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[conversaciones indistintas de estudiantes]
- ¿Raquel Mendoza? - Sí.
- Ten. - Gracias.
De nada. Hasta luego.
¿Me escuchas?
Si quieres, estudiamos juntos.
El resto vas a tener que imaginártelo tú.
Cierra los ojos.
Imagina que estoy ahí.
Y entro por la puerta de tu clase.
Y que estoy ahí, pero nadie nos ve.
¿Ares? ¿Me escuchas?
¿Ares?
Algunos autores consideran Cervantes un antisistema,
y, atención, porque es que tienen motivos para hacerlo.
Carga contra los políticos,
carga contra la empresa privada,
e incluso se atreve a poner en boca de un personaje femenino
que nació libre.
Para ser del siglo XVI, podríamos decir que estaba bastante avanzado.
Señorita Mendoza,
a no ser que esté usted hablando con Cervantes…
- - …le aconsejo que guarde el móvil.
Hay que poner una mano aquí y la otra aquí, y hacer presión.
¿Alguien sabe cuántas repeticiones se hacen antes de hacer el boca a boca?
¿Ares?
¿Sabes la respuesta?
Es fácil dejarse llevar cuando todo va bien.
Son…
Pero cuando las cosas se tuercen…
Excelente. Gracias.
…empiezas a cuestionarte… todo.
¿Estoy donde quiero estar?
¿Soy quien quiero ser?
¿Valgo para serlo?
SUSPENSO
¿Quién decidió que estudiara Medicina?
¿Fui yo
o fue aquel Ares que me gustaría haber sido?
RECIENTES
¡Ey, Ares!
- -
Y lo único que me viene a la cabeza
es la distancia que hay entre nosotros.
Los 2000 kilómetros que me separan de Barcelona.
Que me separan de ti.
- -
Y no puedo parar de preguntarme si…
si seguir con esto es la opción correcta o solo ha sido la inercia.
No lo sé.
No sé qué hago aquí, ni por qué vine…
ni si puedo continuar.
Lo que sí sé es que necesito verte.
- -
La literatura es siempre una expedición a la verdad,
y la verdad es agotadora.
- - Ay, por eso os merecéis las vacaciones.
Pero hacedme un favor y no lo olvidéis todo durante el verano.
Raquel Mendoza. ¿Puedo hablar un momento contigo?
Sí.
Es una pena que te hayas pasado el curso mirando el móvil en clase.
- Lo siento. - Es una pena
porque, así, en general,
me gustaría que mis mejores alumnos fueran los que escribieran mejor,
y me temo que no es así.
Tu texto, A través de mi ventana,
está muy bien.
Me jode, pero está muy bien.
Mira, es el mail de una amiga editora. Envíale el texto cuando llegues a casa.
¿Eh?
¡Ah! Y cuando te convoque a una reunión,
haz el favor de apagar el móvil.
Ay…
Sabes que eso no cuela, ¿no?
Sí, lo sospeché cuando me echaron de clase.
Me ha pasado una cosa muy guay.
¡Ay! Le dijiste a Ares que quieres una relación abierta, lo sabía.
No quiero eso.
Si en la hoguera de San Juan quemo los apuntes sobre Dante,
¿a qué círculo del infierno iría?
No lo sé, dímelo tú. Tú eres el alumno de matrícula.
Pero no el que mejor escribe. ¿Qué haces por San Juan?
Me quedo en casa.
Guau. Directa al último círculo.
Le había prometido a mi madre que me quedaría con ella,
así que me quedo con ella.
Ya.
Pues avísame si cambias de opinión, o de excusa.
Nos vemos en el infierno.
¿Me vas a contar, o no me voy a enterar nunca?
No tengo nada que contarte, Dani.
Eso ha sido como ver porno para bibliotecarios, Raquel.
- Estaban tonteando. - No.
Te estás poniendo roja.
Daniela, es un compañero de clase y ya está.
Te ha invitado a una noche de San Juan, no te ha pedido matrimonio.
Pero no quiero.
¿No quieres tú o la Raquel del pasado, enamorada del pijo de su vecino?
- Daniela… - No sé lo que le ves a Ares.
A saber qué hace por ahí.
La que no quiere soy yo, ¿vale? Esta Raquel. Yo.
Lo que tú digas.
Pero a mí lo de encontrar el hombre de tu vida a la primera
y morirme solo habiendo estado con él, perdóname, pero me suena a mala opción.
Llevas meses enganchada al móvil, Raquel.
Una noche de San Juan no le hará daño a nadie.
Bueno, Gregory, disfruta de las vacaciones. Cuídate.
- ¿No vas a decirme hola? -
Eh…
¡Yoshua!
¡Corre, es urgente! Te lo juro.
Llevo media hora buscándote.
- ¿Dónde está tu móvil? - ¿Qué pasa?
- Adivina quién ha vuelto. - No sé, ¿las Spice Girls?
Ares Hidalgo.
¿Qué vamos a hacer?
Lo que hemos hecho siempre.
- Estar ahí. - ¿Dónde?
Daniela, donde sea. Al lado de Raquel.
Puedo saber dónde. Tengo contactos.
- Vamos. - No.
- Súbete, por favor. - Vale.
- ¿No tenías tanta prisa? - Vale, vale.
Si me rompo una uña, la pagas tú.
Me estoy clavando el manillar en el coño.
¿Lo dices como algo positivo o negativo?
Dame 100 metros para decidirme.
- ¿Adónde vamos? - De vacaciones.
- Si el lunes trabajo. - Yo tengo intensivo de verano.
Vale, ¿entonces?
Necesitaba verte.
Aunque solo sea un poco.
He pasado por tu casa y te he cogido ropa.
Ah, ¿estaba mi madre?
Mm… No.
¿Y cómo has entrado?
Bueno, me conozco bien las ventanas.
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