The first 200 lines.
- Buenos días, Sr. Kirby. - Buenos días.
- Buenos días, A.P. - Buenos días.
Buenos días.
- Sin fotos, por favor. - New York Times, Sr. Kirby.
¿Qué opina de las perspectivas empresariales?
La prensa debería saber que el Sr. Kirby no hace declaraciones.
Vamos, vamos.
Recibí su telegrama, Sr. Kirby. Le esperan en su despacho.
Bien.
Hola, A.P.
- Tienes buen aspecto. - ¿Qué tal el viaje?
- Hola, papá. - Por fin en casa.
- Tony, ¿cómo estás? - Bien.
- ¿Y tu madre? - Bien.
Casi mando a buscarte. Te habría gustado la Casa Blanca.
Lástima.
- ¿Cómo sienta ser vicepresidente? - De momento, llevadero.
Sigue hablando como si le estuvieran sacando un diente.
- ¿Qué ha pasado en Washington? - ¿Qué has averiguado?
- ¿Y nuestra posición? - Dame bicarbonato.
¿Cuál es nuestra posición, A.P?
No habrá interferencias de los poderes fácticos.
- ¿No? - ¿Estás seguro?
¿Y el senador con la agrupación antimonopolio?
He dicho que no habrá interferencias.
Seguimos adelante justo como estaba planeado.
Será el mayor monopolio individual del mundo si somos listos.
Sobre todo ahora que Ramsey está preparado.
- Eso es imposible. - La administración no lo toleraría.
- Controlaríamos todo el material bélico. - Exactamente.
Si el mundo se vuelve loco, el negocio son las municiones.
Y Kirby and Company sacará tajada.
Es increíble.
Ninguna guerra sería posible sin nosotros.
Si conozco a Ramsey, nunca permitirá que nadie le absorba.
- ¿De veras? - No.
Eso ya lo veremos cuando le dé una pequeña sorpresa.
Los 12 bloques que rodean las industrias Ramsey son míos.
- ¡Eso es nuevo! - No sabíamos nada al respecto.
¿Cómo va a cumplir sus contratos sin nosotros?
Pónganse a trabajar. Cierren las negociaciones con los demás.
- Yo me ocuparé de Ramsey. - Enseguida.
Tengo una reunión con mi grupo de nitrato esta tarde.
Bien.
10,000 dólares al año en médicos y sigo tomando este brebaje.
- ¿Qué te parece, hijo? - A mí no me preguntes.
Mi sentido del valor es muy disparatado.
Ponme con ese agente inmobiliario de la cara avinagrada. ¿Cómo se llama?
- Blakely. - Sí. Por la línea privada.
- ¿Cómo te encuentras, papá? - Fatal. El estómago.
Eso pensaba.
Estos viajes a Washington me ponen nervioso. Pero ha sido el último.
A partir de ahora, vendrán a mí.
¿Te das cuenta de que no se hará una bala, pistola o cañón en este país sin nosotros?
Papá, no me digas que se te ha olvidado el mercado de los tirachinas.
El Sr. Blakely al teléfono.
Hola, Blakely. Soy A.P. ¿Qué tal?
¿Qué? ¿Qué problema?
Un momento. No empieces a gritarme.
Tengo los 12 bloques, todo...
...menos un pequeño solar, y no puedo convencer al hombre de que venda.
Esos 12 bloques son inútiles si no poseo hasta el último rincón.
Me enfrento con una especie de viejo excéntrico.
Su casa no vale más de 25,000 dólares.
Ya le he ofrecido 50,000, pero no da su brazo a torcer.
Si no lo consigues con dinero, hay otros medios.
Eso depende de ti. Recuerda esto:
Si no compras los 12 bloques, no tendrás ni un centavo de comisión.
Ese hombre tiene hielo en las venas.
Esa descripción se ajusta solo a un hombre.
Tengo que conseguir esa finca, Bill.
No puedes obligar a nadie a vender su casa, John.
Tengo que hacerlo. Le haré vender aunque tenga que sacarlo con bombas fétidas.
Escucha, se ha invertido una fortuna en esos 12 bloques.
Detrás está uno de los hombres más poderosos del país, y un viejo tonto...
con esa estúpida casita está entorpeciendo todo el negocio.
- ¿Qué te parece? - Perdona, John, pero me parece estupendo.
¿Qué te dijo cuando le ofreciste 50,000 dólares por su casa?
No estoy seguro, creo que alguien empezó a cantar,
otra persona bailaba y el abuelo Vanderhof se sentó y tocó la armónica.
¿Tocó la armónica?
- ¿Qué son, una pandilla de Chiflados? - Fascinantes.
- Es el viejo truco del almendruco. - Lo dudo. No le interesa el dinero.
Ha llegado el Sr. Vanderhof.
- Que pase inmediatamente. - ¿Cómo has conseguido que venga aquí?
No le interesa el dinero, ¿eh?
Srta. Jones, un momento. No le haga pasar todavía.
Que espere. Que se ponga impaciente.
Sí, señor.
- Será solo un momento, Sr. Vanderhof. - Gracias.
¿Puedes creer que ese tipo quería que dividiera entre tres la comisión?
¿Qué hace?
Dios mío. He cometido un error.
La primera vez en 20 años.
Supongo que por eso se desplomará el edificio.
- Coma. - No, gracias. Me quitará el apetito.
¿Para qué hace eso?
Tengo que cuadrar estas cifras para ver si son correctas.
¿Por qué?
¿Por qué? Porque tienen que corresponder con estas cifras.
