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DIOSES DE EGIPTO
Pocos conocen la historia completa.
De lo que recuerdo, comienza más o menos así:
Antes que la historia iniciara, Egipto fue cuna de toda la vida.
Un paraíso de dioses que lo crearon.
Así que decidieron vivir ahí...
junto a su creación inferior.
El hombre.
Era imposible confundir a los dioses con los mortales que los veneraban.
Los dioses eran más altos.
Oro en lugar de sangre corría por sus venas.
Y podían transformarse a voluntad en todas clase de bestias aterradoras.
Egipto estaba dividido entre dos poderosos hermanos.
Osiris, el dios de la vida, era el amado rey...
de todas las tierras que el Nilo había hecho fértiles.
Su hermano, Seth, gobernaba al árido desierto...
encontrando fortaleza y amargura en su aislamiento.
Pero llegó el día en que Osiris coronaría a un nuevo rey.
Horus, su único hijo.
Fue una decisión que pondría a prueba el lazo entre los hermanos...
y el destino de todo Egipto.
Pero los dioses son solo la mitad de nuestra historia.
Era evidente que ellos solos no podían modificar al curso del destino.
Se necesitaría de un hombre de juicio excepcional...
sabiduría y fortaleza.
Por desgracia, yo no era ese hombre.
Antes de que subestimen a mi yo más joven e imprudente...
recuerden:
Nunca duden de un hombre que lucha por lo único tan poderoso...
como cualquier dios.
El amor.
¡Ladrón!
Este vestido es horrible.
Necesito comprar listón para hacerlo presentable para la coronación.
Mejor pasemos el día juntos.
Mañana pasaremos el día juntos. En la coronación.
Tenemos suerte que los dioses nos den un nuevo rey.
¿Horus? Sabes que los dioses no me importan.
Pues ellos se preocupan por ti.
- ¿Están aquí? - ¡Bek! Devuélvemelo.
Sabías que quería usar algo especial.
¿Lo robaste de algún comerciante o de un armario?
Es más rápido que esperar que los dioses respondan a mis plegarias.
Los dioses nos dan todo lo que necesitamos.
Sí, su generosidad no tiene límites.
Te ves hermosa.
Zaya, cuando te pedí que huyeras conmigo...
te prometí una buena vida.
Vestidos dignos de una princesa. Uno nuevo cada día.
Joyas para adornarte, un palacio de oro para nuestra familia.
¿Y cuántos hijos tendríamos?
Una docena.
Haría lo que fuera para que seas feliz.
¿Y cómo se preguntaba Horus, el próximo rey, para su gran día?
Señor del Aire.
Gran fiesta la de anoche.
Ya la gente se amontona para poder verlo.
Se verá espléndido.
Eventualmente.
¡Glorioso, glorioso, Horus! Gran dios.
Tampoco subestimen a Horus.
Porque cuando el destino del mundo está en tus manos...
hasta los dioses pueden sorprenderse de su propia fuerza.
¡Glorioso, glorioso!
Si fueran a coronarme, quizá habría pasado los horas previas...
preparando un discurso para mi pueblo.
¿Podría la gente quererlo más?
Quizá Horus no cree que necesitemos discursos aburridos.
Excepto cuando se trata de brindar su propia gloria.
Se necesitaron muchos brindis. Realicé proezas que serán cantadas.
El gran león al que mató aterrorizaba los poblados.
¿En verdad? Bueno. Bien vale una canción.
Qué bien.
No, no, no. Está bien... gracias.
Tú.
Qué lástima. He llegado tarde.
Pero aquí estoy, vestida y sobria.
No se lo digas a nadie. Tengo una mala reputación que mantener.
Ve acá.
Ven.
No. No, no. No...
Es difícil creerlo, pero te ves como un rey.
Si eso te emociona, ¿quién soy yo para juzgarte?
Las joyas me emocionan.
Mira tu muñeca, si el esfuerzo no es grande.
El Brazalete de las Cuarenta y Dos Estrellas.
