The first 200 lines.
LA LOTERÍA
La lapidan, Fred.
¿Estás leyendo uno de los cuentos de Shirley?
Todo el pueblo.
Hasta sus propios hijos la lapidan.
¡Qué horror!
Es increíble.
¡Blanco móvil! Puntos extra.
-Eso se ve delicioso. -Gracias.
¡Bienvenido a nuestro sagrado lugar en el mundo, muchacho!
Bienvenido a Bennington.
-Un gusto verlo, profesor. -Mira nada más.
¿Y quién es esta preciosa palomita?
Rose Nemser. Usted debe ser el Profesor Hyman.
Stanley.
Stanley. No profeso nada.
Vengan, vengan.
Vengan a tomar algo.
Te lo devolveré entero, Rosie.
De acuerdo.
Regreso arduamente colina arriba,
maldigo mi espalda, maldigo mis pies.
Maldigo a toda la humanidad.
Y entonces me di cuenta.
De todo.
Me senté en mi escritorio, y dos horas después,
el cuento más denigrante jamás publicado por The New Yorker.
A mí me pareció una parábola antisemítica
al estilo de Isaac Babel.
¿Estás llamando antisemita a mi esposa?
Seamos justos.
Nunca odió a un judío hasta que se casó conmigo.
Tuvimos un noviazgo maravilloso.
-¿No es así, querida? -Me invitó a comer hamburguesas.
¿Quién podría negarse a tal...
…a tal romance?
De repente, estaba destrozando uno de mis cuentos.
Luego tuvo la osadía de decirme que había perdido su billetera.
Esa billetera lleva 20 años perdida.
Eso sí, ese cuento...
es el cuento más notable que he leído.
Sabía que me casaría con la mujer que lo escribió.
Iba a perseguirla y obligarla a casarse conmigo.
Por nuestro sufrimiento, querida mía.
No hay suficiente whiskey en el mundo para eso.
¿Qué estás escribiendo ahora, Shirley?
Un cuento corto llamado 'No es asunto tuyo'.
Disculpa. Soy Rose.
Rose Nemser.
Betty, Debbie, Kathy... para mí son todas iguales.
No, no. Soy la esposa de Fred.
Fred Nemser, el asistente del Profesor Hyman este semestre.
Nos invitaron a quedarnos aquí unos días...
…hasta que hallemos casa.
Nadie dijo que estuvieras embarazada.
Aún no se lo decimos a nadie.
-Leí tu cuento. -Hay varios.
'La lotería'.
Cuando lo leí, me hizo sentir...
…horrible de una manera emocionante.
Ese fue Lead Belly.
Huddie Ledbetter.
Esto es Mito y folklore.
Soy el Profesor Stanley Hyman, su intrépido líder
durante las siguientes doce semanas,
mientras ascendemos a la cima de los dioses,
y descendemos a las profundidades de la corrupción humana.
-Hola. -Hola.
-¿No es fantástico? -Genial.
Ojalá mi clase sobre Chaucer no fuera a la misma hora.
-Habrá otros semestres. -Claro.
-¿Puedo pedirles un favor? -¿Cuál?
Shirley tiene ataques,
y no puede...
…con la casa, las compras.
Y la última ama de llaves acaba de renunciar.
Tiene problemas de espalda, o de pulmones.
No recuerdo. ¿O gota?
Pero sería de mucha ayuda si pudieras limpiar un poco.
Tal vez ayudar con la ropa, hacer de comer.
No, no, es demasiado.
No creas que te considero una sirvienta.
Es sólo que tenemos algunos problemas.
Tal vez pueda ayudar entre clases.
Obviamente, el alojamiento es gratis.
-No, no podríamos. -No, claro que sí. Insisto.
¿Pueden quedarse? Solo hasta que...
…estemos instalados.
¿Qué tal te queda la carne asada?
Amo la comida caliente cuando hace calor.
Realmente parece que tiene problemas.
Podría ser divertido.
