The first 200 lines.
Maldición. De haber sabido lo que sé ahora.
Pero los sujetos de ahora son diferentes.
Sabemos que la venta y la competencia son los cimientos de este país.
Se trata de una sola cosa: de ganar dinero.
Dinero, nene. Así de sencillo.
Lo demás no importa.
Por eso vienen de todo el mundo.
De eso se trata el sueño americano.
¿Creen que vienen a vivir al este de Nueva York...
a Harlem, al Bronx Sur...
por el panorama hermoso? ¿Por la jodida calidad de vida?
Me llamo Víctor Rosa.
Soy joven, latino y apuesto, y llamo a las cosas por su nombre.
Porque les diré lo que pienso, quieran oírlo o no.
Porque yo no les diré mentiras. No.
Soy un hombre de negocios, un empresario...
como Rockefeller y Carnegie.
Soy un excéntrico de mi época, como Bill Gates.
Hicieron fortunas a pesar de las circunstancias adversas.
¿Por qué yo no? Tengo un producto.
Lo vendo agresivamente y gano dinero, mucho.
No necesito publicidad para vender mi producto, se vende solo.
Para sobrevivir en esto, se necesita inteligencia.
Y quizá fue igual para Rockefeller y para Gates...
pero si uno la caga aquí, no sólo pierde la opción de compra de acciones.
Operamos desde el apartamento de Jimmy.
Jimmy y yo empezamos juntos cuando éramos niños...
como vigías, y llegamos a la cima.
Es mi pandilla, pero no podría hacerlo sin Jimmy.
Y Chedda. Chedda es un monstruo.
No debido a su tamaño, sino porque es muy audaz.
Es el cabrón más malvado que conozco.
Jay. Bueno, Jay es un caso especial.
Es a lo que llamarían un genio idiota.
A veces es más idiota que genio.
Aquí hacemos mi producto: una mezcla de heroína que llamo "Imperio."
Las cosas funcionan así:
hay otros tres traficantes en esta área.
Está Héctor, con su "Exorcista."
Está Tito, quien vende su "Severa."
Y está Negro. Ese cabrón es legendario.
Es un gran empresario para ser maricón.
No tengo nada contra los maricones, pero él es admirable.
Su droga tiene un nombre idiota: "La reina del baile"
A todos nos abastece el mismo contacto:
La Colombiana, Joanna Menéndez.
Vendemos lo mismo, sólo cambia la mezcla y la etiqueta.
Yo soy quien menos la rebaja, soy partidario de la pureza.
Tito la rebaja tanto como puede...
y así obtiene más paquetes por gramo...
pero yo tengo clientes leales.
La gente conoce el Imperio y lo buscan.
Pero el idiota de Tito no lo entiende.
Por eso siempre se mete en problemas.
Es gracioso, y quizá parezca peligroso...
pero todos vamos a los mismos lugares.
No es necesario pisotear a los demás, ¿verdad?
Para los que no conocen mi barrio:
nos dividimos en cuatro áreas.
La principal me pertenece a mí.
Exorcista tiene lugares decentes.
Negro está debajo: por el bulevar Buckner.
Severa tiene lugares junto a mí.
Como pueden ver, a veces entran en mi territorio.
Y cuando eso sucede, hay problemas.
Tratas de joder mi tiro, ¿verdad?
¡Vic! ¡Vic!
- ¿Qué sucede? - Hay problemas, negro.
- ¿Quieres jugar? - ¡Al carajo con este juego!
David está tirado en la calle porque le dieron una paliza.
- Una verdadera paliza. - Matemos a ese cabrón.
¿Recuerdan que Tito se mete en problemas?
Trata de invadir uno de mis lugares nuevamente.
Son unos seis metros...
pero esos seis metros valen 30 mil dólares semanales.
Lo aprendí de mi hermano G:
tienes que ir al líder y cogerlo fuerte.
Si lo haces, se acabó.
- ¡Cabrón! - ¡Sí, negro, sí!
¿Quieres joderme?
¡Jódete, cabrón!
¡Te están dando una paliza!
La cagaste, chico.
Este lugar es mío, ¿sí? Es mío.
Si me lo quitas...
te quitaré los huevos, cabrón.
¿Me oíste?
¿Eh? No te oigo, cabrón.
¿Qué carajos haces?
¡Tienes suerte de que no te vuele la tapa de los sesos!
- ¡Anda, cabrón! - Tranquilo, hombre. Vámonos.
Llámame, cabrón.
Dile a Tito que me llame.
Hay cierta justicia en esto.
Todos empujan los límites diariamente.
Empujamos, empujamos más y vemos cómo reaccionan.
Sí, parece estúpido, pero cada metro es un dólar.
Y los dólares son lo único que importa.
Oye, Jason.
¿Qué?
