The first 184 lines.
- ¿Tiene frío? - No.
- ¿Está nerviosa? - No.
- ¿Estás cómoda? - Sí, sí señor, gracias.
- ¿No tienes frío? - No.
- Esta casa puede ser muy fría. - Tengo la piel gruesa.
Notarás que hay mucho viento. No será a lo que estás acostumbrada.
- Debes quedarte en la casa. - Pero no me molesta el aire fresco.
- Es más cómodo en la casa. - Me gusta el aire fresco, estar afuera...
Quítatelo.
Tu vestido de noche, quítatelo.
- ¿Así que no le gusta Londres? - ¿Qué?
Mi hijo permanece en casa con su esposa, jugando a la casita.
Disculpen. Buenas noches.
Estás muy cansada últimamente, Katherine.
Esperarás despierta a tu esposo.
Quizás esté un poco cansada esta noche, señor.
- Lo esperarás despierta, Katherine. - Trataré, señor.
Siéntate con la Señora, cuida que no se quede dormida.
Estoy despierta.
- Deja de vigilarme, Anna. - El Sr. Lester dijo...
Sé lo que dijo el Sr. Lester, pero estoy despierta. Así que deja de mirarme.
Levántate.
De pie.
Déjanos.
Deja de sonreír. Quítate el vestido.
De frente a la pared.
¡De frente a la pared!
- ¿Adónde ha ido mi esposo? - De viaje.
- ¿De viaje? - Eso fue lo que dije.
- ¿Para hacer qué? - Nada que te concierna.
Pero me concierne.
- Ha ocurrido una explosión. - ¿Una explosión? ¿Cómo ha...
Como ocurre una explosión.
Salgo para Londres esta mañana. Estarás sola por un tiempo.
Quizás puedas recuperar la energía luego de un poco de tu propia compañía y...
cuando tu esposo regrese, puedas reanudar tus deberes con más vigor, señora.
- Sólo nos tomamos un descanso, señora. - ¿Con el tiempo de mi esposo?
Comenzaremos enseguida.
Estamos pesando un cerdo, señora. Debemos ser precisos.
- ¿Precisos? - Como puede ver.
Bájenla.
He dicho que la bajen.
De frente a la pared y dejen de sonreír.
¿Nos podemos voltear ya, señora?
¿Cuánto pesaría yo?
- ¿Quiere que lo compruebe? - Adivine.
Ya han desperdiciado suficiente tiempo y dinero de mi esposo.
Los estaré vigilando, caballeros.
- Anna. - Señora, si me deja explicar.
¿Cuál era su nombre? El que te dijo cerda, Anna. ¿Cuál es su nombre?
- Sebastian, señora. - ¿Es nuevo?
Sí, señora. Es un nuevo empleado.
- ¿Hay algo más, Anna? - No, señora.
Mis botas, Anna.
- Hace mucho frío, señora. - No tanto.
- El Sr. Lester dijo que debería... - ¿Sí?
- Como quiera, señora. - Bien.
¿Está perdida?
La casa está en la otra dirección, señora.
Sra. Lester.
- Está muy caliente - Su piel está muy fría.
Se siente caliente porque el frío se ha metido en su cuerpo, eso es todo.
Si se siente muy caliente es que está muy caliente.
Me estás lastimando.
Anna. Anna, alto. ¿Qué te pasa?
- Lo siento... - Me has puesto la piel roja.
- Le dará fiebre, señora... - Es sólo un poco de aire fresco, Anna.
Y no hay necesidad para que me sigas vigilando, ¿no es así?
Es irritante.
Estoy terriblemente aburrido, Sra. Lester.
Quizás deba dedicarle más tiempo a su trabajo.
- ¿No estás aburrida, Katherine? - No puede pasar. Salga, salga.
¿Qué es lo que quiere?
Debe estar esperando el regreso de su suegro, Sra. Lester. Y de su esposo.
Es mi deber.
Me parece que no es bueno estar sin compañía mucho tiempo.
- Y la razón de su debilitada salud... - ¿Mi salud?
Su ausencia de la Iglesia, señora. Seguro se debe a eso.
Sin duda.
Quizás si pasa más tiempo en la casa, Sra. Lester.
Tengo entendido que ha estado tomando mucho aire últimamente.
Quizás necesite un poco más de soledad y reflexión.
Gracias. Muchas gracias.
Buen día para ti, Anna.
- ¿Qué pasa? Buenos días, Anna. - A usted, señor.
Ah, ella habla. La saqué a pasear. Se inquieta si la tienen atada mucho tiempo.
- Lo estaba, señor - ¿Estaba qué?
Atada mucho tiempo.
El señor Lester no va a estar contento si se
entera lo que está pasando en su ausencia.
