The first 200 lines.
Homicidio, quizás relacionado con una banda.
Hotel York.
Sí, entendido, Control. Diez, cuatro.
Al Hotel York, lo más pronto posible.
Gracias, cariño.
Oye, Frank, ¿uno gratis?
- Detective Crankovich. - Perdón, ¿cómo?
Mankovich. Frank. Frank Mankovich. Detective.
Que nadie entre, mucho menos a la prensa.
Detective Hankovich.
Hola, somos parte de la investigación. Detective Frank Wankovich.
Detective Claire Lady. ¿Qué pasó aquí?
Ya les conté todo a sus colegas.
Bueno, entonces puede contármelo a mí.
Estaba cerca de la recepción, un hombre entró, usaba un casco...
y traía una pistola con silenciador.
¿Y luego?
Le apuntó con el arma al señor Ivanov y gritó algo...
en ruso, creo.
Luego le disparó.
- ¿Cómo lucía? - ¡Bonneville!
Superintendente.
Espero no estarlo molestando, Bonneville.
No, para nada.
Claire Maddox, Perry, jefe de Homicidios.
- Hola. - Lárguense de aquí, ambos.
Ahora mismo, o los arrestaré.
- ¿Entonces no es detective? - No.
Pero mi nombre es Frank, esa no fue mentira.
Nos la pasamos bien, ¿cierto?
Detective, ¿un comentario, por favor?
Muy bien, déjenlos pasar.
- Oye. ¿Qué? ¿Qué haces? - Dijo que los dejara pasar.
No dejen pasar a nadie.
Tengo que irme, cariño.
- Comunícame con control. - Listo.
- Hola. - ¿Tienes una historia, Frank?
"Guerra de la Mafia Rusa". ¿Te agrada?
Muy bien, hagámoslo.
Espera. Y al aire.
A las 8:45, Sergei Ivanov, alias Tres Dedos...
de la mafia rusa, dejó su cuarto en el Hotel York.
Su último desayuno consistió en huevos, pan tostado y café negro.
La vida lujosa y las escapadas de Sergei Ivanov...
personaje nocturno de Manhattan y Nueva Jersey.
Dos minutos adentro y consigue la historia.
- Un verdadero artista. El mejor. - Es el mejor en lo que hace.
Una guerra que recién comienza. Frank Bonneville, Noticias 365.
Estuviste genial.
- ¿Necesitas ayuda? - No, estoy bien, no tardaré.
"Cariño".
- ¿Quién era, tu novia? - Estoy casado.
Era la esposa.
- Sí. - No. Es un mujeriego.
- ¿Cierto, Finch? ¿Novia en cada puerto? - No.
RADIO DE NOTICIAS 365
- ¿Estás bien? - Sí.
- ¿Gustas café? - Sí, un café con leche descremada.
- ¿Estás a dieta? - Sí, algo hay de eso.
Según el doctor, soy 25 por ciento grasa.
- ¿Eso es malo? - Sí. Es más que unas cuantas golosinas.
- Bueno. - Nos vemos luego.
Aquí está.
Mírate.
El primero en reportar la historia, otra vez.
No dejaron entrar a otros periodistas.
No, momento. ¿Qué es esto?
Hacerte pasar por un oficial. Alterar la escena del crimen.
- Logré resultados. - No eres Harry el Sucio.
Ni siquiera usas todo tu potencial en una estación local de radio.
Generalmente estás borracho.
- ¿Preferirías no tener la historia? - Legalmente. Sí.
¿Por qué romper la ley? Muchas historias no lo requieren.
Si se te agotan, inventa algo de un perro perdido.
Inventé lo de ser un detective.
Un fallo más y te despedirán. Lo dicen los superiores, no yo.
Están hartos. No necesitan más de esto.
Eres un gacetillero arrogante y egoísta que sobrevive...
porque todos creen que eres una celebridad local.
No puedo despedirte porque no me agradas.
Pero puedo despedirte si rompes la ley o por lo siguiente que hagas...
que rompa las reglas.
Si me entero que siquiera usaste el baño para minusválidos, adiós.
- Eso es ridículo. - Sí, es ridículo.
Adelante, imbécil, alégrame el día.
¿Vendrán celebridades?
La meteoróloga conoce a Al Roker.
- ¿Vendrá? - No, bueno, tal vez.
- Hola. - Sacha.
Mi esposa, Eleanor.
- Finalmente. Hola. - Hola.
- ¿Ya llegaron más? - No. No, ustedes son los primeros.
- Alguien debe ser. - Exacto.
Y es bueno llegar a tiempo para ver al equipo prepararse...
para un evento tan prestigioso.
Nos vemos luego. De acuerdo, entremos.
- Hola. - Hola.
Hola.
- Globos. - Todavía hay sol afuera.
Casi es julio, ¿cierto? Oscurece a las 9:00.
Imagina salir en la obscuridad.
- Son los primeros. - Sí, no le gusta llegar tarde.
