The first 200 lines.
¡Una cena muy buena, Sibil! Díselo al cocinero de mi parte.
De primerísima clase.
¡No deberías decir esas cosas, Arthur!
Vamos, vamos, considero a Gerald uno más de la familia.
Seguro que no tiene objeción. - Venga, Gerald, objeta.
Ni soñarlo.
De hecho, insisto en ser uno más de la familia.
Hace mucho que intento serlo, ¿no?
- ¿No es así? Lo sabes muy bien. - Así es.
Sí, excepto el año pasado, que nunca venías a verme,
...y yo me preguntaba qué te había pasado.
- Ya te lo he dicho, estuve muy ocupado. - Sí, eso dijiste.
Venga, Sheila, deja de meterte con él.
Cuando estés casada, verás que los hombres con trabajos importantes...
...a veces tienen que dedicar todo su tiempo y energía a los negocios.
Te acostumbrarás. Igual que tuve que hacer yo.
- No creo que pueda. Así que ten cuidado. - Lo tendré.
No dejaré que los negocios interfieran con el placer.
¿Cuál es el chiste, Eric?
No lo sé.
De repente me entraron ganas de reír.
- Seguro que estás un poco contentillo. - No lo estoy.
¡Qué palabras usáis las chicas de hoy en día!
Si crees que es lo más grave que puede decir, madre...
- No seas idiota, Eric. - Dejadlo ya.
Arthur, ¿qué pasa con el brindis? - Sí, por supuesto.
Que tengáis lo mejor que la vida os pueda dar.
Sí, Gerald. Sí, Sheila querida.
Todo nuestro amor y nuestros mejores deseos.
¡Eric! - Ah, sí.
Os deseo lo mejor.
A veces tiene un carácter insoportable, pero no es mala hermana.
Por eso no puedo brindar, ¿verdad?
¿Por qué brindaré? - Puedes brindar por mí.
Está bien.
Brindo por ti, Gerald. - Gracias.
Y yo brindo por ti.
Espero poder hacerte tan feliz como te mereces.
Ten cuidado o empezaré a llorar.
Tal vez esto lo impida.
¡Lo has comprado!
¡Es justo el que quería! - ¡Justo ese!
Que no se te suba a la cabeza.
Es maravilloso.
Mira, mamá, ¿no es precioso?
Ahora sí que me siento prometida. - Deberías. Es un anillo muy bonito.
Cuídalo. - No lo perderé de vista ni un instante.
Y nunca te perderé de vista a ti. Estés en el trabajo o no.
Estoy encantado con este enlace.
Creedme, cuando os caséis,
...lo haréis en una época muy buena.
Una época de aumento constante de la prosperidad y el progreso.
Creo que tiene razón.
- ¿Y qué pasa con la guerra? - ¿La guerra?
¡Tonterías! ¡Los alemanes no quieren la guerra! ¡Nadie quiere la guerra!
Es mucho lo que está en juego hoy en día.
Mucho que perder y nada que ganar.
- Lo sé, pero con todo... - Te digo que no hay posibilidad de guerra.
Cuando vives en 1912, tienes que pensar como se piensa en 1912.
El mundo progresa tan rápido, que la guerra es imposible.
Por supuesto, querido.
No tengamos esperando a Gerald aquí por más tiempo.
Eric, quiero decirte una cosa.
Sheila, cariño, entra en el salón.
Quiero decirle unas palabras a Eric. - Está bien, madre.
Ya es hora de que alguien tenga unas palabras con él.
Pobre Gerald. Si él supiera...
Eric, querido, no te molestes por lo que voy a decirte.
Pero si fuera tú, no habría bebido nada esta noche.
Estoy perfectamente, madre.
Por supuesto. No digo que no lo estés.
Pero en una celebración como ésta, uno se emociona.
A veces uno no se da cuenta de lo mucho que está bebiendo.
Tan sólo he tomado un par de copas, madre.
Es bastante para un chico de tu edad, no estás acostumbrado.
Mira tú chaleco, has derramado un poco en él.
Sube arriba a cambiarte, está manchado. - Sí, madre.
- Y ten cuidado. - No te preocupes, madre.
- ¿Un puro? - No, gracias.
- Sírvete tú mismo. - Gracias.
Me gustaría comentarte una cosa.
Tengo la impresión de que tu madre, la Sra. Croft,
...no es que tenga ninguna objeción sobre mi chica,
...pero cree que podrías haber optado a alguien de clase más alta.
- Oh, no, señor, estoy seguro... - No, Gerald, es normal.
Viene de una antigua familia de la zona y es natural.
Pero lo que quería decir es que...
...hay muchas posibilidades de que pronto entre en la aristocracia.
¡Enhorabuena!
Todavía es un poco pronto, así que no digas nada.
Pero tengo un par de sospechas.
Creo que hay muchas posibilidades de que me nombren caballero.
Siempre que nos comportemos,
...y no acabemos en los tribunales.
- ¿Qué sucede con los tribunales? - Nada, una pequeña broma.
Yo no le veo la gracia.
Le decía a Gerald que ahora que él y Sheila están prometidos,
...deberíamos comportarnos.
