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REMOLINO
Un descapotable gris, por favor.
Si, señora.
Apague el motor, por favor.
Venga.
- Cierre la puerta. ¿Qué quiere? - Soy el detective de estos almacenes.
- No tengo tiempo. - No le llevará mucho.
- Abra el bolso. - No le entiendo.
¡Ábralo, por favor!
Me voy a casa. ¡No quiero seguir hablando con usted!
- Si lo prefiere de ese modo. Harry. - ¿Si, Sr. Hogan?
Sólo quiero que sea testigo de esto.
- ¿Ve este broche? - Si, Sr. Hogan.
Bien.
¿Tiene el comprobante de compra, Sra.? Si lo tiene, me gustaría echarle un vistazo.
Vamos, estamos perdiendo tiempo. En un minuto tendremos aquí una multitud.
Planta principal.
Seguro que está fingiendo.
Es lo que hacen cuando las agarran, sobre todo las más lindas.
De acuerdo, Sra. ahora que está despertando. Dígame su nombre.
No, no puedo decírselo.
¡Tenemos la prueba del delito, no puede escabullirse de esto!
La dependienta la vió.
El broche de sirena costaba 300 dólares, pero ella dijo que quería algo más caro.
Me volví en el mostrador y vi su reflejo en el cristal cuando ella...
Encontramos el broche en su bolso.
Puede darme su nombre y que quede todo zanjado, o bien llamo a la policía.
- ¿La policía? - Será mejor que hable ahora.
No debe hablar, Srta. Sutton. Está todavía mareada y demasiado débil para recordar.
Espere un minuto. ¿Quién es este tipo? ¿El abogado?
El Sr. Simms sabe quién soy.
Sí, pero estoy ocupado, Sr. Korvo. Si esta señorita es su amiga...
No es amiga mía. Estoy preocupado por usted.
Y por su mujer, cliente y buena amiga mía.
No le gustaría el problema que está provocando.
No tiene porque preocuparse por mi, no estoy en problemas.
Todavía no. Pero podría ser la peor publicidad para su establecimiento.
Esta mujer a la que está acusando, es la Sra. de William Sutton,
esposa del distinguido psicoanalista.
Tratarla como a una ladrona sólo lo desacreditará a usted y a su negocio.
- Comprueba si la Sra. Sutton tiene cuenta. - Estoy seguro que la tiene.
Su trabajo como director es proteger a sus clientes y al negocio del escándalo.
No necesito consejos sobre mi trabajo.
Espere a ver su nombre salpicando las primeras paginas
como el hombre que hundió a una mujer enferma en una profunda depresión.
¿Oh, ahora está enferma?
Sabe que si. Usted tiene experiencia.
Una mujer rica no puede ser una ladrona.
- ¡El broche estaba en su bolso! - Ningún ladrón lo pondría ahí.
¿Quiere decir que es cleptómana?
El Dr. y la Sra. Sutton tienen cuenta con nosotros desde hace 5 años.
Ya veo.
Si, ya veo.
La Sra. Sutton tiene suficiente dinero como para comprar una docena de broches.
- Ahora mire, no quiero ningún problema. - Exactamente lo que yo pensaba.
Sin embargo, tendremos que registrar todo esto y archivarlo,
aunque no informemos.
Gracias, Sr. Simms. Añada el precio del broche a la cuenta de la Sra. Sutton.
Esto solucionará de inmediato el problema y todo el mundo saldrá ganando.
Ahora es legalmente suyo, Sra. Sutton.
Usted lo compró, lo pagó y es libre de llevárselo.
Sin que la policía se inquiete.
¿Está ocupado mi marido?
- Si. - Debo verlo ahora mismo.
- Dígaselo por favor. - Tengo órdenes de no molestarlo...
Ya sé, ya sé.
- Naturalmente, si está enferma o... - Le escribo una nota.
Sólo désela.
Esperaré arriba.
Debo decírselo.
En seguida.
¡Ann!
¿Ann, estás bien?
- Hola, cariño. - ¿Qué pasa, querida?
Nada, cariño.
Gracias. Nada.
Tienes buen aspecto.
Ni siquiera la charla de tus pacientes consigue agotarte.
La Srta. Hall me ha dicho que estabas muy nerviosa. Insistías...
¡Qué tontería, "insistir"! En cuanto me dijo que estabas ocupado, lo dejé.
Me preguntaba si querías ir a un concierto esta noche
No has escuchado música de verdad desde hace mucho tiempo. Te relajará.
La Srta. Hall debe estar perdiendo su concepto de la realidad.
Me imagino que esta tan acostumbrada a mis pobres pacientes,
que todo el mundo le parece que está de los nervios.
Si no te importa, preferiría saltarme el concierto. Quiero escribir esta noche.
- Naturalmente, cariño. - Gracias.
Siento terriblemente que no puedas dejar ni un momento a tus pacientes.
No me molesta.
No me echará de menos. Es el joven veterano del que te hablé.
- El que no hablaba? - Mm-hm.
Después de 2 semanas, vuelve todavía cada día.
Se sienta, pero no puede hablar.
¿Por qué vuelve si no deja que lo ayudes?
Lo hace de vez en cuando.
Es difícil empezar a liberarse de miedos, secretos y culpas.
Pobre tipo... La guerra era un conflicto más fácil que en el que está el ahora.
