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¡Son ellos!
¡Prepárense!
¡Llegan dos prisioneros!
¡Prepárense para acoplar!
¡En posición!
¡Despacio!
¡Acoplada!
¡Prisionero caminando!
Qué bien. Otro inquilino.
No te ofendas. Pareces adorable.
Te enseño el lugar para que te ubiques.
Ese es el bote en el que la pipí se congela y…
Sí, es todo.
¿Cómo te llamas, bonita?
Es Holga, yo soy Edgin, ¿y tú eres…?
He estado en muchas celdas. Nunca las compartí con una hembra.
Creo que me va a gustar.
Un consejo:
a Holga no le encanta que la molesten mientras come sus papas.
- Es su momento favorito. - Tú cállate.
Claro que sí. Date gusto.
Eres tímida, ¿eh?
Ya que me conozcas, te voy a caer muy bien.
No seas así.
Podemos ser muy felices jun…
Creo que lo haré sin dedos para que sea un mitón.
¿A quién quiero impresionar?
Ni fortuna encontrada, ni destino divino
Se acercan un poco al jugo de la vid
Sonrojados, bebemos y nos tambaleamos
Vaciemos la jarra y gastemos el día
¡Deja de cantar!
Como digas, Tobías.
El Consejo de Absolución es mañana.
No te emociones mucho, Ed.
¿De qué hablas?
Jarnathan estará en el consejo esta vez. Es un aarakocra.
Si alguien nos liberará, es él.
Eso no va a pasar.
Créeme. Es el último día que picas hielo.
En nombre de la Alianza de los Señores,
este Consejo de Absolución entra en sesión
para tratar el caso de Edgin Darvis y Holga Kilgore.
Es su segundo año de encarcelamiento
por los delitos de hurto mayor y bribonería.
Este consejo determinará su elegibilidad para el perdón.
¿Su alegato?
Gracias, canciller Anderton, estimados miembros del consejo.
Antes de comenzar, noto que falta el canciller Jarnathan.
¿No convendría esperar o…?
Al canciller Jarnathan lo demoró la tormenta. Comienza.
Entiendo. Es que yo…
nosotros contábamos con que él asistiera.
Procede o renuncia a defenderte.
Muy bien.
Comenzaré explicando el contexto.
Les sorprenderá saber que no siempre fui un ladrón.
Hace años me hice miembro de la Facción de los Arpistas,
una red de espías que juran combatir la tiranía,
defender a los oprimidos y no pedir nada a cambio.
Mi esposa, Zía, me apoyó aunque sabía de los riesgos.
Durante el día espiaba a mercenarios…
ponía un alto a los bandidos…
y hasta capturaba magos rojos thayans.
Por las noches iba a casa con mi esposa y mi hija, Kira.
La verdad, a veces me cuestionaba
la parte de "no pedir nada a cambio" de mi juramento,
pero mi esposa siempre decía:
"No tienes que darnos todo. Solo tienes que darnos a ti".
¿Saben algo de Jarnathan? ¿Está cerca? Porque puedo esperar.
¿No oíste lo que dijimos?
Claro, la tormenta. Es que, por lo que sé de Jarnathan,
creo que él sería muy receptivo a mi historia,
y no quisiera esperar todo un año para otra vez…
Procede.
Claro, con gusto.
Cuando eres arpista, te haces de enemigos.
Y, a veces, esos enemigos buscan venganza.
Ningún clérigo puede sanar heridas de la daga de un mago rojo.
No hubo cómo revivirla.
Cuando Zía murió, también murió la devoción a mi juramento.
Perdonen. Es difícil revivirlo…
sin que Jarnathan esté aquí.
¿Otra vez con eso?
Se perdió lo más importante de mis antecedentes.
¿Cómo me juzgará sin saber mis motivos?
Somos más que capaces de decidir el caso sin Jarnathan.
- Continúa. - Bueno. ¿En qué estaba?
Por las noches iba a casa, con mi esposa y mi hija, Kira.
Muy atrás. ¡Deja de ganar tiempo!
Perdón. Sí, sin detalles.
Los meses siguientes fueron algunos de los más vergonzosos.
Fue cuando conocí a Holga.
Se compadeció de mí.
Bueno, se compadeció de la bebé.
Holga también vivía en Tocarfondo.
Muchos años antes había sido expulsada de su tribu
por enamorarse de un forastero.
Poco después ya éramos como hermanos,
con una relación basada en la confianza y el respeto mutuo.
