Μια αιωνιότητα και μια μέρα
The first 200 lines.
Aléxandros, vamos a la isla.
¿A dónde?
A la isla a zambullirnos para ver la ciudad.
Subiremos al peñasco y saludaremos a los barcos.
¿Qué sabes de esa ciudad?
El abuelo dice que fue engullida por un terremoto...
...y que duerme bajo el mar hace siglos.
Emerge del agua a veces...
...cuando el lucero del alba añora a la Tierra y se para a mirar.
- Todo se detiene. - Incluso el tiempo.
El abuelo dice que el tiempo es un niño que juega a las canicas.
¿Vienes?
LA ETERNIDAD Y UN DÍA
¡Aléxandros!
Así que ha dormido aquí.
Y no ha comido nada.
Tengo sabor de mar en la boca.
Es el último día.
Déjeme ir con usted al hospital.
Uranía, no compliquemos más las cosas.
Además, todo tiene un final.
Tiene el café en el despacho.
Le he preparado la maleta.
Espero que no esté muy llena, no es necesario.
¡Uranía!
Uranía.
Gracias por estos tres años.
No sé qué habría hecho sin ti.
El perro ya comió.
Últimamente...
...mi único contacto con el mundo...
...es el desconocido de enfrente...
...que me responde con la misma música.
¿Quién es?
¿Cómo es?
Una mañana fui a buscarlo.
Pero cambié de opinión.
Es mejor imaginarlo que conocerlo.
¿Sería un solitario como yo?
¿Quizás una niña...
...que antes de ir a la escuela...
...juega con lo desconocido?
¡Fue todo tan rápido!
Ese dolor sospechoso, mi terquedad por saber.
Y luego la oscuridad.
El silencio a mi alrededor.
El silencio.
Todo apuntaba a que antes del final del invierno...
...con las siluetas etéreas de los barcos...
...con los enamorados paseándose al atardecer...
...y con la promesa hipócrita de la primavera...
...todo apuntaba a que...
...antes del final del invierno...
...mi único pesar, Anna...
...el único, quizás...
...es no haber acabado casi nada.
Casi todo es un bosquejo.
Palabras dichas aquí y allí.
¡Sube!
¿De dónde eres?
¿Hablas griego?
¿Te llevo a alguna parte?
¡Hola, papá!
¿Qué haces por aquí un domingo?
No respondías al teléfono.
Estaba preocupada. ¿Qué te ocurre?
Debo irme un tiempo.
No tengo dónde dejar al perro.
¿Quieres beber algo?
- Hay café. - Te he traído esto.
- Cartas viejas de tu madre. - ¿Cartas de mi madre?
¿Dices que te vas?
¿A dónde?
Níkos no quiere animales en casa.
¿Cómo te va el trabajo?
¿Mi trabajo?
Sobre “Los asediados libres” de Solomós.
El tercer proyecto inacabado.
Tras la muerte de mamá, has trabajado en eso, ¿no?
No entiendo cómo un escritor famoso...
...abandona su obra para terminar un poema del XIX.
¿Lo has dejado?
No lo sé.
Quizás no encontré las palabras.
Ésta no tiene sobre. ¿Por qué?
¿La abro?
“20 de septiembre de 1966”.
¡Mi día!
Mamá me hablaba de él.
“Aún dormías cuando me desperté.
Te miré respirar.
¿Soñabas, Aléxandros?
¿Soñabas, Aléxandros?
Moviste la mano como buscándome.
Abriste los párpados y te dormiste de nuevo.
Una gota de sudor entre los ojos se deslizaba...
...y viajaba.
El bebé, al lado, gimió bajito.
Una puerta rechinó.
Me fui al balcón...
...y lloré.
Buenos días, Anna.
Últimamente sueño cosas raras.
- ¿Estabas llorando? - No es nada.
Estabas llorando.
- No es nada. - ¿Qué te pasa?
- Anna, estabas llorando. - No es nada.
¿Y bien?
¿Cómo me ves?
- Como un día de verano. - ¡Mentiroso!
Aún tengo los kilos del embarazo.
¿Es un vestido nuevo?
- ¿No lo recuerdas? - No.
Me lo trajiste en un viaje.
Piensas sólo en tu libro.
¡Anna!
¿Cuándo se lo enseñarás al editor?
¡Ojalá hubiera podido retener aquel momento...
...como a una mariposa para que no volara!
¡Han llegado!
¡Ve a vestirte! ¡Rápido!
¡Vístete!
Te escribo frente al mar.
Estoy inmóvil.
La casa huele a leche caliente y a jazmín.
Te escribo, te hablo.
Me he acercado tanto, que te sientes amenazado.
¿Amenazo tu mundo, Aléxandros?
Sólo soy una mujer enamorada.
- ¿Y la pequeña? - Está con su otra abuela.
¿Yo también soy abuela?
A fuerza de interpretar papeles de ingenua piensa que...
Interpretó también a Hécuba y Clitemnestra.
¡Mi mujer siempre ha caído en el exceso!
Papá, ¡siempre te burlas de ella!
¿Ya han decidido el nombre?
Eleni o Katerína. ¡Seguro que la abuela se enfada!
Estás radiante. Mi pequeña Anna es mamá.
Pondré las flores en agua.
Por lo que recuerdo, la casa no ha cambiado nada.
¡El último verano de despreocupación, Alékos!
¡A qué se refiere!
Todo el mundo habla de una intervención del ejército...
...pero ustedes, los políticos, se hacen los tontos.
Te miré por la noche.
No sabía si dormías.
Tenía miedo de lo que podías pensar.
De haber entrado en tu silencio.
Empecé a ser vulnerable de la única manera que sé.
Con mi cuerpo.
Así tu seguridad no peligraba.
Soy sólo una mujer enamorada, Aléxandros.
- ¿Dónde está el padre? - Sumergido en sus pensamientos.
Cuando éramos chicos, debíamos hablar muy bajo cuando él trabajaba.
El padre se enfadaba cuando molestábamos a su hijo.
¡Los que quieran ver a la pequeña, que me sigan!
Es preciosa, ¿no?
Anduve desnuda por la arena.
Había viento...
...pasó un barco.
Tardaste en despertarte.
Aún sentía tu calor en mi cuerpo.
No me atrevía a soñar que soñabas conmigo.
¡Aléxandros!
Si por un instante lo creyera...
...me desharía en un grito.
¿Dijiste algo, papá?
¿Ya te vas?
No lo había entendido.
Buenos días.
Qué bueno que haya venido.
Hemos vendido la casa de la playa.
¿Vendieron la casa?
Mañana la derribarán.
¿Es su perro?
Voy a vestirme.
No te pongas así.
¿Qué te pasa? Estás pálido.
¿Recuerdas nuestro primer viaje?
Tendrías unos 15 años.
Fuimos a Ioánina para aquel torneo de tenis.
Perdiste y llorabas.
No teníamos otra opción, papá.
Solos nosotros dos, Níkos y yo, en esa casa inmensa...
...agrietada por los terremotos y rodeada de edificios.
Caminamos tomados de la mano, a orillas del lago.
Lo intenté todo.
Estabas inconsolable.
Siéntense, por favor.
El de la chaqueta negra con el cabello corto.
Ése no. El de al lado.
Con la chaqueta negra, el pelo corto y la cara triste.
Sí. Él, él.
¿Qué pasó? ¿Qué está pasando?
Un vaso de agua y un emparedado, por favor.
Tengo a un pequeño polizón.
Sí, ¿y?
De Albania, quizás de origen griego.
¿Y?
¿A cuánto está la frontera?
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