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Para conseguir que Bridget le dijera dónde estaba tu azúcar,
le dio su ala.
¿Su ala?
Vendió su libertad por ti.
¡Anne! ¿Qué te pasa?
Mira quién viene.
Lo siento. No encajó bien la verdad.
Imbécil, ¿qué hiciste?
¿Permitiste que le diera su ala?
¡Tú estabas ahí! ¿Cómo dejaste que pasase algo así?
¿Cómo que "algo así"? ¿Hay algo malo en eso?
Le regresaron el azúcar a Anne, ¿no?
¿Y el precio a pagar fue Challe?
Bridget y Challe llegaron a ese acuerdo.
Yo no tuve nada que ver.
Estaba muy equivocado contigo.
¿Te vas?
Hingley…
¿Por qué Challe hizo eso por mí?
Si este año no hubiera trabajado, lo habría hecho al siguiente.
Lo siento, Anne.
Creo que tengo la culpa.
Anne llama mucho la atención.
Lo del año pasado
y lo del exduque de Philax despertó mucha envidia.
Si no conseguías ser maestra este año,
no hubieras podido conseguir azúcar nunca más.
Eso le dije a Challe.
¿Y ahora qué hago?
No entiendo nada.
Anne…
¡Oye, Anne!
Vayamos al taller ahora mismo para hablar con esa mujer.
Tienes razón.
¡Vamos, Anne! Todo va a salir bien. Yo también iré contigo.
Mithril, Keith…
Me temo que ya no está.
Está regresando a Millsfield, al taller principal de los Paige.
¿Y por qué?
Llegó una carta que decía que el señor Glen no se encontraba bien.
¿El señor Glen?
El maestro de la escuela Paige.
Por eso está regresando a casa.
Llegaste tarde.
No puede ser…
Bueno.
Como me gané el perdón del señor Radcliffe,
creo que regresaré a Millsfield.
Me preocupa el estado de salud del señor Glen.
¿Quieres acompañarme, Anne?
Ahora eres maestra del azúcar de plata.
Si trabajaras en el taller de los Paige como maestra,
podrías tener una oportunidad para recuperar a Challe.
-¿Qué me dices? -¿Qué pretendes, Collins?
De seguro está tramando algo.
¿Que qué pretendo? ¡Nada! Solo estoy siendo amable.
¿Eso significa que debo afiliarme con la escuela Paige?
Así es.
Lo haré, iré a Millsfield.
Anne, tienes que pensarlo muy bien.
Hay algo que no te cuenta.
Si saldrás perdiendo, entonces…
Quiero ir donde esté Challe.
Y si me ofreces la oportunidad de trabajar en el taller de los Paige,
como artesana, no puedo rechazarlo.
Muy bien.
Ya quería verte más atrevida.
¿Ya empacaste?
-Sí. -Nos vamos en la mañana, ¿no?
Sí.
No dejas de pensar en Challe Fenn Challe, ¿verdad?
Yo entiendo cómo se siente.
Él tomó la decisión.
No te sientas mal.
Ya, gracias.
De todos modos, quiero rescatar a Challe.
Quiero que sea libre.
Conociéndolo, seguramente diría: "Nunca te pedí ayuda".
Es probable, pero no puedo quedarme de brazos cruzados.
Lo hago por mí.
Entiendo.
Muy bien, en ese caso, vayamos por él.
Decidido. Ahora vamos a comer.
¡Mithril el Magnífico te traerá la cena!
Mithril…
Conseguí esto gracias a Challe.
Veo a una maestra recién sacada del horno.
¿Hugh?
¿Tienes algo que decirme?
Anne, sabes que Kat me odia con todo su ser, ¿verdad?
Ah, bueno…
Tranquila, ya sé que me odia.
Pues Kat vino a verme, lo cual es muy raro.
Y me pidió un favor.
Era un favor para ti.
¿Para mí?
Eso es.
Me pidió que usase mi autoridad como vizconde
para recuperar a Challe de las garras de la hija del señor Paige.
Como él estaba a cargo de la fabricación del azúcar,
se siente responsable de lo que te sucedió.
Pero Kat no tiene la culpa.
Eso le dije yo.
Pero él, como otra cierta personita, en el fondo tiene un gran corazón.
Dicho esto,
puedo presionar a los Paige y recuperar a Challe.
Aunque sería algo arrogante por mi parte.
Eso…
Lo siento, Hugh. Por favor, no hagas nada.
Agradezco el gesto de Kat.
Pero lo más lógico es que pague yo por mi estupidez.
Liberaré a Challe.
Lo rescataré con mis propios medios.
Si no, aunque tenga esta medalla real en mi posesión,
no me consideraré una maestra de verdad.
Gané yo.
¿Qué ganaste?
Al principio le dije que no a Kat porque sabía que dirías eso.
Pero como él insistió, hicimos una apuesta.
Nos apostamos si querrías que interviniera o no.
Y como perdió, tendrá que hacer cualquier cosa que le pida.
¿Cualquier cosa?
¿Qué debería pedirle?
-Algo que odie, que le haga llorar… -¡Hugh!
Desde que lo conocí me encanta atormentarlo.
-No puedes hacer nada. -Pero está mal.
No puedo evitarlo. Se queja y se enoja fácilmente.
Meterse con él es muy divertido.
Anne.
Estás decidida, ¿no? Quieres rescatar a Challe.
El próximo año
tienes que establecerte como maestra del azúcar de plata.
Es importante.
Si lo arruinas, la gente dirá que no merecías la medalla real.
Sobre todo porque eres mujer.
El mundo es muy crítico.
Pero, si a pesar de todo, rescatar a Challe
es el primer paso para considerarte una maestra de verdad
Recuperaré a Challe cueste lo que cueste.
¡Qué maravilla! Viajar a solas con una chica me agita el corazón.
¡Oye! ¿Qué haces ahí?
¿Y cómo que "a solas"? ¿Acaso no me ves?
Ay, perdona. La chica viene con un extra.
¡¿Te burlas de mí?!
Cambiando de tema… Anne, ¿Challe es tu novio?
¿Qué? ¡No, para nada!
¿Es un amor no correspondido? Qué pena.
Ah, ya llegamos.
Todos los edificios de esta zona forman parte del taller principal.
¿Quién eres tú?
Hola, el señor Elliott Collins me invitó a venir.
Vengo a trabajar.
Soy Anne Halford.
¿Elliott?
¿Y tú quién eres?
¡Vaya! ¿Ya se conocieron?
Elliott, ¿qué es esto?
Es Anne Halford.
La conocí en Lewiston. Es maestra del azúcar de plata.
¿Maestra?
¡Exacto! ¿No es adorable?
Mañana empezará a trabajar con nosotros.
Sé amable con ella.
¿Qué le pasa a ese?
Es Orland Langston. Nuestro jefe de artesanos.
Es muy bueno.
Tenemos la misma edad, pero tiene un carácter difícil.
Te llevaré al edificio principal.
Señor Glen, le traigo a la chica de la que le hablé.
Me llamo Glen Paige y soy el maestro de la escuela Paige.
Mucho gusto en conocerlo, soy Anne Halford.
Ya veo. Eres una chica, no hay ninguna duda.
Pero quizá esa sea una razón de más.
Discúlpame por recibirte en este estado.
Tengo una enfermedad cardíaca.
Obtener la medalla real es una gran proeza.
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