The first 200 lines.
Traducción por Sava Shan
LA GUERRA ES CRUELDAD;
DE NADA SIRVE TRATAR DE CORREGIRLA.
ENTRE MÁS CRUEL SEA, MÁS RÁPIDO ACABARÁ.
WILLIAM TECUMSEH SHERMAN, GENERAL DEL EJÉRCITO DE LA UNIÓN
SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS
LA SALA COMÚN
Oí que disparaste.
¿Qué era?
Algo pequeño y rápido.
¿Un conejo?
Tal vez.
No sé si en realidad estaba ahí.
Cuando esa arma suena,
todo lo que se mueve se va.
¿Por qué es tan difícil cuando lo único que hay es un conejo y tú?
El bosque es grande y el conejo es pequeño.
¿Puedo empezar?
Sí, todas vamos a empezar.
Le pregunté a mi hermana.
Esa no es manera de hablarle a Mad.
¿No quieres comer?
Tengo frío.
¿Qué? ¿Qué pasa?
Los vi.
¿A quiénes?
A papá y a Nathaniel.
Fue solo un sueño.
Pero yo estaba ahí.
Sigue durmiendo.
Sigo añorando que regresen a casa.
Ellos no pueden abandonar sus deberes.
Sentí como si fuera de verdad,
que me necesitaban.
Lo que pasa cuando duermes no es real.
Ven aquí. Duerme cerca de mí.
Me parezco a ella.
Sin duda.
Este vestido me sienta muy bien.
Ya casi me queda.
Deberías quitártelo.
Pero apenas me lo puse.
Louise, no quiero volver a ver ese vestido afuera.
¿No te dije que te lo quitaras?
No me dio la gana.
Louise, te lo pido, por favor.
—¿Por qué te importa tanto? —Porque lo vas a arruinar.
No quiero escardar.
¡Tampoco me gusta que ella me mire así!
Ve a cambiarte y vuelve a trabajar.
Ella es la negra, que trabaje ella.
Ya lo hablamos, Louise:
ahora todos somos negros.
¡Augusta!
¡Louise! ¿Qué ocurrió?
—Louise, ¿qué pasó? —Un mapache.
¡Ella debía estar trabajando contigo!
No la puedo vigilar todo el tiempo.
Hay trabajo que hacer y a veces tiene que aprender la lección.
Llevémosla adentro.
Uno, dos, tres.
Necesitamos medicina.
Tal vez tengan algo en la casa de los Weaver.
Déjame hacerlo.
Deberías ir.
¿Clara?
¿Hola?
¿María?
¿Clara?
¿María?
Gracias, niña.
—Augusta. —Caleb.
No deberías estar aquí.
¿Ha visto a alguien de los Weaver? ¿Ha visto a Clara?
Vi a María la última vez.
María está muerta.
No.
—Tomó veneno. —Que Dios la perdone.
Allá está sentada.
¿Viniste aquí solo para decirme eso?
No. A Louise la mordió un mapache.
Debes dar la vuelta e irte de aquí.
—Toma. —¿Para qué es esto?
Pronto lo sabrás.
Buena chica.
Fui a casa de los Weaver en busca de medicina.
Vine a ver si usted tenía.
No hemos tenido medicina en mucho tiempo.
—Vete antes de que se levanten. —No puedo irme con las manos vacías.
Espera aquí.
—Pero me dijo que no... —Eso no es medicina.
¿Pero funcionará?
Es probable.
¿A dónde te diriges?
Al este. Viaje nocturno.
—¿En qué vas? —Un caballo cansado.
Llévate a Capitán.
Es un buen caballo.
¿Por qué está siendo buena conmigo?
Conocía a tu papá. Era un buen hombre.
No daba problemas.
Ey, ¿cuánto más vas a...?
Lo estamos guardando para alguien que lo necesite.
—Veo que tiene más licor. —Claro.
Sí. Aquí tiene.
Oh, ¿qué tal?
Ey, Moisés. Este lugar trae más suerte de lo que pensábamos.
No sabía que aún las hacían...
así de lindas.
¿Quieres acompañarme?
Tal vez más tarde.
—¡Está casi vacío! —Sí.
Buscaré más, sí. Hay mucho más... atrás.
Ve arriba.
¿Les provoca un pedazo de mí?
Tú también quieres, ¿verdad?
¿A dónde vas, querido?
Allá no hay nada.
Tu bocas hace mejores cosas que hablar.
No creo que al perro le guste eso.
Por lo que veo, a ese perro no le gusta casi nada.
Combate.
¿Qué?
El perro.
Se llama Combate.
Le queda bien.
Es un gran caballo para una mujer como tú.
Vete ahora, Augusta.
¿Vas a algún lado?
Así es.
¿Tú sola?
No. Ella tiene su gente.
Deberías irte.
Vete ya.
Vete.
Adelante.
No llores.
Debes tratar de dormir.
No quiero.
Seguiré hablando hasta que lo hagas...
Recuerdo la historia de papá sobre una muchacha y su hermana.
Una muchacha que iba a ser asesinada por un rey.
¿Cuál rey?
—No sé, un rey cualquiera. —¿Por qué la iba a matar?
Supongo que hizo algo que no le gustó al rey.
Como sea.
Todo el pueblo se presentó para la ejecución; su hermana también.
Y la hermana se le acercó a la muchacha, estaba llorando,
y le dijo:
"Cuando el rey te pida que digas tus últimas palabras,
dile que quieres que yo te cuente una historia".
Cuando el rey le preguntó, la muchacha dijo:
"Quiero que mi hermana me cuente una historia".
Y el rey le concedió la petición.
La hermana se le acercó a la muchacha.
Empezó a contar una historia tan buena,
que el rey no podía dejar de escucharla.
Amaneció, atardeció y luego anocheció.
Y todo el pueblo seguía allí de pie,
bien quietos, con el corazón en la garganta.
Y de un momento a otro, en la parte más emocionante,
se detuvo.
—¿Por qué? —Ella le dijo al rey:
"¿Quiere escuchar el final? Se lo contaré mañana,
si le da a mi hermana un día más".
El pueblo sabía que eso significaba una muerte segura para las dos,
pero el rey, queriendo saber el final,
aceptó.
¿Qué historia contó ella?
Solo recuerdo que la contaba.
¿El rey la mató luego?
Pero, al otro día, tan pronto la hermana terminó de contar la historia,
empezó a contar otra y se detuvo en la mejor parte.
Y lo mismo pasó la noche siguiente,
y la siguiente, y la siguiente,
durante casi mil noches.
¿Qué le pasó a la muchacha?
Bueno.
Mientras su hermana siguiera contando historias,
ella nunca moriría.
Y su hermana...
Creo que después de todas esas historias,
el rey se casó con ella.
No sabía que necesitabas la boca para caminar bien.
Si te hubieran mordido a ti, aún estaríamos en el bar y no caminando.
Eso que estás haciendo no se llama caminar.
—¿Crees que vamos en la dirección correcta? —Hay un solo camino.
Los dos sabemos que se puede ir en cualquier dirección en un...
¿En un qué?
Camino.
Es la dirección correcta.
—¿Podemos parar un minuto? —A ver, Henry...
¿Qué encontró?
Parece que sí vamos en la dirección correcta.
Ya es mediodía.
No la quería despertar. ¿Ella ya despertó?
No.
Resucitar no es fácil. Necesita descansar.
¿Tenemos algo para beber?
Sí.
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