The first 200 lines.
Puede marcharse.
Llega demasiado tarde, señor.
El programa ya ha terminado hace media hora, y voy a cerrar.
Lo sé, pero me gustaría hablar con alguien.
Alguien que me gusta mucho.
Ha sido la última actuación de la compañía en este teatro, ¿verdad?
En éste y en cualquier otro, señor.
La compañía se ha disuelto esta tarde.
¿Puedo pasar?
Lo siento, pero no puedo dejar pasar a nadie.
Está prohibida la entrada.
Excepto a usted, naturalmente. Pase.
Menos mal que se ha acabado.
Nunca me habían humillado tanto como en esta compañía.
Cuánto escándalo, por unos simples consejos.
Sí.
¡Cora! Cora, ¿dónde estás?
¡Cora!
Si quieres tu dinero, tienes que venir ahora mismo.
Tú, abre el telón, el público ya se habrá ido a esta hora.
Samuel, ¿por qué no nos echas una mano?
¿Este es momento para ponerse a comer?
Déjale en paz. Deja que coma.
Para una vez que pilla un bocadillo,
es como si le hubieran invitado a un palacio.
Ten cuidado. Dóblala bien.
¡Cuidado, idiota!
- ¿Te has hecho daño, cariño? - No.
Con mujeres como esas, los hombres tenemos poco futuro.
Déjalas. No todas son iguales.
Samuel, ¿por qué no echas una mano en vez de comer?
¿Y cuándo como? Llevo sin comer desde ayer.
Está bien, comeré más tarde.
¿Quién quiere cobrar su sueldo? ¡Vamos, chicos!
Aquí estoy. ¿Es posible que siempre me tropiece contigo?
Vete.
Perdona, Cora. No lo hago a propósito.
¿Dónde está Papá Noel con el dinero?
Toma. Firma ahí.
Verás como la próxima vez saldrá mejor.
- Aquí tienes mi firma. - Aquí tienes.
¡Dios mío, cuánto dinero!
Con esto puedo tirar más... más de dos días.
Evelyn, ven aquí y mira cuánto tengo.
Cora, no puedes dejar tus cosas por ahí tiradas todo el tiempo.
Buenas noches, señorita.
- ¿La señorita Evelyn? - ¿Me lo pregunta a mí?
- ¿Usted no es la señorita Evelyn? - Sí.
Espero que pueda perdonar mi interrupción.
Pero hace mucho tiempo que deseaba conocerla.
Permita que me presente.
Soy el Conde Marnack.
Richard Marnack.
He oído que se marcha.
Y no quería dejar pasar esta última oportunidad.
Espero que no le importe.
Por los cuernos de mi padre, ¿qué hace un conde en este tugurio?
No se equivoque, señorita.
Cualquier sitio se convierte en un jardín,
si hay flores tan hermosas como usted.
¿Me permite?
- Déjeme. - Eso son... eso son...
- Son... - Es algo tan evidente...
que no necesita ningún tipo de presentaciones.
Vaya, diría que para ser un primer encuentro,
el asunto me parece demasiado significativo.
Cora, por favor. No seas tonta.
¿Tonta? Perdona, querida, pero nunca había conocido a un Conde.
Si yo tuviese tu suerte, no sé que haría...
Qué diría...
Por los cuernos de mi tío, qué moderación...
Qué hombre...
Me hace sentir casi... como una gran dama.
Rosalinde, Penny, venid, que vais a ver una rareza.
Un conde, un verdadero conde.
Un placer.
Encantado.
¿Habéis visto qué clase?
Seguro que también tiene un castillo.
He oído que esta noche era la última actuación de la compañía.
Una lástima, porque esperaba...
Nosotras también esperábamos.
Pero no se harán más obras en este teatro.
Y quién sabe cuando volveremos a trabajar.
Sí, desgraciadamente el trabajo ha terminado
y todo el mundo tendrá que volver a casa, por ahora.
Es muy triste todo esto.
El teatro es nuestra vida.
Y dejarlo aunque sea por poco...
Es un poco como morirse.
No hable de la muerte, por favor, la vida continúa.
Cierto, la comedia continúa.
Yo, por ejemplo, nunca he tenido casa.
Además, ayunar no me vendrá mal. Así mantendré la figura.
¿Qué más puedo pedir?
Acabo de tener una idea.
Estaría encantado de acogerlas en mi casa.
Quiero decir en mi castillo.
¿No os lo había dicho? También tiene un castillo, como en los cuentos.
