Teresa Venerdì

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Teresa Venerdi 1941 ITALIAN 1080p WEBRip x264-VXT
A Commentary by zizokamal

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The first 200 lines.

NACIDA EN VIERNES

DR PIETRO VIGNALI, ESPECIALISTA EN ENFERMEDADES INFANTILES

Sólo es un momento, un pequeño tirón.

No te va a hacer daño, cariño. No te muevas.

- ¡Uno, dos y tres! - ¡Ay! Me has arrancado veinte.

No, mira, ha quedado perfecto. Tenías una ceja más baja.

- ¿La derecha? - No, la izquierda.

Ahora está más baja la derecha. La has levantado demasiado.

- Levanto también la otra. - ¡No, por favor, basta!

- Eres un chapucero. - Soy médico, no peluquero.

- ¿Ah, eres médico? - ¿Ni siquiera soy eso ya?

- ¿Qué pasa? - El libro de cuentas.

- ¿Estás decidida a irte? - Sí, doctor, soy demasiado sensible.

¿Cómo?

Cuando veo a sus acreedores, se me parte el corazón.

A nosotros no nos importan los acreedores.

Se me parte el corazón por ellos, no por ustedes. ¡Pobre señor Sidoli!

- No te hagas la sensible. Ve a abrir. - Si son ellos, ¿qué les digo?

Diles que no estoy. Si te preguntan por mí, tú di siempre que no estoy.

De acuerdo. Menos mal que es la última vez.

Pase.

- ¿El doctor está en casa? - El doctor no está.

- ¿No es la hora de la consulta? - ¡Entonces está!

Pero si quiere dinero, ya puede marcharse.

Aunque puede intentarlo, sígame. Por suerte, me voy.

¡Papá!

Hola.

- ¿Molesto? - No, ¿por qué habrías de molestar?

- Es la hora de la consulta. - Sí, de 9 a 10.

- Pero no hay nadie. - Casualidad, de costumbre a estas horas...

- Ya. ¿Por qué estás en batín? - Está esterilizado.

Pietro, pero... Oh, perdón.

- Una paciente. Me permites que... - Sí, permito.

Señora, puede continuar el tratamiento que le he recetado.

Una cucharada después de las comidas, agitar antes de usar. Mis respetos.

Aquí estoy, papá.

¿Has cambiado de especialidad, ya no curas a los niños?

- Sí, papa, siempre a los niños. - ¿De veras?

Se trata de un nuevo método: examinando a las mamás

se pueden detectar las enfermedades de los niños.

Ah, bueno...

- ¿Conoces a un tal Francesco Sidoli? - No, no lo he oído nombrar nunca.

¡Qué raro! Por lo visto, está a la cabeza de un grupo de acreedores.

Me ha escrito una carta. ¿Quieres leerla?

No, ya me la imagino.

Tus acreedores creen que la unión hace la fuerza.

- Ya, eso creen. - Pero tú eres el más fuerte

porque no les pagas. - Pero...

Pero ahora basta.

Le he contestado que no es cosa mía.

- No te daré ni un céntimo más. - Pero papá, perdona...

Quiero que veas que realmente hago algo.

Este es mi despacho. Instrumentos quirúrgicos, libros...

Mira el registro de consultas, aquí tienes la prueba.

Espera...

Aquí está. 10 de enero, el niño Tonino Biagini. Urticaria.

Sufría mucho, se rascaba. Debe haber otro...

Aquí está. 15 de julio, Tonino Biagini. Urticaria.

- ¿No estaba curado? - Era un caso rebelde.

Entiendo.

Papá, te lo aseguro, soy de buena voluntad.

Pero si no hay clientes, no es culpa mía.

Pietro, no perdamos más tiempo, ya he tomado mi decisión.

Esta es una carta de presentación para el orfanato de Santa Chiara.

- ¿Me quieres llevar al orfanato? - ¡No!

Te he conseguido el puesto de inspector sanitario.

El sueldo es de 1200 liras al mes. Tienes casa, vivirás estupendamente.

- ¿Estupendamente? - Si no quieres ese trabajo,

el profesor Moretti, en Teramo, te cogerá como asistente.

Tú eliges.

ORFANATO RELIGIOSO SANTA CHIARA

Permiso.

Por favor.

Perdón.

- ¿Por quién pregunta? - Traigo una carta para la directora.

- Es una carta de presentación. - ¿Y bien?

- Tengo que presentarme. - Pase.

Adelante.

- Siéntese. - Gracias.

Usted es especialista en enfermedades infantiles.

- Sí, pediatra. - Muy bien.

Espero que no tenga que demostrarnos sus habilidades como médico.

Nuestras internas gozan de excelente salud.

Mejor.

Dígame, ¿sus obligaciones profesionales

le dejan tiempo libre para dedicar a nuestra institución?

No mucho,

pero haré lo posible. ¿Tengo que venir todos los días?

No, no hace falta,

su antecesor venía una vez cada 15 días

cuando la salud se lo permitía. Pobrecito.

- ¿Murió? - No, se casó.

- ¿Era joven? - 74 años.

- Después de casarse, se retiró. - Entiendo.

- ¿Están listas las niñas? - Sí, señora directora.

Están listas las niñas.

Puede empezar la primera inspección.

¿Ahora?

