The first 159 lines.
Inmo se reúne con los compañeros a los que ha revivido.
Entonces…
Os habéis podido juntar aquí porque estabais unidos por el corazón.
Aoki, Mizuha lleva desaparecida desde anteayer.
Mizuha
¿Ha desaparecido?
¡Hanna!
Por fin te encontramos.
¿Qué te pasa, Hanna?
No, nada.
Te ayudaremos a buscar a Mizuha.
El subdirector y los demás están buscando por el centro.
En ese caso, dividámonos para buscar por aquí.
Recuerdo que anteayer la vi por aquí.
Y luego caminaba hacia aquí.
¿A dónde habrá ido?
Ay, qué dolor…
¡Cómo mola! ¡Tengo una cicatriz tan guay como la de Kye!
¿Qué haces, Yuki?
Inmo, ¿qué haces tú aquí?
He detectado varios sufrimientos aquí y resulta que tú eres uno de ellos.
¿Eres capaz de hacer eso? ¡Qué pasada!
Kazumitsu y Aiko están preocupados por ti. Vámonos a casa.
Espera. Mizuha ha desaparecido.
-La he estado buscando toda la tarde. -¿Mizuha?
Tenía una lesión en el pie, ¿verdad?
Quizás la encuentre si sigo su dolor.
¿En serio? No esperaba menos de ti.
¿Tengo que comprobar que esté bien y llevarla a su casa?
Lo intentaré.
¡Mizuha!
¡Mizuha!
Se la veía acongojada por algo, ¿verdad?
Espero que no haya hecho ninguna locura.
¡Hanna!
El subdirector me ha dicho lo que pasa. Te vas a resfriar.
Sube. Vamos a buscarla en el coche.
Sí, señor.
¿Estás bien? Sería mejor que te fueras a casa, ¿no?
Estoy bien.
Me preocupa más que Mizuha no lo esté.
¿Quién eres?
Eso ha dolido.
Los tacones altos nunca se me han dado bien.
¿Quién o qué eres?
Ah, perdón. Soy hermana de Yuki… Digo, prima de parte de madre.
¿Prima de Yuki? ¿Qué haces aquí?
Me han pedido que te rescate.
Todos están preocupados por ti. Ven, huyamos.
¡Mizuha!
¿Es tu amiga? Tenías que haberme avisado para poneros un té.
No te preocupes, abuelo. Ya nos vamos.
Así que era la casa de tu abuelo.
No te esfuerces de más.
Si no estás a gusto en tu casa, ven cuando quieras.
Vale, gracias.
Vámonos, amiga.
¡Mizuha!
¡Mizuha, estaba muy preocupado! ¿No estás herida?
Perdón. Estoy bien.
Qué alivio que no te haya pasado nada.
Ya. Lo siento.
-¿Acaso eres Inmo? -Shh.
Mizuha, ¿qué has estado haciendo todo este tiempo?
-¿Dónde estabas? -En casa del abuelo.
Te llevó a la fuerza, ¿cierto?
Me las pagará. Eso es un secuestro. Lo voy a denunciar.
Espera, no es así. Fui por voluntad propia.
¿Quisiste ir aunque faltases a clase?
¿He hecho algo que no te guste?
No. Es mi culpa.
Como hace unos días lo vi, me entraron ganas de visitarle.
¿No te ha dicho o hecho nada extraño?
No, nada de eso. Solo me dio a leer unos libros.
¿Unos libros?
No sé si lo has notado, pero me llevo mal con tu abuelo.
Sí, me he dado cuenta.
En ese caso, no deberías hacer nada que me entristezca.
No. Lo siento.
Es suficiente con que lo entiendas.
Muchas gracias por vuestra ayuda. Os recompensaré más tarde.
Es un alivio saber que después de todo mi hija cuenta con buenos amigos.
¿Después de todo?
Me voy a mudar.
Mira la casa en la que viviremos.
Estas cortinas hacen juego con el suelo, ¿no?
-¿Qué tal? -Me parecen bien.
Quédate quieta para el selfi de este mes.
Como te vayas, lloraré.
Hanna…
Di lo que sientes. No te lo guardes.
Si quieres, puedo escucharlo todo.
Yo…
Quiero quedarme aquí.
¿Os habéis enterado de que Mizuha del grupo 1 se había escapado de casa?
Sí, me enteré. Se le ha ido la pinza.
Las calladitas son las peores.
De hecho, el otro día la vi hablando con un extranjero.
¿En serio?
-Se cree más que nadie. -Mizuha, vamos al club.
Vale, ya voy.
Esa pluma es la que hice yo, ¿no?
Lo sabía. Perdón. Me la encontré en el club y me la puse sin permiso.
No te disculpes. La hice para ti.
Me lo suponía. Por cierto, ¿qué tal el tobillo?
Puedo correr sin problema.
Oye, no te esfuerces de más.
Jolines, otra vez no.
No somos ni el club otaku ni el de ocultismo.
Somos el club de artesanía.
-¿Qué ha pasado con lo de la mudanza? -Todavía nada.
Ya veo. Dile a tu madre otra vez que no quieres irte.
¡Buenos días, chicas!
Me has asustado. Ya no es tan de día.
Tienes razón. Me he confundido.
Mizuha, seguro que todo saldrá bien.
Ajá.
Mizuha, voy a llevar este suéter y vestido a la tintorería, ¿vale?
Vale, mamá. Gracias.
-Oye, mamá… -Lo siento, Mizuha.
Como tu madre que soy, he reflexionado por qué huiste de casa.
Lo que más me dolería es que te distanciaras de mí.
Por eso, he decidido cancelar la mudanza.
Gracias, mamá. Me haces muy feliz.
Mamá, ¿no has visto mi goma del pelo con una pluma?
No. ¿La has buscado bien?
Tampoco estaba en la ropa sucia. Qué extraño.
Creí haberla dejado en el lavabo.
Qué remedio.
Dame la mano.
¿Y esto?
Es mi favorita. La tengo desde primaria.
Me habría gustado que una hija tan guapa como tú la llevara.
La había cuidado muy bien para este momento.
¿No te importa? Ya me conoces. Seguro que la pierdo.
No te preocupes. Date la vuelta.
¿Ves lo bien que te queda?
Eres la niña de mis ojos.
Lo siento mucho, de verdad.
Soy una tonta por perder la goma que me diste.
No te preocupes. Me emocionaba que fuéramos a juego.
Pero nuestro vínculo no se cortará por eso.
¡Hanna!
Casi que me alegra que la hayas perdido.
Porque ahora sabemos que tu madre es muy buena y te quiere mucho.
Te queda muy bien.
¿De verdad?
También ha cancelado la mudanza.
¿No se enfadará si te llevo a algún lado para divertirnos?
¿De qué hablas?
¿Vamos de compras al centro el fin de semana? Quiero un espejo de mano.
Le pediré permiso a mi madre.
Qué bonito. Este también.
Muy bien. Me gusta este.
Muchas gracias por su compra.
Esa goma te queda muy bien.
Me ha hecho un cumplido.
Esta es muy mona.
-¿Cuál? -Me la llevo.
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