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DODGE, CIUDAD SIN LEY
La guerra civil ha terminado. Los ejércitos se disuelven...
...la nación comienza a construir el oeste.
Ahí está la vigésimo tercera señal.
Treinta y siete kilómetros en una hora y catorce minutos.
- Caballeros, esto se mueve. - El maquinista quiere batir el récord.
Dudo que podamos mantener esta velocidad en el horario regular.
¿Por qué no? Si este tren puede, los demás también.
Siempre y cuando la nueva ciudad del coronel Dodge merezca la pena.
Usted espere. Ahora es el final de la línea...
...pero en dos años, dará más negocio...
- ...que cualquier ciudad del oeste. - Espero que tenga razón.
Lleva cinco años aferrándose a ese argumento.
Claro que sí. Levanté esa ciudad a partir de dos pocilgas y un establo.
¿Es muy grande ahora, coronel?
En el último censo, caballeros, ya habían tres establos.
Miren. La diligencia de Wichita.
Nosotros llevaremos el correo desde ahora.
Escucha a esa maldita cafetera. Ya no puede más.
- Vamos a hacerla morder el polvo. - Dale con el látigo.
- Willie. - ¿Sí, señor, jefe?
Dile al maquinista que si esa diligencia nos gana, está despedido.
Sí, señor. Y si este tren va más rápido...
...yo me bajo y voy andando, porque no me gusta esta energía del Señor.
Está haciendo una buena demostración. Lo saben.
- Le cogeremos. - Tenemos que acelerar.
- Allá va. - Le tenemos. Le tenemos.
Adiós. Nos vemos en la ciudad.
Caballeros, eso es un símbolo del futuro de América. El progreso.
Hombres de hierro y caballos de hierro. Son invencibles.
Qué suerte tienen. No hacen más que comer y dormir.
Sí. La única diferencia entre tú y ellos es un par de cuernos.
Cállate.
Oye, Wade, saquemos un par.
No. Ya hemos matado nuestro último búfalo.
El ferrocarril está terminado, y nuestro contrato también.
Además, tenemos que acudir a una cita, ¿sabéis? Vamos.
Ahí viene nuestra comida para seis meses.
Así es una máquina de vapor, una cafetera sobre ruedas.
Vamos a saludar al coronel.
- Hola, coronel. ¿Cómo está? - Bien, muchacho. Bien.
- Nos vemos pronto. - Allí estaremos.
Dodge, conoce a todo el mundo en Kansas.
Han trabajado cazando búfalos para alimentar a los trabajadores.
El joven irlandés es Wade Hatton. Le conocí en la guerra.
Luchó con los rebeldes en la caballería de Jeb Stuart.
Ha estado en todos lados y ha hecho de todo. Es un trotamundos.
Hace falta de todo para construir un ferrocarril, ¿no?
No, señor. Sólo un par de irlandeses como yo.
- Vamos a empezar a movernos. - Que no se caigan las pieles.
- Vamos a empezar a movernos. - Los primeros manteneos juntos.
- Nos vamos cuando digas, Jeff. - Muy bien. Movámonos rápido.
- ¿Quién de ustedes es Jeff Surrett? - Soy yo. ¿Por qué?
Soy John Barlow, comisario de asuntos indios de Kansas.
- Quedan detenidos. Los tres. - ¿Por qué razón?
Por matar búfalos de manera ilegal.
Los cazamos en territorio libre, igual que él.
Él tiene permiso para suministrar comida.
¿Usted tiene ese permiso?
- ¿Esto es cosa suya? - Lo hice cosa mía.
Cuando descubrí que mataba búfalos en territorio indio...
...y dejaba la carne pudrirse al sol.
Cuando los indios se quejaban, les disparaba a sangre fría.
- Lleva ocurriendo todo el invierno. - Y, ¿nos coge ahora?
No queríamos cogerles. Sólo contar el número de animales que mataban.
Habría hecho que nos pararan antes si lo hubiera sabido.
¿Por qué? Era mejor idea que usted y sus amigos se machacaran...
...envolviendo y curtiendo las pieles antes de que les cogieran.
Por eso ha esperado tanto, ¿eh?
Los indios querrán las pieles preparadas para venderlas.
Muy bien, Hatton.
Espero que se quede en Kansas mucho tiempo.
Nos cobraremos cada una de esas pieles, hasta la última.
Bien. Si algún día están por aquí, vengan a vernos.
Muy bien, chicos.
- Gracias, Tex. - Enhorabuena.
Gracias. Has sido una gran ayuda para construir el ferrocarril.
Comienza el trabajo de verdad. Ha de ser rentable.
- Eso depende de usted. - No.
Yo tengo otro trabajo. Vamos a buscar más hacia el oeste.
Quiero que usted se ocupe de esto, que ayude a construir esta ciudad.
No, gracias. Vamos a volver a Tejas, a llevar ganado.
Además, si nos quedamos por aquí, estos dos se civilizarán.
Vámonos de aquí antes de que empiece a comer con cuchillo y tenedor.
Con cuchillo, ¿sabes?
Wade no se puede quedar. Es el hombre más viajero que existe.
Estuvo en el ejército inglés de la India, luego en una revolución en Cuba.
Luego empezó a llevar ganado en Tejas, hasta que se alistó para la guerra.
Es el viajero más grande que ha habido, o el mentiroso más grande.
Es un placer para mí presentarles...
...al hombre que ha hecho posible este avance:
El coronel Dodge.
Damas y caballeros...
...hoy se ha escrito un importante capítulo de la historia...
...y es un gran orgullo...
...traer el ferrocarril a la estación más al oeste del país.
