Lost in Yonkers

Lost in Yonkers

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Lost in Yonkers 25 000 FPS DVD
A Commentary by zalmen

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Published on: 2013-09-04
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The first 200 lines.

En el verano de 1942...

mi padre nos llevó a mi hermano Arty y a mí a Yonkers, Nueva York,

a visitar a nuestra abuela por primera vez en dos años.

Mamà había muerto hacía unos tres meses, estamos en guerra con Alemania y Japón...

y papà estaba nervioso porque no le caía bien a la abuela.

El sentimiento era mutuo.

El viaje tenía toda la pinta de ser un desastre mayor que Pearl Harbor.

¡Què calor! ¿Puedo abrir la ventanilla, papà?

Està rota. No juegues. El coche no es mío.

Si fuèramos màs ràpido, correría màs aire.

Màs deprisa gasta màs gasolina. Està racionada, estamos en guerra.

No me marees.

TODOS SOMOS AMERICANOS LUCHEMOS POR LA VICTORIA

- ¿Què le pongo? - 11 litros.

- ¿La cartilla de racionamiento? - Tome.

¿Es èse el lavabo? Voy al lavabo.

Estirad las piernas, pero nada de jugar. Hay mucho polvo por aquí.

¿Podemos tomar una Coca-Cola?

La abuela tiene una tienda de caramelos. Ya os tomarèis allí un refresco.

Es la tercera vez que para a mear. Eso es lo que le hace la abuela.

¿Le hace mear?

¿Sabes lo que le hacía a la tía Bella?

La abuela le atizaba en la cabeza cada vez que hacía una tontería.

Si se le caía una cuchara, ¡pumba!

Si rompía las medias, ¡pumba!

Solían llamarla Pumba en el instituto.

- ¿La tía Bella fue al instituto? - Un tiempo.

Se perdió el primer año porque no lo encontró.

¡Niños! ¿Què hacèis en la tierra?

Aunque estàbamos a màs de 36 grados, uno sentía escalofríos...

al acercarse a casa de la abuela.

Me alegro de que Arty y yo no nos criàramos aquí.

Sècate la cara. Estàs sudando.

¿Acaso no le gusta el sudor?

Vosotros dos esperad en la tienda, antes tengo que charlar con la abuela.

No toquèis nada, porque la abuela sabe dónde està todo.

Ni rosquillas, ni chocolatinas ni nada, ¿entendido?

Sí, papà.

No sè dónde estarà la tía Bella, pero no aceptèis nada de ella.

Si querèis un helado o un refresco, se lo pedís a la abuela.

Sí, papà.

Nada de bromas sobre la tía Bella, ¿me oís?

- Te oigo. - Te oímos.

Bien. Os llamarè enseguida.

Mira.

Ven aquí. Mira, mis favoritos.

¿Cómo ha podido papà torturarnos así? ¿A sus propios hijos?

Si tocas la màs mínima cosa, el bastón alemàn bajarà volando y ¡pumba!

Volveràs al parvulario.

Merecería la pena.

Bella, ¿quieres hacer la ruta con nosotros?

No estoy metida en el negocio de la basura, gracias.

- Hoy estàs muy mona. - No digas nada. Sigue andando.

¿Cuàndo vamos a dar ese paseo por el río?

No me hables así, Danny Petrillo. Mocoso.

Deberías estar en el colegio en vez de fumando aquí.

Pórtate bien, ¿vale?

Gracias por preguntar.

Èste parece papà.

Es el tío Louie.

Y èsta debe de ser la tía Bella. Ya entonces parecía un tanto boba.

Y èsta es la tía Gert.

¿La que no respira muy bien?

¿No te has dado cuenta de que toda la familia de papà tiene algo raro?

Mamà me lo dijo.

- ¿Cómo es que la tía Gert no respira bien? - No lo sè. No puede...

No puede hablar bien.

Dice la primera mitad de la frase expulsando aire y la segunda aspiràndolo.

- Ya lo has visto. - Hazlo.

Me oiría. Ha dicho que nada de bromas, ¿no?

Se refería a la tía Bella.

Venga. Demuèstrame cómo se come las frases la tía Gert.

"Hola, Jay. ¿Cómo estàs?

"¿Cómo està tu padre y cómo està tu hermanito Arty?"

Me encanta cuando la imitas.

Una vez la vi intentando apagar una vela y la aspiró a mitad del soplido.

Es la tía Bella. ¿Adónde irà?

Ha debido de olvidar dónde vive.

Tía Bella, ¿adónde vas?

- ¿Què? - ¿Es que no vas a entrar?

Menos mal que me has llamado. Estaba soñando despierta.

Habría seguido hasta meterme en el mar.

¿Què hacèis aquí, chicos? Son màs de las seis. Està cerrado.

Somos Jay y Arty, tía Bella. ¿Tus sobrinos?

¡Dios mío! Jay y Arty. ¡Mis sobrinos!

Pensè que no vendríais hasta el sàbado.

Hoy es sàbado.

Ya lo sè. ¡Jay, Arty! Me alegro tanto de veros...

Da un beso a tu tía Bella.

Y tú ven aquí.

Vamos fuera. Quiero veros mejor.

Quiero ver cuànto habèis crecido.

Poneos ahí.

No. Ahí. Por orden de altura.

¡Hay que ver!

Los dos estàis mucho màs grandes.

