The first 200 lines.
Amanece en París,
la ciudad despierta al son de las campanas de Notre Dame.
El pescador pesca, el panadero hornea,
mientras tañen las campanas de Notre Dame,
las grandes retumban como truenos
y las pequeñas murmuran como un salmo,
hay quien dice que el alma de la ciudad es el tañido
de las campanas,
de las campanas de Notre Dame.
Escuchad. Son preciosas, ¿no?
Hay tanto colorido en su sonido, tantos humores cambiantes…
Porque, sabéis, ellas no tañen por sí mismas.
– ¿Ah no? – No, bobito.
Allá arriba, allá en lo alto del sombrío campanario,
vive el misterioso campanero.
– ¿Quién es esa criatura? – ¿Quién?
– ¿Qué es? – ¿Qué?
– ¿Cómo llegó allí? – ¿Cómo?
¡Chitón!
Clopín os lo contará.
Es una historia…
que habla de un hombre
y de un monstruo.
Oscura era la noche cuando empezó nuestra historia
en los muelles de Notre Dame.
– ¡Hazle callar! – Nos descubrirán.
Cuatro asustados gitanos se acercan sin ruido a Notre Dame.
Cuatro florines y os llevo hasta París.
Pero les habían tendido una trampa a los gitanos,
alzaron los ojos temerosos
y asustados…
hacia una figura cuyas garras
eran tan férreas como las campanas…
¡El Juez Claude Frollo!
…las campanas de Notre Dame.
El juez Claude Frollo
ansiaba erradicar del mundo el vicio
y el pecado.
Y veía corrupción
en todas partes, menos en sí mismo.
Llevad esa chusma gitana al Palacio de Justicia.
– Tú, ¿qué ocultas? – Sin duda es mercancía robada.
Quitádsela.
Ella huyó.
¡Me acojo a Sagrado, nos acogemos a Sagrado!
¿Un bebé?
¡Un monstruo!
¡Detente!…
gritó el Archidiácono.
Esto es un demonio atroz.
Lo envío de vuelta al infierno.
Ved ahí la sangre Inocente que habéis derramado
sobre las escaleras de Notre Dame.
Soy inocente. Ella corrió, yo la perseguí.
Añadiréis la sangre de ese niño a vuestra culpa
en las escaleras de Notre Dame.
Mi conciencia está tranquila.
Mentios a vos mismo y a vuestros esbirros,
afirmad que no sentís remordimientos,
mas jamás huiréis,
ni ocultaréis vuestro delito a los ojos,
los mismísimos ojos
de Notre Dame.
Y por una vez en una vida
de poder
y control
Frollo sintió
una punzada de temor
por su alma Inmortal.
¿Qué debo hacer?
Cuidar y criar al niño como si fuera vuestro.
¿Qué? ¿Deberé cargar con este deforme?
Está bien.
Pero que viva en vuestra iglesia.
¿Vivir aquí? ¿Dónde?
Donde sea.
Para que permanezca oculto donde nadie pueda verlo.
En el campanario quizá.
¿Y quién sabe? Los caminos del Señor son inescrutables.
Quizá esta criatura atroz pueda algún día serme…
de alguna utilidad.
Y Frollo le puso al niño un nombre cruel
que significaba "formado a medias".
Quasimodo.
Aquí tenéis un acertijo, resolvedlo si podéis,
tañen las campanas de Notre Dame.
¿ Quién es el monstruo y quién es el hombre?
Tañen las campanas, las campanas, las campanas,
las campanas, las campanas…
las campanas de Notre Dame.
EL JOROBADO DE NOTRE DAME
Buenos días.
Tal vez sea hoy el día.
¿Lista para volar?
¿Seguro?
Inténtalo hoy.
Si yo eligiera un día para volar,
sería hoy. El Festival
de los Bufones.
Será divertido. Con malabaristas, y música y danzas…
Venga. Nadie quiere quedarse encerrado aquí para siempre.
