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Sí, quiero.
Ah...
BEN NEWTON FALLECIDO ANTES DE TIEMPO
Emily.
Otra vez junto a la tumba de Ben.
Sí.
No estabas tan triste cuando murieron otros secretarios de papá.
Déjame en paz, Lavinia.
Pero hoy es la boda. Tienes que ayudar.
- Iré enseguida. - Eso dijiste hace una hora.
Vale, sí, es que no sé qué clase de protocolo
- podría saltarme si me fuera ahora. - Emily. Por favor.
Por un día, sé normal. Hazlo por la familia.
No, gracias.
Bien. Pues hazlo por Sue.
Hace demasiado frío para esto.
SENTÍ UN FUNERAL, EN EL CEREBRO
Bueno, la casa está perfecta.
Y Betty me ha hecho un vestido precioso.
Y me lavé el pelo la semana pasada.
Así que solo queda un pequeño toque.
¿Qué es eso que tiene ahí?
"Atropa belladona".
¿Cómo ha dicho?
Significa "belleza mortal".
Parece veneno.
A ver, es ligeramente venenosa,
pero así mis ojos parecerán tan ingenuos como los de una recién casada.
Pero usted no es la novia, solo es la madre del novio.
No entiendo por qué te contratamos.
Chicas, estáis aquí.
Oh, tenemos muchísimo que hacer.
Mamá, tienes los ojos superraros.
¿Cuando dices "raros" quieres decir "hermosos"?
Es que están muy negros.
Parecen los ojos de un cuervo.
Y eso mola un montón.
Dejad de hablar de mis ojos.
Vinnie, manos a la obra. Plancha estas servilletas.
En esta boda no puede haber arrugas.
¿Me habéis oído? Ni accidentes ni errores.
Siento mucho decirlo, pero hay un problema con el halcón.
¡Por Dios! ¿Cuál?
- Queda muy ajustado, ¿verdad? - Tranquila, cielo, lo dejaré a medida.
¿Se lo has dicho a alguien?
Procuremos que nadie lo descubra.
No sé. Es que estoy... Parezco muy...
Pareces una novia preciosa.
- ¿Quién es? - Soy yo. ¿Puedo pasar?
Sí.
Os dejo un momento.
Estás... preciosa.
¿Sí?
No me des a mí el "sí".
Resérvalo para Austin.
Te he escrito algo.
Imaginaba que lo harías.
Es... pequeño para leerlo.
Sí, lo he hecho a propósito.
Es curioso vernos así a las dos. Ahora eres tú la que va de luto.
Sí.
Ay, Emily.
Lo siento. Sé lo mucho que lo echas de menos.
Tú eres la única que lo entiende.
Has tenido que soportar tanto dolor...
Y yo nunca lo entendí.
Nunca imaginé...
...lo difícil que es.
Y, desde que te conozco, has estado soportando esta carga.
Supongo que eso me hizo fuerte.
No sabía lo fuerte que eras hasta que le perdí...
...y me sentí... tan débil...
Le querías mucho.
Sí.
Casi tanto como a ti.
Pues... yo sigo aquí.
Y siempre voy a estar aquí.
En la puerta de al lado.
Sí. Al lado y a un mundo de distancia.
Tengo que decirte algo.
¿Qué pasa?
Estoy embarazada.
Aún no lo sabe nadie. No se lo he dicho a nadie.
Betty lo adivinó, pero... nadie más.
Sue.
Oh... Vas a ser madre.
Tú serás tía.
Creo que se me va a dar muy bien.
- No se nota, ¿verdad? - No.
Eh... No, no.
Oh, creo que no voy a ser capaz.
¿Te refieres a casarte?
A todo. El matrimonio, la maternidad. Es...
Es demasiado. Demasiado, no...
No... No soporto el hecho de...
¿De qué?
De que tú no vayas a estar conmigo.
¿Ese es tu ramo?
Sí.
Sé una forma de estar contigo... yendo hacia el altar.
