The first 200 lines.
UNA PELÍCULA ORIGINAL DE NETFLIX
¿Ustedes creen en el infierno?
Ese lugar del que tanto hablan los curas.
Un ardiente abismo
donde van a parar las almas de los condenados.
Donde eternamente son atormentadas
por los terribles demonios que allí habitan.
El infierno,
donde, una vez atravesado su umbral, se pierde toda esperanza.
Los súbditos infernales embaucan a los pecadores cumpliendo sus deseos
a cambio de las almas inmortales.
Pocos han salido airosos de tan terrible pacto.
Como muchas otras,
esta historia comienza con un hombre de carne y hueso.
Un hombre que se burló del tan temible pacto.
Un hombre tan malvado y cruel
que hasta el mismísimo diablo temería.
Un herrero.
AÑO 1835. PRIMERA GUERRA CARLISTA. ÁLAVA, PAÍS VASCO.
¡Soldado! ¡Acérquese!
- ¿Y bien? - Teniente.
Parece que estos "carcas" intentaban transportar algo hacia el norte.
¡Teniente! ¡Mire esto!
Sin esto, a Zumalacárregui se le dificultará entrar en Bilbao.
Ya basta, padre, no tenemos todo el día.
¡Atención, pelotón!
¡Carguen!
¡Apunten!
¡Fuego!
Entrégale esto al comandante, es urgente.
¡Diablo!
OCHO AÑOS DESPUÉS
Miren, ¡qué tesoros!
Faustino, esto es todo basura, amigo...
¡Te engañan tus ojos, Santi!
Mira esto, es una reliquia.
¡Eslabones de la cadena que el legendario Teodosio de Goñi
llevó como penitencia
cuando presenció cómo San Miguel
con sus propias manos dio muerte al dragón de Aralar!
Si las muerdes,
alivia el dolor de cabeza, Santi.
Solo 30 reales.
Véndeselo al cura. Seguro que te lo compra...
Buenos días nos dé Dios.
Buenos días, señor.
¿Qué se le ofrece?
Nada, gracias.
¿Tiene alguna habitación libre?
Sí, con una cama muy cómoda a diez reales la noche.
De acuerdo.
Se la prepararé enseguida.
¿Mientras tanto no quiere tomar algo?
Tengo rico aguardiente. No hay uno igual en la región.
Y chacolí bueno, bueno.
No bebo, gracias.
¿Puedo preguntarle qué lo trajo a nuestro pueblo?
Mi nombre es Alfredo Ortiz, soy comisario de la Diputación.
Estoy investigando un asunto.
¿Una investigación? ¿Sobre qué?
Busco una herrería que hay en este concejo.
Por aquí solo hay una vieja herrería.
Necesito hablar con el propietario del lugar,
un tal Francisco.
¿Patxi? ¿El herrero?
¡Ni se le ocurra! Ese hombre está loco.
Es un pedazo de animal, muy peligroso.
Lo llaman El Martillo de lo bruto que es.
Los de por aquí evitamos ese lugar, no queremos problemas.
Solo necesito entrar en esa herrería para hacer un registro.
¿Hay algo de valor allí?
Lo siento,
es confidencial.
¿Vino solo?
Tal vez podríamos ayudarle.
Me he adelantado para avanzar en la investigación por mi cuenta.
La guardia foral llegará en un par de días.
Mire, bastante tenemos ya con que nos suban los impuestos,
como para que vengan aquí con más tonterías.
Esa herrería es una ruina.
Dudo que encuentre algo de valor en todo el concejo.
En la guerra se fundió todo para poder fabricar armas,
desde las cazuelas hasta la campana del pueblo.
En este pueblo somos pobres.
¿Y esa habitación?
Sí.
¡Benito!
Quítate la lagaña, que ya es hora,
y lleva a este señor a su habitación.
Vale, vale...
Y tapa el alambique con una manta.
Venga por aquí, señor.
Por cierto,
¿cómo llego a la herrería?
Cuando llegue al lavadero, tome el camino que hay a la izquierda.
Después siga el río, junto al bosque.
Pero tenga cuidado.