¿Cómo que "qué"? Ven aquí.
Maldición.
¿Qué te pasa, hombre?
¿Por qué me miras fijamente? ¿Hice algo?
¿Debes hacer algo para que te mire?
- Sabes que te quiero. - Lo sé.
¿Y? ¿Tú quieres a tu papá?
Sabes que te quiero.
A veces debes decírselo a tu papá.
¿Por qué debemos hacer esto?
Porque a veces tu papá quiere saber que lo quieres.
Siempre te muestro mi cariño y juego contigo.
No mereces toda la atención todo el tiempo.
Te quiero, papá.
Eso no dolió, ¿verdad?
Sí.
Qué altanero eres. Siempre...
Vete de aquí. Ve a jugar tu juego, hombre.
Llegó José. Está todo jodido.
Espera, espera.
Jason, ve a tu cuarto.
¿Qué carajos sucedió?
¿Quién fue?
- Creo que Imperio quiere tu territorio. - ¿Vic te lo hizo?
- Averiguaré qué pasó. - Espera, Tito.
No quiere exactamente tu territorio.
¿Cómo que no?
Mira, estábamos pasándola bien. Y vi a David.
No me agrada, así que le di unos golpes.
Huyó como perra. Y de repente llegó Vic y nos invadió.
Dame algo de beber.
¿Qué carajos, hombre? ¿Cuál es el problema?
Estoy cansado de ti, pedazo de mierda.
- ¿Vas a matarme? - ¡Cierra la jodida boca!
Dile a Vic que no tuve nada que ver con esto. ¿Me oyes?
Estoy cansado de tus idioteces, carajo.
Vete a casa, lávate el jodido culo.
Despídete de tu madre y de tus jodidos hijos.
Luego regresa, ¡porque voy a matarte, jodido pedazo de mierda!
¿Me oíste? ¿Está claro?
- Sí. - ¿Está claro?
- Sí. - Lárgate al carajo de aquí.
Voy a jugar con el PlayStation con mi hijo.
Más vale que nadie me interrumpa, carajo. ¿Oyeron?
Para todos... todos... el dinero es la vida.
Obtenerlo, conservarlo, perderlo, sostenerlo...
necesitarlo, disfrutarlo y morir por él.
Debe parecer que lo tenemos, lo tengamos o no.
Así nos respetan:
debemos exhibir nuestro dinero de la manera correcta.
Mi hermano G sabía cómo hacerlo y me enseñó bien.
Lo necesito ahora.
No para algo en específico, sino sólo para verlo...
con su cadena de la "G"...
el viejo suéter de alpaca...
Grandmaster Flash y los Furious Five...
y, claro, mi primer par de British Walkers.
Sí, él era el mejor...
y ésos fueron los mejores tiempos.
Lo extraño.
- Oye, ¿qué pasa? - ¿Qué hay, enano?
¿Cómo estás? ¿Dónde está tu mamá?
¿Quién es este envidioso?
Jason, de Prospect.
Si te pido algo, ¿prometes no decirle a mi mamá?
No, yo no hago promesas. Sólo dime qué quieres.
A mi mamá no le gusta que le pida nada a nadie...
pero ya salió el nuevo PlayStation.
Ve al grano. ¿Cuánto cuesta?
Creo que unos 400 dólares.
No, no cuesta eso. Son como 395 dólares.
¿Qué pasó con las pistolas de agua y los jodidos yoyos?
Espera, espera.
He estado ahorrando y mi mamá me quita el dinero.
- Y ya no tengo nada. - ¿Tu mamá te quita el dinero?
- No tengo nada. - Escúchame.
Mañana ve a Boltron y pregunta por Weebs.
Te conseguiré un PlayStation y tres juegos.
- Gracias, Vic. Vámonos. - Oye, oye, espera.
- Ven aquí. - ¿Qué quieres?
Oye, yo no soy Santa Claus.
Vas a limpiar mi auto durante dos meses...
dos veces por semana.
Limpia bien ese auto o me las pagarás.
- ¡Maldición! - ¿Qué?
- Hecho. - Muy bien, fuera de aquí.
Aquí no se permiten besos con lengua.
Hola, Vic, ¿qué hay, hombre?
No pasa nada. Sólo necesita un minuto con tu chica.
¿Conmigo? ¿Qué pasó? ¿Qué hice?
Tu hijo llevará un PlayStation a casa. Yo se lo di.
- Pero yo no... - ¡Cállate, carajo!
Cheena, cierra la jodida boca.
- Escúchame. - Lo siento.
Lo siento.
Mañana llevará un PlayStation. ¿Entiendes?
Entiendo. Tú se lo diste. Gracias.
Voy a estar pendiente de que lo tenga...
y si no lo veo, pensaré que lo vendiste.
¿Entendiste?
No comments yet. Be the first to leave one.