Con una ligera diferencia, en vez de un príncipe tenemos a un conde.
Pero a ella no le importa.
Disculpe, ¿la invitación es sólo para Evelyn o para todas nosotras?
- Para todas. - ¡Bien!
Si me hacen el honor, estaré encantado de acogerlas.
El castillo está en una isla a pocas millas de la costa. Espero que acepte.
La verdad, no sé.
Cuatro chicas y un hombre solo en un castillo...
Puede sonar romántico, pero ¿qué sentido tiene?
¿Qué importancia puede haber en darle sentido a todo?
El teatro cierra y yo os ofrezco mi hospitalidad.
Evelyn, el Conde no va a violarnos a todas, espero.
¿O quizás sí?
Su propuesta podría tentar hasta a un santo.
Espera un momento, Samuel.
Si viniese al menos Samuel, yo... La presencia de otro hombre...
Por supuesto, traiga a quien quiera.
¿Yo?
¿Y a eso le llamas hombre?
Por favor, acepte.
Se quedará en el castillo sólo el tiempo que quiera.
Está bien, Conde. Seremos sus invitadas, pero sólo unos días.
Gracias, señorita. Gracias.
Hasta mañana, entonces.
El ferry saldrá a las diez desde el muelle sur.
Os estaré esperando allí.
No sabe lo feliz que me ha hecho.
Usted no sabe lo feliz que nos ha hecho a nosotras...
- ¿Verdad, Evelyn? - ¡Cora!
Chicas...
podéis hacer lo que queráis, pero al menos cerrad bien las cortinas.
Y tú no mires si te molesta.
¡Vete al infierno, besugo!
Ese maldito Samuel siempre está por medio.
Incluso en donde no le llaman.
No te preocupes, cariño. Es sólo un pobre idiota.
Por lo que sé, está enamorado de todas nosotras.
Eres muy buena, encuentras una justificación para todo.
Samuel.
¡Samuel!
- ¡Samuel! - ¿Me has llamado?
Vamos, pasa y no te hagas el tonto.
Vamos, ayúdame a ponerme este corsé. Venga, vamos.
¿Qué te pasa?
No es la primera vez que me ves desnuda.
Te has excitado. Menudo infeliz.
No me trates así, Cora. Sabes que estoy enamorado de ti.
¡No digas estupideces!
Piensa en lo bien que nos lo pasaremos en el castillo.
Qué aventura tan maravillosa.
Piénsalo.
Samuel, ¿no es maravilloso?
- Piénsalo. - Día y noche.
Qué pena que seas tan tonto.
Por cierto...
quería decirte que no me gusta la invitación al castillo.
No somos gente de castillos.
Y después ese tipo, ese conde... Es un poco extraño...
misterioso.
Tú no serás gente de castillos...
Pero dime,
¿tienes miedo o sólo estás celoso de que el Conde sea tan fascinante?
Cora, ¿qué dices?
Vamos, ayúdame.
Me has hecho daño, imbécil. Vete, ya no te necesito.
- Pero, Cora... - Vete.
¿Qué pasa, Samuel?
Dios mío, este teatro es un manicomio.
Pasa, pasa.
Nada. No ha pasado nada.
Lo siento. Te entiendo, Samuel, pero no hagas caso.
Perdona, ¿me ayudas a cerrar el baúl?
Sí, por supuesto.
Veo que tú tampoco has terminado.
Te gusta mucho, ¿verdad?
Es como una enfermedad.
Tal vez esté mal.
Pero yo...
No lo sé.
Pero no importa.
En cambio, veo...
…que tienes un porta-retratos con la foto de tu marido.
¿No puedes olvidarle?
Verás, Samuel, desde que se fue...
…no he podido estar en compañía de ningún otro hombre.
Por eso no quise aceptar la invitación del conde.
Yo creo que has hecho muy bien.
Te mereces un poco de placer y además, eres tan hermosa.
Tienes derecho a ser feliz.
Tal vez tengas razón.
Por eso acepté.
Pero tú vendrás con nosotras, ¿verdad?
Claro, claro que iré.
Aunque esta aventura no me convence en absoluto.
¿Lo cerramos?
- Es maravilloso. - Me alegro de que le guste.
De lo contrario, me habría decepcionado mucho.
- Es usted espléndida, Evelyn. - Gracias, es muy amable.
No...
Estoy... estoy enamorado de usted.
Pero si apenas me conoce, Conde.
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