hecho metástasis.
Esperamos que se encuentre con Dios al final de la semana.
Hablas de ello de forma muy casual.
La muerte es parte de la vida cotidiana aquí.
¿Has visto a mi papá?
Sí, vamos a buscarlo, ¿sí?
Lo mejor es seguirles el juego con sus delirios,
a menos que se pongan violentas.
Ten cuidado con esta. Muerde.
Lo siento.
Las habitaciones para las cuidadoras...
están allá abajo y arriba.
La oración de la mañana comienza a las 5:00 a. m.,
después es la comida comunitaria.
Y si tienes alguna restricción dietética,
no podemos cubrirla.
Y esta habitación es tuya.
Gracias, Hermana.
Me siento honrada de servir junto a ti.
Eres muy dulce.
Gracias.
No lo digo como un cumplido.
Estoy segura de que esto debe parecerte muy romántico,
pero esta es nuestra vida.
Y te lo prometo, el trabajo es duro,
física y emocionalmente.
Si vienes a encontrarte a ti misma,
hay formas más sencillas...
No vine a eso.
Esta noche no tienes que hacer tus votos.
Aún puedes regresar y Dios te perdonará.
Creo que me ha preparado lo suficiente.
La ceremonia comenzará a las 17:00 horas, en la capilla.
No llegues tarde.
- Hola. - Hola.
- Lo siento. - No, está bien.
Soy Cecilia.
Soy Güendalina. Puedes llamarme Gwen.
Mi habitación está ahí.
¿De qué parte de Estados Unidos eres?
De las afueras de Detroit, Michigan.
¿Eres de por aquí o...?
Más cerca, de Milán.
Estás lejos de casa.
Sí, mi parroquia cerró.
¿El sacerdote se metió en problemas?
No.
No, no, no, nada, nada de eso.
Simplemente poca asistencia.
Y esa Iglesia era mi familia, mi hogar.
Al salir me sentí bastante perdida.
Pero entonces el Padre Tedeschi se acercó a mí.
Sí.
Tiene talento...
para olfatear a pájaros rotos.
No quería ofenderte.
Creo que tal vez todas seamos locas o fugitivas.
¿Qué eres tú?
Ambas.
La próxima vez, si quieres, puedes cerrar la puerta.
Gracias.
Sor Cecilia.
Padre Tedeschi, es un placer conocerlo en persona.
Todos nos sentimos muy bendecidos de tenerla aquí.
¿Cómo le va con el italiano?
Como ci, como ci.
Está bien.
Le traduciré.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Alegrémonos, porque han llegado las bodas del Cordero,
y sus novias se han preparado.
Hermana Cecilia.
Sor Cecilia.
¿Prometes seguir a Cristo...?
Más de cerca, viviendo una vida desprovista...
de posesiones materiales?
¿Prometes liberarte de las exigencias...?
De una relación humana y seguirlo con alegría...
cuando vuelva otra vez?
¿Un voto de pobreza, castidad y obediencia?
Lo prometo.
Que Dios te dé la fuerza para cumplir tus votos...
fiel y alegremente.
Que hagas brillar su luz, para que el mundo la vea.
¿Cómo te sientes?
Completa.
Sí, no... realmente no tenemos nada así en casa.
Cecilia, esta es tu casa.
Lo sé.
Sentí lo mismo cuando comencé aquí.
No crecí queriendo ser sacerdote.
Mi primera carrera fue en Ciencias, Biología.
Llevaba casi dos décadas y no podía...
entender el mundo mejor...
que cuando estaba en la escuela dominical.
Y entonces Dios me mostró un camino.
Él me trajo aquí.
Aquí es donde debía estar.
Lo siento. Lo siento mucho.
Después de dos copas no puedo dejar de hablar de mí.
- Lo siento mucho. - No, está bien.
- Está bien. - ¿Qué hay de ti?
Me imagino que fue una decisión difícil.
Pues la verdad, sí, parecía muy lejano.
Pero las oportunidades en Estados Unidos...
No sentía que Dios me hubiera salvado para eso.
Si es demasiado personal...
No.
Cuando tenía 12 años, había una parte...
del río Saginaw que siempre se congelaba.
Y no importaba el frío que hiciera,
siempre caminaba sobre el hielo.
Y me quitaba los guantes,
y ponía mis manos sobre el hielo.
Y las mantenía allí...
hasta que no podía sentir nada.
No recuerdo que se rompiera el hielo.
Sólo recuerdo ese dolor agudo del frío.
Los paramédicos intentaron reanimarme...
pero mi corazón se detuvo durante casi siete minutos.
Eso suena aterrador.
Sé que Dios me salvó por una razón, pero...
supongo que todavía estoy buscando cuál es esa razón.
Ahora, ¿podría disculparme, por favor?
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