The first 200 lines.
UN ESPECIAL DE COMEDIA ORIGINAL DE NETFLIX
¡Señoras y señores, con ustedes, Brian Regan!
BRIAN REGAN ON THE ROCKS
Gracias.
Muchas gracias a todos.
Gracias.
Muchísimas gracias.
Bueno, quitemos las canas del paso.
O no escucharán una palabra de lo que diga por una hora.
Dirán: «¿Sabías algo de las canas?».
«Estoy tan confundido como tú».
Tampoco sé qué pasó.
Llegó el Covid, entré en hibernación y salí hecho un anciano.
Pero está bien.
Me incomodaba la sección «coloración capilar».
Siempre debes fingir que estás ahí por otra persona.
Mujeres, ¿eh?
Me gusta cómo varían los nombres de coloración de hombre o mujer.
Las mujeres tienen colores como fusión de rubíes.
Cereza chocolate.
Caramelo.
Color masculino: ¡«Marrón»!
¡Negro!
¡Marrón claro!
¡Negro oscuro!
Para los hombres, ese es todo el espectro.
No sé. Estoy en la edad en que me despierto,
y lo primero que hago es recordar a qué doctor iré ese día.
¡Ah, al dermatólogo!
Por esa mancha en mi espalda.
No quiero alardear, pero
debo ponerme la medicina en la espalda con una espátula.
Es divertido ir a la farmacia
y que digan: «¿Lo ayudo?».
Y tener que decir: «Sí. Espátula, antimicótico y espejo de mano.
¿Está intrigada, señora?
Tengo mi canasta de Caperucita Roja de la farmacia,
por favor, guíeme a las secciones correctas».
Mi dermatólogo dijo que debía hacer una biopsia de un pequeño lunar
en la punta de mi nariz,
y dije: «Eso parece doloroso».
Dijo: «Descuide.
Antes lo anestesiaremos con un analgésico».
Dije: «¿Cómo?».
Dijo: «Le pincharemos la punta de la nariz con una aguja afilada».
Así que no cancelará el dolor.
Solo lo reprogramará.
Voy a mi médico habitual y me pregunta: «¿Qué pasa?».
«Dímelo tú. Justo arriba de mi rodilla derecha,
hay un área de unos siete centímetros.
Como del tamaño de un puño.
Ahí es donde no me duele.
Y se siente muy peculiar.
¿Tienes una píldora que haga que todo lo demás se sienta así?
Quiero una pastilla «todo lo demás como eso».
Mi médico me miró y dijo: «Brian, eres demasiado sedentario».
Así que, juré en ese momento
comprar un diccionario.
Pero no tuve tiempo, estuve en casa haciendo nada.
¿O «en casa sin hacer nada»?
Hay especialistas.
El mes pasado fui a un médico de oído, nariz y garganta.
La semana pasada, fui un médico de arco del pie,
zona lumbar y nuca.
Tengo arcos caídos, zona lumbar demasiado grande y nuca engañosa.
En el mundo humano, hay un médico para cada parte del cuerpo.
Pero en el mundo animal, un veterinario se encarga de todos los animales
y todas sus partes.
El trabajo más difícil del mundo.
¿Dónde están los doctores de rodilla ovina?
¿Los gastroenterólogos de ñus?
¿Los doctores de garganta-garganta de jirafa?
El sistema médico de EE.UU. es el mejor, dicen.
Me impresionaré cuando ya no me entreguen un portapapeles…
En mi visita al médico.
Eso es de la Edad de Piedra.
Vivimos en un mundo de códigos de barra y microchips.
¿Por qué un portapapeles?
Vengo a mi cita de las 10:00 a. m.
Aquí tiene su portapapeles. Tiene 257 páginas.
Aquí tiene un bolígrafo con una flor.
Vaya a sentarse con toda esa gente
y ni piense en volver a este mostrador
si no completó su portapapeles.
Soy paciente aquí hace años. Deberían tener toda esta información.
Nuestra política es hacerlo cada año. Le damos otro portapapeles.
Y así puede experimentar angustia y tensión,
rabia y furia, todo recorriendo su torso.
Y luego le tomamos la presión.
¿No arreglan eso y me arreglarán a mí?
Mi médico me indicó un masaje terapéutico para el cuello.
Los masajes son raros.
Nunca me siento cómodo.
Siempre mirando por ese extraño agujero de rosquilla.
Pienso cosas raras como:
«Me pregunto si puedo meter la cabeza en esto.
Pero ¿y si me atasco debajo de la mesa?
Entonces sería como un periscopio al revés.
Mejor dejo todo como está
y me quedo de este lado de la rosquilla».
Luego pienso cosas como: «¿Debo tener los ojos abiertos?».
Siento que estoy espiando. Veo sus pies moverse.
