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GANADORA 1963 DEL PREMIO JEAN-GEORGE AURIOL
POR DECISIÓN UNÁNIME DEL JURADO
Judex...
es una palabra latina que significa "juez" o "defensor de la ley".
Lo sé. Gracias.
Me parece que este juez es más un estafador.
No se me ocurre nadie que se atreva a chantajearme.
No entiendo qué es lo que este Judex quiere.
No está pidiendo nada para él y generalmente...
No seas tan ingenuo, Vallières.
Si cedo y muestro que tengo miedo, ahí comenzará el verdadero chantaje.
Veremos. Hablando de cosas más serias...
¿llamó el bancó con el precio de cierre en New York?
Sí, señor. Fue como usted lo predijo.
Entre.
Señor, un tal Sr. Cocantin pide verlo.
- Dice que ud. lo está esperando. - En efecto. Hágalo pasar.
- Muy oportuno. - Sr. Cocantin.
Permita que me presente, señor. Alfred Cocantin, detective privado.
Trabajo en una agencia llamada Celeritas...
que recibí de mi tío, el difunto Sr. Regaudet,
condecorado por servicios a la educación.... Él, no yo...
- Siéntese. - Gracias, señor.
- ¿El Sr...? - El Sr. Vallieres, mi secretario.
He tenido ya oportunidad de requerir...
los servicios de su predecesor,
y quedé muy satisfecho.
- Espero que sea igual con usted. - Téngalo por seguro...
Déjeme contarle de qué se trata la cuestión.
Mañana celebraremos el 21º aniversario del banco
y el compromiso de mi hija con el Vizconde Amaury de la Rochefontaine.
Un montón de personas estarán en la finca.
Cuento con usted para evitar que sea cometida cualquier indiscreción
por el personal empleado para la ocasión,
o por ciertas personas, conocidos de negocios
los cuales estoy obligado a invitar.
Naturalmente, usted pasará por uno de nuestros invitados.
El Sr. Vallières le explicará todos los detalles,
y usted podrá informarle acerca de sus condiciones.
Le presentaré inmediatamente a mi hija.
De ese modo irá conociendo la casa.
Y mientras tanto, averigüe y descubra quién escribió esta carta.
Sin duda es algún tipo de broma de algún criado.
Vallières, ven aquí.
"Sr. Favraux, le ordeno que repare sus pecados
"entregándole la mitad de su fortuna a sus víctimas.
"Tiene hasta las seis de la tarde de mañana
"para cumplir con ello.
"Firmado, Judex."
¿Judex?
Llama a Marco en el Rio Pinto. Dile que liquide todos los fondos existentes.
Aségurate de que la gente sepa que el Banco Favraux está vendiendo.
En tres días, compraremos todo de vuelta por nada.
Creo que me voy a estar dando un buen regalo de cumpleaños.
Vamos ahora, mi querido Cocantin. Tomemos un poco de aire primaveral.
- ¡Insisto en hablar con el Sr. Favraux! - No tengo tiempo para caridad.
No estoy pidiendo por caridad.
¿No me reconoce, verdad?
Un tiempo en la cárcel cambia a los hombres.
- Mi nombre es Pierre Kerjean. - Nunca oí hablar de usted.
No era tan orgulloso durante su juicio.
Prometió hacerme un hombre rico
si mantenía mi boca cerrada y cumplía su sentencia por usted.
Prometió cuidar a mi familia mientras cumplía la sentencia.
Mi esposa murió indigente y mi hijo ha desaparecido.
Y usted no hizo nada.
Así que ahora, Favraux, me ayudará a encontrar a mi hijo.
¿Me oyó? De lo contrario, quiera o no
todavía pueda hablar. - Este hombre está loco.
Déle 40 sous y sáquelo de aquí.
Venga conmigo, hombre.
Mi querida Jaqueline, permíteme presentarte al Sr. Cocantin.
Será nuestro invitado mañana.
Sr. Cocantin, permítame presentarle a mi hija, la Sra. Aubry.
El Sr. Favraux me contó las nuevas sobre su compromiso.
Estoy muy honrado de estar entre los primeros en felicitarla.
Gracias, señor.
Ah, aquí está mi nieta, Alice.
- Dile hola al caballero, querida. - Hola.
Hola, jovencita. Conozco una pequeña niña llamada Alice.
- Como yo. - Sí.
Estaba en su jardín un día, ¿y qué es lo que vió pasar corriendo?
A un conejo vestido con un precioso traje azul.
El conejo se detuvo frente a Alicia, sin verla.
Sacó su reloj y dijo...
- ¿El conejo tenía un reloj? - Sí, uno de oro con cadena.
Como el abuelo.
Disculpe, señorita. Vine a llevar a Alicia a su lección.
Sr. Cocantin, permítame presentarle a la Srta. Verdier,
la institutriz de mi nieta.
Encantado de conocerla.
Ve con la Srta. Marie y sé una buena niña.
Adios, querida.
Muéstrale al caballero su cuarto.
Muy bien, señor.