Ese lugar lo habita el diablo.
FUERA DE AQUÍ
Según he oído, hoy contamos en el pueblo
con la presencia de un comisario del gobierno.
Iluso de mí al pensar
que compartiría oficio con nosotros.
He aquí el desdén que profiere el nuevo gobierno hacia la Iglesia.
El diablo está entre nosotros,
camina por nuestras tierras
en forma de sucias ideas liberales
que alejan a las buenas personas de la palabra del Señor.
Han pasado tres años desde que terminó la guerra.
Tres años
desde que esos avariciosos fornicadores burgueses gobiernan el país.
- Libertad de cultos... - ¿Qué es eso?
- Nada. - Dámelo.
Incluso han movido
nuestras fronteras y ahora los comerciantes
cruzan sin control hasta el mar, sin aranceles.
Nos han arrebatado nuestras costumbres,
nuestras leyes.
¿Qué va a ser lo siguiente?
Recemos a Nuestro Señor Jesucristo.
Guíanos, Señor.
Benito, ¿sabes dónde se metió Usue?
¡Y yo qué sé!
Estará por ahí...
Pero ¡si siempre andas detrás de sus faldas!
¿Qué te importa?
¿Esa forma de hablar?
Jesús, María y José... ¿Dónde se habrá metido esa niña?
Vamos a proceder a la eucaristía.
Bebamos la sangre del Señor.
¡Por los clavos de Cristo, Blanca!
¿Dónde pusiste el vino de misa?
Ahí.
¡No me gusta!
¡No seas descarada, Matilde, compórtate como una señorita!
¡Si tu madre estuviera viva, te daría unos azotes!
¿Llorando otra vez?
¡Jesús, María y José!
Vaya, no quería decir eso.
Toma un regalo.
Era de tu madre, ¿sabes?
¡Y usted, señor Napoleón, consuele a su esposa, por Dios!
Bebamos la sangre del Señor.
¡Qué asco!
¡Hola! ¡Usted vino!
¡Veo que recibió nuestra invitación!
Siéntese con nosotros.
Sigamos con la misa...
Domine, dominus, pater dominus. Amén.
¡Sí! ¡En toda la cabeza!
¿Qué hiciste, bestia?
¡Cállate, niña de mierda! Te salvé la vida, te iba a picar.
¡Mentira, idiota! Era mi amiga.
Idiota tú, que te metiste en líos por no ir a misa.
Me da igual no ir a misa.
Eso es para tontos como tú.
Pues entonces irás al infierno... como tu madre.
¿Qué? ¿Vas a llorar?
Quemada está la colgada.
¡Cállate!
¡Matilde!
¡Por favor, Usue, ayúdame!
¡No! ¡No!
Toma tu muñeca.
Ponte mirando hacia arriba.
¡Ya lo sé!
¿Por qué te detienes?
Es el herrero loco.
Dicen que rapta niños,
los corta por la mitad
y les sorbe las tripas.
Mi abuelo decía que mató a su mujer.
Da miedo...
¡Pues a mí no me lo da!
- Parece un muerto de hambre. - Baja la voz.
- ¡A que le doy! - ¡Benito, no!
El gallo cantando a deshoras es de mal agüero.
¡Benito, ven aquí!
¿Qué te pasó en la nariz?
Estábamos jugando por la herrería y...
...me resbalé.
Quién sabe qué estaban haciendo.
¿Se puede saber por qué andabas por ahí?
¡Cuántas veces te he dicho que se alejen de ese lugar!
Fui a buscar a Usue y...
¿Y dónde está?
No sé, se quedó allá.
¿Qué voy a hacer con esta niña?
¿La perdieron?
¿Por qué tengo que cuidar yo a esa niña de mierda?
Esa boca sucia.
¡Ahí viene!
¡Usue, ven aquí ahora mismo!
¿Crees que esto es normal?
¡Desaparecer y no venir a misa!
¿Eso es sangre?
¿Tú te llevaste el vino de misa?
¡Descarada!
- Te voy a dar yo... - ¡Don Mateo!
Déjeme a mí.
No comments yet. Be the first to leave one.