- Dígame, ¿le gusta lo que hace? - ¿Si me gusta?
- El trabajo que está haciendo. - No, válgame Dios, no.
Santo cielo, ¿qué estoy diciendo?
¿Y porqué lo hace?
Verá, en esta oficina son muy estrictos y yo...
¿No preferiría estar haciendo otra cosa en vez de esto?
¡No!
A mí no me engaña. No creo una palabra de lo que dice.
Vamos, dígame, ¿qué preferiría estar haciendo en vez de esto?
Invento cosas.
- ¿Poesía? - No. Sólo cosas.
A ver, enséñeme alguna.
- Qué conejito más lindo. - Si, ¿verdad? Lo he hecho yo.
Sí.
Tengo muchas otras ideas similares.
¿Y por qué hace el tonto con esas cifras tan aburridas?
Me parece, señor...
«Poppins».
Sí, me parece, Sr. Poppins, que eso es lo que debería hacer.
Algún día, me dedicaré solo a esto. Algún día, cuando llegue el momento.
¿Qué le parecería venir a nuestra casa y dedicarse a sus artilugios?
¿A su casa?
- Bueno, no sé. Se lo agradezco, pero... - Vamos. Le encantaría.
En nuestra casa, todo el mundo hace lo que quiere.
¿En serio?
Debe de ser maravilloso.
- Pero ¿de qué viviría? - De lo mismo que nosotros.
De lo mismo.
Bueno, ¿quién se ocupa de ustedes?
El mismo que se ocupa de los lirios del campo, Sr. Poppins.
Sólo que nosotros jugamos un poco, bailamos un poco y lo pasamos bien.
Si quiere, venga a casa y conviértase también en un lirio.
¿Un lirio? ¿Yo? ¿Un lirio del campo?
¿Qué es eso?
Una tontería que el Sr. Poppins ha improvisado.
Vaya, Sr. Poppins.
Ethel, ven aquí. Mira esto.
Alice, George, John.
- ¿Lo ha hecho usted? - ¿Verdad qué es muy ingenioso?
¡Qué manitas, Sr. Poppins!
¿Dónde está, Srta. Jones?
¿Qué ocurre aquí?
Bienvenido, Sr. Vanderhof. Pase a mi despacho.
- No, gracias, Sr. Blakely. Ya me iba. - ¿Cómo que ya se iba?
- Hola, Sr. Hughes. - ¿Cómo está?
¿Qué le ha ocurrido? Estaba bien la última vez que le vi.
Una de mis nietas me retó a bajar por la barandilla de la escalera.
- Qué mala suerte. ¿Es grave? - No, un esguince o algo así.
Lo que más me gusta son las muletas.
Desde que era un crío he querido ir con muletas. ¿Usted no?
Oh, sí, debe de ser muy divertido.
Bueno, Sr. Vanderhof, creo que nos entendemos.
Estoy dispuesto a negociar.
Tiene un tic nervioso en el ojo.
Ha trabajado muy duro. Debería tomarse unas vacaciones.
Si no le importa, Sr. Vanderhof, dejémonos de jueguecitos.
Soy un hombre muy ocupado.
Un par de semanas pescando le arreglarán ese tic, Sr. Blakely.
Tengo que ir a la ceremonia de graduación a la universidad.
Mire, aquí tengo un cheque de 100,000 dólares. Si le interesa...
- ¿Ha asistido a alguna últimamente? - No.
Son divertidísimas.
Deberían oír los discursos. Será mejor que me vaya o llegare tarde.
Cuídese ese tic, Sr. Blakely.
¿Viene, Poppins?
Me gustaría, pero no creo... será mejor que no.
- Sí, señor. - Es su culpa. Usted y sus juguetes.
Es...
...espere, por favor.
Poppins, si se marcha no hace falta que vuelva.
Esperen, esperen.
La suerte está echada.
Soy un lirio.
Tenga unas palomitas.
¿Su abuelo ha ido a la ceremonia de graduación, Srta. Essie?
Supongo que sí.
Me pregunto a cuántos tipos traerá hoy a cenar el abuelo.
No lo sé. Depende de si va a pasear al parque.
Bueno, que los traiga. Estaré preparada para ellos.
- Mamá, ¿pruebas un Sueño de Amor? - Ahora no. Estoy ocupada.
¿Tienes que hacer dulces hoy, Essie? Hace mucho calor.
Ed ha salido y ha vuelto con un montón de encargos nuevos.
- ¿Qué te ha parecido? - Sigue así y acabarás abriendo una tienda.
Eso es lo que decía Ed anoche, pero yo dije que no.
No. Quiero ser bailarina.
¿Ya ha terminado el segundo acto, Sra. Sycamore?
No, Cynthia acaba de entrar en el monasterio.
Ahora mismo bajo, Sr. DePinna.
Sólo quiero enseñarle a mi mujer los nuevos petardos.
Penny, podemos hacer muchos antes del cuatro de julio...
y venderlos a 10 centavos la tira, mira.
Mira, Penny.
Están bien, ¿verdad?
- Sí, Paul. - Los niños los comprarán como churros.
Sr. Sycamore, me temo que tenemos la cámara de pólvora muy cerca del globo.
- Vamos al sótano a probarlo. - ¿Dónde está el abuelo? Preguntémosle a él.
No he hecho nada, pero estoy agotado.
Siempre estás agotado. ¿De qué? Naciste cansado.
Toma, llegas a tiempo para poner la mesa.
No veo por qué tengo que hacer tu trabajo solo porque estemos prometidos.
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