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Glenn Gould Hereafter 2006 720p BluRay H264 AAC-RARBG
Glenn Gould Hereafter 2006 1080p BluRay H264 AAC-RARBG
A Commentary by nenneides

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Published on: 2019-09-02
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The first 200 lines.

Un día medio tiene 1.440 minutos,

o sea, 86.400 segundos.

Un mes de 30 días tiene, por tanto, 2.592.000 segundos

y un año medio de 12 meses de 30 días,

31.104.000 segundos.

Así que al alba de mis 36 años, he vivido hasta la fecha

mil ochenta y ocho millones seiscientos cuarenta mil segundos.

Y habiendo concentrado todo esto en 43 segundos,

acabo de proporcionarles un porcentaje equivalente

a un dosmillonésimo, 530 milésimo, septingentésimo vigésimo nono

de mi existencia.

¿Ven Io que han conseguido por tan poco? iPor la cara!

GLENN GOULD MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Las personas de las que me gusta rodearme no son artistas.

Los artistas son como los monos

aglutinados en el Peñón de Gibraltar.

Siempre aspiran a estratos más elevados de la sociedad.

Son gente tan preocupada por su imagen

que automáticamente excluyen a gran parte de la sociedad.

La gente más interesante

es ésa capaz de hacer juicios sinópticos:

los diplomáticos, la gente del ámbito de la comunicación,

los periodistas,

los no pervertidos por los clichés del periodismo.

Los artistas no: son monos gibraltareños.

UN PIANISTA DE OTRA PARTE

PEREGRINACIÓN DE UNA ITALIANA EL INTERMEDIARlO UNA MUJER JOVEN CON UN SECRETO

LA PROPAGANDISTA DE MOSCÚ UN MESSAGER EL OYENTE ACTIVO

No me imagino viviendo

sin estar rodeado de música,

rodeado de ella,

como de papel pintado en una habitación,

como estás en el coche

con la radio encendida,

que te protege y mantiene

a cierta distancia del mundo.

Yo hubiera sido un hombre infeliz en el s. XIX.

increíble!

iHola, Glenn!

Increíble...

iQué emoción!

Los guantes... la bufanda...

El abrigo... iTodo igualito!

Vengo de Bolonia,

la ciudad

de Marconi, el que inventó la radio,

que tanto le gustaba a él.

Oí tocar a Glenn por primera vez

en 1993.

Al día siguiente, grité:

"iMuchachos, ayudadme!"

"iMe he enamorado"

"de un muerto!"

iUna toma estupenda!

¿Bruno?

Glenn, ¿me oyes?

iUn toma fantástica!

Para ti o, mejor dicho,

para las necesidades de la tele, suficiente.

Pero hay una cadencia

que me gustaría repetir. Por Io demás, muy bien.

¿Lo vemos?

Sí, pero me gustaría repetir el primer plano,

sólo por la cámara.

No te ha cogido las manos.

He cruzado las piernas a propósito

en los 8 primeros compases.

- ¿Lo has visto? - No.

Ha sido en vano, pues.

Quería dar un toque espontáneo.

- ¿Echamos un vistazo? - iClaro!

Bruno, puedo volver a hacerte

los primeros compases sin hacer chirriar la silla,

pero con los problemas de sincronización,

va a ser imposible.

Opino Io mismo.

Ya encontraremos el modo...

Quizá sepan ya que hicimos

una película juntos:

Las Variaciones Goldberg.

Algunas tomas fueron rodadas hasta 26 veces.

Hubo momentos

de gran inspiración durante el rodaje.

La 25ª variación, si recuerdan...

La toca así...

Luego levanta la mano izquierda,

como para dirigir a los violonchelos,

como para decirles: "iMás bajo!"

Con Gould, era así...

Imposible obligarle a hacer algo artificial.

El rasgo más original de sus interpretaciones

es que ilumina la obra que toca desde el interior,

de tal modo que nosotros,

músicos o simples melómanos,

escuchamos esa música

como si supiéramos leerla.

No conocía nada de Glenn Gould

cuando sucumbí a su encanto

gracias a la grabación de 1982.

Siempre me ha atraído

el lado sombrío en la música.

