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NINGÚN HUÉRFANO EN EL MUNDO PUEDE ESTAR TAN ABANDONADO
COMO UN NIÑO AL QUE SE LE NIEGA EL AMOR DE SUS PADRES VIVOS.
- Oye. - ¡Te dije que agarres esa mierda!
¡Cállate!
- ¿Hola? - ¿Quién es?
Es el Sr. Jode, Tommy.
¿Cómo estás, amigo?
- ¿Dónde están tus padres? - En la habitación.
- Creo que mamá está enferma. - ¿Por qué lo dices?
- Ayer parecía que estaba loca. - Está bien.
Llevan horas durmiendo.
¿Sabes qué? Veamos cómo están.
- Me encanta tu auto. - Gracias.
Es genial.
Quédate aquí.
Oye. ¿Todo bien?
Oye.
¡Dios mío!
¡Mierda!
Soy Parker Jode, de los Servicios Sociales.
Número 21667.
Necesito a la policía y a los paramédicos en el conjunto habitacional Magnolia,
unidad 305.
Hay una mujer joven fallecida.
Gracias.
¿Qué demonios es eso?
- ¡Oye! - ¡Nos robamos tu radio!
¡Devuélvanmelo!
¡Mierda!
Devuélvanmelo.
- No puedes hacer eso. - ¿Por qué?
- Porque es jaque mate. - Lo sé.
Desgraciado.
¿Cómo no lo vi?
- Muy bien. - ¿Qué tienes ahí?
Tengo ácido, metanfetamina,
marihuana y heroína.
- Cocaína. - Sé que no te gustan los hongos.
- Cocaína. - ¿En serio?
Preparada con ácido. Te va a gustar.
Nuevas apuestas, nuevo juego.
Tu motocicleta.
- ¿Y qué gano yo? - Mi auto.
No quiero esa basura.
- La receta de tu sopa de maní con ajo. - ¿Qué te pasa?
¿Cuántas veces tengo que decirte? No se la doy a nadie.
- Ni hablar. ¿Sabes qué quiero? - ¿Qué?
Tu alma.
¿Por qué se la daría al diablo?
Eres un cobarde.
Exactamente.
Exactamente. Cobarde.
Acomoda las piezas. Si gano, beberé gratis aquí de por vida.
- Ella también. - Ni siquiera la conoces.
¿Y qué?
- Está bien. Hecho. - Hecho.
Hola.
Hola, Ashley. ¿Qué hora es?
Bueno. ¿Dónde está tu madre?
Llego en 15 minutos.
- Hola, Parker. - Hola.
- Te ves cansado. - Me acosté tarde.
Busca tu mochila.
- No se te olvide el almuerzo. - Sí.
- ¿Llevas todo? - Creo que sí.
- ¿Tus tareas? - Sí.
Allí está mamá.
Dame un minuto.
- La llevaré a la escuela. - Hola.
- La llevaré a la escuela. - No estás sobria.
Está en la vía. Yo la llevo.
- Está bien. - Oye.
Esto se está volviendo costumbre.
¿Podemos hablarlo después?
Está bien.
Llámame en cuanto despiertes.
Hola.
Parker.
Gracias.
Despídete de tu mamá.
¿Qué le pasó a tu radio?
Un pequeño accidente.
¿Qué le pasó a la ventana? ¿El mismo accidente?
Más o menos eso.
- ¿Tu mamá ha estado llegando tarde? - Dice que está estresada.
Tiene que trabajar todo el tiempo.
Aparte de eso, ¿está todo bien en casa?
Un tipo con una ventana rota y sin radio tuvo que llevarme a la escuela.
Aparte de eso, todo bien.
Listo.
Estudia mucho.
- Está bien. Chao. - Chao.
ESCUELA PRIMARIA
Por fin.
Debí dejar que mamaras verga para pagar el autobús a casa.
¿Sí? ¿Mientras te paseas mi auto? No.
Solo te lo cuidé.
¿Cómo dejaron libre a un ratero como tú?
No lo sé, viejo.
- ¡Mike! - Dame las llaves, perra.
¡Váyanse a la mierda!
Hola.
- Buenos días, Porker. - Stu, ya basta.
- La broma fue mala la primera vez. - Esa nunca envejece.
¿Me prestas el corrector? El mío acabó.
No.
¡Maldición! ¿Por qué tan de malas pulgas?
No lo sé. Quizás el trabajo, Stu.
Así es esta chamba.
No me importa, no nos pagan lo suficiente por ello.
