King Lear

King Lear

Download Spanish Subtitle

Release info

King Lear 2018 1080p AMZN WEB-DL DDP5 1 H 264-NTG
King Lear 2018 720p AMZN WEB-DL DDP5 1 H 264-NTG
King Lear 2018 1080p WEBRip x264-[YTS AM]
King Lear 2018 720p WEBRip x264-[YTS AM]
A Commentary by Commotion7
Works with all HDRip/WEBRip/WEB-DL versions. Funciona con todas las versiones HDRip/WEBRip/WEB-DL.

Tags

webrip
web
x264
720p
720
BRip
TS
YTS
Web-DL
web-dl
WEB-DL
1080
Published on: 2018-10-22
Downloads: 32
Hearing Impaired: No

Spanish subtitle preview

The first 200 lines.

- Kent. - Mi Señor.

Vamos.

Creí que el Rey tenía más afecto por el Duque de Albania que el de Cornualla.

Así nos pareció a todos, pero ahora en la división del Reino,

es dificil entrever a cuál aprecia más,

las particiones son tan equivalentes,

que la delicadeza no sabria elegir entre la del uno o del otro.

¿No es éste tu hijo, mi Señor?

A mis expensas ha estado su crianza.

Tantas veces me sonrojé de haberlo conocido, que mi rostro es de bronce.

No puedo concebir...

Señor, la madre de éste chico si pudo.

Aunque este tunante vino impertinentemente al mundo,

hubo fino deleite en su hechura, y el hijo de puta tuvo que ser reconocido.

- ¿Conoces a éste noble caballero, Edmundo? - No, mi Señor.

Es mi Señor de Kent. Recuerdalo desde ahora como honrado amigo mío.

Ha estado afuera nueve años, y tendrá que ausentarse de nuevo.

El Rey ya viene.

Ve a buscar a los Señores de Francia y Borgoña, Gloucoster.

Iré, mi soberano.

Entretanto, manifestaremos nuestro amargo propósito.

Denme aquél mapa.

Sepan que hemos dividido en tres nuestro Reino.

Es nuestra rápida intención de quitarnos de encima todo negocio y cuidado de la vejez.

Confiandolos a fuerzas más jovenes,

mientras descargados nos encaminamos a la muerte.

Hijo nuestro de Cornualla, y tu, no menos amado hijo de Albania,

es nuestra voluntad que den a conocer los diversos dotes de nuestras hijas,

a fin de evitar futuras disputas.

Los principes de Francia y Borgoña, rivales

ilustres del amor de nuestra hija mas joven,

han estado mucho tiempo en nuestra corte, con su estancia amorosa,

y deben recibir aquí una respuesta.

Diganme, hijas mías,

ya que es nuestra voluntad despojarnos de

intereses de territorio y cuidados de estado,

¿Cuál de ustedes nos ama más,

que nuestra largueza debe extenderse sobre los

sentimientos naturales que merezcan mayor premio?

Gonerila, primogénita nuestra, habla primero.

Señor...

Te amo más que cuanto puedan expresar las palabras.

Más que a la luz de mis ojos, espacio y libertad;

por encima de todo lo que pueda evaluarse, rico o raro;

no menos que a la vida dotada de gracia, salud, belleza y honor,

tanto cómo ningún hijo amó a su padre, ni padre fue amado.

Es un amor que deja pobre el aliento y discurso.

Te amo por sobre todo cuánto admite ponderación.

Desde éstos límites,

desde ésta línea a ésta, con bosques umbríos y fértiles campiñas,

con ríos caudalosos y vastas praderas,

te hacemos Señora.

Queda ésto vinculado en tu línea y la de Albania, perpetuamente.

¿Qué dice nuestra segunda hija, amada Regania, esposa de Cornualla?

Habla.

Estoy hecha del mismo metal que mi hermana, y en su mismo valor me estimo.

La sinceridad de mi corazón descubre mis sentimientos expresados naturalmente.

