The first 200 lines.
¡Estabas guapísima!
¿No te dio vergüenza?
Solo al principio.
Luego me puse a pensar en mis cosas.
¿Qué ha dicho?
Idiota.
¡Esta vez tendréis que marcharos!
¿Me estáis oyendo?
La policía viene a echaros, así que se acabó.
Me voy al colegio.
Tengo que casarme, es mi casa, no la vuestra.
Carmé, ¿me oyes? Sé que estás ahí.
No intentes jugármela
o cogeré vuestras cosas y las tiraré a la calle,
que es donde deberíais estar.
Tenéis tres días.
Vámonos.
El tren número 1-8-8-0
con origen Salerno y destino Nápoles…
Hola.
MI NÁPOLES
Hola. Estos son.
De acuerdo.
Tranquilos, no os preocupéis.
Todo irá bien, no os preocupéis.
¿Podemos quedarnos tranquilos?
Sí. Solo tenéis que hacer caso al abogado Postiglione.
Él sabe lo que hace.
Está bien, vamos.
Hola, Carmé. Te mantienes ocupada.
Bueno, nos vemos.
Adiós, Eugé.
- Adelante. - Gracias.
Vamos.
- Buenas, abogado. - ¿Qué hay?
Aquí tiene los documentos y aquí está el dinero.
¿Son ellos tres?
Solo ellos dos. Él viene a acompañarlos.
- Bueno, están todos aquí. - Sí.
Bien. El dinero está correcto.
Veamos.
La marroquinería está llena.
- Se los mandaremos a Biberon. - ¿Biberon?
Sí, Veneruso. Está a las afueras de Nápoles.
- ¿Entienden italiano? - Solo él.
Solo él.
Llamad a este número.
Os responderá el señor Eugenio.
Quedáis con él y os dará un contrato para firmarlo.
Cuando lo hayáis firmado, vais a la oficina de inmigración
y veréis que, en un par de días,
tendréis el permiso de residencia. ¿Está todo claro?
No os preocupéis.
Bueno, eso es todo, Carmé.
- Gracias. Hasta la próxima. - Hasta la próxima, Carmé.
¿Cuánto crees que tardará?
Firmarán el contrato en un par de días.
Luego, la oficina de inmigración. Y, después, el permiso.
- ¿Qué ha dicho? - Que tendremos el permiso en unos días.
- Gracias, gracias. - Sí, sí. Cálmate.
Ya es suficiente.
¡Qué bien!
- ¡Adiós! - ¡Adiós!
Nos vemos.
¿Qué pasa? ¿La princesa no desea que la molesten?
¿Maria? ¡Para!
- ¿A qué has venido? - ¿No puedo venir a recogerte?
Sé volver sola.
Ya que estoy aquí, podemos ir juntas.
- Así podemos hablar un poco. - No quiero hablar con nadie.
¡Maria! ¿Dónde vas?
¡Maria!
Joder.
¡Apártate!
¿Por qué? ¿Qué ha hecho?
¡No le haremos nada!
- ¿Cuál es el problema? - ¡Mi hermano!
- ¿Qué tal, Carmé? - Muy bien.
Oye, unos amigos me pidieron tu número.
- ¿Se lo doy? - Sí, claro.
Y dales tu dirección.
Pronto tendré que vivir contigo.
Lo sé. Esa loca despertó a todo el mundo.
- Bueno, me voy a trabajar. - Adiós, Fabià.
Carmé.
¿Qué pasa, mamá?
Llevo llamándote todo el día. ¿Me quieres decir qué te pasa?
¿Tiene que ser ahora? ¿A estas horas?
¿Cuándo si no? Es imposible hablar contigo.
Y hay que encontrar una solución para la niña.
- No te preocupes, yo me encargo. - ¿Cómo?
Tu vida es un desastre. Maria necesita tranquilidad.
Ella no es como tú. Le gusta estudiar, quiere ir a la escuela.
¿Y quién te ha dicho que yo no quería ir?
Tú qué sabrás.
Nunca estabas.
Da igual. Es siempre lo mismo.
Por cierto, Nunzia se graduó
y trabaja de cajera por 600 euros.
¿Qué tiene eso de malo?
Tu hermana tiene un trabajo. Tiene una casa y un marido.
Lo de los hombres lo heredé de ti.
