The first 200 lines.
ESTA ES UNA OBRA DE FICCIÓN INSPIRADA EN HECHOS REALES,
LOS NOMBRES DE LOS PERSONAJES
Y LUGARES HAN SIDO CAMBIADOS PARA PROTEGER
A LAS PERSONAS INVOLUCRADAS.
YO VI A SATANÁS
CAER DEL CIELO, COMO UN RAYO.
18
Por favor.
Buenas noches.
DIARIO DE UN EXORCISTA
¡Por favor, por aquí, acompáñenme!
¿Sentiste eso, hermano?
Nunca sentí una energía tan fuerte y tan oscura.
- Está sucediendo. - ¿Qué está sucediendo?
¡Él logró entrar en nuestro mundo!
¿De quién están hablando?
Rápido, Padre Fabio, rápido, llévenos hasta ella.
Sí, sí. Por aquí.
CAPITULO 1 EL CASO DE MARIA LÚCIA
De ahora en adelante depende de ustedes,
ya no puedo continuar.
¡Lo siento, no puedo!
Miren, esta es la puerta que lleva a la escalera de la torre.
Ella está ahí arriba. ¿Ahora, me puedo ir?
- Puede. - ¡Gracias!
- ¿Estás listo? - Siempre.
UNA PELÍCULA DE RENATO SIQUEIRA
Maria Lúcia, estamos aquí.
¡En nombre de Jesús, te ordeno que salgas!
Los estaba esperando.
¡En nombre de Jesús, te ordeno que salgas!
¡Sal de ese cuerpo ahora!
DIARIO DE UN EXORCISTA CERO
¡Padre, ayúdeme, por favor!
¡Por el amor de Dios, Padre, ayúdeme!
Es él, es él, es él...
Mi nombre es Lucas Vidal,
soy un padre especializado en exorcismo desde hace 35 años.
Para los creyentes soy su salvación,
para los incrédulos soy una farsa.
¡Padre Lucas!
¿Padre Lucas?
Sí.
Hay dos jóvenes en el portón y quieren hablar con usted,
están produciendo una película.
Puedes hacerlos entrar, por favor.
- Claro, claro. - Por favor.
Un momento, por favor.
¡Padre Lucas!
¿Padre Lucas?
Mire, aquí están los jóvenes de los que le hablé.
Lo siento, estaba distraído, pensando en la inmortalidad del cangrejo.
- ¿Cómo está, Padre? - ¿Todo bien?
Con permiso, siéntanse en casa.
Muchas gracias por recibirnos, Padre.
¿Cuál es su gracia?
¿Cuáles son sus nombres?
Disculpe, el mío es Renan,
- y él es Bruno. - El mío es Bruno.
- ¡Siéntense, por favor! - Con permiso.
¿Ustedes aceptan agua, una taza de café?
- Sí, tomaré un café. - Yo quiero un poco de agua.
¿Y usted, Padre?
Para mí nada, gracias, hermana, muchas gracias.
Bueno, con permiso.
Ayer, por teléfono,
me dijeron que están produciendo una película sobre exorcismo.
Eso, exactamente, Padre.
¿En qué puedo ayudarlos?
Bueno, Padre, como usted ya sabe,
Bruno y yo acabamos de graduarnos.
Y estamos produciendo un largometraje...
pero queremos producir algo diferente,
fuera de lo común,
¡que cause miedo en las personas, un susto!
Y por eso elegimos el exorcismo...
El hecho es que no queremos hacer algo convencional,
algo que ya se haya hecho,
queremos una historia real, 100% verdadera.
Yo creo que una película pequeña
puede convertirse en una gran película.
- Entonces, Padre, ¿qué opina? - ¡Manos a la obra!
- ¡Manos a la obra! - Claro.
Padre, es muy sencillo, ¿de acuerdo?
Cuando diga "acción", usted comienza
a contar su historia, de su familia, de donde usted nació.
¡Es muy sencillo, puede estar tranquilo!
Perfecto.
¡Acción!
Yo nací en un pequeño pueblo llamado
Santa Bárbara de Gracias
y fue allá que todo comenzó.
Escuchen, ¿qué les parece, si después del desayuno
vamos a andar en bicicleta por el parque?
Yo voy, papá.
¡Ah, no, papá, hoy quería comprar una blusa!
- ¡Ah! ¡Hija! - ¡Ya estaba programado, mamá!
- ¡Vamos! - Vamos, Paula, yo te llevo.
Oye, hijo, antes de que salgamos,
tienes que llenar el neumático de tu bicicleta.
- ¿Bueno? - Cierto.
- Mamá, dame un poco. - ¿Solo un poco?