No teníamos dinero ni una forma decente de ganarlo,
así que hicimos a un lado lo "decente" e intentamos algo nuevo.
Es embriagador darte cuenta
de que lo que te separa de lo que siempre has querido
puede ser tan delgado como un cristal.
Se preguntarán cómo podíamos llevar esa vida delictiva
con una niña en casa.
Bueno, no la dejábamos en casa.
Sal de ahí, rápido. ¡Corre!
Kira no fue la única recluta. Se nos unieron Simon, un dizque hechicero,
y un estafador de nombre Forge, que nos presionaba para aspirar a más.
Pronto ya éramos un equipo.
Sí, éramos ladrones, pero traté de guiarnos por ciertos principios:
nunca lastimábamos a nadie
y solo les robábamos a quienes menos les afectaba.
Pero todo cambió al conocer a la maga Sofina.
Lo único que sabíamos de ella
era que quería que le ayudáramos a robar el bastión de Korinn.
Es una fortaleza arpista. No sé si han oído de ella.
Seguro que Jarnathan sí.
El bastión contenía reliquias invaluables confiscadas a criminales,
y solo los arpistas tienen acceso a la bóveda.
Por eso Sofina nos buscó.
Al principio me negué. No me rebajaría a tanto.
Entonces Forge me dijo que entre las reliquias del bastión
había una tablilla de resurrección,
capaz de revivir a un solo difunto,
incluso a uno muerto por la daga de un mago rojo.
Ya imaginarán hacia dónde va esto.
- ¿Por qué no puedo ir? - Perdón, Kira, es muy peligroso.
Entonces no vayas.
Tenemos todo lo que necesitamos.
Aún no. Pero esta es la última vez.
Créeme.
Ánimo, Pulga. Regresaremos pronto.
No le dije de la tablilla.
Le rompería el corazón si se iba al carajo
y, bueno…
al carajo se fue.
Te veré pronto, amor.
¡Intrusos!
¡Ahí están!
No lastimamos a nadie.
¡La atrapó el Parar el Tiempo! ¡Contrarréstalo!
No puedo. Sofina es muy poderosa.
Ten la tablilla. Mantén a Kira a salvo.
Te doy mi palabra.
La verdad es que, aunque este consejo me sentenciara a otros dos años
o a veinte más, para el caso,
eso no sería castigo suficiente para el mayor crimen que he cometido:
dejar a mi hija sin padre.
Pero sepan que, si deciden liberarme,
dedicaré el resto de mis días a corregir ese error.
¿Algo que agregar?
Todo bien.
Antes de que anuncien su decisión, les imploro que esperemos a…
- ¡Jarnathan! - Perdonen mi retraso.
¡No te imaginas lo feliz que me hace verte!
- Holga, ahora. - ¡Guardias!
¡Suélteme, señor!
¡Está lanzando papas!
¡Jarnathan!
¡Ya los habíamos perdonado!
¡Vuela, pajarito!
Aún respira.
¡Te dije que él nos sacaría!
CALABOZOS & DRAGONES HONOR ENTRE LADRONES
¿Hay rastro de Kira?
Esto está abandonado.
¿Adónde la llevaría Forge?
No se iría de la Costa de la Espada. Le gustan las ciudades.
¿Algo de comer para ti y tu esposa?
- ¿Qué? No. - ¿Yo, con esta cosa?
- ¿Con esos labios? - Qué asco. Solo los tragos.
Tomemos un barco a la Puerta de Baldur…
y, luego, al norte.
Y mientras buscamos a Forge, iré a visitar a Marlamin.
¿Estás segura de querer pasar por eso?
- ¿Y si no quiere hablar contigo? - No se trata de lo que él quiera.
- ¿No? - Es cerrar un ciclo.
Te envió una carta diciendo que ya no era tu esposo.
¿No quedó… cerrado?
- No lo entenderías. - No.
Es obvio que no.
¿No es…?
Ese perdedor.
Forge es el lord de Neverwinter.
¿Cómo logró eso ese payaso?
Mientras tenga a Kira, no me importa.
Vámonos.
Gracias. ¿Qué tienen mis labios?
- Son muy grandes para tu cara. - ¿Qué?
A muchos les gustan.
Nunca había visto tanta gente aquí.
Seguramente es por los Juegos del Sol.
Mi papá me llevó a los últimos, antes de que los prohibieran.
¿Alguien ganó?
Pues un concursante llegó a la última ronda
y luego un monstruo le comió la mitad del cuerpo,
así que no.
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