Ya que está aquí... Así conocerá nuestra institución.

- Con mucho gusto. - Por favor.

- ¿Cuántas chicas son? - 80.

Esta es la señorita Moracchi.

- Por favor. - Por favor.

El doctor Vignali, el nuevo inspector. La señorita Ricci y la señorita Banfi.

- Mucho gusto. - Igualmente.

Por favor.

La señorita Lentini. Nuestro nuevo inspector sanitario.

- Encantada. - Encantado.

- Gracias. - Por favor.

- Por favor. - Por favor.

¡Buenos días, señor director sanitario!

Buenos días.

- Puede empezar. - ¿Qué cosa?

- La inspección. - ¡Ah, ya!

- ¿Qué tal la salud? - Muy bien, señor inspector sanitario.

Me alegro.

¿Qué tal el apetito?

Muy bien, la comida es excelente y abundante.

- Se nota. - Demos gracias a Dios.

Démosle gracias.

- ¿Qué tal? - Muy bien, señor inspector sanitario.

- Esta niña está pálida. - Ha estado indispuesta.

- ¿Qué te ha pasado? - La fiebre del heno.

- ¿Qué le recetó mi antecesor? - Aceite de ricino.

- Muy bien. ¿Te ha hecho bien? - Sí, señor inspector sanitario.

- ¿Estornudos? - Muchos.

- ¿Prurito? - Siempre.

Habrá que insistir con el tratamiento.

- Entonces, yo... - Doctor...

Dime, pequeña, ¿qué habéis comido hoy?

- Sopa de verduras. - ¿Te ha gustado?

- Mucho. - Bien.

- ¿Y después de la sopa? - Bacalao con patatas cocidas.

- ¿Te gusta el bacalao? - Mucho.

- Pero hoy no te lo has comido. - Quiero comérmelo, pero no me entra.

- ¿Qué es lo que más te gusta? - La langosta.

- ¿Les dan langosta a menudo? - ¿Doctor, langosta?

¡Ah, es verdad! Es indigesta, pesada.

¿Por qué me miras con esa cara de susto?

No es una cara de susto, es mi mirada normal.

Tiene una hipertrofia de la glándula tiroides.

- ¿Qué le recetó mi antecesor? - Aceite de ricino.

Perfecto.

¿Hemos terminado?

- ¿Dónde está Teresa Venerdì? - No lo sé.

Está en la enfermería, dándole la medicina a Graziella.

Asistía a su antecesor como aprendiz de enfermera.

- ¿Quiere ver la enfermería? - No importa, otra vez.

Ya que está aquí.

- Sí, ya que estoy aquí. - Moracchi, acompáñelo a la enfermería.

- Adiós. - Adiós.

- Adiós, señor inspector. - Adiós.

Qué hombre más elegante.

Chicas, al jardín.

Esta es la farmacia, y esta la enfermería.

Pia, enséñele la enfermería al señor inspector sanitario.

- ¿Aún me necesita? - No, gracias.

- ¿Es usted la aprendiz de enfermera? - No, soy enfermera desde hace 35 años.

Por favor.

Dos...

...tres...

...¡y cuatro!

Teresa, ¿qué haces? ¿Qué pensará de ti el señor inspector sanitario?

Era para hacerle tomar la medicina a Graziella.

Qué manera más extraña de administrar medicamentos.

- ¿Se la ha tomado? - No, me la ha escupido.

Graziella, demuestra que eres una buena chica.

Yo soy buena, pero no quiero tomarme la medicina.

Doctor, inténtelo usted, tal vez lo consiga con su tono serio.

¿Qué cuentos son estos? ¡Qué vergüenza! ¡Tómate enseguida la medicina!

- ¡Tómatela tú! - El tono serio no funciona.

¿Es cierto que es bueno el aceite de hígado de bacalao?

Exquisito. Delicioso.

- ¡Mentiroso! - ¡Graziella, así no se contesta!

Nos lo tomaremos nosotros también.

- Como lo hacía el doctor Paoloni. - De acuerdo.

Ahora verás como el doctor se toma la medicina.

- Pero... - ¡Rápido!

¿Has visto? Ahora te toca a ti.

- ¿El Dr Paoloni hacía siempre esto? - Sí.

Hay que cambiar de método, esto no se puede hacer con el aceite de ricino.

¿Puede ver a Elisabetta?

- ¿Qué le pasa? - Urticaria.

Es mi especialidad.

Hay que evitar la fruta cruda.

Nada de peras, manzanas, higos...

No le damos nunca, pero aún así no se cura.

- ¿Tú también estás enferma? - No, he venido de visita.

¡Eres una visitadora! Veamos las piernecitas.

- Mañana. - ¡Cómo que mañana! Déjame ver.

- ¿Dónde has cogido esto? - No lo sé, antes no estaba.

Haría falta un tratamiento de "azotes". ¡Esto no es bueno para ti!

- ¿Qué debemos darle para la urticaria? - Podemos darle...

Podemos darle...

¿Esta también necesita ejemplo para tomarse la medicina?

Todas las niñas son iguales.

Démosle tamarindo con agua de Seltz y cáscara de limón.

Si la enfermera viene a mi casa...

- Toma. - No, gracias.

- Come, tú no tienes urticaria. - Gracias.

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