O decimos que no.
PERSONA DESAPARECIDA
Contaré hacia atrás.
Tres.
Dos.
Uno.
Arréglate para cenar, querida.
Por favor.
Inténtalo.
Vete.
Creo que esos dos funcionarán.
¿Has visto nuestra cocina?
Una casa limpia es evidencia de inferioridad mental.
Entonces gracias a Dios que hay gente simple.
¿O cómo tendríamos sábanas limpias?
Contrataste espías. ¿Es eso?
Intento ayudarte, Shirl, quitándote presiones…
…para que puedas hacer tu trabajo.
No quiero desconocidos aquí.
No me agradan.
Ya lo hablamos, querida.
Fred me ayudará con las clases
para que yo pueda estar más en casa.
¿No te agrada eso?
No esperarás que te deje hacer esto, ¿verdad?
¿Quedarte en cama todo el día?
La fiesta fue demasiado. Me retrasó.
¡Debes volver a tu escritorio!
Me presionas demasiado,
pidiéndome que te cuide cuando debería estar trabajando.
No querrás que mi trabajo sufra también, ¿verdad?
No.
Mejoraré.
Prometo que lo haré.
-Desde mañana. -No, esta noche.
Te pondrás ropa limpia,
y te sentarás a la mesa para cenar apropiadamente.
-No puedo. -Lo harás.
Además,
es hora de un coctel.
Arriba, arriba.
Será tan aburrido.
Bueno, no te pedí que te comportaras en la mesa.
¡Ay, un hermoso trozo de carne!
No es nada.
Adelante, muchacho, quítate el saco.
En esta casa no somos formales.
A menudo he pensado en participar
en el ritual nativo del temazcal.
Gracias.
-¿A menudo? -Sí, querida.
Pero luego me enteré de que debes arrastrarte
por un túnel subterráneo,
y sentarte nalga con nalga con una docena de hombres
mientras un chamán atiza un fuego
que mantiene la temperatura a 38 grados
y te ofrece un horrible té de raíces
que te hace alucinar.
¿Para cuándo es el bebé?
¿El bebé?
¿Iba a ser una sorpresa? Debiste decírmelo, querida.
Espero que sea tuyo.
Claro que es de él.
Febrero.
¿No es así, cariño?
Preferiría hablar de otra cosa, si no importa.
¿Febrero?
¿Le dijiste que estabas embarazada antes de la boda?
Mi amor, temo que las historias de copulación
le quitarán el apetito a los comensales.
Pero sí tiene un sexto sentido para los bebés.
Dice si es niña o niño y jamás se equivoca.
¿Se decepcionará el pobre de Freddie?
Bueno, ¿quieren que...?
No te pares.
Prometiste encargarte de eso.
Como tú digas, querida.
Nos estabas contando sobre tu boda apresurada, Rose.
Disculpen.
Voy a ver si está bien.
Siento como si estuviéramos en la obra escocesa.
Yo, Señor de Cawdor,
con una profecía asesina sobre mi cabeza.
Y usted...
Lady M, al borde de la locura.
¿Qué sucederá?
Tengo un título: 'Hangsaman'.
Es sobre esa chica, la que desapareció.
¿La chica Welden?
-¿Qué opinas? -No has dicho mucho.
Sólo es una idea.
-Puedo probar otra cosa. -Estudiantes desaparecidas
suena trillado y baladí, pero inténtalo.
Lo leeré, claro, antes de que llegues demasiado lejos.
Tomará algo de tiempo.
Dámelo en un par de días.
Es una novela.
Ay no, querida, eso...
Tú no eres...
No estás en condiciones.
Te equivocas.
Querida, no has salido de la casa en dos meses.
Ni siquiera puedes ponerte un par de medias.
Ve más despacio. Es todo lo que digo.
Si ese teléfono suena
una vez más durante la cena,
te juro, Stanley, que me encargaré yo misma.
No he rebasado los límites de nuestro acuerdo.
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