Oh, Bill. Luchando con estos enfermos y sus desgraciados complejos.
Cómo tienes que odiarlos.
No les odio, cariño... Intento ayudarlos. Ellos son mi trabajo...
No, tu trabajo ahora es usar tu cerebro y terminar tu libro.
Te lo dije: Se interponen.
Deja de preocuparte por mí como si fuese un genio frustrado.
No lo soy, soy un ocupado medico y un feliz marido,
una combinación que daría para una docena de libros.
Oh, Bill, eres maravilloso.
Siempre has sido maravilloso conmigo.
- Sólo deseo que... - ¿Desear qué?
Ayudarte. Si fuera más inteligente
tú podrías hablarme sobre tus problemas científicos.
Te quiero así, tal como eres: adorable y sin problemas.
Residencia del Dr. Sutton.
- ¿Quién es? - ¿De parte de quién? Un minuto.
El Sr. David Korvo.
Dile que no tengo tiempo...
No importa. Puedes limpiar mas tarde.
Hola, Sr. Korvo.
Lo siento, pero no puedo.
Hoy estoy ocupada.
Sr. Korvo, es completamente imposible. Tengo una cita para almorzar.
Pero porque tengo que verle?
Le entiendo muy bien.
Naturalmente si insiste...
Si.
Si, allí estaré. A la 1.
Bien...
Gracias, Vincent.
Fue muy lista en no decírselo a su marido.
El matrimonio perfecto se basa normalmente
en lo que marido y mujer desconocen el uno del otro.
- Muy asustada para comer, Sra. Sutton? - No tengo hambre.
¿Esperando a que el despreciable chantajista se quite su máscara?
¿Qué quiere?
- Quiere decir... ¿cuánto? - Si.
Bueno, la salvé de un escándalo muy feo,
que podía arruinar la distinguida carrera de su marido.
Qué anuncio para un psicoanalista:
"Casado sin saberlo con una cleptómana".
¿Y usted me pagaría por guardar este antojo caprichoso lejos de la prensa?
Si.
- ¿Ahora? - Si, ahora.
Ya veo que no estoy hecho para ser un bandido.
Odio inspirar tanto terror en una mujer tan encantadora.
No me hable, por favor.
Oh, sí, olvide, que estaba comprando mi silencio.
¡5.000 dólares! Madre mía, es mucho, considerando que está libre de impuestos.
Lo tomaré si no cuenta nada de esto ni al Tío Sam ni a su marido.
Muy pocas mujeres tienen la suerte
de tener su propia cuenta bancaria, y tan abultada.
Es todo lo que pagaré. Es más que suficiente.
¿No le parece?
Parece desilusionada, Sra. Sutton,
para ser la mujer de un hombre tan brillante.
Primero por imaginar que se libraría de un chantajista dándole dinero,
segundo, y mucho peor, por identificarme como a un repugnante criminal.
Aquí tiene su cheque, Sra. Sutton.
Usted ha tocado mi vanidad profundamente.
Siempre he creído que tenía una mirada honrada,
y un corazón honesto se reflejaba en mi cara no demasiado agraciada.
Estoy bromeando, Sra. Sutton.
Por favor, Vincent es un viejo amigo.
No quisiera que pensara que soy un ogro
que hace llorar a una mujer preciosa en su sopa.
Eso está mucho mejor. Gracias.
Puedo decirle por que insistía tanto en verla?
Tengo algo que estoy seguro que le hará sentirse mucho mejor.
Convencí al director, el Sr. Simms,
para que sacase el informe "Mrs. William Sutton"
de los archivos de su establecimiento. aquí lo tiene.
Si usted lo rompe,
no habrá nada que le recuerde el episodio de ayer en ningún archivo de ningún sitio.
Me... me siento como una tonta.
¿Cómo puedo darle las gracias?
¿Conoce a Tina Cosgrove?
No muy bien. He ido a alguna de sus fiestas.
Va a dar una por mí.
¿Por usted? Entonces deber ser toda una celebridad.
A los ojos de Tina, cualquiera que se presenta a tres de sus fiestas
automáticamente se convierte en celebridad. Conseguí el puesto el mes pasado.
¡Tina, cariño!
¡Maravillosa fiesta! ¡Todo el mundo está aquí!
Adoro a la gente. Conozco a todos los famosos.
¡Qué magnifico, Tina!
¡Dónde quiera que estés siempre atraes a lo mejor de la sociedad!
¡No seas tonto! Yo no atraigo a la sociedad, yo la creo!
Quiero que conozcas a mi invitado de honor. ¡David!
Este es Feruccio, 31st. Barón de Ravallo,
y su adorable novia. Taffy Lou.
Soy la responsable de que estén juntos.
¿Usted es actor, Sr. Korvo?
No.
El Sr. Korvo lee almas, guía el destino de la gente con la ayuda de las estrellas
y da suerte a otras personas por honorarios simbólicos.
¡Qué maravilloso! Siempre he admirado a los videntes.
- No soy ningún vidente. - ¡Es un genio!
Antes de que se vaya, tiene que escuchar alguna de sus conferencias sobre hipnotismo.
No me considero un hipnotizador.
Simplemente utilizo la ciencia para mis experimentos con el ser humano.
De hecho, Ud. Barón, está claro que nació en noviembre,
A fines de noviembre. ¿Si? Sagitario.
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