The first 185 lines.
Sin saber si había sido un sueño o realidad,
tras su encuentro con la sacerdotisa menor
Jurota despertó pasado el mediodía, con las cigarras de inicio de verano.
Al lado de donde había dormido encontró unas tablillas de madera desconocidas.
Se notaba que las habían escrito con prisa usando algo duro.
Allí se describían los tres hechizos que la sacerdotisa menor había dejado:
un plan para lidiar con lo que acechaba en la montaña.
La gran serpiente, agotada,
necesitaría tiempo para controlar el cuerpo de la sacerdotisa menor,
y esta había ganado tiempo
al huir con sus extremidades y sellarlas en la montaña.
Según sus cálculos, el tiempo hasta que el peligro regresara era…
Unos siete años.
Jurota estudió por seis meses las notas que le habían dejado,
descifró las ubicaciones de los dos brazos malditos
y la cabeza sellada de la serpiente.
Guiado por el sonido de los cascabeles,
fue adonde dormía la fusión de la serpiente y la sacerdotisa.
Tras verificar cada lugar,
se reunió con su padre adoptivo y mentor, el carpintero local,
para contárselo todo, advertirle,
y decirle que pensaba abandonar el pueblo.
Se iba a un lugar mencionado en una carta de la familia de la sacerdotisa:
una antigua invitación a la ciudad de Kyo
dirigida a quien había enseñado a las sacerdotisas.
Nunca se acerquen a ella.
"Si la ves, enfermarás. Si la profanas, te maldecirá".
Desde tiempos inmemoriales la llaman Yamatagi Madara.
Yama
Yamatagi
Yamatagi Ma
Yamatagi Madara
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Dara-san of the Reiwa Era
Hinata Misogiya.
La hija de la familia que cuida la montaña donde estoy sellado
y los restos de la sacerdotisa.
Eso ya la hace importante.
Pero esa mocosa hizo un pacto con la malvada sacerdotisa que usurpó mi trono
y tiene la extraña fuerza espiritual para usar parte de su poder.
En otra época, habría sido una gran hechicera.
Enviar una parte de mi espíritu
al territorio de la sacerdotisa era arriesgado,
por eso busqué a Amane en otro lugar.
Pero su fuerza espiritual y su alma resistente
hacen que tomar el control sea lento y tedioso.
Un día serás carne de mi carne…
Mientras mi alma no se haya asentado en ti, deberás evitar a los Misogiya.
¡Hola!
¿Humanos?
Creo que no nos quedamos a dormir y hacer la tarea desde quinto grado.
¡Es verdad!
Finge que se lo toma en serio, pero como no se esfuerza, saca calificaciones normales.
m 0 0 l 200 0 200 50 0 50
Saca buenas calificaciones en todo, menos en música
m 0 0 l 200 0 200 50 0 50
Es el momento perfecto para hacerlo,
ya que las vacaciones empezaron antes de que Amane se instalara.
Gracias por preocuparte y por la invitación.
Nos vamos a divertir un montón.
¡Menos risas!
Supongo que es una suerte que mi posesión no se haya completado aún.
Ni siquiera alguien tan sensible como esa Misogiya puede verme todavía.
Amane, ¿alguna vez le has salvado la vida a una serpiente?
Ni idea…
¡O quizá sí me ve!
Aunque pueda verme,
no tiene forma de saber que soy el gran Yamatagi Madara.
¿Ni a una anguila o algo?
¿Tengo pinta de anguila?
Este lugar… me resulta familiar y a la vez incómodo.
¿Será porque esta montaña fue mía y ahora es la sacerdotisa quien la vigila?
Si estuviéramos más arriba lo entendería,
pero que su presencia sea tan fuerte donde vive la gente…
¡Idiotas, avísenme con tiempo si van a venir visitas!
Yo tampoco sabía que vendrían.
¿Quién es esa?
Pues…
Mi esposa.
Una amiga de la familia.
No debería mostrarme ante otros humanos.
¿Y si empiezan a preguntarnos cosas raras?
Además, esa presencia…
No puedo asegurarlo, pero me recordó al antiguo Yamatagi Madara.
Esta casa es mi dominio.
Nadie aquí debería poder ocultar su naturaleza.
La verdad es que el miasma de Madara no estaba completamente sellado.
Una pequeña parte se filtró en la tierra y la contaminó.
No es suficiente para hacer daño a nadie, pero si buscara,
encontraría pequeños charcos de esa energía.
Quizás alguna de sus amigas haya tocado uno sin querer.
Tal vez debería ayudarlas a purificarse antes de que sea tarde.
¡KO!