Colección número 30. Primero, veremos las ofertas
y luego pasaremos a la gama estándar.
También tenemos una pulsera.
El diseño clásico.
Vamos a verla.
Tiene seis quilates. Es un modelo precioso.
Y casi la estoy regalando. Por solo 9,90 euros, precio a confirmar.
Y ahora vamos con esta pulsera única. Oferta número 49.
También tenemos…
Puedes utilizarlos en cualquier hornillo y en el horno.
…este contenido puede ser inapropiado.
¿Orsilio Signorini?
Yo iba andando por calle Foria cuando vi a un chico en una moto.
De repente, una señora abrió la puerta del coche sin mirar
y el chico se estrelló contra ella.
Ha dicho "de repente".
¿Podría el señor Micillo haber evitado el impacto?
Abogado, deje hablar a la testigo.
No. "De repente" significa que era imposible evitar el impacto.
- ¿Qué tal, abogado? - Lo ha hecho bien.
Gracias.
Eugé, he declarado muchas veces.
¿Por qué no me dejas que haga algo más?
¡No puedo, Carmé!
Mejor piensa en trabajar para Postiglione. Eso sí que da dinero.
Te llamo cuando tenga otra declaración.
Es todo lo que puedo hacer.
Toma.
¡Hola, Carmé!
- ¿Qué me llevo hoy? - Vamos. ¿Qué necesitas?
Maria, dale algo para cenar. Rápido. Y no digas nada.
¡Ven aquí! He hablado con mamá.
Ponme pollo, patatas fritas y un poco de quiche.
Date prisa. No te entretengas tanto.
El tema de la casa es serio, Carmé, pero he pensado en una solución.
Habla con don Mario. Él te ayudará si puede.
¿Quién? ¿El cura?
¿Por qué debería ayudarme?
Gracias, tesoro.
No te preocupes. Yo me encargo.
¿Por qué siempre dices "Yo me encargo"?
¿Puedo llevarme esto?
¿No ves que está cerrado? Ya te has llevado leche.
Es para la niña. Te pago mañana.
PLAZA GARIBALDI
Carmé.
- ¿Tú de dónde sales? - ¿Qué?
Nada.
Necesito hablar contigo.
Vale, pero tengo que irme ya.
¿Y bien? ¿Qué querías decirme?
- Necesito dos permisos de residencia. - ¡Baja la voz!
¿Para quién son?
Para dos argelinos, como yo.
Dime cuánto cuesta y yo se lo digo a ellos.
Con vosotros cuesta más.
Os hacen muchísimos controles.
Por todos los terroristas.
Déjame hablar con el abogado y ya te digo.
Yo solo encuentro los clientes y él se encarga de todo lo demás.
Hace más de 20 años que vivo aquí.
Primero, en Milán. Luego, en Bolonia.
¿Por qué dejaste tu país?
Ya no podía soportarlo más. Había una guerra civil.
¿Qué hay de ti?
Yo hago muchas cosas.
Aquí es.
Ya te diré algo de lo de tus amigos.
- Adiós. - Adiós.
- ¿Cómo vuelvo a casa ahora? - ¡Es muy fácil!
Ahí detrás, hay una parada de bus.
Hola. He traído la cena.
- Al fin. - Hola, Carmela.
- ¿Qué hace aquí? - Cálmate, la he llamado yo.
¿Tú? ¿Y por qué la has llamado?
Porque en dos días nos quedaremos sin casa.
Quizás Valeria pueda ayudarnos a encontrar una vivienda social.
- Veremos. - ¿Qué estás diciendo?
- ¿Qué casa? - Carmela, estamos intentando entender…
¡Tú no tienes nada que entender! ¡Yo sé lo que es mejor para mi hija!
También hay patatas.
¿No quieres?
Hoy duermo con la abuela.
- Está llenísimo, ¿eh? - Hola.
Ponme una cerveza, Fabià.
¿Has encontrado casa?
¡Sí, claro!
¿Qué ha pasado?
Luego te explico.
¿Quieres una raya?
¿Te crees que eso es azúcar?
Necesito dinero, Fabià.
Gregò, ¿puedo trabajar para ti?
Estás de broma, ¿no?
Tú conoces a mucha gente. ¿No puedes echarle una mano?
¿Qué sabes hacer?
Puedo hacer lo que sea.
¿Diga?
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