The first 200 lines.
¿Y bien? ¿Qué os ha parecido?
Una primera edición curiosa.
¿Vino, Christophe?
Tenéis la tez de estar a las puertas de la muerte.
Se debe a escribir un volumen con mi propia sangre.
Sí, lo supuse por el olor.
Y... ¿las páginas están hechas con vuestra piel?
-La mía y la de otros. -Vale.
Se ofrecieron gustosamente
para hacer existir el libro más poderoso.
Además, ¿de qué servirán la piel y la sangre en la otra vida?
Sin duda. ¿Cuántas copias anticipáis?
¿Copias?
No puede haber ninguna copia.
¿Solo deseáis vender un libro?
Solo puede haber un Praecepta Mortuorum.
Su valor iguala el de mil cancioncillas de ese felón de Milton.
Quien posea el libro tendrá en sus manos tal poder mágico...
-¿Puedo interrumpiros? -¿Sí?
Quizá os complazca saber que alguien está interesado.
Estoy complacido, sí.
Pero no sorprendido.
Ya veremos. Entrad, Inquisidor General.
No habréis sido capaz.
Pues sí.
¿Lo habéis leído?
-¿Todo? -Por encima. Soy editor.
No, Antoine...
Erais editor.
Por desgracia para vos, querido escriba, vuestro final no será tan compasivo.
Ruego para que os quede suficiente piel que desollar.
-¡Lleváoslo! -No.
No. ¡No, por favor! ¡No! ¡Por favor!
BUSCADORES DE LA VERDAD
¿Podéis ayudarme?
Astrid...
la sensación de ver fantasmas, o síndrome de Casper, como lo llaman,
puede desencadenarse como respuesta a un gran trauma psicológico.
¿Has sufrido algo traumático recientemente?
Bueno, mi casa ardió y vi a mi madre en llamas.
Luego me llevaron al hospital,
pero en vez de médicos, estaba lleno de sombras que gemían y me perseguían.
Luego volví a ver a mi madre, pero ahora era un fantasma ardiente.
Sí, bueno, eso cumple los requisitos.
Sí, podría ser eso.
Va a ser eso.
Vale.
Vale.
¿Y si respiramos todos juntos?
Vale.
Voy a ponerme algo técnico, así que perdóname.
Necesito que apagues tu cerebro frontal.
Deseo hablar con el posterior.
-¿Sí? -Sí.
Vale.
-¿Cuál es tu programa favorito? -Friends.
Me gusta Friends.
Vale, amiga.
Cierra los ojos.
Tú no. ¿Qué haces?
Solo...
Imagina que estás viendo un episodio de Friends.
Ahí está Chandler con un comentario jocoso.
¿Por qué Monica es tan neurótica?
Ahí está Gunther.
El mono capuchino.
Gunther, el mono capuchino. Relájate.
La siguiente voz con la que hable será la del subconsciente de Astrid.
Hola, subconsciente de Astrid.
Hola, Gus.
¿Cuándo empezaste a ver estos fantasmas?
En el hospital.
¿Recuerdas dónde está el hospital?
Cerca de donde me visteis cruzar.
Junto a la carretera.
Ahora estoy dentro.
Está oscuro.
Están aquí.
¿Eso es buena señal o mala señal?
¿Qué haces?
Por Dios, me has asustado.
Solo quiero entrar en Internet y mandar un videomensaje.
Usa el del móvil que te compré.
-¿Este? -Sí.
También es un ordenador.
-Ya lo sabía. -Haznos té, anda.
Oye. Tenemos que trabajar.
Y tú puedes acompañarnos hasta el almuerzo.
¿Por qué, qué pasa en el almuerzo?
Que vamos a ver a Janey Feathers.
No sé...
No habrá problemas.
¿Quién eres tú?
Ah, esta es Astrid.
-Hola. -Hola, Astrid.
¿De qué conoces a estos degenerados?
-Es mi novia. -Es mi sobrina.
Pero si conociste a Gus esta semana.
Sí, pero...