No entiendo.
Fui a hacer averiguaciones esta mañana temprano, como ud. me solicitó.
Ese vagabundo murió anoche. Nunca recuperó la conciencia.
Murió en un hospital donde lo llevaron unos transeúntes que lo encontraron.
Y nadie sospecha de usted.
"No contento con deshonrar a las personas, también las mata.
"Si a la medianoche de hoy no ha cumplido con mis órdenes,
"será merecidamente castigado.
"Judex."
- ¿Ha matado a alguien? - ¿Cómo?
Esta carta dice...
Sr. Cocantin, déjeme recordarle, no está aquí de vacaciones
para contar historias acerca de conejos y relojes.
Pero señor, yo...
Silencio. Tiene hasta esta tarde para encontrar al que escribió estas cartas.
- Adiós, señor. - Muy bien.
Su padre está haciendo que se vuelva a casar.
Ya fue muy infeliz la primera vez.
Casó a la pobre niña demasiado joven.
A Favraux le debe gustar cómo suena de la Rochefontaine como yerno.
El compromiso es de lo más conveniente. Parece que está en la quiebra absoluta.
¡De seguro De la Rochefontaine no puede esperar para dormir en esta cama!
No, Sr. Favraux, nunca seré su amante.
Marie, te necesito desesperadamente. ¿Serás mi esposa?
Me casaré contigo inmediatamente después de la boda de Jacqueline.
Mi fortuna será tuya.
No soy el tipo de mujer que usted puede comprar.
"¿Caminarás un poco más rápido?" Le dijo un pescadito al caracol.
"Hay una marsopa cerca detrás nuestro y está pisando mi cola".
¡Mira cómo las langostas y las tortugas avanzan todas ansiosamente!
Están esperando en los guijarros - ¿Vendrás y te unirás al baile?
¿Qué tipo de cabeza se habrá hecho Favraux para él?
Una cabeza de buitre.
Mis queridos amigos,
quiero anunciarles algunas grandiosas y alegres noticias.
Esta noche no sólo estamos celebrando
la culminación de veinte años de esfuerzo
y real dedicación
que permitieron al Banco Favraux prosperar
y extender sus actividades a la mayoría de las ramas de la industria.
Estamos además celebrando el compromiso
de mi hija Jacqueline
con el Vizconde Amaury de la Rochefontaine.
Mi alegría es inmensa...
Con toda la gran felicidad que siento en este momento...
Soy médico, déjenme pasar.
Está muerto.
¡Diana!
LA NOCHE SIGUIENTE AL FUNERAL DE FAVRAUX...
El Sr.Favraux murió en el momento exacto indicado en la segunda carta de Judex.
La coincidencia es extremadamente preocupante.
Yo pienso que es una mera coincidencia y por eso no dije nada.
Pensé que era mi deber advertirle.
La Sra. Aubry decidirá por sí misma la acción a seguir.
Señora.
Sr. Cocantin...
Estoy seguro que no necesito pedirle la mayor discreción.
Estoy seguro que usted honrará el secreto profesional.
Puede contar conmigo, señor.
Vallières, debemos alertar a la policía.
No, señora, es imposible.
¿Por qué?
Señora... esas cartas dicen la verdad.
Muéstreme pruebas.
Sólo permanecí al servicio de su padre
para tratar de reparar, por cuanto mis limitados medios me permitían,
los errores que había sido incapaz de prevenir.
La fortuna de Favraux, como la de muchos otros,
tiene sus orígenes
en el escándalo de Panamá.
Su padre era entonces un empleado de banco de lo más modesto.
Y...
...el destino lo puso en posesión...
...preferiría no contarle por qué...
... de algunos documentos que eran muy comprometedores
para ciertos políticos y financistas de alto rango.
Gracias a esos documentos
él no tuvo problemas en conseguir los fondos necesarios
para poder llevar adelante sus primeros grandes negocios.
Ya en 1882...
¿En cuánto tiempo?
Tomará tres días.
Sigan las instrucciones de la carta del doctor,
y no lo descuiden ni por un momento.
Mi querida Jacqueline, el caballero tiene razón.
No insistas. Ya lo he meditado mucho.
Voy a renunciar a la herencia de mi padre.
Todo lo que pido es que la parte de mi hija sea guardada hasta que sea mayor.
Le doy carta blanca para ello.
Gracias.
Mis humildes respetos, señora.
Pero esto es una locura. ¿Por qué?
Como la cuestión de la herencia parece serte de gran interés
es justo darte la oportunidad de volver atrás con tu palabra.
Haz lo que te dicten tus sentimientos.
En ese caso, permíteme recuperar mi libertad.
El equipaje del señor ha sido cargado dentro del carruaje afuera.
El señor es libre de irse en el momento que lo desee.
Gracias, Fernand. Adiós.
Adiós, señor.
Señora, he venido a despedirme de usted.
Adiós, Vallières.
Gracias por todo.
Permanezco a su servicio. No dude en llamarme si me necesita.
Gracias, Vallières.
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