The first 200 lines.
¡Un ángel menos en el cielo, nena!
Dos whiskys, por favor.
El tipo de la mesa seis volvió a sacar la verga.
-¡El de la mesa seis sacó el pito! -¡El de la mesa seis sacó el pito!
¡Hija de puta!
Trixie, ¿estás bien? ¿Me oyes?
Esa fue la dulce y santa Filomena.
-Celestial, ¿no creen? -¡Mierda, mi maldita cabeza!
Y esa fue su amiga malhablada, Filadelfia.
¡Quítate la ropa!
Qué lindo, pero creo que me la dejaré.
-¡Quítate todo! -¡Quítate todo!
¡Quítate todo!
Chicos, escúchenme.
Para cuando termine de desabrochar y desenganchar
el artilugio medieval de rayón y goma que es mi faja,
ya estarán con sus esposas, diciéndoles
cuánto odian trabajar hasta tarde.
No dijeron que me tirarían un dólar aceitoso y arrugado.
Ahora sí me quitaré la ropa.
¡Midge!
No hay tiempo.
Pero preparen sus Gran Gatsbys,
¡porque aquí viene nuestro saludo a los Salvajes 20!
¡Pero primero, Sapphira, la Chica Solitaria del Harén!
-¿Qué demonios? -No lo sabía.
Nadie sabe un carajo aquí. Tres, cuatro.
Boise, ¿qué pasó con los Salvajes 20?
-Trixie se golpeó con el cable. -Lo vi. Lo oí.
-Así que puse a la del harén. -Sin avisarme.
Estabas en el escenario.
Emocionando a la gente con una flapper.
Mientras alguna sacuda las chichis, a esos tipos no les importa.
No estoy de acuerdo. Recibieron las chichis misteriosas y sensuales,
no las chichis saltarinas.
Da igual porque nadie te escucha.
-Me ofendes. -Siempre se ofenden.
-¡Eres mejor que esto, Boise! -Habla con Clifford. Es el que paga.
Excusez-moi.
Hola a todas.
Boise no es bueno en las presentaciones, así que me presentaré yo.
Hola, soy Midge.
La Sra. Maisel.
Soy la nueva presentadora aquí en el Wolf.
Si alguna quiere agregar un toque de humor a su rutina,
considérenme su asesora de comedia.
Bueno, sigan en lo suyo.
Perdón.
¡Vamos, seis!
-¡Bien, vamos! -Estoy ganando.
Sí.
Clifford.
Una taza de café para ti. Sé que te gusta a esta hora.
-Huele a recién hecho. -Como debería ser.
Me encantaría sugerir algunas pequeñas mejoras
que creo que llevarían al club a su esplendor.
Un mejor sistema para anunciar los actos. Evitaría lesiones.
¿Tener una reunión de seguridad?
En las Catskills, fui monitora de seguridad de varias actividades.
Deportes acuáticos, senderismo.
En una excursión, el rabino pensó que lo había mordido una serpiente.
Se lo chupé tanto que casi se desmaya.
Hablo del tobillo.
Resultó ser que eran picaduras de mosquitos, pero fue gracioso.
En fin, piénsalo y...
Esto también es peligroso.
-Ángel de mierda. -Dame uno.
¿Oíste? La flapper se rompió la cabeza.
-Las groserías fueron graciosas. -No fue gracioso. Es descuidado.
-Esto necesita mucho trabajo. -Es un cabaret.
Mientras la chica sacuda las chichis, nada importa.
-Maisel, ¡Sapphira está terminando! -Hasta mañana.
Hasta mañana. ¿Quién sigue?
-Annie Oakley. -Gracias.
O Brenda, la Chica Pájaro.
¡Hola! ¿Me extrañaron?
-¡Sí, quítate la ropa! -¡Quítate todo!
Chester, dejaste la puerta abierta de nuevo.
¿Cuántas veces tengo que...?
-¿Es algo desagradable? -Debes ser Susie.
-Sí. -Soy Nancy. La hermana de Jackie.
-Bueno, él está... -Muerto. Él está muerto.
-Perdón, ¿qué? -Un derrame cerebral esta tarde.
¿Derrame cerebral?
Yo estaba a su lado antes de que muriera.
Seguía hablando.
Sí, le gusta hablar.
-Sus últimas palabras fueron para ti. -¿Para mí?
Así que lo escribí para no olvidarme.
"Susie, los chicos vienen a lijar el piso al mediodía.
Debes estar para dejarlos entrar.
Son holgazanes, así que quién sabe si llegarán.
Recuerda que el lunes es feriado,
así que no saques la basura el domingo,
ya tenemos una multa de la ciudad.
Si vas a hacer salsa para espaguetis,
corre las cortinas porque salpicas mucho
y la salsa no sale de esa tela.
Es demasiado delicada".