La grabación de 1982, con su carácter meditativo,

el hecho de que fuera una de sus últimas grabaciones,

la lentitud de ciertos cánones,

su belleza... es impresionante.

La lentitud

es algo que llegó tarde en la vida de Gould.

Y se le oye tararear en los discos.

Mi profesor de piano pensaba

que, aunque ese canturreo podía molestar a algunos,

a él le resultaba reconfortante

porque sentía una presencia humana detrás.

Me han ocurrido desgracias en mi vida,

entre ellas, dos ataques cerebrales.

Por eso hablo mal.

Todos mis placeres en la vida se desvanecieron.

Hasta que en marzo de 2001,

un día en que me sentía totalmente indiferente

al mundo exterior

y estaba acostada mirando el techo,

mi marido me llamó desde el coche y me dijo:

"iPon la radio inmediatamente!"

"iEstá pasando algo extraordinario!"

La encendí y escuché

El clave bien temperado

interpretado por Gould.

No conocía ni siquiera su cara.

iFue como resucitar!

Gould toca como si estuviera rezando.

Es una especie

de sacerdote ecuménico

que nos aporta el Evangelio según Bach.

Es alguien en relación directa con Dios,

que ha recibido el beso de Dios.

Por primera vez en mi vida,

pensé que podían existir

seres de procedencia extraterrestre.

Glenn, ¿a qué edad empezó a tocar el piano?

Hacia los tres años.

No recuerdo que tuvieran que obligarme.

Era como si me hubiera caído en una piscina

y hubiera aprendido a nadar.

Mi caso no tenía nada que ver

con el de un niño prodigio.

Hice mi debut a los 14 años,

más bien tarde,

tocando el Cuarto Concierto de Beethoven

con la Orquesta Sinfónica de Toronto.

Una experiencia realmente excitante.

Quería dedicarme a la música.

Ser concertista no era mi preocupación.

Durante mucho tiempo no supe

Io que suponía la actividad de concertista.

Pocos de entre nosotros Io saben.

Si Io supiéramos, no Io haríamos.

El concierto prosigue con el Cuarto Concierto de Beethoven, opus 58.

El solista será Glenn Gould.

Hice mi debut una tarde de mayo.

Habíamos pasado a la hora de verano y el sol se ponía a las ocho.

El cielo de Toronto

adoptó un tono naranja y brumoso

que evocaba un efecto de ciclorama.

Todo invitaba a decir algo íntimo sobre la música que iba a tocar.

Al concierto asistió el crítico de un periódico de Toronto.

Publicó un artículo titulado:

"El gran y secreto Cuarto Concierto de Beethoven"

"dejado, anoche, en manos de un niño".

Su artículo terminaba así:

"¿Por quién se toma ese crío? ¿Por Schnabel?"

En aquella época, yo tenía un perro que se llamaba Nick.

Tenía un bonito pelaje negro y blanco.

Mientras me vestía para el concierto con mi mejor traje oscuro,

mi padre me aconsejó mantener alejado a Nick,

cosa más fácil de decir que de hacer.

Nick era afectuoso

y no te dejaba partir a una misión difícil

sin antes despedirse efusivamente.

El caso es que en el concierto,

al final del movimiento lento,

lancé una mirada hacia el suelo

y vi mi pantalón constelado de pelos de perro

que apagaban el brillo inmaculado de mi bonito traje de concierto.

Yo no veía nada malo en ese asunto,

pero, como delataba las efusiones de Nick,

quise hacer desaparecer las huellas

antes de ver a mis padres entre bastidores.

Los muchos tutti de orquesta del finale

eran la ocasión soñada

para efectuar la operación "fuera pelos",

y me puse manos a la obra.

Uno, dos, tal vez tres tutti habían transcurrido ya

y la operación estaba casi acabada.

Pero una pregunta empezó a rondarme:

¿Por dónde iba el concierto?

No vi el problema hasta el final de ese tutti,

fuera cual fuera.

Intenté desesperadamente recordar Io que,

aparte de quitar pelos de mi pantalón,

había hecho durante los 5 últimos minutos.

Fue la 1ª lección

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