Para recordarte a los demonios que maté por ti.
El tesoro más grande que haya existido en Egipto.
¿Este vejestorio?
¿Cómo la diosa del amor lo desconoce?
No se trata de acostarse con cualquier chica...
que te coquetea, poderoso cazador de leones.
Festejaba la cacería. Lo sabría si hubieras estado aquí.
Valoro mi independencia. No tanto a un animal muerto.
No tienes problema en vestirte con ellos.
Hathor, no.
No.
Así no se comporta una reina.
Pues qué bueno que no lo soy.
¿Imaginas algo más aburrido que estar en el trono todo el día?
¿Qué es lo que me estás preguntando, exactamente?
¿Te pregunté algo?
No estoy segura. ¿Lo hiciste?
Mi señor.
Está comenzando.
¡Geb!...
Señor de la Tierra!
¡Hathor...!
¡diosa del amor!
¡Netfis...!
¡diosa de la Protección!
Señor.
Gracias, jovencito.
Hoy has sido demasiado amable con los extraños.
Muéstrame tus manos.
¿Qué? Obsequios para Osiris.
¡De prisa!
¡Tot...!
¡dios de la sabiduría!
Saludos, Tot.
¿Alguna vez imaginaste que tu antiguo alumno sería rey de Egipto?
Horus demostró una gran gama de atributos...
algunos de los cuales pueden correlacionarse.
Con una posición de liderazgo. Sí tiene suerte.
¡Alabado sea...!
Osiris...
rey...
de todo Egipto!
Salve, Ra. Señor de la Luz.
Salve, Ra. Señor de la Luz.
Mi padre ha tenido a bien bendecir este día.
Así como ustedes nos bendicen con su generosidad.
Un regalo de alguien con grandes bienes.
Y de alguien con muy pocos.
Pero cuando ambos mueren y están ante la Puerta Final...
¿cuál es su valor?
Yo digo que son iguales.
Símbolos de vidas bien vividas.
Todos son bienvenidos al Más Allá.
Ese es mi legado.
Hoy coronamos a un nuevo rey.
Y un día, él dejará su propio legado.
Horus, mi hijo...
Señor del Aire.
¿Estás listo?
Sí.
¡Un momento!
Un momento. Lamento llegar tarde.
Tres días para cruzar el desierto.
Y casi uno más para sortear a tus admiradores.
- Seth. - Hermano.
- Qué gusto verte. - Igualmente, hermano.
Siempre hay un lugar para ti aquí.
Es un gran día para la familia.
Debes estar orgulloso.
Lo estoy.
Mírate, sobrino.
Magnífico.
- Al menos alguien será un buen rey. - Temía que no vinieras.
No me lo perdería.
Para ti.
Un cuerno de caza.
Del cráneo de un carnero que aplastó a 10 dioses más lentos que yo.
- Es hermoso. - ¿Sí?
Pruébalo.
De Seth.
¡Vamos!
¡Que el mismo Ra te escuche!
Creo que alguien te escuchó.
Seth, ¿qué es esto?
¿La reconoces?
Nuestro padre te la dió.
Me mantuvo vivo durante muchas noches en el desierto.
Pelea.
- Padre, no. - No interfieras, hijo.
¿Por qué?
En mil años de paz...
¿qué has logrado?
Una tierra de gente sin ambiciones.
Ahora es mi turno.
No pelearé.
Te quiero, hermano. Con todo mi corazón.
¡No! ¡Detente!
Yo también te quiero, hermano.
¡No!
¡¿Osiris?!
Vaya, en verdad es...
un gran día para la familia.
Yo, Seth...
seré su verdadero rey.
¡Rey de todo Egipto!
Contemplen la suerte de aquellos que se opongan a mí.
Dioses...
inclínense ante mí...
o mueran.
Mortales...
¡Alábenme o serán esclavizados!
- ¡Bek! - Mi hermano...
pensaba que al Más Allá era un regalo.
Creo que el rey debería tener estándares más altos.
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