Sin escándalos ni tonterías.
- Yo os veo como una familia muy recta. - Creo que lo somos.
Sr. Birling.
¿Sí?
- Me llamo Poole. Inspector Poole. - ¿Qué significa esto?
¡Para algo hay una puerta principal!
Quería hablar con usted, Sr. Birling. Creí que estaría aquí.
¡Muy brillante por su parte!
¡La gente suele estar en el comedor a la hora de cenar!
Ya que está aquí, ¿dónde está la orden?
No hay orden, Sr. Birling
¿Entonces qué sucede?
Querría cierta información, si le parece bien.
Tome asiento.
Gracias.
¿Y bien?
Hace dos horas una joven murió en la enfermería.
La habían llevado allí esta tarde tras haber tomado veneno.
Creemos que fue un fuerte desinfectante.
- ¡Qué horror! - Sí, no era agradable de ver.
- ¿Suicidio? - Todavía no lo sabemos con certeza.
En la enfermería hicieron todo lo que pudieron, pero falleció.
Es terrible, pero no entiendo por qué ha venido aquí, inspector.
En su habitación había dejado una carta y una especie de diario.
Como tantas mujeres que se meten en problemas,
...usaba más de un nombre.
Pero su nombre original, el real,
...era Eva Smith. - ¿Eva Smith?
Sí.
¿Se acuerda de ella, Sr. Birling? - No.
Pero creo recordar haber oído ese nombre en alguna parte.
Eva Smith.
Pero no me dice nada.
No entiendo qué tiene que ver esto conmigo, inspector.
Era una empleada suya, Sr. Birling.
¡Ah, era eso! Por supuesto.
Tenemos a cientos de jóvenes empleadas. Van cambiando.
Pero esta joven, Eva Smith, se salía de lo corriente.
Encontré una fotografía suya en su cuarto.
Tal vez le ayude a acordarse.
¿Hay algún motivo por el que los demás no debamos ver...
...la foto de esta joven, inspector?
Tal vez.
La reconoce ahora, ¿verdad, Sr. Birling?
¡Sí!
La recuerdo. Era una de mis empleadas.
- ¿Cuándo fue eso? - Hace un par de años.
Debía ser en otoño del 1910.
Al poco de abrir el nuevo taller.
Sí, era fuera de lo común. Una chica inteligente y guapa.
De hecho, el encargado me había dicho que estaba a punto...
...de ascenderla a lo que llaman...
...una operaria de primera.
Al frente de un pequeño grupo de chicas. ¿Las ve? Eso es entusiasmo.
Por entonces ignoraba que fuera una agitadora.
¿Sólo hay chicas en este trabajo?
¿No están mezclados? - Sólo mujeres, señor.
¿Cuántas van a venir?
Un grupo de unas cinco, señor.
- Vale, hazlas entrar. - Sí, señor.
Tengo entendido que no están satisfechas con el dinero que ganan aquí.
¿No es así? - Sí, señor.
¿Cuánto están ganando?
Veintidós chelines y seis peniques por semana, señor.
- Es el salario habitual hoy en día, ¿no? - Sí, señor.
¿Lo ven?
¿Cuánto creen que deberían cobrar?
- Veinticinco chelines, señor. - Lo siento, pero no es posible.
¿Por qué no es posible?
¿Ha dicho que por qué no es posible?
- Sí. - No sé por qué debería darle una explicación.
- Entonces, ¿por qué nos ha recibido? - Está bien, se lo diré.
Si accedo a su demanda, los costes subirán un 10%.
Y si los costes suben el 10%, los precios subirán el 10%.
Y no podremos vender nuestros productos frente a la competencia.
Si eso sucediera, la fábrica cerraría y...
...se quedaría sin trabajo. ¿Satisfecha?
No.
Me temo que tendrá que quedarse insatisfecha.
Ya se lo he dicho, estamos pagando los salarios habituales.
¿Pero que pasa si no se puede vivir con eso?
Tendrá que buscarse otro trabajo. Es un país libre, después de todo.
¿Y de qué vale si no se puede encontrar trabajo en otro sitio?
Lo siento, pero ese no es mi problema.
- Me temo que habrá problemas, señor. - ¿Quiere decir que harán huelga?
- Estoy seguro, señor. - Acaban de volver de vacaciones ¿no?
Sí, señor.
Pronto habrá acabado. Estarán todas arruinadas.
Cuando estén necesitadas, querrán volver.
- ¿Las aceptará de vuelta, señor? - Sí, con los antiguos salarios.
Pero no aceptaré a las agitadoras. Esa chica, por ejemplo.
Hablaba demasiado. Deshazte de ella.
Así que Eva Smith, junto con otras cuatro o cinco, fue despedida.
- ¿Y por eso se suicidó? - No seas ridículo, Eric.
Todo esto pasó antes incluso de que empezases en el trabajo.
Hace casi dos años.
Obviamente no tiene nada que ver con su desdichado suicido.
No he dicho que fuera suicidio.
¿Qué quiere decir?
No quiero decir nada, Sr. Birling.
Sólo intento reconstruir los hechos...
...que llevaron a la muerte de esta chica.
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