El trabajo también te está matando,
pero cuando lo hacemos bien,
cuando salvamos una familia, nadie agradece.
- Stu, por favor... - Cuando un imbécil enciende un horno
y explota dos cuadras del conjunto habitacional, ¿yo tengo la culpa?
- Por favor, cállate. - El mundo apesta.
¿Ahora puedes prestarme el corrector?
Gracias, Porker.
HAGAMOS DE SAINT LOUIS UN LUGAR MÁS FUERTE.
RESTAURANTE MEXICANO ABIERTO
Hola, Duke.
Mira a quien te traje.
Mi chico. El hijo pródigo regresa a casa.
Oye, gracias por todo.
- Te hiciste cargo de Dahlia y Ashley. - Somos una familia.
Muchas gracias.
- ¿Cómo estás? - Bien. Estoy bien.
Sonríe. ¡Quiero ver una sonrisa!
Vamos a tomar algo.
Señores, por la revolución.
- Es bueno tenerte de regreso. - Gracias.
Hola.
No me has llamado.
Lo sé. Perdón.
Solo puedes quedarte si vas a jugar.
- Cambio para 20. - Veinte.
No se ve bien volver a las 8:00 a.m. con un tipo cualquiera, Dahlia.
Ronnie no es un tipo cualquiera. Él trabaja aquí.
Gracias por preocuparte, detective.
A ver, no soy la ley.
Soy trabajador social, y tu hija tiene que llegar a la escuela a tiempo.
Deja en paz a mi familia.
Quiero evitar que te quiten a Ashley y la lleven a un albergue, Dahlia.
- Eso no estaría nada bien. - Váyanse a la mierda.
Asegúrate que tu hija llegue a la escuela a tiempo.
Ustedes dos me han abierto muchos territorios.
Muchos. Lugares a los que yo no entraba.
Gané mucho dinero. Mucho.
Y no se me olvida un trabajo bien hecho.
En prisión, escuché sobre algo que podría resultar bueno si actuamos pronto.
El hermano de Desco engañó a unos tipos del cartel.
Ahora imagina: dos paquetes de heroína mexicana pura desviados.
Quieren recuperar esos paquetes. Tengo la dirección.
Una maldita tienda de muebles en el barrio coreano.
Suena bien.
Hay un tipo afuera, Héctor, que quiere demostrar sus habilidades.
Llévatelos a los dos y haz lo que tengas que hacer.
¿Luego tendré mi propia gente?
Este será el último "a César lo que es de César", ¿sí?
Luego te pondré en un muy buen lugar.
Quizás en un bar, mucho licor, con tetas en la cara todo el día.
¿Qué tal?
Está bien.
¡Oompa Loompa!
Llévatelos al patio de atrás, y empecemos la fiesta.
¿Qué demonios es eso? Quédate aquí.
- ¡Dahlia! - ¿Mike?
¡Dios mío! No sabía que saldrías hoy.
Oye, socio.
- Lárgate. - Vengo en son de paz.
Escucha, Tawana está desaparecida.
¿La has visto? ¿Sabes algo sobre ella?
No le debo nada, ni pensión de alimentos...
- No dejes que digan lo contrario. - Está bien. Tranquilo.
¿Por qué sabría algo sobre esa perra flacucha?
Porque tu hija necesita a su madre.
Si sabes algo sobre ella, llámame, ¿de acuerdo?
- Oye. ¿Está bien? - Está bien.
Muy bien.
- Mike, déjame. - Cariño, ha pasado mucho tiempo, ¿sí?
Han pasado cuatro años.
Dejaste de visitarme.
Era difícil verte allí.
Ahora estoy aquí y dejé esa mierda.
No tienes por qué preocuparte.
- ¿Cómo lo sabes? - Dahlia.
¿Cómo lo sabes?
Ven acá.
TIENDA DE CONVENIENCIA
- Las manos arriba. - ¿Cómo? ¿Estás loco?
- ¿Vas a matarnos aquí? - ¡Las putas manos arriba!
Oye.
¿Qué haces? Deja a los chicos en paz.
- Voy a llamar a la policía. - Sí, hazlo.
Ellos me robaron.
No, Frankie. Queremos paz, no hace falta eso.
- Entra. - Sí, Frankie, queremos paz. Entra.
¿Qué hacías en el conjunto habitacional?
¿Eres un policía corrupto? ¿Adicto?
- Peor, un trabajador social armado. - ¿Qué trabajador social hace eso?
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