Fui a su casa a cenar el otro día y allí estaba ella, así que...
Y nos quedamos en plan...
Entonces se me ocurrió pedirle que saliera conmigo
y obviamente dijo: "claro" y...
Los sigo para ganar experiencia laboral.
Y eso es lo que vamos a hacer.
Gus Roberts.
No quería un compañero y ahora tiene dos.
No los llamaría compañeros.
Astrid, ya verás lo que te espera.
Resulta que tu tío es el mejor instalador que hemos tenido.
Consiguió subir nuestra cobertura al cien por cien.
Y con la extensión del 6G, tendremos muchas más instalaciones.
Has elegido un buen momento para unirte a la banda de Sonrye.
Vale.
Gracias, jefe. ¡Nos vamos a currar!
Desde luego.
-Vamos. -Excelente.
Buenas tardes.
Aquí Dave. Será un buen día si Sonrye.
¿Diga?
¿Diga?
¿Diga?
Bjorn, ha vuelto a pasar. No era nadie, la quinta vez hoy.
SONRYE
-Ah, Gus. -Hola, Janey.
Hola. ¿Cómo estás?
-Tienes buena cara. -Bien. Gracias.
Gracias.
¿Este es el sujeto?
No, es Elton. Trabajo con él.
Qué aura más peculiar.
Esta es de quien te hablaba, Astrid.
No te ofendas,
pero necesito una purificación antes de dejarte cruzar el umbral.
Es un segundo.
Por aquí.
-¿Cómo andas? -Has cambiado la moqueta.
Sí. ¿Te gusta?
Ha pasado mucho tiempo.
Oye. Ya puede recibirte.
Venga.
¿Qué estás mirando?
-Vale. -Lo haré. Gracias.
Bien... ¿Eres la chica de los fantasmas?
Sí, o eso o me estoy volviendo loca.
No hay nada loco en lo que hacemos.
Imagino que Gus te ha contado
-que intentamos contactar con Emily. -¿Quién es Emily?
Venimos a hablar de lo que incomoda a Astrid, no a mí.
¿Podemos seguir?
Ya sabes las reglas. Dinero por anticipado.
¿A cuánto está ahora la sesión espiritista?
Cincuenta, pero lo haré por 40 por ser tú.
-Vale. -Gus, no tengo...
Yo lo pago, tranquila.
Venga, es...
-Hazlo. Los espíritus lo piden. -Claro.
Ya está.
Vale. Voy a encender unas velas y esparcir salvia por la cocina.
El Praecepta Mortuorum.
Escrito en piel humana con la sangre de devotos satanistas.
Lo compré en un mercadillo de Gloucester.
Me lo dejaron por cinco libras porque falta la última página.
¿Será el original?
Intenté usarlo una vez y las cortinas se incendiaron.
Emily escribió sobre este libro.
Lo sé. ¿A quién crees que se lo presté?
Oye...
-¿Crees que podría...? -Ni muerta.
No se lo habría dejado a Emily de conocer su poder. Y lo que contenía.
¿Me podéis decir quién es Emily?
La mujer de Gus.
Perdón... La mujer muerta.
Vale, dejemos eso ya.
A ver si podemos hablar con esos fantasmas.
Con la luz de esta vela espiritual,
hacemos transparentes las barreras entre dimensiones.
Vednos.
Habladnos.
Todos sois bienvenidos.
Perdona.
Si las cosas que me buscan aparecen, ¿qué harás?
No pueden entrar aquí.
Necesitarías magia muy potente para crear una puerta. Sí.
Es que he visto El exorcista.
Esto no es un exorcismo, cielo.
Si tu cabeza se pone a dar vueltas y te clavas un crucifico en el chirri,
apagaré la vela, ¿vale?
Eso corta la conexión.
-Vale. -Venga.
¿Podemos empezar ya?
La luz que ilumina la membrana etérea
exige vuestra comunión.
El viento es...
¿Son ellos?
No pasa nada.
Siento que algo no va bien.
Dios mío.
No...
Están aquí.
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