La maravillosa Sra. Maisel
Plástico, el milagro moderno.
Estos son algunos de los mejores productos del mercado.
Seguro que lo son.
Hay tanto de donde elegir, hay tantos tamaños, colores,
y los van a querer todos.
Este es el Wonderlier.
Me encanta ese nombre.
Y para cenas abundantes.
El Wonderlier grande.
Tengo que comprar dos de todo. Esto es genial.
¡Anótame!
Pasen los Wonderliers, chicas, y volveré enseguida.
Señoras, tengo una historia para ustedes.
Hay una chica...
Si no cocinaras para uno.
-¿Organizamos un almuerzo? -Mamá, Jean se lo está perdiendo.
¿Por qué no vuelves al grupo?
-Miriam, estoy intentando hacer negocios. -Yo también, largo.
Está preparando la cena, y entra un ladrón con una pistola.
Ella grita, él dispara,
¡y el Tupperware que sostenía detiene la bala!
No mencionan eso en papel.
Imogene.
Cálmate un poco, mujer.
-¿Quieres vender o no? -Sí.
Mostrarles cómo guardar comida no vende,
y estás aquí para vender. ¡Así que vende!
Creo que es hora de los formularios de pedido. Luego,
anunciaré a la ganadora del sombrero más gracioso.
Dios mío.
¿Qué? ¿Estás bien?
Por favor, disculpen.
-¿Imogene? -Yo me encargo.
Dejémonos de estupideces, señoras, cerremos el trato.
Tienes que comer.
-Esta estufa no sirve. -No creo que haya lugar para todo.
-¿Cómo está el sándwich? -Genial.
Caliente aquí, frío aquí.
-Bueno, ya no hay más lugar. -¿Qué? No.
-El budín tiene que entrar ahí. -No lo creo.
Podemos congelar el pollo. ¿El congelador?
-Allí arriba. -¿Qué es este lugar? ¿El Gulag?
Hice enojar a Zelda. No sabía que se podía.
Te cambio.
Las revistas dicen que debes descongelar una vez al mes.
-¡Esto es una locura! -Buen café.
-¡Tiene hormigas! -Deberías haberme llamado.
-Te llamé. -Digo, en cuanto te enteraste.
No quiero que bebas sola durante horas en un momento como este.
-Yo estoy aquí. -Te enfadaste, como Zelda.
No estoy enfadada.
-Jackie está muerto. -Lo sé, cariño.
¿En serio?
Estaba aquí solo, y pum.
El viejo de arriba dijo que oyó un golpe y llamó a la policía.
Lo subieron a un auto y lo llevaron a Bellevue,
y a las nueve en punto, ya se había ido.
No estaba enfermo, no sufrió. Deberíamos estar agradecidas por eso.
Las salchichas con chili.
Le advertí sobre esas.
El maldito vivía a salchichas con chili.
El hielo gana. Tenemos que comernos todo ahora.
-¿Cuándo es el servicio? -No sé.
-¿Cómo ubico a su hermana? -No sé.
-¿Dejó una tarjeta? -No.
-¿Quizá escribió algo? -¿Tiene un solo tenedor?
¡Ella no escribió nada! ¡No sé dónde es el funeral!
No sé dónde está la hermana ni quién es.
¡Solo sé que anoche, cuando no estaba aquí,
el tipo más molesto cayó muerto en mi apartamento!
¡Tenedores!
-Lo siento. -Yo también lo siento.
No quiero quedarme aquí, alguien murió, es espeluznante.
No es la primera vez.
-Ha habido muchas muertes aquí. -¿Qué?
Investigué en los archivos municipales antes de mudarme.
-¿Por qué? -Porque eso es lo primero que haces.
-No, no lo es. -Hubo una decapitación.
Una mujer fue devorada viva por gusanos.
Gemelos idénticos destripados al son de la música.
Una tubería explotó, y se ahogó una familia,
-y luego, las muertes de cuna. -¡Chester! Come tus huevos.
Oye, cuatro muertes por asfixia en este rincón.
No me apresures.
Espero alcance. Al Sr. Moishe le gusta la calabaza.
No hice suficiente calabaza.
Yo no comeré, así habrá más para él.
Qué lindo que estemos todos juntos de nuevo.
Zelda, no. Llevas dos días llorando.
Pensé que solo Moishe lo conocía.
Debes haberlo visto en algún momento.
-Los conocemos de las Catskills. -Conozco a los padres.
Vi al abuelo en la ducha después de ráquetbol. Qué bolas tan arrugadas.
Y ha visto muchas.
-Cielos. -¿Hablan del niño del bar mitzvá? ¿Akiva?
Le pidieron a Moishe que hablara,
y jura que nunca lo conoció.
No eliges a cualquiera para hacer el aliyah.
No deberían elegir a un desconocido.
Es agradable ser querido por alguien. Quien sea.
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