The first 200 lines.
[ Atención: Todos los lugares, personajes, marcas y eventos mostrados en esta serie son ficticios. ]
Sigues despierto.
Sí.
Soy yo, Min-ja.
Bong Min-ja.
Hacía años que no bebía así,
pero estoy enfadada por lo de mi hijo.
Creo que
lo he criado mal.
Me trata como si fuera basura.
Ese miserable.
Vaya.
Estás siendo modesta.
Jeong-su es...
Un poco especial.
Incluso hoy...
¿Estás en casa?
¿Estás bebiendo sola?
Sí, estoy bebiendo sola.
Bebo sola.
Como sola.
Ya sabes que
al principio estaba en contra de que se casara con Bu-jeong.
Pero
se lo permití gracias a ti.
Bu-jeong era tan buena contigo.
Y era muy bonito verlo.
Pensé que era una chica adorable.
Pensé que estaba llena de amor.
Pensé que si vivía con mi Jeong-su,
nunca volvería a estar solo.
Por eso lo permití.
Porque tenía envidia
de cómo te llevabas con tu hija.
En cuanto al paciente,
lo mejor será que tome ahora una decisión.
Cógelo.
Seguro que te llama porque está preocupada.
Señora, ¿puedo coger esto?
Sí.
Gracias.
¿Sabes qué?
Antes de llamarte,
llamé a mi madre.
Por llamarla, ya sabes.
¿Y sabes lo primero que me dijo?
¿Cómo quieres que lo sepa?
Ya.
Nunca lo adivinarías.
¿Por qué? ¿Qué ha dicho?
«¿Cómo ha podido hacerme tu marido
algo así en un día como hoy?»
Hoy es el cumpleaños de mi madre.
Raro, ¿verdad?
Pues lo que dijo después fue aún peor.
«Muchacha».
«Esta vez vas a tener que armarte de valor».
No sabes por qué lo ha dicho, ¿verdad?
Cuando estás en un hospital, firmas un documento.
Un acuerdo de rechazo del soporte vital.
Significa que, en un paro cardíaco,
como el que ha ocurrido antes,
no voy a pedir la reanimación.
Ya lo he firmado tres veces.
La primera vez, cuando lo ingresaron.
La segunda, hará más o menos un año.
Y hoy.
Lo acabo de firmar.
Cuando llegué,
me armé de valor,
como dijo mi madre.
Si pasara algo
mientras yo no estoy,
entonces
les pediría que hicieran
lo que dice el documento.
Pero lo tenía delante.
Justo delante de mí.
Así que les tuve que suplicar que lo salvaran.
Para la gente que viene y va en el hospital,
parece que está durmiendo en la cama, nada más.
Pero si lo ves a diario,
si estás con él día a día,
cada momento es diferente.
Sonríe cuando algo le hace gracia.
Llora cuando está triste.
En los últimos días, sonreía mucho.
Así que les pedí que volvieran a reanimarlo.
Jeong-su.
¿Qué debería decirle a mi madre?
¿Qué hora es?
Más de las diez, ¿no?
Sí.
Tengo que estar en el plató a las cuatro.
No puedo dormir en casa.
Siéntate.
¿Hay mucha gente fuera?
No.
Está tranquilo.
¿Estás saliendo
con alguien últimamente?
¿Yo?
No.
Vale.
¿Por qué?
Por nada.
Es que se te ve distinto.
Estoy igual que siempre,
solo que pago más impuestos.
Hablas como un rico.
Ten cuidado.
Si te haces rico de pronto, la gente empezará a odiarte.
Tendré cuidado.
Recuerdas
la cuenta esa, ¿no?
La que publicó lo de mi hijo secreto
en el décimo aniversario de mi boda.
La cuenta
ha desaparecido.
Ah.
Sí.
¿La has eliminado?
Sí.
¿Sabes quién era?
Solo la eliminé.
No sé quién la usaba.
Vale.
No pude denunciar la publicación porque es cierta.
¿Fuiste tú?
Las únicas personas que lo saben
somos tú, yo,
Seo Jin-seop,
y Lee, la escritora.
No ha podido ser Seo.
Aunque esté fuera de control,
es su padre.
Yo no he sido.
Entonces ha sido ella.
Me pregunto qué publicará mañana.
Puede que haya una publicación que diga que
Jeong A-ran, la «concienciada», tiene un hijo
en Canadá que no ha visto a su madre en 20 años.
Eso es absurdo.
Me da miedo hasta buscarme en Internet.
Así que esto es «levantar los escudos».
Que te apuñalen por la espalda los más cercanos a ti.
No te busques en Google.
Solo conseguirás enfadarte.
También dicen cosas buenas.
Aunque no sé si las dicen en serio o no.
¿Cómo no podría buscarme?
Me mata la curiosidad.
¿Qué te da tanta curiosidad?
Saber qué piensa la gente de mí.
Cuando encuentro un comentario molesto,
echo un vistazo a las cuentas de sus amigos.
Para ver cómo son,
lo que comen, cómo viven...
¿Por qué?
Porque sí.
Solo quiero saber si son mejores que yo.
Pero todos son iguales.
Todos son iguales a mí.
Puede que odien a la gente como ellos.
Oye.
¿Qué?
¿Y si llegara a publicar algo?
¿Sobre qué?
Sobre Canadá...
¿De mi hijo?
Sí.
¿Lo admitirías?
Mataría a Lee.
Usándote a ti.
Te llevo a casa.
Vale.
Gracias.
Te has despertado antes de lo que pensaba.
Pensé que estabas profundamente dormida.
Por eso me he ido primero.
Si llego a saberlo...
No quiero hablar sobre eso aquí.
¿Aquí?
¿En la azotea?
¿O en el edificio en el que vive tu padre?
Vale.
Lo entiendo.
Es bueno establecer límites.
¿Quieres comer algo?
¿Un poco de leche?
Leche...
¿No te gusta la leche?
Es que solo tengo leche.
Se suponía que moriríamos juntos
si volvíamos a encontrarnos de casualidad.
Pero nos hemos visto demasiado pronto.
No podemos morir mientras bebemos leche.
¿Siempre dices las cosas tan precipitadamente?
¿A qué te refieres?
Cosas como «muramos juntos».
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