Aunque ella se quedó corta:

pues yo me declaro enemiga de cualquier otro goce

que pudiera embargar mis sentidos,

y siento que sólo soy feliz con el amor de su estimada Alteza.

A ti y a los tuyos quede por siempre en herencia

éste ámplio tercio de nuestro bello reino,

no menor en espacio, valía ó deleite que el conferido a Gonerila.

Y ahora, tu, alegría nuestra, no la menos querida,

cuyo amor se disputan las vides de Francia y la leche de Borgoña,

de manera competidora.

¿Qué puedes decir que merezca un tercio más rico que el de tus hermanas?

Habla.

Nada, mi Señor.

- ¿Nada? - Nada.

De nada no vendrá nada; habla de nuevo.

Infeliz de mi, que no puedo llevar en mis labios mi corazón.

Amo a Su Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.

¿Cómo, Cordelia? Enmenda un poco tus

palabras si no quieres perder tus intereses.

Bondadoso Señor, me diste vida, me alimentaste y me queriste.

Te devuelvo, en reconocimiento, cuánto el deber me impone:

te obedezco, te amo, y te honro sobre todo.

¿Porqué mis hermanas tienen esposos si sólo te aman a ti?

Seguramente nunca me casaré, cómo mis hermanas, para amar sólo a mi padre.

¿Es tu corazón quién habla así?

Si, mi buen Señor.

¿Tan joven, y tan falta de ternura?

Tan joven, mi Señor, y tan sincera.

Bien, sigue así. Tu franqueza será tu dote.

Aquí renuncio a todos mis cuidados paternos,

y por siempre te consideraré extraña a mi y a mi corazón.

- Mi buen soberano... - ¡Silencio, Kent!

¡No te interpongas entre el dragón y su furia!

Era a quien más amaba, y creí poder confiar mi vejez a sus tiernos cuidados.

¡Fuera de aquí, y esquiva mi presencia!

¡Llamen a Francia! ¿Quien se moverá? ¡Llamen a Borgoña!

Cornualla y Albania: con los dotes de mis dos hijas distribuyanse el de la tercera.

Que se case con el orgullo que ella llama sinceridad.

Los invisto, conjuntamente, de mi poder, de mi soberanía,

y de todos los atributos que escoltan a la realeza.

Nos alojaremos con cualquiera de ustedes,

junto con cien caballeros, que se mantendrán a su costa.

Por turnos mensuales y con los debidos cambios.

Sólo retendremos el nombre de rey y todos sus títulos anexos.

Autoridad, impuestos y provisión de los demás es suyo, hijos míos.

Real Lear, a quién siempre honré cómo a mi soberano,

e invoqué en mis plegarias cómo a mi gran patrón...

Tirante y curvado ésta el arco, evita la flecha.

¡Déjalo disparar, aunque atraviese mi corazón!

Sea Kent descortés, si Lear está loco.

¿Qué es lo que intentas, anciano?

¿Piensas que el deber tendrá miedo de hablar,

cuando el poder se inclina ante la adulación?

¡Basta, Kent, por tu vida!

Mi vida nunca he considerado sinó cómo un peón contra tus enemigos.

- ¡Fuera de mi vista! - Querido Señor, contengase...

- ¡Mira mejor, Lear! - Pues, por Apolo...

Pues, por Apolo, mi Rey.

Que en vano juras por tus dioses. Te lo diré, malvado.

Escúchame, perjuro:

¡Por tu vasallaje, escúchame!

Pues has intentado romper tus votos, con obstinación y orgullo,

por interponerte a nuestra sentencia y poder, ten tu recompensa:

Cinco días te concederemos para que busques el modo

de escudarte contra las miserias del mundo;

al sexto, cuida bien de volver tu espalda al Reino.

Si al cabo de diez días tu desterrado cuerpo

es hallado en nuestros dominios, tal será el momento de tu muerte.

¡Fuera, por Júpiter!

