The first 200 lines.
Creía que no podían ser más tontos, pero veo que lo son.
¿Qué dices?
Akiyama, ¿de verdad pretendes enfrentarte a los de arriba?
Sí.
Eres más necio de lo que pensaba.
¡El único tonto aquí eres tú!
¡No te atrevas a hablar así, perdedor!
Dices que cometí un grave error, ¿verdad?
Pues tú también cometiste otro
y ni siquiera te diste cuenta.
Provocación
Vamos a anunciar lo que se le pagará a cada jugador.
En primer lugar, el País del Día.
Shingo Fujita
Yuji Fukunaga
Tetsuzo Sato
Kosuke Tsunoda
Takahiro Kikuzawa
Hiroto Kitamura
Teruyuki Eda
Shinichi Akiyama
Nao Kanzaki
Nao Kanzaki
102 093 000
422 093 000
Shinichi Akiyama
472 093 000
Hiroto Kitamura
Teruyuki Eda
472 093 000
Shinichi Akiyama 422 093 000
Kosuke Tsunoda 622 088 000
Tetsuzo Sato 633 768 000
Takahiro Kikuzawa 912 093 000
Teruyuki Eda 472 093 000
Hiroto Kitamura 472 093 000
Yuji Fukunaga 722 093 000
Shingo Fujita 472 093 000
Nao Kanzaki 102 093 000
Arrasamos, desde luego.
Aunque hay que donar las ganancias para salvar a los tres del País de la Noche.
A continuación, el País de la Noche.
Yusuke Shibayama
160 000 000
Kota Akagi
120 000 000
Hiroshi Hasegawa
220 000 000
¿Qué error habrá cometido Akiyama?
Tatsuji Wada
220 000 000
Akira Tsumura
Makoto Murata
Hiroshi Hasegawa
160 000 000
Yusuke Shibayama
Kota Akagi
120 000 000
Los tres traidores tienen un déficit de 700 millones.
Y podemos pagar sus deudas con nuestras ganancias…
Akira Tsumura
249 995 000
120 000 000
Tatsuji Wada
Makoto Murata
100 000 000
¿Al fin te diste cuenta?
Norihiko Yokoya
1 030 550 000
¡¿Qué diablos?!
¿Más de mil millones?
Conque era eso…
¿Qué cosa?
El tercer día, Yokoya dijo que se encargaría de inspeccionar y traficar.
¿Por qué creen que lo hizo?
Para que ninguno tuviéramos la oportunidad de traicionarlo, ¿no?
No. Su verdadero objetivo…
era meter dinero en su cuenta en el Tercer País.
Yokoya tenía un presentimiento.
Sabía que iba a ganar, pero que quizás habría alguna trampa,
así que se preparó para lo peor
y el último día se dedicó a asegurar sus ganancias.
Norihiko Yokoya
1 030 550 000
Esto es lo que dijo.
Cuando me toque traficar,
depositaré el dinero en nuestro cajero del País del Día y lo sacaré.
Así, los cien millones habrán salido oficialmente de nuestro cajero.
¿Y qué pasó?
Yokoya usó su tarjeta para depositar ese dinero.
¡Es decir, todo se fue a su cuenta!
Cada vez que traficaba con éxito, él se llevaba el dinero.
Al final resultó el único en conseguir algo.
Dime, ¿quién ganó aquí, Akiyama?
Es cierto que sacarás a tu equipo del juego sin que deba nada,
pero no ganarás nada.
Lo mismo pasará con los tres que los ayudaron.
¡Yo soy el único de los 18 jugadores que ganó dinero!
Akiyama, dijiste que tus rivales eran los de la cúpula del juego,
¿no es así?
Algo no cuadra.
El Liar Game es un juego de suma cero.
Si todos nos cubrimos y nadie se retira, los de arriba no ganan nada.
Para ellos, eso sería lo peor que podría pasar.
Si seguimos esa lógica, lo más favorable para ellos
es que haya alguien que gane mucho y un montón de perdedores.
Los del juego solo ganan dinero cuando alguien paga por retirarse.
