The first 200 lines.
So-yeon.
Vale.
So-yeon.
So-yeon.
Dale algo de tiempo.
Será como volver a nacer.
¡Gi-su!
¡Yang Gi-su!
Quieto.
Apártese de So-yeon.
Voy a curarla.
Si me detenéis, morirá.
- Voy a disparar. - Gi-su.
Su experimento se ha cobrado más de cien vidas.
So-yeon no se va a recuperar.
Si de verdad quiere salvar a su hija, deja que muera.
No, ya sé cómo hacerlo. Yo mismo lo he probado.
Mira. Aquí. Me lo he inyectado.
Esto hará que se recupere.
¡Yang Gi-su!
No, por favor.
¡No toques eso!
Lleváoslo.
Vais a matar a So-yeon. ¡Se va a morir!
TERREMOTO
So-yeon.
¡No!
CAZADORES EN TIERRA INHÓSPITA
¿Qué cojones…?
Mierda.
¡Socorro! ¡Ayuda!
¡Quita! ¡Fuera!
- Anda, ven aquí. - Me lo has quitado, lo tenía a huevo.
¿Qué más da? Venga, nos lo llevamos entero.
Va a estar tremendo.
Ay, Señor…
Abuela, te tengo dicho que me pidas ayuda para lo que sea.
No es nada, Su-na. Solo quería tomar un poco el aire.
Tienes malas las rodillas.
Va, siéntate. Yo me encargo del resto.
Ya no recuerdo cuándo llovió por última vez.
Caramba…
No hay nada de agua potable por la zona.
Su-na, ¿y si buscamos un coche y nos vamos al Distrito de los Autobuses?
Creo que prefiero quedarme aquí contigo, yaya.
Que haya más gente no significa que estemos más a salvo.
¿Te acuerdas del lío con los caníbales?
También eran gente amable antes de la sequía.
No solo hay personas malas en el mundo.
Bueno, la mayoría de las que he conocido lo eran.
Su-na.
Yo lo veo de esta forma:
cada uno cosecha lo que siembra.
Aunque abunde la maldad,
no dejes de abrirte a los demás. Un día, conocerás a gente buena.
Así pienso yo.
Confías demasiado en las personas.
Antes del fin del mundo, lo entendería.
Pero, por desgracia, ya ni recuerdo cómo eran las cosas entonces.
Oye, sí, vamos al Distrito de los Autobuses.
Además, hoy venía Nam San, ¿no?
Qué hartura de agua sucia.
Hace meses que no llueve.
Y poco me parece. El año pasado, no hubo lluvias durante más de medio año.
¡Eh! ¡Tenemos carne!
¡Daos prisa!
¡En fila, por favor!
Tened listo el cambio.
Señor, a la cola, por favor.
Estupendo.
Botas de agua.
- San. - ¿Botas de agua?
Siguiente.
No, eso no basta.
A mí me mola.
Anda, toma.
Ahí va…
Esto debería bastar
para llevarme la cola completa.
Enterita.
¿Las joyas se comen? Arreando.
Cuando la situación se calme y las cosas vuelvan a su cauce, estas…
Tiene usted demasiada fe, señora.
Han pasado ya tres años desde el apocalipsis.
Asuma la realidad.
Anda, tome. Al menos llévese esto. Hale.
No deberíamos, ¿eh? Que quede entre nosotros.
- ¿Se come crudo? - Cocínela antes. Es venenosa.
¿Qué traen?
Arroz.
Gracias.
- Buenas, Ji-wan. - Su-na.
Hola, señor.
Hola, Su-na. Señora…
Buenas.
No hacía falta que vinierais.
Con tu abuela como está, podríamos habernos acercado.
No te preocupes, majo. Nos apetecía venir.
Al fin y al cabo, Su-na le debe la vida a Nam San.
Ya han pasado tres años.
Hemos abusado de su confianza. Me sabe mal.
No tenía por qué. Gracias, señora.
Me alegra ver a Su-na tan guapa.
Gracias, señor.
Nada, hija.
- Anda, llevaos algo de carne. - Su-na.
He cazado un cocodrilo.
¿Seguro que no ha sido Nam San?
Que fui yo.
Le he traído esto a cambio.
¿Lo has dibujado tú? A ver.
Madre mía, qué maravilla.
Qué artista.
- Gracias. - De nada.
¿Y para mí? Siempre voy a cazar con él.
Vamos, cariño, hay gente esperando.
Perdonen.
Hasta luego.
Cuidaos. Adiós.
- Vamos. - Chao.
Siguiente.
No veas el chiringuito que se han montado aquí, ¿no?
Viviendo la vida. Joder…
¡Escuchadme, vecinos del Distrito de los Autobuses!
Nos presento.
Somos de la comisaría de Jamsil.
Mirad. Aquí la prueba.
Siempre y cuando cooperéis,
nadie resultará herido, ¿vale?
Y ahora se callan como putas…
En fin, estamos aquí porque…
A ver, aquí está.
Venimos en busca de un conocido criminal.
Y resulta
que le hemos seguido la pista hasta este barrio.
De modo que agradecería vuestra colaboración.
Mira, quieto parado.
El tío ese se parece. ¿Tú qué dices?
- Sí, es verdad. - Cogedlo.
¡No soy yo!
Esa, la de ahí, la que va emperifollada.
Suelta. Si soy una mujer.
Ya, claro. Es que es una mujer.
Sí, claro…
¡Eh! ¡Tú!
Andando.
Suelta, cojones.
Te crees muy fuerte, ¿no, cabrón?
¿Y tú eres poli?
¿Qué hemos dicho? Cooperad y nadie saldrá herido.
¿Qué edad tienes tú?
¿Y qué importa?
Qué alegría de verte.
Ya no quedan muchos chavales de tu edad.
Vete a lavar, cerdo.
Venga, abuela.
Será zorra la muy niñata…
- Hijo de… - ¿Cómo has dicho?
¡Déjala, mamarracho!
Venga.
- Yaya. - Capullo.
Su-na, ¿estás bien?
Estaos quietos.
Apartaos.
Quita.
¿Qué coño haces?
¡Muere, cabrón!
¿Qué es eso, un punzón?
¿Eres el jefe?
No, señor, yo no soy el jefe.
¿Quién es tu jefe?
Bueno, pues… Tigre, señor.
¿Tigre? ¿El hijoputa ese sigue vivo?
Escúchame, ¿de dónde has sacado el agua?
Del edificio, señor.
- ¿Del edificio? - Sí.
No he visto ningún edificio en ninguna parte.
De verdad.
Está algo lejos de aquí.
No está en una zona muy común, no es fácil encontrarlo.
Allí tienen agua potable.
Mira, si volvéis por aquí, os mataré a todos. ¿Está claro?
Sí, señor. Clarísimo.
Coméntaselo a Tigre.
Por supuesto.
Pero ¿de parte de quién?
Nam San.
¿Nam San… Nam Sam?
Claro. Sin problema, señor.
Vamos.
Siento las molestias.
¡Vamos!
¿Estás bien? ¿Y usted?
Sí, estoy bien. ¿Y tú?
También.
Bombón.
Nam San.
No sé, puede que lo de antes fuera cierto.
¿El qué?
Lo del macarra ese, que había sacado el agua de un edificio.
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