Algún día, y creo que será en un futuro cercano...
...una gran ciudad se levantará en el lugar en que estamos ahora.
Una ciudad que representará todo lo que significa el oeste:
Honradez, coraje, moralidad y cultura.
Todas las nobles virtudes de la civilización.
Puedo ver una gran metrópolis con casas, iglesias, escuelas.
Una ciudad bonita y decente, que será la flor de la pradera.
Una ciudad cuyo nombre...
- Cuyo nombre... - Sí, coronel...
...¿cómo quiere llamar a esa metrópolis perfecta?
¿Cómo vamos a llamarla?
Llamémosla como al hombre que la hizo posible. Dodge City.
Muy bien. Dodge City.
Dodge City, Kansas: 1872 El centro del mundo del ganado...
...y la Babilonia de la frontera americana...
...llena de colonos, ladrones y pistoleros.
Dodge City... Muy rica gracias a las grandes manadas de Tejas...
...la ciudad cuya única ética era el dinero y la muerte.
Bar de ganaderos ARTISTAS
ELITE SALÓN DE ENTRETENIMIENTO
BAR LA DAMA FELIZ
OFICINA DEL SHERIFF CERRADO
Dales bastante sal a esas vacas.
Cuanta más agua, más peso.
La ganadería es un buen negocio.
Viene gente de todo el mundo a Dodge City, ¿no?
Casi, hijo. Aguántame el caballo.
Espere. No puede llevarse ese ganado. ¿Dónde está mi dinero?
Lo tendrá. No se preocupe.
No tiene derecho a llevarse esas vacas hasta pagarme 15.000 dólares en mano.
Eso es lo acordado.
No puedo ir corriendo al banco cada vez que un tren se va.
Hay otros ganaderos que se fiarán de mí.
Quizá antes, Surrett.
Pero no desde lo que les pasó a Sam Chapin y Kit Sproull.
Ellos se fiaban de usted, ¿verdad? Pero yo no.
Iré a verle esta noche para cobrar.
Tenga el dinero listo o recibirá una orden judicial.
Hay que dejar las cosas claras cuando tratas con hombres así.
- No son buenos. - Claro, papá, pero sabemos manejarlos.
Aguántame el caballo. Sólo será un segundo.
Tómate tu tiempo, pero coge todo lo que es nuestro.
Vamos, chicos, éste es el sitio.
- Estás fantástica. Me gusta el vestido. - Gracias.
- Para darme suerte. - No la necesitas.
Es verdad, no la necesito. No mientras te tenga.
Me toca.
- Surrett, le estaba buscando. - Hola.
- ¿Listo para verme? - Iba a por el dinero.
- Voy con usted. - ¿Le importa esperar? He de hacer algo.
No me importa. Pero no intente escabullirse.
- Es su última oportunidad. - No se preocupe.
Me ocuparé de usted en un segundo. Venga y eche un trago.
- Eh, Jack. - ¿Sí, señor?
Póngale al Sr. Cole lo que quiera, invita la casa.
- ¿Qué le pongo? - Una cerveza, por favor.
Sí, señor.
Hemos enviado un bonito montón de bueyes hoy, ¿eh?
Serían más bonitos si se me pagaran.
¿Qué quiere decir? ¿No hemos pagado siempre?
- No, según me han dicho. - Ha escuchado demasiadas habladurías.
Tal vez. Tal vez no.
¿Me está llamando mentiroso?
No le estoy llamando nada, Yancey.
- Es más, prefiero no hablar con usted. - Suelte esa pistola.
...con la segura esperanza de la resurrección.
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre...
...venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en el cielo como en la Tierra.
Danos el pan de cada día...
...y perdona nuestras deudas, igual que perdonamos las de nuestros deudores.
No nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
Que se vaya así...
...es muy... Muy cruel, muy injusto.
Prometiste que no llorarías, mamá.
- John, ¿cuidarás de la Sra. Cole? - No hace falta, Sr. Orth.
- Yo puedo cuidar de ella. - Es cierto, Harry.
Ahora eres el hombre de la familia.
El entierro ha terminado. Ahí está, alguacil. Llévele la orden.
Ya es hora de apretarles las clavijas a esos bandoleros.
- ¿A qué espera? Vamos. - No me empuje. Sé cuál es mi deber.
- Hola, alguacil. - Yancey...
...esto es una orden para detenerle por el asesinato de Matt Cole.
Entonces, ¿por qué no la cumple? ¿A qué espera?
- ¿Le importa venir a la ciudad conmigo? - Sí.
Está bien. Ve con el alguacil.
Claro, alguacil. Venga.
Vamos, chicos. Vamos, Al. Al fin y al cabo, la ley es la ley.
Un segundo. Éste es su carruaje.
- ¡Esperen! - Metedle ahí. Rápido.
Tengo la ley de mi parte.
Vamos, chicos. Le llevaremos fuera de la ciudad cómodamente.
¿Por qué hacer de Dodge City una ciudad honrada?
La banda de Surret ahuyenta a los que cumplen la ley.
Se marchan a Wichita y a Kansas City.
De verdad, Ellen, somos la vergüenza de América.
¿Sabes lo que dicen los periódicos de Nueva York?
No hay ley al oeste de Chicago. Y al oeste de Dodge City, no hay Dios.
No andan muy equivocados.
Para una mujer, es peligroso andar por la calle.
En cuanto a los niños, casi deseo que Lee y Abbie no vengan aquí.
Estarán bien, a menos que sean tan cabezotas como su padre.
No sabemos nada desde que llegaron a Tejas.
¿Cuándo crees que llegarán aquí?
Tenía guardado el informe.
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