The first 200 lines.
Hola. Me llamo Jimmy Livingston.
Mi madre dice que cuando nací llegué del cielo envuelto para regalo.
EL CHICO DE LA BURBUJA
Mis primeros recuerdos son confusos.
Recuerdo un lugar con muros blancos,
luces brillantes y un pájaro gigante.
Estaba allí porque nací sin defensas.
Un sólo germen podía matarme.
Pero, a los 4 años,
mamá me llevó a casa,
a la preciosa Palmdale, en California.
Mamá enseguida me ayudó a hacer amigos.
¡Métele dentro!
La casa era enorme, como un castillo.
Y, por primera vez, me sentí completamente libre.
Eso es.
Ahora estás a salvo de ese mundo malo y sucio.
¡Estás en casa, Jimmy!
Y ya nunca más
tendrás que volver a salir.
Mira esto. Mira lo que te ha hecho mamá.
Era un gran cuarto con mi propia cama, muchos juguetes
y dos pares de brazos retráctiles.
“Y el príncipe trepó hasta la torre y dijo:
Acompañadme y viviremos felices para siempre.
Y Rapunzel dejó su burbuja de plástico...
y murió.
Fin”.
Esos malvados médicos.
No permitiré que nadie contamine a mi niño.
Siempre serás puro, ¿verdad, Jimmy?
Galletas de Jesús.
Tenía lectura.
Ojalá hubiera más revistas en el mundo.
Ojalá, cariño.
Mi programa favorito, “El mundo perdido”.
Ojalá hubiera más de un canal.
Ojalá, cariño.
Y la mejor profesora del mundo entero.
Y los indios decidieron irse a las reservas,
donde podían abrir casinos, vender tabaco
y alejarse de los blancos.
Otro sobresaliente.
Los vecinos siempre venían a casa.
¡Niño burbuja! ¡Niño burbuja!
¡Vamos! ¡Fuera de aquí! ¡Granujas! ¡Fuera, fuera!
- Con papá me divertía. - ¡Maldición, Morton!
¿Quieres que se mate?
Jimmy, la comidita.
Lo mejor era la comida.
Las galletas de soja vitaminada, sin grasa, eran insuperables.
Crecí como cualquiera. A los 16 no tuve un coche,
¡pero sí una guitarra eléctrica!
No puedo creer las cosas que encontré.
Necesito hallar mi camino.
Estoy perdido. Estoy perdido. Creo que estoy viviendo
en el mundo perdido.
Estoy viviendo en el mundo...
Viviendo en el mundo...
Viviendo en el mundo...
perdido...
Era muy feliz. Tenía todo lo que se puede desear.
Hasta que llegó...
Chloe.
“Entonces Pinocho salió de su burbuja,
tocó a la puta de al lado y murió. Fin.”
Nena...
Los siguientes años limpié mi ventana un montón.
Algo me ocurría.
Pero no sabía qué.
¡Mamá!
-¡Papá! -¿Qué pasa? ¡Jimmy!
¿Estás bien?
- ¿Qué es esto? - Dios mío.
¡No lo toques!
-¡Aparta las manos! Relájate. -¡Me duele!
Haz como tu padre. Repite la promesa de lealtad sin parar.
¡Vamos!
Prometo lealtad a la bandera de los EE.UU y a la república,
una nación indivisible...
con libertad y justicia para todos.
Prometo lealtad a la bandera de los EE.UU
y a la república que representa,
una nación indivisible...
Gracias, mamá.
No puedes tocarlo.
No puedes tocarlo.
Colega, vives al lado del niño burbuja.
¿Sabes qué he oído? Que sólo puede beber...
su propia orina.
-Es cierto. Lo juro por Dios. -Sí. Qué asco.
¿Y qué bebe para hacer la orina?
Bueno...
Díselo.
Voy delante.
No es un monstruo. Sólo vive en una burbuja.
“No soy un monstruo. Soy un ser humano.”
