The first 200 lines.
¿Fue ella?
¿O no?
¿Quién tiene la culpa?
Yo era un huérfano.
Ambrose me acogió.
Era mi primo,
pero yo lo quería como a un padre.
¡Sí! ¡Otra vez!
Decían: "El niño necesita de una madre.
Pero las únicas mujeres en la casa eran las perras.
Buena perrita.
Me fui a estudiar y volví.
Dame eso.
¿Qué había aprendido?
No me gustaban los libros.
No me gustaban las ciudades.
No me gustaban las charlas ocurrentes.
Me gustaba...
estar aquí.
Pero Ambrose se enfermó.
Los médicos lo mandaron de viaje...
Ve.
A un lugar con sol.
Cómo lo extrañaba.
Compartía cada carta
con mi padrino y su hija.
Recibí una carta de Ambrose. Acaba de llegar.
Y entonces, ese verano, en sus cartas mencionó a...
¡Las botas!
"... mi prima,
"y, por lo tanto, tuya también.
"Rachel, una viuda que es muy buena compañía...
"y se ha ofrecido amablemente...
"a mostrarme las maravillas de Florencia.
"Vive aquí, donde hay sol, pero es tan inglesa como tú y yo..."
Debe ser de lo más encantadora, si Ambrose se fijó en ella.
¿A qué te refieres?
Nunca supe que admirara a una mujer.
Tiene razón. Tu primo jamás tuvo mucha necesidad de una mujer.
¿Para qué? Me tenía a mí.
¿Qué edad tiene ella?
No dice.
Y, para el otoño...
"Una noticia fantástica. ¡Rachel y yo nos casaremos!
"Ella aceptó.
"Esta bendición me hace muy feliz.
"Seguro que apenas poses la vista en ella, me entenderás.
"Es radiante, es buena,
"y es la mejor de las compañeras".
Vendrá y dará vuelta toda la casa.
De pronto, no sabremos dónde diablos estamos.
¿Has pensado en el futuro?
¿En tener tu propia casa?
¿Por qué rayos querría eso?
Tu posición ha cambiado en parte, ¿o no?
¿Cuándo llegarán?
En su gran felicidad, se habrá olvidado por completo de nosotros.
Pobre Philip. ¿Te dejarán huérfano otra vez?
Tu comentario es absurdo.
Es bueno que él esté feliz, ¿o no?
Ese es el objetivo, creo yo.
- ¿De qué? - De casarse.
Sé que pronto llegará una carta.
"Te he escrito varias veces,
"pero ella me vigila como un halcón...
"... y no tengo nadie de fiar para que lleve mis cartas al correo.
"Hoy salió de la casa.
"Por eso he podido escribirte esto.
"Llevo semanas enfermo.
"Con fiebre y jaquecas terribles.
"Tan sólo ver el sol me hace mal.
"En cuanto a los médicos, no confío en ninguno.
"Al nuevo lo recomendó Rainaldi, esa serpiente.
"Estoy seguro de que es un matasanos".
¿Quién es Rainaldi?
No tengo idea.
¿Puedo ver?
¿Crees que estaba borracho?
- ¿borracho? - Al escribir la carta.
Jamás.
Mira.
"Finalmente ha logrado acabar conmigo.
"Rachel, mi tormento.
"Por el amor de Dios, ven pronto".
¿Hola?
Eso es.
Usted debe ser Philip.
Lo estaba esperando.
¿Cómo sabe quién soy yo?
No seré el primero en advertir...
el notable parecido que guarda con su primo.
Por favor, pase. Enseguida termino.
- ¿Dónde está él? - ¿Dónde está él?
Me imagino, querido amigo, que se enteró...
Ha muerto.
¿Dónde está esa mujer?
- ¿Qué mujer? - La tal Rachel. ¿Dónde está?
- Se fue. - ¿Adónde?
No tengo idea. Es la verdad.
¿Cómo murió?
Tenía un tumor en la cabeza. Aquí.
Los médicos están seguros. Le afectó el cerebro.
¿Cómo?
Gritaba.
Estaba violento y muy desconfiado.
