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Un filósofo dijo una vez:
"¿Somos humanos porque observamos las estrellas,
"o las observamos porque somos humanos?"
Vaya pregunta.
¿Nos observan las estrellas a nosotros?
Ésa sí es una buena pregunta.
Pero me estoy precipitando.
En realidad, nuestra historia empieza aquí,
hace 150 años, en la Academia Real de las Ciencias,
en Londres, Inglaterra,
adonde Ilegó una carta con una pregunta muy extraña.
La enviaba unjoven del campo,
y el científico que la leyó pensó que se trataba de una broma.
Sin embargo, contestó
explicando educadamente que la pregunta era una tontería.
La envió por correo al chico, que vivía en un pueblo llamado Wall,
nombre que le pusieron, según eljoven, por un muro que lo flanqueaba.
Ese muro, según las leyendas locales, ocultaba un secreto extraordinario.
Soy guardián de un portal de entrada a otro mundo.
¿Pretendes que te deje pasar sin más?
Sí. Porque, seamos sinceros, sólo es un campo.
Mira, ¿ves algún otro mundo ahí detrás?
No. Ves un campo. ¿Ves algo que no sea humano?
No. ¿Sabes por qué? ¡Porque es un campo!
Este muro Ileva siglos aquí.
Este paso Ileva cientos de años siendo vigilado 24 horas al día.
- Bueno... - Si dices algo más,
te denunciaré al gobernador.
- Bueno, ¿es tu última palabra? - Sí.
- Entonces, mejor me voy a casa. - Pues sí. Buenas noches, Dunstan.
Recuerdos a tu padre.
¡Detente!
¡Detente!
No me hagas perder el tiempo.
Ven a atender el puesto.
Voy a tomar una pinta a la taberna.
¿Hay algo que te guste?
Pues claro.
O sea, me gustan éstos, los azules.
¿Cuánto cuestan?
Podrían ser el color de tu pelo.
O podrían ser todos tus recuerdos antes de cumplir tres años.
Puedo verlos, si quieres.
Pero no compres los jacintos. Llévate ésta.
Una campanilla de invierno.
Te traerá suerte.
¿Y cuánto cuesta?
Te la doy por un beso.
¿Se ha ido?
Ven.
Soy una princesa. Una bruja me engañó y soy su esclava.
¿Me liberarás?
Es una cadena encantada. Sólo seré libre si ella muere.
Lo siento.
Bueno, si no puedo liberarte, ¿qué quieres de mí?
INGLATERRA - STORMHOLD
Bueno, el científico se equivocó.
WALL - EL MURO MERCADO DE WALL
El muro había cumplido su función
de ocultar el reino mágico de Stormhold.
Eljoven regresó esa noche a su casa en Inglaterra,
confiando en que su aventura fuese olvidada pronto.
Pero nueve meses después recibió un regalo inesperado.
Te han dejado esto en el muro. Aquí dice que se llama Tristan.
¿Tristan? No olvides las flores.
Sí, las Ilevo. Gracias, padre.
Pasaron 18 años y el bebé Tristan creció
sin saber nada de su extraña ascendencia.
Pero no importa cómo el niño se hizo adulto.
Esta historia cuenta cómo Tristan Thorne se convirtió en un hombre,
un reto mucho más difícil.
Porque para superarlo,
deberá ganarse el corazón de su único y verdadero amor.
- ¡Es él! - ¡Es él!
¿Humphrey?
- No, soy Tristan. - Ah.
¿Me he dejado algo en la tienda?
No. Se me ha ocurrido traerte...
Tristan Thorne,
recadero de día, mirón de noche.
Nunca dejas de sorprenderme.
Humphrey, no hace falta que seas así.
Sé amable con el pobre chico.
¿Eran para Victoria?
Siempre fuiste un inútil en esgrima, Tristan.
En realidad, no recuerdo nada que se te haya dado bien.
Humphrey, basta ya.
¿Estás bien?
Sí, muy bien.
- ¿Quieres desayunar? - No, Ilego tardísimo.
- ¿Estás bien? - Sí. Bien. ¿Por qué?
No sé. ¿Cómo te fue anoche?
Ah, muy bien. De maravilla.
MONDAY E HIJOS - ULTRAMARINOS
Hola, Tristan.
- Victoria. - Medio kilo de azúcar, por favor.
- Sí. - Uno de harina y una docena de huevos.
Perdona lo de anoche. Humphrey fue muy grosero.
También quiero un saco de patatas y chocolate, por favor.
