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LA HOGUERA DE LAS VANIDADES
Fellow llegando a zona A. ¿Me oyes?
Hola, Sr. Fellow. Bienvenido.
¡Hola, encantado de verle!
¡Cuidado con eso!
Tenemos un poco de prisa...
o sea, que será mejor entrar y empezar.
Hay un montón de gente que le espera.
Estamos muy orgullosos de su presencia.
Es verdaderamente una ocasión histórica, Peter.
Sr. Fellow, me gustaría aprovechar este momento en privado…
para decirle lo mucho que admiro su libro.
Preguntaron a Faulkner que recomendase tres novelas y dijo:
“Anna Karenina, Anna Karenina, Anna Karenina.“.
Hoy hubiera dicho: "El McCoy auténtico y el olvidado Lamb,
“El McCoy auténtico y el olvidado Lamb, y El McCoy auténtico y…“
Sé que lo habrá oído millones de veces...
pero la escena del alcalde que le golpean con el tarro de mayonesa...
Bien, se lo diré más tarde.
Por aquí.
Estoy con el Sr. Fellow.
¡Fuera de aquí! Esto no tendría que haber pasado nunca.
Lo siento.
Por aquí, Sr. Fellow.
Ahora pasaremos por esas dos puertas.
Allá vamos.
Pero debo decir, si puedo citarle...
Mire a todas esas hormigas.
Si puedo citarle...
"¿Cómo, en el nombre de Dios...? ¿Quién, en el nombre de Dios,
"traería un tarro de mayonesa medio lleno a una reunión pública?".
¡Embajador!
Soy Charles Buchanan. Esta es mi mujer, Stephanie, y mi hija.
Sr. Fellow, he leído su libro 15 veces.
El año próximo, el año próximo voy a seguir un curso sobre él.
Nosotros subimos solos.
¿Tienes hambre?
Esto es salmón, pero no creo que debería tocarlo.
Sr. Fellow, qué honor conocerle finalmente.
¡Oh, Dios mío!
Tenemos un poco de retraso.
No sé qué decir. Déjeme pensar...
- ¿Cómo te llamas? - Suzanne.
¿Estás casada?
¿Cómo?
¡Animales!
Alguien necesita desodorante.
De acuerdo, de acuerdo, comenzamos.
Todo está bajo control.
No hay que preocuparse de nada.
Perdón. No me he presentado, ¿verdad?
Me llamo Peter Fallow.
Soy escritor.
Pero eso ya lo saben.
A menos que no hayan leído el periódico 0 visto recientemente la TV…
ustedes saben exactamente quien soy.
Soy el hombre del momento.
El héroe de la noche.
Yo y el libro que escribí por casualidad.
El verdadero héroe de la noche no está ni siquiera ahora con nosotros.
Hablaremos de él dentro de poco.
Por el momento, disfruten de estos momentos extravagantes...
y recuerden, si lo desean, una frase de otro libro famoso.
"¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?".
Le están esperando.
Esta historia trata de ese hombre.
¡Ahí está!
Y comienza una noche de lluvia hace poco más de un año.
Nuestro héroe, Sherman McCoy, estaba a punto de telefonear.
Pero, a pesar de que había 11 teléfonos y siete líneas diferentes...
en su piso de 14 habitaciones valorado en más de 6 millones de dólares,
no podía llamar desde su casa.
¿Qué diablos estás haciendo?
Llevo al perro de paseo.
Tú no llevas al "perro" de paseo, llevas a "Marshall" de paseo.
Marshall tiene un nombre. Es parte de la familia. Además,
está lloviendo.
Ya lo sé.
Marshall también.
No quiere ir.
¿Quieres ir, Marshall?
Judy…
De acuerdo. Diviértete.
El no parece muy contento, Sr. McCoy.
Yo tampoco, Bill.
Tony, señor. Me llamo Tony.
Bien, de lo mismo.
Tenemos que ser unos hombres.
Hola, Sherman.
Buenas noches, Pollard.
¿Sabes qué está lloviendo?
Si, ya me he dado cuenta.
Ah, Sherman, un verdadero amigo para el mejor amigo del hombre.
Pollard, siempre tan chistoso.
¿Qué te pasa?
¿No puedes decir nada más gracioso?
¿Es el máximo a donde puedes llegar?
No sé de qué estás hablando.
Además, si cuando regresas estás mojado coge el ascensor de servicio.
Vamos, Marshall.
María, hola. Soy yo.
¿Quién?
