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- No, no lo sé. Poca gente.
Estaba... fue horrible.
Mañana irá mejor.
No creo que pueda decir eso.
Decirlo públicamente.
Necesito... necesito evidencias.
Es grande, ¿no?
Desde que me metí en esto de la física,
no se ha parado de hablar sobre esta máquina.
El Gran Colisionador de Hadrones,
la mayor máquina jamás construida por el ser humano,
por fin se va a conectar.
Y tras muchos, muchos años
de esperar y teorizar
sobre la creación de la materia
y sobre cuál es la teoría fundamental
que describe la naturaleza...
todas esas teorías... al fin se van a poner a prueba,
y sabremos algo.
Y ahora mismo no sabemos qué va a ser,
pero lo sabremos,
y lo va a cambiar todo.
Y, si el LHC encuentra partículas nuevas,
es que vamos por el buen camino.
Pero, si no, no únicamente nos habremos equivocado,
sino que tal vez nunca sepamos cómo continuar.
Estamos ante una encrucijada,
y, o bien nos adentramos en una edad dorada,
¡Oh!
O bien todo se pondrá realmente difícil.
Y no conozco otro momento como este en toda la historia,
en el cual toda una disciplina dependa de un único acontecimiento.
- Hola. - Hola.
- Soy David. - Soy Fabiola.
Fabiola, encantado.
- Bien, a ver... he sugerido estar en este lado
porque la gran rueda es absolutamente espectacular.
Sí, sí.
Como nunca antes,
esto requerirá la colaboración
entre los físicos teóricos y los experimentales,
así que va a ser una etapa muy buena
durante la cual vamos a trabajar juntos y...
- Bueno, está muy bien interactuar por fin con experimentadores.
Es decir... lo que suelo hacer es sentarme en mi despacho,
mientras se me ocurren, ya sabes, ideas disparatadas.
Ven y haz tus cálculos aquí
frente a este gran instrumento.
Sí. Para inspirarte.
Es algo grande.
Hay un sentimiento generalizado de espera ante la puesta en marcha de esta máquina,
esta máquina enorme que tantos años se ha tardado en construir.
Todos tenemos grandes expectativas ante lo que pudiera detectar.
Y cada vez que se genera el más mínimo rumor
de que se ha descubierto una nueva partícula,
antes incluso de que se haya puesto en funcionamiento,
todo nuestro campo se pone al rojo vivo.
El experimento se diseñó inicialmente a mediados de los 80
y nos ha llevado todo este tiempo construirlo.
Hay 10.000 personas de más de 100 países.
Entre estos se incluyen
algunos que son enemigos mortales,
como India y Pakistán, y Georgia y Rusia,
e Irán e Israel.
Todos tienen a físicos trabajando con esta máquina.
Estas cosas azules son imanes superconductores
de 7 toneladas,
que se han de enfriar con helio líquido
hasta alcanzar las temperaturas más bajas del planeta,
más frías que el espacio exterior.
Hay 100.000 ordenadores
conectados con todo el mundo para gestionar la información.
De hecho, internet se inventó en el CERN
para que los físicos de todo el mundo
pudiesen compartir sus datos.
Los EEUU estaban construyendo una máquina igual,
de hecho, una máquina más grande, en Tejas,
pero se toparon con una ligera dificultad técnica.
- Dudo que alguien piense que entre los asuntos más apremiantes
que afronta la nación se incluya una comprensión insuficiente
de los orígenes del universo.
- Desgraciadamente, el Super Colisionador Superconductor
fue cancelado por el Congreso en 1993.
- Y, por último, va y dice, "Es que, si nosotros no lo hacemos,
los europeos lo harán".
¡Pues que lo hagan!
Les robaremos su tecnología como ellos nos roban la nuestra.
Todo el asunto se acabó politizando.
Era algo muy caro, muy complejo.
A los físicos nos resulta difícil explicar
el porqué de este tipo de experimentos.
El propósito de la máquina no persigue una aplicación militar.
Tampoco una aplicación comercial.
Persigue profundizar en la comprensión de las leyes básicas de la física.
Hay dos clases de físicos de partículas:
están los experimentadores;
construyen los grandes aparatos, llevan a cabo los experimentos,
analizan los resultados, y tratan de descubrir cosas,
como pueden ser partículas nuevas;
y luego están los teóricos, como yo.