Mierda, qué bien juegas. Muy buena partida.
Eso estuvo cerca.
No pensé que la sacerdotisa estaría por aquí.
Con suerte, mi recipiente se retirará pronto.
Amane, ¿te vas a quedar a dormir?
Por supuesto.
Parece que no.
Me da rabia no poder vencer
a la sacerdotisa con la parte de mi espíritu que usé para esta posesión.
Con ella aquí, no puedo drenar el poder espiritual de los demás sin riesgos.
En la escuela puedo absorber un poco, lo justo para no levantar sospechas,
así que esperaba poder beber a gusto aquí.
¡Qué frustrante!
¿Ya te vas?
¿Qué quieres que haga? Su mamá volverá pronto.
Si me voy ya, no tendré que cruzármela.
Qué aburrida.
Por cierto, ¿no te comentó nada de la muñeca que hiciste con mi pelo?
De hecho, le gustó.
Preguntó por el patrón y los detalles.
Esta Chiyo…
Ahora que la sacerdotisa se fue, el ambiente de la casa cambió.
¡La invitaron a entrar y convirtió la casa en su dominio temporal!
La fuerza espiritual de esta niñita Hinata es enorme
y seguro que tiene la protección de la sacerdotisa.
Pero, incluso ahora, debería poder drenar la energía del resto.
Cuando mi poder crezca en la hora del buey, podré empezar.
Aparte de Hinata, en la casa están tres compañeras de Amane,
los padres de la niña,
su abuelo
y su hermana menor.
Como era de esperar, su familia tiene una fuerza espiritual muy potente.
Mejor.
¡Tengo un banquete ante mí y pienso darme un festín!
Buenas.
Buenos días.
Hola.
¿Tampoco salvaste a ningún gusano o lombriz?
¿Eso importa mucho?
La forma de posesión de Yamatagi Madara
había cortado las ramas que iba a usar para absorber energía espiritual,
así que tenía menos poder que antes.
¿Soy yo o te rellenaron?
Mientras, Daradaradara, que se había comido ese poder…
estaba más rellenita.
m 4 0 l 196 0 b 198 0 200 2 200 4 l 200 46 b 200 48 198 50 196 50 l 4 50 b 2 50 0 48 0 46 l 0 4 b 0 2 2 0 4 0
Daradaradara Se cree que el pelo de una mujer es un vehículo de su voluntad, por eso suele usarse para hacer objetos malditos. Esta muñeca grande de peluche está rellena con pelo de Dara. Su parte baja, como de serpiente, hace que parezca un cojín. Normalmente, hacer una muñeca con parte de un espíritu y ponerle nombre sería una locura, pero como Dara es tan blanda con los Misogiya, esta muñeca solo está maldita en teoría, pero no supone ningún peligro.
¿Qué quieres de mi maestro?
El hombre se instaló en la montaña, no muy lejos de la capital.
Hacía tiempo que no recibía visita.
Se llamaba Kenju.
Si viniste hasta aquí para visitar a un pobre viejo,
es que eres alguien muy peculiar o no te quedaba otra.
Vine a verte tras leer esto.
Esta invitación es antigua, aunque la recuerdo.
Es de cuando enseñé a unas gemelas que no se parecían.
Por la cara que pones, entiendo que no les va muy bien.
¿Qué les pasó?
Entiendo. Si lo que dijo la sacerdotisa transformada es cierto,
quedan seis años.
¿Quieres aprovechar ese tiempo para que te enseñe
a lidiar con esta amenaza tan grande?
¡Sé que es mucho pedir, pero te lo suplico!
Dos meses.
Aprenderás lo básico:
a manejar, guardar y mantener herramientas malditas.
Eso es lo único que puedo enseñarte.
Yo no tengo las manos limpias.
He aceptado dinero para maldecir a la gente.
Pero, pese al pasado, ahora vivo aquí tranquilo.
Por mucho que me fastidie,
mi deber como maestro es limpiar los desastres de mis alumnos.
No sé si podré cumplir con lo que esperas de mí.
Ni siquiera sé si viviré otros seis años…
Pero bueno, dada la situación, puedo aceptar un último aprendiz.
¡Kaoru!
Voy a cambiarme y a salir.
De acuerdo.
¿Tienes algo que hacer?
Sí, en la asociación local de niños
van a hacer un evento durante las vacaciones.
Una formación donde le das un regalo a quien tienes al lado
m 0 0 l 200 0 200 50 0 50
En una de las partes, los niños se darán regalos.
Toma, para que lo des, Dara.
¡Dudo que nuestra diosa quiera alguien de sus fieles
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