Lo siento. ¿Puedo hablar con María?
¿Quién es?
Sherman, ¿eres tú?
¡Mierda!
Ya hemos vuelto.
Tenías razón. Me he empapado y Marshall no ha hecho nada.
Si quieres hablar con una tal María,
¿por qué me llamas a mí?
¿Qué quieres decir?
Por favor, no mientas. Se te arruga la frente.
¿De qué estás hablando?
Tendrías que verte la cara.
No te entiendo. ¿Me he perdido algo?
¿Me vas a contar que no has llamado aquí preguntando por María?
¿Crees que no reconozco tu voz?
Judy, estaba fuera paseando al perro.
Arrugas, arrugas.
No miento. He llevado al perro de paseo.
¡Luego vuelvo a casa y bum!
No sé qué decir.
Me estás pidiendo que pruebe una proposición negativa.
¿Proposición negativa?
¡Dios mío, Sherman!
Escucha el tono de mi voz. Escucha el estrés. ¿Lo oyes?
No quiero ser esta persona. No quiero.
Soy delgada y guapa.
No me merezco esto.
Toma el teléfono. Llámala desde aquí.
No me importa. De verdad.
Eres mezquino, despreciable y mentiroso.
Y estás mojando mi alfombra de Aubusson.
Ella tenía razón.
Y Sherman lo sabía.
¡Mierda! ¿Cómo había podido ser tan estúpido?
Una simple llamada.
Al día siguiente, todavía oía las palabras de Judy.
"Mezquino, despreciable y mentiroso".
- Campbell, ¿estás lista? - Estoy preparada.
Espera.
¿Dónde está tu madre?
Está llorando encima de la bicicleta estática.
"Llorando en la bicicleta estática".
Como muchos hombres antes que él, no soportaba las lágrimas de una mujer.
No me quiere besar porque tengo la cara mojada.
Campbell, ven y dale un beso atu madre.
Por qué no podía decir:
"Mira, Judy, todavía te amo.
"Todavía amo a nuestra hija, nuestra casa, nuestra vida.
"Pero soy como un Madelman.
"Me merezco más".
Como otros pocos privilegiados de Wall Street.
¿Cuántos? Dos, tres, tel vez 400 al máximo.
Para esos hombres, esos Madelman...
y Sherman McCoy era uno de ellos…
no existían ningún tipo de límites.
Hola. Este es el 555-8771.
Deja un mensaje y te llamaré más tarde. Gracias.
María, llevo varios días llamándote. Llámame a la oficina.
Llamada de Gene desde Londres.
- ¡Vamos! ¡Vamos! - Tranquilízate, Rawlie.
No te excites.
Tranquilo, frío, organizado.
No tenemos que perder la compostura por unos millones de dólares.
Joder, Sherman, eres de hielo.
Recuerda, un vendedor frenético es un hombre muerto.
¿Cuánto nos costará este maldito trato con Giscard?
Necesito 600.000.000 $ para comprar obligaciones.
¿Quieres que compremos obligaciones del gobierno francés por 600.000.000 $?
Sé que funcionará. Es una verdadera oportunidad.
- ¿Dónde estás, Gene? - En un partido de cricket.
Uno golpea la pelota con mucha fuerza.
- ¿Quiénes juegan? - No seas técnico.
Unos hombres con pantalones blancos.
¿Qué pasa? ¿Seguimos o no?
El oro tiene que ser estable.
Bernard Sachs ya ha invertido 300.000.000 $.
¿Te sientes mejor?
Tú me harás viejo rápidamente.
Un viejo rico, Gene. Un viejo rico.
Un trato de 600.000.000 $.
La comisión de Sherman sería de 1,7 millones de dólares.
Todo en un día de trabajo.
¡El había llegado! ¡Ala cima!
Impenetrable, intocable...
aislado por la riqueza y el poder.
Un Madelman.
Un lugar muy alto desde donde observar el mundo.
Un lugar muy alto desde el que caer.
Sherman. Llego esta noche. Saludos, María
Sherman, eres un ángel por venir hasta aquí.
Tengo que hablar contigo. He hecho una estupidez.
¿Vamos a hablar de eso ahora?
Me temo que tenemos que hacerlo.
Sherman, ¿no quieres un polvete antes?
Lo sé que tiene su parte de gracia, pero no es gracioso.
Es culpa tuya si te ha pillado con las manos en la pasa.
Querrás decir con las manos en la masa.
¿No podemos dejar de hablar de tu mujer ahora...
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