- ¿Champán? - Con gusto.
Aquí tienen.
¿Qué opinas del evento de mi pequeña estación de radio?
Bueno, si la estación fuera tuya, sería totalmente diferente.
Bueno, soy ingeniero de sonido jefe.
Y si consideramos que la radio es solo sonido...
soy algo así como el principal.
Es una de las estaciones más importantes que hay, a nivel local.
No es lo que pensé que harías a los 50 años.
- ¿A qué te refieres? - A la radio.
- Es lo que amo. - Sí, pero no es tan emocionante.
- ¿Es broma? - No, no es broma. Pero adelante, dime.
¿Qué es lo más emocionante que te ha pasado en la semana?
- Bueno. - Bueno.
- Bueno, tú decide. - De acuerdo.
¿Qué será, que nuestro podcast de ómnibus llegó a los 50 mejores de iTunes?
¿O será que Jamie Oliver vino ayer a hablar con Stig Arnold...
sobre niños gordos?
- ¿Vendrá? - Nunca se pierde una fiesta.
Digo Jamie Oliver.
¿Quién sabe?
- ¿Entonces no? - No. Definitivamente no.
Conocerás a Stig.
No querrás ver a Jamie Oliver luego de conocer a Stig.
Lo siento.
¿Jamás has querido hacer algo extraordinario?
- Finch. - Hola.
Te presento a Geoffrey Mallard, el jefe de la radiodifusora.
- Mi esposa, Eleanor. - Un placer conocerla.
Te he estado buscando. Un loco tomó a su familia de rehenes.
Está armado, quiero que vayas con Claire a cubrirlo.
- ¿Ahorita? - Sí, no tengo opción.
Eres el único presente.
- ¿Dónde está Claire? - Ya va en camino. Un placer.
Está bien, lo siento mucho, cariño.
No, no vas a dejarme aquí. No conozco a nadie.
No tengo opción. Solo yo puedo hacerlo.
- Eres el único presente. - No quiso decir eso.
Sino que soy el único que puede hacerlo.
- Él no podría hacerlo. - No lo sabes.
- Vamos. Míralo. - No puedes hacerme esto. Vamos.
No. ¿Sabes qué? Olvídalo. Me iré a casa.
Por favor, no. No, por favor. Espérame aquí, pásatela bien...
no tardaré en regresar, luego podremos...
- Tardarás horas. - No.
En estos casos, policía hace que el tipo se coloque en la ventana...
le disparan en el labio superior, y el cerebro explota.
No alcanza a reaccionar.
- Hola. - ¿Hablaste con Mallard?
Sí. Claire Maddox, mi esposa, Eleanor.
- Mucho gusto. - Sí.
- Tenemos que irnos. - Sí.
- Te veo en el vestíbulo. - De acuerdo.
¿Quién es? ¿Es Tony?
- En fin... - ¿Cómo te va?
- Debo irme. - Bien, vete.
- ¿Sí? - Me da igual.
¿Vas a estar bien?
- Nos vemos pronto. Bueno. - Bueno, si te vas a ir, vete.
- Hola. - Hola.
¿Viste cómo llegó Frank, actuando como si fuera James Bond?
Sí. Creo que es genial. No se preocupa por nada.
- ¿Cómo es eso genial? - Bueno...
No lo sé, yo solo...
Quiero decir...
Creo que sería genial ser así algunas veces, ¿sabes?
Me preocupo por todo, doy lo mejor de mí...
pero parece que no pasa nada. Es porque soy aburrido.
- ¿Por qué dices eso? - Es la verdad.
Jamás he hecho nada extraordinario. Creo que por eso juego videojuegos.
Son más interesantes que mi vida real.
- ¿"Guerra Civil"? - Sí. ¿Lo juegas?
- Estoy intentando no jugarlo tanto. - Sí, yo también.
- Toma esto, tonto. - Buena movida.
Señor Bonneville. Amo su trabajo.
- ¿Champaña? - Gracias. Salud.
¿Eres Frank Bonneville?
- Al parecer. - Te escucho todos los días.
- ¿Sí? - Jamás me lo pierdo.
- Gracias. - De nada.
¿Vienes sola?
- Sí. - Yo también.
Es una vida solitaria, la radio.
- Dímelo a mí. - No es nada glamorosa.
Sí, lo sé. Estaba diciéndome lo mismo.
Adivino, relaciones públicas.
Sí. ¿Cómo lo supiste?
Eres demasiado atractiva para recursos humanos.
- No estás amargada para ser directora. - Qué lindo. Me halagas.
¿Por qué radio, y no TV o algo más estimulante?
- Es lo que amo. - Salud.
- Es lo que odio. - No. Vamos.
- Sí. - Eres muy bueno en esto.
- Exudas pasión. - No.
- En serio se siente. - Eso no es pasión.
- Sí. - Eso es frustración.
Estoy destinado a algo más grande y lo sé.
Mientras tanto, es como si fuera un gran pez en un charquito.
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