The first 200 lines.
- Buenos días, Srta. MacDaid. - Buenos días.
- Buenos días, Rama. - Buenos días.
¿Haces prácticas de tiro?
Si no lo hiciera, no me dejarían flores.
¿Quiere algo de beber? ¿Quizá té?
Es una tentación, Sr. Ransome, pero me esperan en el hospital.
O sea, un paciente mío decidió morir...
...y si la Srta. MacDaid no lo ve cada hora...
...las 24 horas, no estará tranquila.
Bien, pero la próxima vez no aceptaré un no.
Se lo prometo. Convenza al mayor Safti de que descanse.
- Ahí va una gran mujer. - Sí, no hay nadie como ella.
Ése es uno de los misterios de la lndia que nunca comprenderé.
- ¿Cuál? - Ese cuarteto sin cuerdas.
Parece que no escuchan ni dicen nada.
Pero sé que mañana por la mañana...
...mi secreto más íntimo será conversación en Ranchipur.
Tú, claro, no tienes nada que esconder.
- ¿Brandy y agua de Seltz? - Sí, gracias.
No debería. Quizá opere esta tarde.
Sólo un trago.
Estabiliza la mano, ¿ves? Bueno, más o menos.
Hay una conferencia con el maharajá en el palacio.
¿Con este calor? Mayor, tu energía me consterna.
No hace calor. A la sombra estamos a 43 ºC.
- ¿Nunca vas a terminarlo? - ¿Hay alguna prisa?
No pintaste nada desde la última vez que vine.
Ya basta. Me haces sudar.
Ojalá lloviera.
Cuando pasé por el templo, estaban rezando.
- Estuve a punto de unírmeles. - ¿A rezar?
No sabía que tenías fe en algo, Tom.
En eso te equivocas. Tengo fe en muchas cosas.
- Por ejemplo - ¿Por ejemplo?
Pues, por ejemplo, en la Reina Victoria.
¿Esa vieja estatua?
Para ti sólo es una estatua, pero para mí es una vieja amiga.
Un recuerdo vivo de los días magníficos antes de que el mundo decayera.
Cuando el Puente de Londres caía en una canción...
...y no ante la amenaza de las bombas del mañana.
Cuando todos en EE.UU. Eran millonarios o estaban por serlo...
...y la gente cantaba en Viena.
Ahí está parada con su enagua de hierro fundido...
...indiferente a las guerras, los dictadores y las pacificaciones...
...tan serena como siempre.
¡Que Dios la bendiga!
El mundo no está tan mal como tú crees.
¿En serio?
Sólo intenta suicidarse de la única forma que sabe hacerlo.
No estoy de acuerdo contigo. En Ranchipur tratamos de mejorarlo.
- ¿Todo el mundo? - Nuestro mundo.
En general, la India; en particular, Ranchipur.
Me gusta mucho el lugar así como es.
Tú lo ves como artista.
Yo lo veo como indú.
Mi gente pide ayuda a gritos, después de siglos de enfermedades...
...de pobreza y de superstición.
La estadounidense y su madre de la misión.
No vienen para acá, ¿o sí?
- Por favor no. Moriré si lo haces. - No seas tonta.
Si quisiera conocernos, habría llamado.
Toma las riendas. ¿Está el honorable Sr. Ransome?
- Iré a ver, señora. - Por favor.
Sr. Ransome. Discúlpeme por importunarlo.
Deseo que vaya a una recepción...
...que haré esta tarde para Lily Hoggett-Egburry...
y algunos de los ingleses más respetables.
El mayor y yo teníamos planeado jugar al tenis esta tarde, y...
Estoy segura de que al mayor Safti no le importará.
Eso tiene que decidirlo el Sr. Ransome.
Ah, muy bien, nos vemos a las 5:00 para el té.
Estaremos esperándolo.
¿Por qué dije que iría?
Tú no fuiste. Fue ella.
MISIÓN ESTADOUNIDENSE ESTADO DE RANCHIPUR
- Me da mucho gusto verte, Lily. - Gracias, encanto.
Ya conoces al mayor Craddock y a la Sra. Palmer.
- ¿Cómo están? - Ella es la Sra. Hoggett-Egburry.
¿Cómo está?
Tom Ransome vendrá más tarde.
Caramba. Es un buen partido para ti.
En serio, querida, es un verdadero caballero...
...y de una de las familias más distinguidas de Inglaterra.
Soy de EE.UU., eso no significa nada para mí.
No, por supuesto que no. ¿Cómo está?
- Hola ¿Cómo está? - Me da gusto verla de nuevo.
A mi también. Estoy muy bien, gracias.
Ojalá hicieras algo respecto a esa mujer.
- Sí, amor. - Mírala. Lo hace para molestarme.
- ¿Qué hace, amor? - Se sienta ahí y luce como...
...como los del medio-oeste americano.
- Quiero que hagas algo. - ¿Qué puedo hacer?
- Eres el director de esta misión, ¿no? - Sí, pero es su porche.
Ahí viene el Sr. Ransome.
Hola, Tom.
