The first 200 lines.
Hay cosas que aclarar.
Si no lo cuento todo, no tiene sentido.
Mencionaron a un tal Spooks.
Spooks es mi hermano.
Está en la cárcel.
-¿Ella está bien? -Sí.
Solo me tiene a mí.
Creemos que el acusado está usando su alegato final
para construir una ficción.
Sé quién se la llevó.
Quién disparó al Glocks.
Un tal Jamil. A veces se hace llamar JC.
Saben quién es. Lo verán.
A Binks se le han encarado cuatro Glocks.
Preguntaban por Kyra.
Sabía lo que le pasaría a Jamil si daba su nombre.
En el nombre de Jesús...
Kyra era de la familia.
La queríamos.
¡Oye, rata!
¡Soy JC!
¡Acordaos!
Tienen un montón de pruebas,
pero lo que han reconstruido no es lo que pasó.
Sal, tío.
No soy traficante.
Ni pandillero.
Las armas y los asesinatos
son el mundo de Jamil, no el mío.
Y sabía muchas cosas sobre él,
pero no me sabía toda la historia.
No tenía ni idea de quién era ni de lo que era capaz.
Que te sientes.
JC, déjame hacerlo ya.
Déjame pensar.
-¿Vale? -¡Déjame pensar!
Oía lo que iban a hacerme
y no quería morir así.
Quería morir sintiéndome querido.
Así que pensé en Kyra.
Y en mi familia.
En lo felices que fuimos.
La risa.
¿De qué te ríes tú?
De nada.
Han ido a por nosotros.
-¿Qué sabes de eso? -Nada.
¿Estás pirado?
¿Qué haces?
¿Sabes dónde estás?
¡Mírate! ¡Mira!
Vale, tío.
Te lo advertí.
Mírame.
Te lo advertí.
Te lo dije.
Que arreglaras lo de Kyra. Y ni caso.
Me descuido y tengo a los Glocks disparándome.
Mira, Jamil.
Yo no tengo nada que ver.
Vendes en Camden.
Te habrán reconocido.
¡Por tu culpa!
¡Me han reconocido por tu culpa!
¿No te das cuenta?
¡Ahora van a por mí!
¡Ya no puedo vender en el norte
por todo este follón!
Tú y Kyra me habéis salido caros, y vas a pagarlo.
Tengo que pagar a los proveedores,
a los soldados
y a gente que me proteja,
porque me has metido en una puta guerra.
Era tu chica.
Tu responsabilidad.
Hablaré con él.
De tú a tú.
¡Joder, ya vale de hablar!
Me llaman Face.
¿Cómo lo llevas?
He estado mejor.
¿Qué opinas de Jamil?
No lo conozco muy bien.
Yo creo que es listo.
No tiene ni idea de qué hacer a este nivel.
Lo que has dicho de Camden
es verdad.
Lo iban a acabar pillando, sí.
Pero en Camden pasan más cosas.
¿Verdad?
Háblame de Camden.
¿Trabajas para Jamil?
Pedí hablar contigo a solas y se ha ido.
Estábamos hablando de Camden.
De Kyra.
No sé.
Sí sabes.
Sabes mucho.
Vuelve a intentarlo.
Sin prisa.
Te diré lo que sé yo.
Tu chica desapareció.
Pediste ayuda a Jamil para conseguir un arma.
Jamil está seguro al 90 % de que encontraste a Kyra.
Y ahora los Glocks la buscan.
Y no en plan casual.
La buscan como si fuera importante.
Mira, quiero ayudar a Jamil.
-No tengo dinero. -Eso puede cambiar.
Yo gano mucho dinero con Jamil.
Drogas, armas, protección.
Todo lo que necesita, se lo consigo
y él me paga.
Mi gallina...
de los huevos de oro.
Ese es Jamil.
Ahora me debe dinero y no puede pagar,
lo que significa que tú me debes dinero.
Ya.
Y ni se te ocurra intentar jugármela.
Yo no te apuñalaré la pierna como un puto aficionado.
Yo te mataré a ti, a tu chica y a todos tus seres queridos.
¿Entendido?
¡Oye, Jamil!
Buenas noticias.
Va a colaborar.
Soluciónalo.
Una semana, Jamil.
Hola.
¡Oye!
Soy Giorgio.
Te enseñé a hacer carbonara.
Sí.
¿Cómo te fue con aquella chica?
Todo era por una chica, ¿no?
Menos mal.
Menos mal.
Tengo que contarles todo esto.
Si no, no puedo explicar las pruebas.
Sé que la familia de Jamil está aquí oyendo cosas malas sobre él.
Es todo cierto.
Pero no querrán recordarlo así.
Estaba claro que acudiría a mí.
Haría lo que fuera. Tenía miedo.
Ambos estábamos atrapados y endeudados con gente que nos mataría.
Una cadena de personas
con miedo al que estaba por encima.
En ese momento, a quien tenía miedo yo
era a Jamil.
No solo a Jamil.
Los Glocks no se habían ido.
Pues nos vamos.
Nos marchamos de Londres.
No sé.
Están mamá y Bless.
No me iré si no están a salvo.
-Si pudiéramos... -No tenemos dinero.
Hay que pagar 10 000 pavos en seis días.
Se nos ocurrirá algo.
Son mi familia, Ky.
No quiero involucrarlas.
No tenía muchos ahorros.
Nada de valor que vender.
Mi única esperanza era el dinero de Spooks
escondido en un piso abandonado.
No confiaba en que existiera.
Pero si la única opción que tienes es mala,
la eliges.
¿Quién eres?
Nadie.
Vengo a comprar.
Blanco y marrón a 25.
Vale.
Solo blanco.
¿Cuánto quieres?
Cinco piedras.
Cinco son 50.
Vale.
Pues dame seis.
No, dáselo a él.
Tengo que ir a mear.
Pues sal.
¿No tenéis baño?
Yo no lo usaría.
Pero espera.
Toma.
Cógela.
Venga.
No me suenas de nada
y en este negocio hay que tener cuidado.
Vale.
Es esa puerta.
No tardes.
Aquí te espero.
No has meado.
Ya, es que tenía razón.
-Mejor meo fuera. -Me recuerdas a alguien.
-¿Qué dices? -Espera.
-Quita. -Relájate, un segundo.
Tengo que mear.
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