¿Qué ha estado ocurriendo en su ausencia, Anna?
- Los perros, señor. - Gracias, Anna.
Me ocuparé de eso, Anna. Es bueno saber que alguien está al tanto de todo.
El Sr. Lester ha regresado, señora.
- ¿Mi esposo? - No, señora.
¿Dónde está, Anna?
Fue a los campos, señora. Dijo que no lo esperara hasta la cena.
- Katherine. - Bienvenido a casa, señor.
- ¿Has estado bien? - Sí, señor. Gracias.
Has estado saliendo de la casa en mi ausencia.
- Lo he hecho. - No era una pregunta.
- ¿Dónde está tu esposo? - Donde Ud. lo haya puesto.
Lo siento tanto.
- No has sabido de él. - Ni una palabra.
Trae un tinto.
- Quiere un tinto. - Ya no queda.
- ¿Ni un poco? - Ni una gota. Ella se lo ha bebido todo.
- Disculpe, señor, pero ya no queda tinto. - Eso es imposible. Mira otra vez.
Me temo que no queda, señor. Se ha ido todo.
¿Y exactamente cómo se ha ido?
No lo sé, señor.
- No lo sabe. - No, señor.
- ¿Y la cocinera? ¿Lo sabe ella? - No, señor.
No crees necesario llevar un registro de lo que pasa con mi propiedad en esta casa.
- ¿Debo asumir que te lo bebiste? - No, señor.
Sin embargo no puedes ofrecer otra explicación.
No, señor.
Al piso.
- ¿Señor? - De manos y rodillas.
Te comportas como un animal y te trataré como un animal.
Ahora sal de aquí.
Enciérrenlo.
Sebastian.
No tengo ningún deseo de verte hasta que no decida lo que voy a hacer contigo.
Déjelo salir.
- Eres una total desvergonzada. - No tengo por qué estar avergonzada.
¿Nada de qué avergonzarte? Tienes idea del daño que puedes traerle a esta familia.
Has fallado miserablemente en cada uno de tus deberes conyugales.
Específicamente, proporcionarle un heredero legítimo a tu esposo.
¿Dónde está su hijo? ¿Dónde está? Lo ha hecho imposible. Déjelo salir.
Has tenido suficiente tiempo para pensar, espero.
Y la oportunidad para meditar sobre...
tus deberes como esposa en esta casa. Eso está por encima de todo.
Deme las llaves o déjelo salir.
¡Déjalo!
No puedo soportar mirarte.
Siéntate. Siéntate.
Come.
- No... - Come conmigo, odio comer sola.
Cuéntame de tu familia, Anna. Cuéntame de tu hogar.
No he ido a casa en mucho tiempo, señora. No recuerdo demasiado.
¿Tienes hermanos?
¿Anna, tienes hermanos?
- ¿O hermanas? ¿Cuántas hermanas? - Él está... debemos...
- ¿Cómo se llaman tus hermanas, Anna? - ¡Katherine!
Siéntate de nuevo, Anna. ¡Siéntate!
Ve al pueblo por el doctor. Rápido, ve.
No asistirá al funeral, sólo dijo eso.
- ¿Cuándo regresará a casa? - No volverá.
Odiaba a su padre. Me odia a mí.
¿Por qué regresaría?
Ahí tienes, muy apuesto. El hombre de la casa.
Anna.
Anna, cuando te hable, quiero que respondas.
Anna, le voy a pedir a una de las criadas, a esa joven...
que me prepare y traiga el desayuno. No quiero comidas de ahora en adelante.
Sólo como una precaución.
Ya sea emocional o su corazón, nadie te está culpando de nada, Anna. Así que no...
sé por qué estás siendo tan dura contigo misma.
Se descuidaba y era viejo. Y tenía un estómago débil. Escuchaste al Dr. tú misma.
El amo regresará pronto y todo se resolverá.
Anna, quisiera que hablaras otra vez.
Prométeme que lo intentarás.
No hablará. Está muda.
- ¿Qué hay si regresa? - No lo hará.
- ¿Me amas? - Por supuesto.
- ¿Me adoras? - Por supuesto.
¿Qué harías sin mí?
¡¿Qué harías sin mí?!
¿Los esposos y esposas se besan así?
El beso de tu esposo.
Ella no hablará.
Sabes que soy parte de tu vida, Sebastian.
Si fueras al infierno, te seguiría.
A la cruz, a la prisión, a la tumba, al cielo.
Preferiría dejar de respirar antes de una vida con temor.
Sebastian.
Levántate.
- ¿Qué hora es? - Regresó.
¿Qué hacemos?
Sebastian.
Cállate.
- Estás asustado como un niño pequeño. - Cállate un segundo, déjame pensar.
- Ve allí. - ¿Adónde?
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