Estàis creciendo tan deprisa que casi me hacèis llorar.

¿Dónde està vuestro padre? Hace mucho tiempo que no le veo.

Està arriba hablando con la abuela.

Serà mejor no molestarles, entonces. ¿Ha preguntado por mí?

No lo sè.

- ¿Le habèis dicho que estaba aquí? - No, acabas de llegar.

- ¿Le habèis dicho dónde he ido? - No lo sabíamos.

He ido al cine. No se lo digàis a la abuela.

He visto una película de Bette Davis y George Brent. ¿Sabèis cuàl?

No.

Con Bette Davis y George Brent.

Y tenían aire acondicionado. La verdad es que he pasado frío.

Me alegro mucho de que esos actores estuvieran en un cine refrigerado.

No creo que los actores lo noten. Sólo son imàgenes en la pantalla.

Eso ya lo sè, tonto.

Se alegrarían al saber que los que veíamos la película...

estàbamos fresquitos y disfrutàbamos màs de ella.

- Claro. - Seguro.

Apuesto a que sè lo que os refrescaría en un instante.

¿Què os parece un enorme helado especial cubierto de todo?

Eso es. Vamos. Os los prepararè.

La verdad es que papà nos dijo que no tomàramos nada.

- Nada de nada. Verdad, ¿Arty? - No me acuerdo.

Vuestro padre nunca acepta nada de nadie.

Ni siquiera podía dar a vuestra madre un cafè. ¿Lo sabíais?

- Por cierto, ¿y vuestra madre? - Murió. Mamà murió.

Sí, lo sè.

Me refiero a dónde està enterrada.

En el cementerio Mount Israel en el Bronx. Fuiste al funeral, ¿recuerdas?

- ¿Te refieres a la primera vez? - ¿Cómo dices?

Cuando fui en coche y no en autobús.

¿Autobús?

Eso fue otra persona.

A veces se me va la cabeza.

Los niños del colegio me decían:

"Han llamado de objetos perdidos para que vayas a recoger tu cerebro".

Pero a mí no me parecía tan gracioso.

Sentí mucho lo de vuestra madre.

Vaya, seguro que la echàis de menos.

Es una pena que no pudiera tener màs hijos.

- No tuvo màs, ¿verdad? - No.

Eso pensaba.

Mi madre tuvo seis hijos. ¿Lo sabíais?

A mí y a vuestro padre...

y a Gert y a Louie...

y a Aaron y a Rose,

que murieron cuando eran muy pequeños.

Y luego, mi padre murió cuando mi madre estaba embarazada de mí.

- ¿Se puede decir eso a los niños? - Claro.

Así que no lleguè a conocer a mi padre.

Pero, aún así, le quise.

Porque sè que habría cuidado de mí...

como vuestro padre cuida de vosotros. ¿Me entendèis?

Claro.

¿Cuàntos años creèis que tengo?

Adivinad. Vamos, Arty.

No sè, ¿unos 35?

¿35?

Fallaste. Muy mal.

Te has equivocado tanto que no tiene ni gracia.

Tengo 36.

- Pero, ¿a que no los aparento? - No.

Dos helados especiales...

cubiertos de todo.

¡AI ataque!

Papa no quería que tomàramos nada.

No quería enfadar a la abuela. Deberíamos esperar.

¿Cómo que esperar? Estàn listos.

Ya estàn empezando a derretirse. A Arty se le hace la boca agua.

Sí que los queremos, pero papà dijo...

No, esperad.

Os lo pregunto por última vez: ¿sí o no? Es la última oportunidad.

- Màs tarde quizà. - Màs tarde no. Es demasiado tarde.

No os lo volverè a preguntar.

Habèis herido mis sentimientos. Los dos.

Sè que echàis de menos a vuestra madre,

pero eso no justifica que me faltèis al respeto.

Yo siempre quise a vuestra madre, aceptara o no mis cafès.

Podèis decírselo a vuestro padre de mi parte. ¡Estoy harta de esto!

¡Estoy harta!

¿ Ves por què no me gusta venir mucho?

¿Dónde està la tía Bella? Me ha parecido oírla.

- Està ahí fuera. - ¿Se encuentra bien?

¿Cómo sabes cuàndo està bien?

Os lo dije, nada de comentarios sobre la tía Bella.

Subid y esperadme arriba. Tenemos que hablar.

¡Vamos!

¡Moveos!

- ¿Estàs bien, cariño? - Sólo quería hacerles felices.

No tenían derecho a tratarme así.

¡Eddie!

¡Cuànto me alegro de verte!

Yo tambièn, Bella. Escucha, cariño.

Mamà quiere que le frotes las piernas. Vuelven a dolerle.

- Sólo le duelen cuando vuelvo a casa. - Sè buena con ella. Especialmente hoy.

- ¿Podemos charlar? - Te prometo...

- ¿Mucho rato? - En cuanto acabes. Te lo prometo.

Luego hablamos con papà.

Nos dijo que se había arruinado pagando las facturas del hospital de mamà.

Yque había tenido que pedir 9.000 dólares a un usurero.

Yque tenía que devolverlos en un año, aunque no podría hacerlo ni en 10.

Nos dijo que había encontrado un empleo vendiendo chatarra para construir barcos...

y que quizà podría devolver los 9.000 dólares en un solo año.

Las fàbricas a las que yo vendería estàn en el Sur.

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