Empecé a pensar cosas raras
como: «¿Y si un zapato fuera hacia ahí y el otro hacia allá?
Me daría mucha curiosidad saber qué estaba pasando.
Mucha curiosidad».
Entonces, tras diez minutos, dije: «No sé el protocolo…
Pero ¿debo decir que ya puede comenzar?».
Y ella dijo: «Empecé hace 10 minutos».
Dijo: «Es un masaje de Reiki.
No tengo que tocarlo.
Mis manos están sobre usted, y es una curación de energía».
Entonces, cuando terminó, dije: «No tengo que tocar mi billetera.
Mi mano está sobre ella.
Debería recibir un pago de energía
para pagar su factura de energía», a ver cómo se sienten con el concepto.
Estoy aprendiendo cosas sobre mí.
Sufro de TOC. Trastorno obsesivo compulsivo.
Gracias.
Decir «sufro» es muy fuerte.
Uno dice que sufre de cosas si quiere decir que las tiene.
¿Parece que estoy sufriendo?
La palabra «sufrir» debería reservarse para un tipo
que se retuerce en el suelo en agonía.
Él está sufriendo.
¿Puedo correr hacia él?
¡Y a mí me lo dices!
Yo tengo que ordenar todo alfabéticamente.
Deja de retorcerte. Intento contar tus costillas.
Soy contador de costillas.
Lo de ordenar alfabéticamente no es cierto, al menos en mi caso.
Me creen más raro de lo que soy, eso es duro para mí.
Hacen preguntas como: «Brian, con tu TOC,
¿tienes que ordenar tus libros alfabéticamente?».
Y les digo: «No».
Organizo mis libros por fecha de compra, cronológicamente, en el estante superior.
No tengo que ordenarlos alfabéticamente. No soy loco.
Y el estante de abajo es para los libros que terminé de leer.
En orden cronológico, por fecha de finalización.
No en orden alfabético.
Y el estante del medio…
Es para los libros que estoy leyendo.
Al empezar a leer un libro,
lo paso del estante superior al medio
y los organizo por fecha de inicio.
Sé muy bien qué se preguntan.
Están pensando: «¿Leer el título del libro,
técnicamente, no equivaldría a estar leyendo ese libro?
Entonces, ¿cómo distinguirías el estante superior del medio?».
Mi forma de hacerlo…
Es obligarme a leer toda la primera página antes de permitirme un cambio de estante.
No cuento la introducción, ni el prólogo, ni la cubierta.
Leo todo eso, palabra por palabra,
pero luego me obligo a leer toda la página uno hasta el final.
Si no acaba en medio de una frase,
me obligo a pasar de página.
Acabo la frase para completar la idea,
vuelvo atrás.
Escribo en qué fecha lo empecé.
Va al estante del medio más a la derecha.
No debo ordenarlos alfabéticamente. No estoy demente.
¿Cómo es que a querer las cosas en orden lo llaman desorden?
La primera vez que sospeché tener TOC, busqué en Google.
Y son síntomas diferentes.
Y algunos tengo, otros no.
Y de los que tengo, algunos son más fuertes.
Así que decidí hacer un gráfico por color.
¡Ojalá estuviera inventando!
Enumeré los síntomas.
Dije que calificaría de 0 a 10 cuán convencido estoy de tener cada síntoma.
Sumo el total y lo divido por el número de síntomas.
Si tengo más de cinco, buscaré ayuda profesional.
Si tengo menos de cinco, yo mismo me diagnosticaré como bien.
Uno: ¿es la clase de persona que debe revisar la estufa repetidas veces
a ver si está apagada?
Y digo: «Cero. Eso es cosa de locos».
Dos: ¿es la clase de persona que debe lavarse las manos
una y otra vez?
Y tuve la molesta sensación…
De que olvidé responder esa primera pregunta.
Así que miré y: «Sí, escribí cero. Bien.
Lavarse las manos.
Seis.
Eso no está bien». Lo taché.
Me quedó tinta en las manos. Fui a lavarme las manos.
Me lavo y digo: «¿Por qué mencionaron las estufas?».
Y fui a verificar.
Y estaba encendida. Dije: «No volveré a cometer ese error».
Y volví y cambié el lavado de manos a dos.
Hice toda la prueba y promedié cinco.
Y pensé: «Aún no sé».
Y decidí comprar un libro del tema.
Entro a la librería y pregunto:
«¿Dónde es la sección de autoayuda?».
Y ella dice: «¿Por qué no intenta encontrarla solo?».
Bueno, finalmente encontré la sección. Estaba tan desorganizada,
que pasé las siguientes tres horas reorganizando
todos sus libros en vez de averiguar si tengo TOC.
Les diré una extraña forma en que se manifiesta.
Cada año, recibo el nuevo calendario
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