Elaboramos las teorías
que tratan de explicar todo aquello que observamos en la naturaleza.
Sin nosotros, los experimentadores actúan a ciegas,
pero, sin ellos,
nunca sabremos la verdad.
Cuando estaba en Stanford, tenía un mentor,
Savas Dimopoulos.
A Savas solo le gusta ocuparse de los mayores enigmas.
- Suyas son algunas de las teorías más famosas
que se testarán con el LHC,
sin embargo, él no sabe si alguna de ellas es correcta,
y, de este modo, enfoca la física con gran intensidad.
Si prepara un artículo susceptible de ser premiado con el Nobel,
no permite que haya más de tres personas trabajando en él,
porque el premio Nobel solo puede ser compartido
por tres personas.
Ese es el nivel en el que se mueve
y el impacto que trata de conseguir.
En física de partículas,
has de traspasar un determinado umbral de inteligencia,
signifique esto lo que signifique.
Pero lo que marca la diferencia entre científicos
es puramente una habilidad artística
para discernir qué es una buena idea,
qué es una idea bella,
a qué merece la pena dedicar tiempo,
y, lo más importante,
¿qué problema lo suficientemente interesante
y, a la vez, lo suficientemente difícil
como para que no haya sido resuelto aún,
está maduro para ser resuelto?
- La gente ha esperado este experimento,
el LHC, durante mucho tiempo.
Nada similar ha ocurrido antes.
Todo superlativo está justificado.
Se trata de un caso en el que todo el bombo...
el bombo que se le ha dado se ajusta a la realidad.
Tener a 3.000 personas
trabajando juntas en el mismo experimento,
cuyo objetivo es comprender
qué ocurre a escalas mil veces menores
que el protón...
es... es realmente un testamento extraordinario
a lo que... a alguno de los ideales más elevados
que podamos tener como seres humanos.
Es...
- Nima y yo obtuvimos nuestros doctorados más o menos al mismo tiempo.
Él un par de años antes.
Y Nima es la estrella de nuestra generación,
es el tío al que todos seguíamos y del que estábamos pendientes
con quien tratábamos de estar a la par
y sobrepasar, si podíamos.
Desde mediados de los 70,
tenemos una teoría de la naturaleza asombrosamente exitosa
que llamamos Modelo Estándar de partículas.
Pero, agazapada en el mismo núcleo de la teoría, hay una anomalía,
unos problemas conceptuales mayúsculos
que infectan esta fantástica comprensión.
¿Por qué el universo es grande?
¿Por qué la gravedad es muchísimo más débil que el resto de las fuerzas?
Las respuestas que la teoría da a estas preguntas
parecen tan palmariamente absurdas
que creeemos que estamos pasando por alto algo muy, muy importante.
Y, por encima de todo,
hay una predicción de esta teoría
absolutamente crucial para que, internamente,
tenga congruencia teórica,
y es la famosa partícula de Higgs.
El Higgs, o algo similar, debe aparecer.
Si no da señales de vida,
es que hay algo fundamentalmente, profundamente equivocado,
flagrantemente erróneo
con nuestro enfoque de la física.
Hay razones poderosas
para creer que algunas de estas preguntas
hallarán respuesta con el LHC.
No hay parquedad de ideas
con respecto a cuáles podrían dichas respuestas,
pero, realmente, esta es la única oportunidad que esta generación,
mi generación, tiene de hallarlas.
Ah, por ahí viene la jefa.
Llegué al CERN en 1987.
Era una estudiante muy joven,
y recuerdo la primera vez que entré aquí.
Me asustaban un poco los pasillos
del edificio principal del CERN,
y casi me pierdo.
Para mí, ha sido una experiencia maravillosa,
porque he tenido la oportunidad de involucrarme
desde el principio
y seguir de verdad un experimento desde sus orígenes y...
partiendo básicamente de cero.
No creo que pueda describir
la excitación causada por el primer haz.
Toda la sala de control
es como un montón de niños de seis años
que van a celebrar su cumpleaños la semana que viene,
y habrá tarta,
y habrá regalos,
y acudirán todos sus amigos,
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