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¿Creéis que sabéis la verdad sobre él?
No sabéis nada.
Su padre era Zeus, el gran Zeus,
rey de los dioses.
Su madre, Alcmena, era una mujer mortal.
Y juntos tuvieron un niño,
mitad humano,
mitad dios.
Pero la esposa de Zeus, Hera, veía a aquel niño bastardo como un insulto,
el vivo recuerdo de la infidelidad de su marido.
Alcmena llamó al niño Hércules,
que significa "gloria de Hera",
pero aquello no logró apaciguar a la diosa,
que solo deseaba su muerte.
Por suerte, el niño había salido a su padre.
Cuando alcanzó la hombría,
los dioses le encomendaron realizar "doce trabajos",
doce peligrosas misiones.
Si las completaba y sobrevivía,
Hera accedería a dejarle vivir en paz al fin.
¡Luchó contra la Hidra de Lema!
¡Combatió al Jabalí de Erimanto!
Pero su mayor trabajo fue el del León de Nemea.
No se trataba de una bestia cualquiera.
Tenía una piel tan dura que ningún arma podía atravesarla.
Pero ni siquiera aquel monstruo fue rival para el hijo de Zeus.
¡Menuda sarta de mentiras!
Todo ello es cierto.
¿Sabes qué creo yo? Que ese amigo tuyo ni siquiera existe.
COSTA DE MACEDONIA, NORTE DE GRECIA, 358 A.C.
Reíd cuanto queráis, pero vendrá.
Y, te lo advierto, aborrece a los piratas.
Macedonia nos ha tratado bien.
Hay aldeas de sobra para saquear.
Hemos venido para quedarnos. Acaba con él.
Cuanto más te muevas, más rápido caerás.
Sin duda, tu flota es poderosa.
Aunque, como iba a explicar antes de tan grosera interrupción,
el León de Nemea también era poderoso.
Pero él lo destruyó.
Y no con una espada o una lanza o flechas. ¡No!
¡Lo hice con mis propias manos!
O eso dicen.
Hércules.
¿Estos son todos tus hombres?
Somos cuarenta, y tú uno solo.
El rey de estas tierras me ha ofrecido oro por librarme de vosotros.
Así que marchad... o morid.
A mí me pagarán igual.
Haced que sangre.
Cinco hombres de un solo golpe.
¿Todavía crees que puedes destruir al hijo de Zeus?
¡Traedme su cabeza!
Vamos a tener que convencerlos, Autólico.
Para eso estamos aquí.
Atalanta.
Anfiarao.
Que Zeus te perdone.
¿Tideo?
¡Muere, Hércules!
Buen hombre.
¡Rápido!
¡Date prisa! ¡Tío!
¡Rápido!
¡Rápido! ¡Rápido!
Si tardas más, tío...
Las chicas por fin estarían a salvo de tus atenciones.
Los demás podéis marcharos,
pero tú no.
HÉRCULES
Trece,
catorce, quince, dieciséis,
-diecisiete... - ¡Qué divertido!
...dieciocho, diecinueve, veinte.
Veinte piratas a dos piezas de oro por cabeza,
menos los que están sin cabeza...
No es mala noche.
¿Habéis visto cómo huían? Mi historia ha ablandado su voluntad.
Tienes que quebrar su voluntad, Iolao.
Cuando prediques la leyenda de Hércules, que sea más grande,
más aterradora.
Cuanto más crean que Hércules es realmente el hijo de Zeus,
menos ganas tendrán de luchar.
Anfiarao, ¿quieres acompañarnos aquí en la tierra?
Un león y un cuervo, en extraña alianza, luchando sobre un mar de cadáveres.
Si vas a usar esas hierbas, Anfiarao, al menos comparte.
¡Aguanta! ¡Aguanta!
¡Aguanta! ¡Aguanta!
¡Aguanta! ¡Lucha!
Seguid practicando, chicos.
¿Quién va ahora? ¿Tú?
¡Qué cosa más bonita!
Una paga más, Autólico. Eso es todo.
Y podremos vivir como los reyes a los que servimos.
O vivir sencillamente.
¿Sigues soñando con las tierras de los bárbaros?
Más allá del Egeo.
A orillas del mar Negro. Allí es donde viviré el resto de mis días en soledad.
Un poco aburrido para mí.
Puede ser, Autólico, pero jamás encontraré la paz,
a menos que me vaya lo más lejos posible.