¿A qué te refieres?
Sue, vamos fuera.
¡Tachán!
Oh, mamá, estás deslumbrante.
Oh, gracias, cielo.
Me alegro mucho de que Betty escogiera este tono de amarillo.
- Eh... Ese vestido es rosa. - Hum.
- ¡Cuidado! - ¿La mesa ha crecido de repente?
¡Oh!
- ¡Cuidado con ese cuchillo! - ¿Qué? Es un cucharón.
- Quiero probar el guiso. - Mamá, ¿por qué no te sientas?
Sí, esas gotas de belladona solo sirven para sentarse.
Ay, no. ¿Has usado belladona?
- Eso hace que te vuelvas ciega. - ¿Ciega?
Perdona, que no me ves. ¡Ciega!
Oh, Dios, es la maldición de los Norcross. Vuelve a la carga.
Aparece en las grandes ocasiones,
como aquel trágico día
en el que la abuela Norcross sin querer se prendió fuego.
- Oh... - ¡Oh! ¡Oh!
¡Apagadlo! ¡Apagadlo!
¡Aquí dentro no hay agua!
Emily no ha llenado los cubos.
¡Fuego!
Emily.
- Cuidado con los cactus, George. - ¡Uh! ¡Ah!
¿Qué haces aquí tan pronto? La boda empieza por la tarde.
En realidad no estaré en la boda.
Ah, ¿no?
Mi carromato sale hoy.
¿Cómo que tu carromato?
Me voy al oeste, Emily.
A California. A buscar oro.
Oye, ¿no puedes aplazarlo unas horas?
El carromato ya está cargado.
Los caballos y están listos.
Emmons me acompaña. Oh, y Pennock, con su mujer y el bebé.
Hum.
En el carromato hay sitio para dos más. Yo...
¿Ellen Mandeville Grout? ¿De los Grout de Princeton?
No.
Esperaba que... tú,
Emily Dickinson.
Oye, he pensado mucho
sobre el error que cometí haciendo las cosas como las hice.
No debí pedirle permiso a tu padre.
Nadie debería depender de los padres.
Por eso me voy a California, para poder vivir por mi cuenta.
Para que mi padre vea que no me hace falta.
Y he venido hoy aquí a pedirte,
como mujer libre e independiente,
a pedirte que tomes tu propia decisión.
Acompáñame al oeste. Vive una nueva vida.
- George, yo... - Eh...
Acompáñame, Emily.
Será divertido. Una excursión.
No puedo.
- ¿Por qué no? - Porque...
...no puedo ser tu mujer.
¿Vas a quedarte aquí... sola?
No estaré sola. Tengo a Sue.
Ahora va a ser mi hermana.
¿Hermana?
Ya veo.
¿Con una hermana tienes bastante?
Tendrá que serlo.
Oye, George.
Quédate a la boda.
No puedo. Discúlpame ante Austin.
Una hermana tengo en casa y otra justo al lado.
Solo una registrada, pero mías son las dos.
Una llegó como yo...
...y heredó mi vestido.
La otra,
en nuestro corazón, cual pájaro puso el nido.
No cantaba como nosotros, era otra canción.
Ella misma es una música como en junio el abejón.
Hoy la infancia queda lejos,
tras cerros y colinas.
Al apretar fuerte su mano, acorté la lejanía.
Y el murmurar, años después,
a la mariposa engaña.
Y a sus ojos,
las violetas
se marchitan en mayo.
"Vertí el rocío,
pero tengo el alba.
Solo esta es mi estrella,
de tantas que de noche brillan.
Sue, por siempre jamás".
¿Sue?
- No deberías verme con el vestido puesto. - ¿Estás llorando?
Sue, el vestido. ¿Qué...?
¿Por qué está sucio?
Ah...
¿No has estado aquí todo el día preparándote?
Pues...
Emily y yo hemos salido.
¿Afuera?
Perdona, ¿qué has hecho... con el vestido de novia?
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