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OBERTURA
Hay una bruma brillante y dorada en la pradera
Hay una bruma brillante y dorada en la pradera
El maíz está tan alto como el ojo de un elefante
Y parece que sube hasta el cielo
Ay, qué hermosa mañana
Ay, qué hermoso día
Tengo la hermosa sensación
De que todo me sale bien
Todos los sonidos de la tierra son como la música
Todos los sonidos de la tierra son como la música
La brisa está tan ocupada que roza todos los árboles
Y el viejo sauce llorón
Se ríe de mí
Ay, qué hermosa mañana
Ay, qué hermoso día
Tengo la hermosa sensación
De que todo me sale bien
Ay, qué hermoso día
- ¡Hola, tía Eller! - No me mates del susto.
- ¿Qué haces por aquí? - Vine a cantarte.
Ay, qué hermosa mañana
Ay, qué hermoso día
Tengo la hermosa sensación
De que todo me sale bien
Si yo no fuera vieja, y si tú no fueras tan joven y tan sabelotodo...
me casaría contigo y haría que me cantaras por las noches.
No podrías, porque no me casaría contigo ni con tus parientes.
- Si pudiera evitarlo. - ¿Ni con mis parientes?
Puedes decirles eso también. A todas.
Entre ellas, a tu sobrina: la Srta. Laurey Williams.
¿A quién llevarás a la subasta de canastas esta noche?
No lo he pensado.
- Seguro vienes a invitar a Laurey. - ¿Y qué?
¿Me invitas? Me pondré mi sombrero.
- Sí, a ti también. - Sí, sí.
Ay, qué hermosa mañana
Ay, qué hermoso día
Creí que eras alguien.
Tengo la hermosa sensación
De que todo me sale bien
¿Sólo tú vienes de visita a las 8:00 de la mañana del sábado?
Sabías que era yo antes de abrirla puerta.
- Claro que no. - Claro que sí.
Oíste mi voz. Sabías que era yo.
Oí a alguien cantar como una rana toro en un estanque.
Sabías que era yo y te quedaste ahí pensando en alguna maldad para decir.
Tengo ganas de no invitarte a la subasta.
Ay, cómo son.
Si me invitaras, no iría contigo.
Además, ¿cómo me llevarías?
No compraste un carruaje con ruedas rojas, ¿verdad?
No.
¿Un corcel brioso con bridas que cascabelean?
No.
Esperas que vaya montada en el viejo Azul.
Mejor, invita a la chica Cummings, de la que quedaste prendado.
Si fuera a invitarte, niña lista, tendría un modo de llevarte.
¿Sí?
¿Cómo llegaríamos allá?
Cuando salgamos esta noche
Linda, así serán las cosas
Te sentarás detrás de unos caballos blancos como la nieve
En el carruaje con más estilo que hayas visto
Será mejor que los pollos, los patos y los gansos salgan disparados
Cuando salgamos en el birlocho
Cuando salgamos en el birlocho con flecos en el toldo
Observa los flecos y ve cómo se agitan
Cuando conduzca a los caballos ufanos
Los entremetidos se asomarán por las persianas
Y se les saldrán los ojos
Las ruedas son amarillas El tapizado es marrón
El tablero es de cuero genuino
Con cortinas de mica que se pueden bajar
En caso de que haya un cambio en el clima
Dos luces de posición brillantes que se encienden y se apagan
No hay un carruaje mejor, creo yo
Tú puedes quedarte con tu carruaje si estás pensando
En que me gustaría intercambiar
Ese birlocho reluciente con flecos en el toldo
Acaso dirias que los flecos son de seda
No tendría más que de seda
Dime si en realidad tiene caballos blancos como la nieve
Uno es como la nieve El otro luce más como la leche
Todo el mundo se conmocionará
Cuando salgamos en el birlocho
Cuando salgamos en el birlocho con flecos en el toldo
Cuando nos pongamos en marcha como alma que lleva el diablo
Los gatos y los perros bailarán en los arbustos
Los pájaros y las ranas cantarán juntos
Y los sapos saltarán
El viento silbará mientras avanzamos tintineando
Las vacas mugirán entre los tréboles
El río rizará una canción susurrante
Y la susurrará una y otra vez
Dime si no desearías seguir eternamente
Dime si no desearías seguir eternamente
Y nunca detenerte
En ese birlocho reluciente con flecos en el toldo
Te sentirías como reina en ese carruaje.
Pero fue muy mala conmigo hace un rato, y no tengo ganas de invitarla.
- No dije que iría. - Yo no te he invitado.
¿De dónde sacaste ese carruaje?
Apuesto a que alquiló un carruaje en Claremore, porque pensó que yo iría.