¿Y Tideo? Sin ti para templar su ira, temo en qué pueda convertirse.
Tideo vendrá conmigo.
La civilización se ha vuelto demasiado civilizada para nosotros.
¡Tío!
Ven, las chicas están ansiosas por darte la bienvenida.
¿Veis? Os he dicho que conozco a Hércules.
¿Eres su siervo?
Soy su sobrino.
¿De verdad?
Yo narro los Doce Trabajos de Hércules.
Como el León de Nemea, las Manzanas de las Hespérides,
el Cinturón de Hipólita con sus fornidas y desnudas amazonas,
y su excitante dominación.
Él habla mientras los demás luchamos.
Es asombroso que compartas la misma sangre que Hércules.
Que te diviertas.
Señoritas.
- ¿,Qué queréis de Hércules? - Mis palabras son para él, no para ti.
Atalanta, déjala pasar.
Eres un hombre muy difícil de encontrar.
Tal vez no quiera que nadie me encuentre.
Yo no soy cualquiera. Me llamo Ergenia, hija del rey Cotis.
Vuestro padre es muy afortunado de tener tan hermosa heredera.
Mi padre es muy desafortunado. Lucha contra un rey rebelde: Reso.
Nuestras tierras sufren una guerra civil.
Se destruyen aldeas, queman cultivos, se asesina a inocentes.
Todos tenemos problemas.
O tal vez pueda convencerte para hacer de nuestros problemas los tuyos.
Por desgracia,
Hércules está comprometido hasta el festival de Dioniso.
Sin embargo, podríamos poneros la primera de la cola
por un buen precio.
Creía que los héroes luchaban por la gloria.
Los mercenarios luchan por el oro.
El rey Cotis es muy rico.
Ya me cae bien.
Si accedes a ayudarle, te pagará tu peso en oro.
¡A comer!
"Un león y un cuervo en extraña alianza."
Os lo dije.
¿Adónde vamos?
TRACIA, GRECIA ORIENTAL
Me alegra veros a salvo, mi señora.
Esta guerra se cobra más víctimas cada día. Estábamos preocupados.
Gracias, general Sitacles. Iba bien protegida.
El todopoderoso Hércules. Es un honor.
Aunque no tan grande como me esperaba.
General, comunicad a mi padre que Hércules está aquí.
Tío. Hera. Impresionante.
Eso pretende. Hicieron falta cinco años y mil hombres para construir su templo.
Hera es la diosa patrona de Tracia.
Todos conocen la leyenda de cómo Hera intentó destruir a Hércules.
Tal vez una buena causa pueda reconciliaros al fin.
¡Madre!
Arius.
- Eres Hércules. - Así es.
Me llamo Arius y me sé todos tus trabajos.
Mataste al gigante Gerión de un solo golpe,
limpiaste los establos de Augías en una noche...
Hércules querrá descansar.
- ...y el Trabajo del León... - Ya basta, Arius.
No te acerques a él.
Los hombres que tratan con la violencia atraen a la violencia.
Pero es Hércules. No es un simple mortal, es el más grande.
El rey Cotis te recibirá ahora.
¿Alguna vez has visto a la realeza, Hércules?
Un par de veces.
3 AÑOS ANTES
PALACIO DEL REY EURISTEO, ATENAS
¡Padre!
Megara.
Bienvenido a casa, mi amor.
¡Hércules!
Siempre que vengo aquí, me imagino que así debe de ser el Elíseo.
Bueno, los hombres como nosotros tenemos medios
para crear nuestro propio paraíso en la tierra. Mira.
Magníficos, ¿verdad?
No nos tengas en suspense. ¿Estamos a salvo de la Hidra?
Las cabezas de la Hidra, majestad.
Máscaras de serpientes.
Por eso los hombres creían que eran monstruos.
Has prestado un gran servicio a tu soberano. Ven.
Que el pueblo disfrute de su héroe.
¡Saludad todos al rey Euristeo!
¡Y al todopoderoso protector de Atenas,
Hércules!
¡Hércules! ¡Hércules! ¡Hércules!
Un hombre que recibe semejante adoración
podría tener la tentación de creerse un dios.
Yo solo quiero ser un esposo y un padre.
El rey Cotis os espera.
¡Hércules!
¡Bienvenido!
Es un honor recibir a semejante leyenda.
Rey Cotis.
Pero en la leyenda, luchas solo.
Mi reputación no existiría sin mis amigos.
Autólico de Esparta,
Tideo de Tebas,
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