¡Vaya! Creí que nunca se iría. Escupiré plumas toda una semana.
Eso te pasa por dormir con la boca abierta.
Ve a asustar a otro.
Quasi, ¿qué ocurre allí? ¿Hay pelea?
– ¿Un azotamiento? – Una fiesta.
¿La de los Bufones?
¡Bien! ¡Verted el vino y cortad el queso!
Es gozoso admirar el magnífico colorido de los campesinos.
Vamos a ver el festejo desde el palco.
Sí… ver.
Mirad. Un mimo.
¿Qué pasa?
¿No ves el Festival con nosotros?
– No lo entiendo. – Estará enfermo.
Imposible.
Si en los 20 años que lleva
escuchándoos no ha enfermado, jamás lo hará.
Pero ver el Festival de los Bufones siempre le ha encantado.
¿De qué sirve verlo si no asistes?
¡Largo, pandilla de buitres!
El no es de piedra como nosotras.
Quasi, ¿qué te ocurre? Cuéntaselo a la vieja Laverne.
No me apetece ver el Festival, eso es todo.
¿Has pensado en asistir en vez de verlo?
Claro. Pero yo desentonaría allí.
No soy…
normal.
Quasi, Quasi, Quasi…
¿Os importa?
¡Quisiera estar un rato a solas con el chico!
¡Déjate de rodeos! ¿Qué quieres que haga?
¿Te pinto un fresco?
Como amigos tuyos insistimos, ve al Festival.
– ¿Yo? – No, el Papa. ¡Claro que tú!
Sería una experiencia muy educativa.
Vino, mujeres y música.
– Aprenderás a identificar quesos. – A buscar caracoles.
– A tocar música indígena. – A jugar a "Ahogar al Monje".
Haz caso de una vieja espectadora. La vida no se mira.
Si sólo piensas hacer eso,
verás cómo tu vida pasa de largo.
Sí, tú eres humano con carne, cabello y ombligo lanudo.
Nosotros somos parte de la arquitectura.
Peso si nos astilláis, ¿no se nos desprenden escamas?
Si nos humedecéis, ¿no nos crece moho?
Ponte una túnica nueva, calzones limpios y…
Gracias por animarme,
pero olvidáis un detalle importante.
¿Cuál?
Mi amo… Frollo.
Sí.
Cuando dice que "nunca" puedes salir del campanario,
¿quiere decir "jamás, jamás"?
Nunca jamás. Y odia ese Festival.
Se enfurecería si le pidiera permiso.
– ¿Quién dice que lo hagas? – Oh, no.
– Sales a hurtadillas. – Sólo es una tarde.
No podría.
– Y vuelves a hurtadillas. – No se enterará.
Si me descubre…
Mejor es pedir perdón que permiso.
– Podría verme. – Disfrázate.
Vamos. Lo que Frollo no sepa no te hará daño.
– La ignorancia es júbilo. – ¡Quién habla!
Nadie desea quedarse aquí encerrado para siempre.
¡Tenéis razón, iré!
– Me asearé. – ¡Sí, señor!
– ¡Bajaré! – ¡Sí!
Cruzaré esa puerta y…
Buenos días, Quasimodo.
Buenos… días, amo.
Hijo mío, ¿con quién estabas hablando?
Con mis…
amigos.
Entiendo…
¿De qué están hechos tus amigos, Quasimodo?
De piedra.
¿Y puede hablar la piedra?
No, no puede.
Exacto. Eres un chico listo.
Ahora… el almuerzo.
¿Repasamos el alfabeto?
Sí, amo. Eso me gustaría mucho.
Muy bien. ¿"A"?
Abominación.
¿"B"?
¿Blasfemia?
¿"C"?
Contrición.
–¿"D"? – ¿Damnación?
¿"E"?
Eterna damnación.
Bien. ¿"F"?
Festival.
¿Qué has dicho?
Favor.
– Has dicho… "Festival". – ¡No!
Estás pensando en ir al Festival.
Es que…
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