¡Está calentito! ¿Así está bien?
¡Lucas! ¡Hijo!
Disculpe, él no la vio.
- ¿Se encuentra bien? - ¡Aléjate!
- ¿Qué? - Aléjate de él.
- Aléjate de este hombre. - Pero él es mi papá.
¡No lo es más! ¡Aléjate!
¡Loca! Él es mi hijo, ¿usted está loca?
¡Háganos un favor, váyase de aquí, váyase!
¡Loco es usted, necesita de ayuda!
Doña, por favor, váyase. ¡Usted está loca!
Usted acabó con su familia desde el día que fue a ese ritual.
¿De qué está hablando?
¿Quién le dijo eso?
¿Quién es usted? ¿Eh?
¡Papá, vayámonos! ¡Vamos, papá!
¡Váyase de aquí, vieja loca! Vámonos, hijo.
Pero Julia, nadie sabe
manejar esa máquina como yo,
además, Jurandir me pidió un favor.
¡Jurandir!
¿Por qué no se lo pide a Carlos?
Yo soy el supervisor de esa área, tengo que cumplir con las metas,
además, vivo cerca de la fábrica y no me cuesta nada.
¿Es eso lo que quieres? ¡Vete!
- Amor, yo llego... - ¡Vete, Jonas!
¡Maldita sea!
Mamá, voy a la...
casa de Pedrito a traer una llave de ruedas, ¿bueno?
- Bueno, pero no te demores. - Está bien.
Ya casi voy a servir la cena.
- Bueno, besos, ¡adiós! - Adiós, hijo.
¡Padre Jaime, Padre Jaime!
¡Padre Jaime, por favor, Padre Jaime!
Padre, Padre. Por el amor de Dios, ayúdeme.
- ¡Ven! - Ayúdeme.
Calma, calma. ¡Ven!
¡Vamos!
¡Rápido, corre a la capilla y trae mi libro de rituales, rápido!
Él quiere salvar a todo ser humano.
Oh Dios, que para la salvación de la humanidad,
uniste el agua a los principales sacramentos.
Escucha, Santo Padre, el gemido de la iglesia suplicante
y no permitas que tu hijo
sea poseído por el padre de la mentira
y que tu siervo redimido por el precio de la sangre de Cristo,
sea atrapado en las garras del diablo.
No dejes que el templo de tu espíritu
sea habitado por un espíritu inmundo.
¡Oh Dios! ¡Ayúdame!
Papá, ¿eres tú?
¡Está con una cara buenísima!
Si fuera siempre así.
¡Te demoraste, muchachito!
¿Qué te pasa, hijo?
¿Qué pasó? ¿Por qué esa cara?
Vine corriendo.
Vamos a comer.
Pero antes de eso, vamos a hacer nuestra oración, ¿no?
Vamos a comenzar. Ven, hijo.
Gracias, Señor, por esta comida,
que el Señor nos mantenga siempre unidos
y con mucha salud.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado...
¡Hey! Cálmense. ¿Por qué el miedo?
Estoy aquí, todo está bien,
cálmate, hija, cálmate, Lucas.
¡Qué susto, hombre!
¡Ya era hora!
La próxima vez, duerme fuera,
porque si no tienes consideración por mí,
tenla por lo menos por tus hijos.
¡Mi amor, perdóname!
Pero tengo que protegerlos.
¿Protegernos? ¿Qué quieres decir, Jonas? ¿Estás borracho?
Hijo, no importa donde vaya el alma,
lo importante es cómo regresa.
¿Pero qué dices? ¿De qué estás hablando?
Jonas, ¿qué estás haciendo?
- ¡Jonas! - ¡Papá!
¡Jonas! Jonas, ¿qué haces?
¡Jonas, mi amor! ¡No hagas esto!
¡Papá!
¡Oh, Jonas!
- ¡Padre Lucas! - Hola, Eduardo, ¿todo bien?
Estabas allí dentro y no te vi...
- ¿Cómo estás? - ¡Estoy bien, gracias a Dios!
- ¿Y el seminario? - Va muy bien.
Disculpe venir así con prisa, ¿pero se acuerda de su viejo profesor?
- ¿El Padre José? - ¡Sí, claro!
Él me pidió que le diera un mensaje.
Vaya, hace unos dos años que no hablo con el Padre José,
tengo curiosidad, quiero escuchar.
Él no me dijo mucho, Padre Lucas, pero
me pidió que le entregue esta carta.
Y dijo que el asunto es de extrema urgencia.
Sí, voy a leerla y a ponerme en contacto con él.
Está bien, ahora tengo que irme.
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