¡Ésta sentencia es irrevocable!

Aquí están Francia y Borgoña, mi noble Señor

Mi noble Señor.

Mi Señor de Borgoña,

nos dirigimos a ti primero, que luchas con éste rey por la mano de mi hija.

¿Cúal es el mínimo dote que pides

para no abandonar tu solicitud de amor?

Real Majestad, no solicito más de lo que ha ofrecido,

ni que tampoco ofrezca menos.

Cuando la queríamos, noble Borgoña, la estimábamos en valor del dote prometido.

Pero ahora su precio ha bajado.

Véala ahí, Señor. Sí algo de esa poco aparente sustancia,

ó su persona entera, dotada con nuestro desagrado

y nada más, puede convenir a Su Gracia,

ahí la tienes y es tuya.

No se qué responder.

Con todas las desgracias que ella posee, sin amigos e hija de nuestro odio,

dotada de nuestra maldición y extraña a nosotros por juramento,

- ¿la toma o la deja? - Perdóname, Real Señor.

Pero no puedo decidir en tales condiciones.

Entonces déjala, Señor, por el poder que me dió vida, te mostré su riqueza

En cuanto a ti, gran Rey, no quisiera

que su amor sufriera algo semejante al desposarse con algo que odio.

Aún ruego a Su Majestad que le hagas saber

que no hay borrón vicioso, asesinato ó maldad,

No hay acción impura ni paso deshonrado

que es lo que me ha hecho perder tu gracia y amor.

Más te valiera no haber nacido...

antes que no saber agradarme más.

Mi Señor de Borgoña, ¿Qué dice de la dama? ¿La quiere?

Dale a Cordelia al menos su parte asignada,

y la haré duquesa de Borgoña.

Nada. Lo he jurado. Soy firme.

Entonces, lo siento.

Por haber perdido a un padre, pierdes a un esposo.

La paz sea con Borgoña.

Pues si depende de fortuna su amor, no seré su esposa.

Bellisima Cordelia,

aquí hago mía tu persona y tus vitrudes.

Tómala, Rey de Francia,

tuya es,

pues no tenemos tal hija, y no volveremos ver su rostro otra vez.

Vayan, pues, sin nuestra gracia, ni amor

ni bendición.

¡Vamos!

Despídete de tus hermanas.

Amen bien a nuestro padre.

No nos prescribas nuestros deberes.

Mejor estudia el modo de agradar a tu esposo,

que te recibió cómo limosna de Fortuna.

Creo que nuestro padre saldrá de aquí ésta noche.

Muy cierto, y contigo. El mes siguiente con nosotros.

Ya ves que lleno de cambios lo tiene su edad. Siempre amó a nuestra hermana,

y cómo la desheredó indica el enflaquecimiento de su razón.

Estupideces de un viejo que nunca tuvo gran dominio sobre si.

Lo más fuerte de su vida fue ser temerario.

Si nuestro padre ejerce autoridad con tal disposición como ésta,

sólo nos perjudicará.

- Pensaremos en ello más adelante. - Es preciso que hagamos algo, ahora.

Reza, así lo golpeamos juntas.

Naturaleza, eres mi deidad.

A tu ley consagro mis servicios.

¿Porqué soy bastardo?

¿Porqué ilegítimo, cuando mi cuerpo está tan bien formado,

mi mente tan generosa y mis maneras apuestas cómo las de una mujer honrada?

¿Porqué marcarme cómo ilegítimo?

¿Ilegítimo? ¿Bastardo?

Legítimo Edgardo, poseeré tu patrimonio.

Bien, legítimo Edgardo,

Edmundo el bastardo aventajará al legítimo.

Discúlpeme.

Edmundo, ¡hola! ¿Que noticias hay?

Ninguna, mi Señor.

- ¿Qué leías en ese papel? - Nada, mi Señor.

Comments

No comments yet. Be the first to leave one.

Keep it about this subtitle — sync, quality, typos.500 characters left