Si ellos son tu verdadero objetivo,
deberías haberme detenido para que no ganara tanto dinero.
Y a mis queridos compañeros,
que ahora tienen una deuda mucho mayor, les diré una cosa:
quien los puso en este aprieto
es el hombre que ayudó sin querer a los de arriba.
¡Es decir, Akiyama!
Ese Yokoya…
Aunque parecía que había perdido,
le dio la vuelta al juego para que crean que ganó.
Tu actitud tampoco tiene sentido, Yokoya.
Lo cierto es que perdiste.
¿Qué no te cuadra?
¿Cómo puedes decir que perdí?
¿Recuerdas lo que hablamos cuando nos conocimos en inspección?
Déjame decirte algo.
En realidad, en este juego se pone a prueba…
la capacidad de dominar.
Sí, conseguiste quedarte con un montón de dinero,
pero ¿fue porque dominaste a los demás?
Porque a mí me parece que los engañaste descaradamente.
Basta con ver que tenías a tres traidores en tu equipo.
¿Cómo puedes decir que controlaste o dominaste?
Tus seguidores salieron muy mal parados
y los que te traicionaron se salvaron.
Eres un ejemplo pésimo de que controlar a los demás
es lo que más importa en el juego.
Ya te lo dije la primera vez que hablamos.
Si abandonas todo deseo de sacar provecho o salvarte solo a ti,
puedes salvar a los demás.
El objetivo del juego es que te des cuenta de ello.
Yo fui fiel a lo que dije.
¡Todos en el País del Día decidieron salvarse!
¿Y qué pasó al final?
Quien compartió mi opinión se salvó.
En resumen, puede que hayas ganado más dinero que nadie,
pero perdiste tu partida contra mí.
¿Que todos se salvaron?
Están muy equivocados.
¡Akiyama y tú se cargaron con 400 millones de deuda!
¡Eso es cualquier cosa menos salvarse!
Si alguien abandona el juego, alguien tiene que absorber esa pérdida.
En cuanto me vaya, se les acabó el plan ideal.
Eres muy terco cuando te propones algo, ¿no?
Al ser un juego de suma cero,
es cierto que alguien tiene que pagar la ganancia que sacaste,
pero hay una forma de darle la vuelta a eso.
¿Cómo?
¿De qué te sirve saberlo?
Si te retiras, no te volveremos a ver.
Sin embargo, Akiyama y yo acabaremos salvándonos.
Chicos, no se preocupen por nosotros.
¡Prometo que los salvaremos a todos!
Así que, en resumen…
Ganamos los fieles a nuestros principios.
Por otra parte, tú solo actuaste en beneficio personal
y abandonaste tu idea de dominarlo todo.
Así que perdiste.
Así acabó el juego del contrabando.
Está bien, vamos a saldar cuentas.
Un momento, Yokoya.
¿Ni siquiera vas a disculparte?
¡Nos dejaste una deuda enorme, infeliz!
Gracias.
Le cerraste bien la boca.
No hay de qué.
Por cierto, ¿qué plan tienes para darle la vuelta al juego de suma cero?
Ah, ¿eso? Era mentira. Estaba fanfarroneando.
Al ver a Yokoya, me di cuenta de algo…
Es un hombre muy orgulloso.
Por eso, decidí darle en el orgullo.
Cuentas en el Tercer País
3348.84 millones
País del Día
País de la Noche
1481.67 millones
País de la Noche
País del Día
2369.49 millones
Perder es lo único que no acepta.
Sé que volverá al juego.
Si nos enfrentamos a él de nuevo y recuperamos sus ganancias,
usaremos ese dinero para salvar a aún más gente.
Te has vuelto muy fuerte.
Esta vez me salvaste tú.
Yo no pude replicarle a Yokoya.
¿Por qué lo crees?
Porque Yokoya tiene razón.
Lo dije.
Dije que mis enemigos son los de arriba.
Por eso mismo debí impedir que Yokoya se hiciera rico.
No podías hacer nada.
Ninguno sabía que Yokoya se llenaría los bolsillos.
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