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En las profundidades del bosque negro
vive una joven bruja escondida en una casa hecha de setas venenosas.
Pese a ser joven, ha vivido mucho más que los humanos que aparentan su edad.
Lleva viviendo sola desde que medía la mitad de lo que mide ahora.
Últimamente ha empezado a elaborar medicinas.
Trabajar entre tanto vapor realizando tareas tan metódicas parece relajarle.
Sus medicinas son eficaces contra muchas dolencias.
Venderlas en la ciudad le reporta unos ingresos bastantes necesarios.
Luna, ¿vamos a la ciudad?
Sí.
Puedes subirte.
Lo haré a la vuelta.
A mí no me importa. Esta carga no me pesa.
¡Buen viaje!
Cada tres meses, lleva a la ciudad las medicinas que hace.
¿Vas a comprar más libros con el dinero que ganes?
Sí.
¿Sabes una cosa? Me encantaría tener un chaleco rojo, bonito y calentito.
¿No te hice uno el otro día?
Ya, pero es incómodo y pica tanto que me dan ganas de llorar cuando lo uso.
Se dice que los chalecos de lana de cabra aterciopelada son suaves
y te mantienen bien calentita.
Vaya forma tan rara de quejarte de la lana de Merino.
No quería decir eso. Son gustos, nada más.
Creo que a mi piel le va mejor la lana de cabra aterciopelada.
En fin, ¿podemos ir a la tienda de chalecos en la ciudad?
Te arreglaré el chaleco de Merino para que parezca lana aterciopelada.
Pero ¿alguna vez has tocado lana de cabra aterciopelada, Luna?
Dudo que la puedas replicar si no sabes qué tacto tiene.
Deberíamos ir a la tienda para que veas cómo es.
La mayoría de veces que la bruja caminaba o tocaba algo,
dejaba a su paso un reguero de setas venenosas.
Por eso, en la ciudad le llamaban la Bruja Champiñón.
Episodio 1 Luna, la bruja negra
¿Te dejará tocar algún chaleco?
Lo dudo mucho.
¿Crees que es porque les crecerían setas?
¡Ni se te ocurra!
¡No te acerques a las setas venenosas de la bruja negra!
¡A alguna gente se le pudrió la piel después de tocarlas!
Hay quien ha muerto después de haberlas comido.
Qué horror. Sueltan gases raros que seguro que son venenosos.
Qué va, solo son esporas.
¡La tienda de chalecos!
En la ciudad, la bruja no se sentía cómoda.
No te preocupes. Arreglaré el otro chaleco para que sea suave.
¡Lo sabía! ¡Sale gas venenoso del aliento y de la piel de la bruja negra!
¡Como te acerques a ella, morirás!
La ciudad no le incomodaba, sino más bien los lugares concurridos.
Su vida había sido así desde que tenía uso de razón.
Por eso, no se sentía triste. Simplemente, su cuerpo era así.
Medicinas
Anda, bienvenida.
Justo a tiempo, se me acaba de agotar tu tónico para el pelo.
La gente dice que funciona muy bien. ¿Podrías traerme más para la próxima?
Además, necesito más medicinas para la espalda.
El boticario era más simpático con ella que la mayoría de gente de la ciudad,
quizás porque dependía de sus habilidades
Vale, aquí tienes.
y porque conoce un poco sobre las brujas negras.
Pero siempre se ponía su mascarilla de hierbas cuando le visitaba.
¿Te importaría llevarte las setas que han brotado?
No puede hacer nada al respecto.
A la bruja le encanta la librería.
Bienvenida.
Como su dueño descendía de humanos y espíritus,
también entendía a la bruja en cierta medida.
Sabía que vendrías. Había mucho bullicio en la ciudad.
La gente sospechaba mucho de los desconocidos y de los foráneos,
así que el librero vivía en su forma humana.
¿Qué ocurre?
¿Otra vez estás viendo mi forma real? Para ya, por favor.
No quiero que te enamores de mí.
Los espíritus son bastante arrogantes, ¿no crees?
Me alegra que hayas venido.
Ya ha pasado mucho tiempo desde tu última visita.
El aire en la ciudad se ha viciado. Hasta salir resulta deprimente.
Ahora que estás aquí, por fin puedo volver a salir.
Has absorbido el veneno de la ciudad, ¿verdad? Gracias.
Por cierto,
es increíble que tu cuerpo reaccione a la contaminación
haciendo brotar setas que descomponen el veneno.
Seguro que cargar con ese veneno os pasa factura a ti y a las setas.
Me ha molestado ver un montón de setas en la plaza del cruce.
Ah, ya…
La semana pasada hubo una ejecución pública allí.
El arrepentimiento del criminal y la ira de la gente habrán contaminado la zona.
El veneno de toda esa maldad habrá reaccionado a tu presencia.
El librero no lo decía abiertamente,
pero las ejecuciones eran en su mayoría cazas de brujas.
El condenado era algún conocido de la bruja y seguramente era inocente.
Lo ejecutaban en la plaza.
El país era pequeño, pero ha podido desarrollarse
gracias a la ayuda de magos poderosos.
La familia real elige a poderosas brujas blancas como consortes
para asimilar su poder.
Como resultado, a quienes sirven a la corona
se les llaman brujas blancas y magos blancos, mientras que a los traicioneros
se les llaman brujas negras y magos negros y empezaron a darles caza.
Por cierto,
ayer encontré unos libros interesantes.
He seleccionado unos cuantos que te podrían interesar.
El mundo era un lugar difícil para la bruja,
pero gracias a que podía vender medicinas
y comprar los libros que tanto amaba,
aún no odiaba del todo el mundo humano.
Te los dejo en seis pigus.
Les han salido setas.
No me extraña, el dinero está lleno de mala energía.
Por cierto, tengo que pedirte un favor.
He recibido un libro bastante extraño. Parece tener una maldición poderosa.
Se dice que muchos de los que lo leyeron se han vuelto locos y han muerto.
Yo ni siquiera puedo tocarlo.
¡Ten cuidado!
Ñam.
Listo.
El libro ya es seguro.
Gracias.
Sabe como a maldición que habrá matado a unas 150 personas.
No quiero saber nunca cómo sabe.
Eres increíble.
Gracias.
Pese a decirle eso,
en cuanto la bruja entraba, el librero quemaba incienso de hierbas
y se aferraba a su cristal.
Como agradecimiento, puedes leerlo. Si quieres, te lo doy.
Adiós.
Hasta la próxima.
La bruja sabía que, en cuanto saliera de la librería,
el librero limpiaba con desinfectante todo lo que había tocado.
La bruja agradecía que esperara a que se fuera.
No le importaba. Al menos permitía que entrara en su tienda.
No le molestaba.
¡Por fin!
¿Luna?
Llevaba tiempo esperando a que repusiera esta medicina.
Por fin se pondrá mejor mi madre, que no se puede mover.
Ojalá pudiera darle a las gracias a quien haya hecho la medicina.
¿Y encima la vende a precio asequibles? Menuda bendición.
Aunque la ciudad era desagradable,
aún había momentos que hacían que su visita mereciera la pena.
Menos mal. Nuestro hijo se pondrá mejor gracias a esta medicina.
¿Quién la habrá hecho?
Si se quedara en el bosque, no podría ver esto.
Era su recompensa por ser valiente y aventurarse al mundo exterior.
Si supieran que las has hecho tú, seguramente no comprarían más medicinas.
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