No la alquilé. Lo inventé todo.
- ¿Qué? ¿Lo inventaste? - El tablero y todo eso.
¡Vete de aquí!
Tía Eller, haz que se vaya. Me dijo mentiras.
Espera. Decir pequeñas mentiras no viola ninguna ley que yo conozca.
Además, ¿no te gustaría que existiera un carruaje así?
Podrías ir a la fiesta y bailar hasta el amanecer si tuvieras ganas.
Y cuando estuvieras exhausta, te llevaría cargando al birlocho...
me subiría a tu lado, y los caballos nos conducirían a casa.
Puedo imaginármelo todo.
Puedo ver que las estrellas se desdibujan
Cuando volvemos a casa en el birlocho
Volvemos lentamente a casa en el birlocho
Con flecos en el toldo
Puedo sentir que el día se hace viejo
Sentir una cabeza somnolienta cerca de mi hombro
Cabeceando, cayendo junto a mi hombro
Hasta que cae, pum
El sol nada en el borde de una colina
La luna cae de cabeza
Y cuando pienso que todo está silencioso
Una alondra despierta en la pradera
Silencio, pájaro Mi nena está dormida
Quizá sueña algo que vale la pena
So, caballos Sigan andando sigilosamente
Con un ritmo lento de los cascos
No se apresuren con el birlocho
Con flecos
En el
Toldo
- Pero no existe tal carruaje. - Pues--
¿Por qué vienes a entusiasmarme con tus cuentos y mentiras?
¿Por qué no la sujetas y la besas cuando se porta así?
Muere de ganas.
Ni siquiera le hablaré, mucho menos lo dejaré besarme.
Vago fanfarrón, cojo, ya quisieras tener una novia.
Le gustas mucho.
Si le gustara más, me echaría a los perros encima.
- Hola, Jud. - Hola.
Escucha. ¿A qué sujeto sucio le puso los ojos encima Laurey?
A ti.
Olvídalo. Debe de haber muchos hombres que la quieren enamorar.
Muchos.
¿Y él?
Ella no aceptaría a ese peón gris y gruñón.
No digas nada en contra de Jud. Es el mejor peón que he tenido.
Casi se encarga de la granja solo.
Dos mujeres no podrían hacerlo. Deberías saberlo.
Está aquí todo el tiempo, ¿no?
Come con ustedes y duerme en el ahumadero.
Cambié de opinión y no limpiaré el gallinero hoy.
Dejaré de trabajar temprano porque llevaré a Laurey a la fiesta.
- ¿Tú llevarás a Laurey? - La invité.
Vaya, es como para ponerse a pelear.
No lo olvides, tía Eller, tú y yo aún tenemos una cita.
¿Cómo iremos, Curly? ¿En el carruaje que inventaste?
No inventé ningún carruaje, ¿me oyes?
Lo alquilé en Claremore.
- ¿Por qué no vas con él? - No puedo. Se lo prometí a Jud.
¿Cómo se te ocurrió?
Curly es muy impertinente y creído; me invitó en el último momento.
Tía Eller, ¿en verdad irás con Curly esta noche?
Ya lo creo. Tú no quisiste.
Pero podrías ir con Jud y conmigo.
Tú elegiste a tu hombre; yo, al mío.
Así lo quieres, ¿no?
Vaya par.
Jóvenes locos.
Es hora de que vaya a la estación.
Oye, Curly. Diles a todos que vengan aquí...
de camino a la fiesta de los Skidmore, para arreglarse.
Lo haré, tía Eller. Asegúrate de tener bien puestos los lunares...
para que no se te caigan, ¿me oyes?
Qué atuendo más bonito.
No hay un carruaje mejor, creo yo
Que me gustaría intercambiar
Por ese birlocho reluciente
Con flecos en el toldo
¡Tía Eller!
¿Me buscas?
Será una noche linda para la fiesta.
- Jud. - ¿Qué?
No creo que pueda--
No irás con otro, ¿verdad?
Pues, yo--
Vendré por ti cuando se ponga el sol.
¿Qué hiciste en la feria? ¿Te rompiste algún hueso?
Soy demasiado listo para eso. Me aseguré de caer de cabeza.
- Will Parker. - Hola, tía Eller.
Si no traes los faroles elegantes para la fiesta, regresa al tren.
- Aquí tienes. - ¿Enlazaste novillos?
Me fue muy bien. Gané dinero de premio.
- Así me gusta. - Iré a casa de Ado Annie.
Su papá dijo que podía ser mía si yo llegaba a conseguir 50 dólares.
Y ya tengo esos 50 dólares.
Si el papá de Annie cumple su promesa, bailaremos en tu boda.
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