-Adiós, Lisa. -Adiós, Chloe.
-Me gustaría vivir en su burbuja. -¡Sí!
Echemos una partida.
Hola, ¿señor Livingston? Soy Chloe, su vecina.
¡Dios mío!
-¿Estás bien? -¿Qué?
Espera, no. No, espera.
Sólo estaba jugando. Jugaba.
¡Socorro! Ya sabes.
¿Hablabas en “pakuni”? ¿De “El mundo perdido”?
- Me gusta. - Tú me gustas.
La serie. Me gusta la serie.
Soy Jimmy.
-Yo soy Chloe. -La puta de al lado.
¿Qué?
-¿Quién te ha dicho eso? -Mi mamá. Me lo enseña todo.
Pues se equivoca. Soy más una golfa que una puta.
Una golfa. Sí, sí. Una golfa. Claro, una golfa.
Sí.
¿Tocas la guitarra?
Sí, sí. ¿Quieres probarla?
-No, no sé tocar. -Yo podría enseñarte.
Ahora mismo.
Ahora no puedo, pero...
Tengo que irme.
¿Qué tal mañana?
Vaya, no lo sé. No lo sé, golfa.
Estoy muy ocupado.
Nos vemos mañana. Adiós.
Está orgullosa de sus tetas, ¿verdad?
Algo me dice que no es la mujer que elegiría Jesús.
Cuando miro...
a mi alrededor...
-Soy un asco. -No, no. Ven aquí.
-Debes apretar más. -Vale.
Más fuerte. Así.
-Como... -Ahora, ahora.
-Más fuerte. - Cuando miro
a mi alrededor...
Prometo lealtad a la bandera
y a la república que representa.
¿Estás bien?
Sí. Sigamos.
Estaría bien que fuéramos mayores,
no tendríamos que esperar tanto.
Y estaría bien que viviéramos juntos
en el tipo de mundo que deseamos
Seremos mucho más felices,
Cuando podamos decir buenas noches y seguir juntos
Es “el conejillo burbuja”.
¡Dios mío!
Hola, conejillo.
Jimmy.
Maldito canalón.
Jimmy.
Jimmy.
-Hola. -¿Chloe?
-Sí. Chico burbuja. -¿Y tu fiesta?
Jimmy. Tienes que felicitarme.
¿Y tu fiesta?
La fiesta.
Yo te daré fiesta. Ven aquí.
No seas tímido. Ven aquí.
Mi mamá duerme.
¿Me das un beso por mi cumpleaños?
Chloe.
Odio esta burbuja. Tengo todos mis regalos
excepto a ti, Jimmy. Por eso voy a entrar.
¡Chloe! ¡Espera!
Tranquilo. Puedes esterilizarme.
-¿Qué? -Tómate una cerveza.
Espera. Espera. ¿Chloe?
No creo que sea buena idea.
¿Jimmy?
¿Jimmy?
Vamos, déjame entrar.
¿Chloe?
Yo...
Quizá debí dejarla entrar. Pero estaba asustado.
No puedo culparla por lo que pasó luego.
Quieta.
Estás muy guapa.
Hola.
-El ramo. -Perdona.
Mark, Jimmy. Jimmy, Mark.
¿Qué pasa, Jimbo?
-¿Qué pasa, Marko? -¿Estás lista?
-Sí. Voy un momento al baño. -Vale. Sacúdetela bien.
Ése le encanta.
- ¿Un pitillo? - ¿Qué?
Creo que eres músico.
Soy un rockero.
- ¿Entiendes? - ¿Qué hacéis esta noche?
Ya sabes. Un poco de esto.
Sí.
Eso es. Así. Eso es.
-Parece divertido. -Estoy lista.
Así me lo monto en el escenario.
Estás muy guapa. Ven aquí.
Seré el tío con más suerte del baile.
Estaba claro. Mark era guay.
Adiós, Jimmy.
¿Cómo competir con un tío así?
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