Los médicos eran unos idiotas. Y yo, claramente, era el más idiota.
Arrojaba objetos, rompió vidrios,
arrinconó a su esposa y comenzó a ahorcarla.
Ella quiere arrendar esta casa. Incluso venderla.
Su prima Rachel, Sr. Ashley, es una mujer muy... Impulsiva.
Y apasionada.
Muy fuerte.
¿Entiende?
¿Dónde están las cosas de él?
La ropa, los libros...
El día después del funeral, ella se fue.
Qué terrible puta.
Que tenía muchas ganas de conocerla.
Mi nombre es Rainaldi.
Soy el abogado de su prima. Y también su consejero.
Además de amigo, supongo.
Una copia del certificado de defunción.
Ya se le ha enviado una copia a Inglaterra.
Y otra al albacea de Ambrose,
su padrino, el signor Kendall.
- Sabe todo de mí. - Por supuesto.
Aquí hay sitios muy notables para visitar.
- ¿En serio? - Iglesias, Museos, etcétera.
- Pero a la vez... - ¿Qué?
A usted parecen interesarle más la cerveza y los zorros...
que el rinascimento.
¿Por qué no?
No creo nada de lo que me ha dicho.
Creo que, de haber estado yo aquí, mi primo seguiría con vida.
Y creo que todo lo que él perdió...
de salud y bienestar antes de morir...
se lo haré pagar plenamente...
a la mujer que ocasionó su dolor.
- Era un buen hombre, señor Philip. - Que en paz descanse.
- Gracias, Guy. - Que Dios guarde su alma.
Vamos, Jericho, dame esa porquería.
Siempre usaste la hoz como una niñita.
¿Más carne, señor Philip?
¿Señor Philip?
Usted manda ahora, señor Philip. Es el patrón.
Es el mismo testamento que redacté hace diez años.
No tiene previsto nada para ninguna esposa.
- ¿Seguro? - Absolutamente.
Lo he revisado con atención.
Al igual que la carta adjunta del signor Rainaldi.
No menciona en absoluto reclamo alguno de la Sra. Ashley.
- Me sorprende. - ¿Por qué?
¡Sabemos perfectamente que ella lo llevó a la muerte!
Eso no nos consta.
Si vas a hablar así de la viuda de tu primo,
francamente, no quiero escucharte.
Has sido de lo más afortunado.
Todo su patrimonio será tuyo a partir de tu próximo cumpleaños,
según el deseo de Ambrose.
No creerás todos esos cuentos del tumor, ¿verdad?
Aquí está el certificado de defunción...
con una descripción de la autopsia.
Y, ¿qué móvil pudo haber tenido ella?
¿Si no gana nada con su muerte?
De modo que sí, ¿por qué voy a dudar?
Ambrose no era mi padre.
Pero era como un padre para mí.
En realidad, era mejor que muchos padres.
Todos lo extrañamos.
Yo lo extraño.
Pero sepan que el nuevo señor Ashley...
tiene planeado seguir en casi todo como el anterior.
Ella está en Inglaterra.
Está aquí.
No te preocupes.
Apenas vea este lugar, regresará a su carruaje.
Bien.
Mira esto. ¡El polvo!
Puede limpiar ella sí le molesta.
Y el olor. ¿Acaso todos los perros del Condado han cagado aquí?
- Es posible. - ¿Dónde la vas a alojar?
- ¿En el cuarto de Ambrose? - No, yo ocuparé ese cuarto.
Que ella vaya al cuarto azul.
¿En serio?
¿No tiene goteras?
Es perfecto para ella.
¿Qué vas a hacer con ella?
Confrontarla.
Seguro que intentará evadirme envalentonándose conmigo.
- O desmayándose. - Desfalleciendo, dramáticamente.
Con un ataque de histeria. ¿No son así las italianas?
Ella es mitad italiana solamente.
Con tantos macarrones, seguramente estará muy gorda para la escalera.
Quiero justicia, por Ambrose.
Creo que estás nervioso.
Para nada.
- ¿Quieres que me quede? - ¿Qué quieres decir?
Que me quede aquí.
¿A qué hora vendrá?
Creo que puedo sólo.
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