Hola, tía Phoebe.
¿Cómo le haces para mantenerte fresca con este calor?
No hace más calor que en Iowa en temporada de maíz.
Estás todo arreglado. ¿Adónde vas?
Enfrente. ¿Tú vas a ir?
No, señor. Tenemos un pacto de caballeros.
Ella no interfiere con la escuela...
...y yo no tengo que ir a sus fiestas.
Se le podría llamar tregua armada.
- ¿Cómo estás, Homer? - Hola, Tom.
- Hola, mi amor. - Hola.
¿Quién te crees? ¿Un niño de dos años?
Trabajas horas extras con este calor.
- Mi esposo es un tonto. - Por favor.
Sabes lo que dicen las Escrituras sobre llamar "tonta" a la gente.
Castigué a un alumno y me quedé con él.
Lanzó bolas de papel con saliva.
Te quedarás a tomar el té, ¿verdad?
No puede. Irá a la fiesta.
Mejor apúrate, Tom, o la Sra. Simon saltará ese seto y vendrá por ti.
Aquí voy.
Me alegra que haya podido venir.
Es mi última cena. Nos iremos a Simla antes de las lluvias.
- ¿Usted también se irá? - Por supuesto.
Nadie se queda en Ranchipur durante el Monzón.
Sólo como cinco millones de personas.
Ya sabe a qué me refiero.
Gente fina. La clase de gente que conocemos.
Pocas veces conocemos a alguien de las verdaderas familias nobles.
¿Supo que los Esketh acaban de llegar?
- ¿Los Esketh? - Lord Esketh.
El Lord Esketh.
Fern. Fern.
- Ya voy. - Ahí estás.
Fern, ya llegó el Sr. Ransome.
- Ponte polvo en la nariz. - Se desvanece.
Si crees que nos casaremos, te equivocas.
- ¿Cómo osas insinuar que yo...? - Está bien.
No discutamos. Estoy mas puesta que un calcetín..
"Mas puesta que un calcetín". No sé de dónde sacas esa jerga estadounidense.
Sr. Ransome. Sr. Ransome, ella es nuestra muchachita.
- Nuestra hijita Fern. - ¿Cómo está?
Deseaba mucho que se conocieran.
- ¿Le traigo alguna bebida? - Es muy amable.
Enviaré a uno de los muchachos.
Sabe a qué bebida se refiere, ¿verdad?
- ¿Cómo dice? - Limonada.
¿No le gustaría algo más fuerte?
Veo que mi reputación me precedió.
Mi padre tiene brandy en caso de una mordida de víbora.
Las víboras han estado molestando hoy.
Le daré un poco.
¿Cree que a su madre le importará...?
¿A mi madre? No le importará.
Gracias. Un poco de agua por favor.
Gracias.
Espero no alejarla de sus invitados.
No son mis invitados. Mi madre cree que es la alta sociedad.
- Les emocionó que usted viniera. - ¿En verdad?
- ¿Debo sentirme halagado? - Dicen cosas terribles de usted.
¿Qué cosas?
Que es borracho, sinvergüenza y mantenido.
Y se juntarán con usted porque su padre fue conde.
No debería hablar de esto.
¿Por qué no? No me importa.
No me importa lo que digan de usted, porque sé cómo es en realidad.
Lo veo desde mi ventana cuando viene con los Smiley.
A veces pienso que usted es al único que no odio en Ranchipur.
Mire, Sr. Ransome...
...quería conocerlo desde hace mucho, pero... no así.
No con la presión de mi madre.
Ay, mi niña...
No soy niña. Tengo más de 18. Soy una mujer.
Necesito que me ayude.
Tengo problemas.
- ¿Problemas? - Sí, yo...
- ...es muy difícil decírselo. - No tiene por qué serlo.
- Soy comprensivo. - Por eso debía hablar con usted.
- Mire, yo... - Quizá yo pueda ayudar.
- ¿Hay algún hombre en esto? - No.
Excepto usted.
Sr. Ransome, tengo que irme de aquí.
- Ya no aguanto más. - ¿Qué sucede?
Quieren dirigir mi vida...
...y que viva esa vida falsa que consideran maravillosa.
Y mi madre finge que no somos sólo misionarios.
Me ayudará, ¿verdad?
¿Qué podría hacer yo?
Pues, usted sabe del mundo y de mujeres y de esas cosas.
- Si lo que quiere es un consejo... - Necesito más que un consejo.
No tengo dinero.
- No puedo ayudarla. - Sólo necesito un poco.
Suficiente para llegar adonde quiero ir.
Le pagaré, en serio, cada centavo.
No es el dinero, mi niña.
Ya le dije que no soy una niña.
No puedo responsabilizarme de lo que pueda pasarle.
Me pondría en una situación incómoda.
No creí que le importara la respetabilidad.
- Pues, no me importa. - A mí tampoco.
Quiero sacarle a la vida todo lo que pueda.
Me parece muy bien, pero no es tan fácil.
No espero que sea fácil.
Ya no aguanto más aquí. Tengo que irme.
¿Adónde iría?
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