¿Puedo verte esta noche?
No, pero puedes acompañarme a casa.
¿Ahora?
Sí. De acuerdo.
Padre, me han despedido.
Padre, me han... Me han despedido, lo siento.
- Padre... - Te han despedido.
Sí, ya lo he oído.
Padre, lo siento. Es que...
Quizá el Sr. Monday tenga razón. Me estoy engañando.
- No soy suficiente para Victoria. - ¿Eso dice? Qué estupidez.
¿De verdad quieres saber cómo fue anoche?
Sí.
Muy mal.
Creo que pierdo el tiempo.
No soy como Humphrey.
Tristan, todos los hombres que admiraba cuando era joven
han acabado sin ser nada en la vida.
Tú no encajas con la gente normal. Pero yo creo que es un buen augurio.
- Tristan, ya te dije... - Lo sé. Me dijiste que no viniera.
Tengo algo para ti. Una sorpresa.
No...
Todavía falta una semana para mi cumpleaños.
- Nunca había tomado champán. - Ya, yo tampoco.
¡Dios mío! ¡Es delicioso!
¿Y cómo has pagado todo esto, recadero?
No soy recadero.
Ya lo he oído. Lo siento mucho. ¿Qué harás ahora?
No. O sea, no era un recadero. Sólo trabajaba en una tienda.
Y ahora ya no. Soy libre de vivir mi vida como desee.
Pero te habrás gastado todos tus ahorros.
¿Y qué? Ya ganaré más. Eso es lo bueno.
Nunca quise quedarme en Wall, Victoria.
El mundo es grandísimo, iré a buscar fortuna.
Ahora hablas como Humphrey. Es todo un viajero.
¿Sabes que va a viajar hasta Ipswich sólo para comprarme un anillo?
¿Ipswich?
Victoria, yo hablo de Londres, París o...
¿Un anillo? ¿Por qué...? ¿Qué clase de anillo?
Dice que me pedirá en matrimonio el día de mi cumpleaños.
Va a...
Y vas a aceptar.
No es que pueda negarme después de su largo viaje a Ipswich.
¿"Largo viaje a Ipswich"?
Victoria, por casarme contigo yo cruzaría océanos, continentes.
- ¿En serio? - Sí.
Victoria, por casarme contigo
iría a las montañas en San Francisco
y te traería tu peso en oro.
En serio.
Iría a África y te traería un diamante del tamaño de tu puño.
O iría al Ártico, mataría un oso polar
y te traería su cabeza.
¿Una cabeza de oso polar?
Eres gracioso, Tristan,
pero la gente como tú y la gente como yo no...
Tengo que irme. Es muy tarde.
Espera un poco. Hasta que terminemos el champán.
Bueno.
Si Tristan hubiese sabido que las estrellas observaban la Tierra,
se habría estremecido al pensar
que se estaba humillando en público.
Pero, por suerte para él,
en ese momento casi todas las estrellas
miraban lo que sucedía al otro lado del muro,
donde el rey de Stormhold yacía en su lecho de muerte.
Lo que fue una coincidencia, porque el último acto del rey
cambió para siempre el destino de Tristan.
¿Dónde está Secundus?
Está en camino, padre.
Esperemos entonces.
Siento Ilegar tarde, padre. He venido lo antes posible.
Septimus.
Primus.
Tertius.
Hablemos de mi sucesión.
Sólo quedáis vivos cuatro de mis siete hijos.
Estamos incumpliendo la tradición. Yo tuve 12 hermanos.
Y los mataste a todos por el trono
antes de que tu padre, el rey, ni siquiera enfermase.
Lo sabemos, padre. Eres fuerte y valiente.
Y astuto. Lo más importante, astuto.
- Secundus. - ¿Sí, padre?
Mira por la ventana. Dime lo que ves.
Veo el reino, padre.
El reino de Stormhold.
- ¿Y? - ¿Mi reino?
Puede. Mira hacia arriba.
- Secundus. - Sextus. Quartus. Quintus.
Estáis vivos. Estáis...
Estamos entre dos mundos hasta que se corone al nuevo rey.
He estado a punto.
Bueno, al menos no estás desfigurado.
Por favor, ¿no estarás enfadado por que te matara?
- Eso fue hace 10 años. - Sí.
Te sirvió de mucho matarme, ¿verdad, Secundus?
Porque ahora, por supuesto, eres el rey de Stormhold.
No, espera. No lo eres. Estás muerto.
¿Una? ¿Una?
No, padre, soy yo, tu hijo.
Tertius.
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