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Anteriormente en Shogun.
Sabes que tu padre te ama.
Somos prisioneros de esa mujer.
Debes acabar de una vez con tus juegos.
Libera a los rehenes.
Ahora deseo formar alianzas que beneficien a este país.
Solo necesito una nueva bandera.
¿Desea navegar bajo las órdenes de Yabushige?
¿Qué es más importante?
¿La supervivencia de nuestro clan o Japón?
No pierdas la fe en nuestro señor.
Aunque parezca que él lo haya hecho.
Hiromatsu...
conocía bien su deber.
¿Estás lista para cumplir con tu parte?
Estoy lista.
REGIÓN DE SHONAI HACE 14 AÑOS
Ya la han atrapado tres veces.
Es hija de Akechi Jinsai, el traidor.
Es la última de su linaje.
Aunque su marido le ha perdonado la vida, ella ansía morir.
¿Pueden dejarnos a solas?
Mariko -sama, ¿verdad?
En mi cultura, la llamaríamos María.
Es un nombre precioso.
Es usted demasiado joven para estar tan triste.
Yo no soy mucho mayor que usted
y también he conocido la tristeza y la pérdida.
Pero Dios quiso que siguiera viviendo, pues tenía un propósito para mí.
Y para usted también.
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad, así en la Tierra como en el cielo.
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal...
Para cuando no tenga palabras
y necesite algo a lo que aferrarse.
BASADA EN LA NOVELA DE JAMES CLAVELL
SHOGUN
CAPÍTULO NUEVE: EL CIELO CARMESÍ
Estamos llegando.
Sí.
¿Por qué te ha enviado?
No tiene nada que ver con usted.
Simplemente viajamos a Osaka a la vez.
Mi vida es mía y la tuya es tuya.
Tus amigos han vuelto de Macao
con la seda carísima que han intercambiado por plata japonesa infravalorada.
Grandes amigos de los japos.
Cuando lleguemos al castillo, nos recibirán los hombres de Ishido.
Que no se separe de mí.
No se separe de él cuando los hombres de Ishido los reciban.
¿Puedo fiarme de su traducción?
Por supuesto.
Cómo odio esta maldita ciudad.
La familia del señor Ono.
Todos los señores del castillo son rehenes de Ishido -sama.
Si un miembro de cada familia noble está retenido aquí, nadie se le opone.
Mañana nos reuniremos con Ishido -sama.
Vendrás conmigo.
No.
Le haremos nuestra propuesta.
¿De acuerdo?
Ishido -sama.
Mañana. Sí.
Yabushige, gracias por confiar en mí.
Cuando te dé el oro de los católicos, no te arrepentirás.
¿De acuerdo?
Por supuesto.
Estamos juntos otra vez.
Descanse, Anjin -sama.
Es cierto... Está aquí.
Lamento no poder ofrecerle unos aposentos mayores.
Tuvimos que cederle algunos a la familia del señor Otomo.
Me duele que estén pasando por todo esto.
Y que Shizu haya alumbrado a un hijo en un lugar tan hostil.
Desearía haber estado presente.
¿Trae noticias del señor Toranaga?
Espero que esto funcione.
¿Seguro que era el hereje?
El tufo que salía de la galera era inconfundible.
Venía con toda una escolta de japos.
Y con la intérprete.
- ¿La señora María? - Su amiguita.
Toranaga planea algo.
Debemos descubrir el qué.
Dudo que el hereje venga en nombre de Toranaga.
En Edo lo liberó de toda responsabilidad.
Toranaga se ha rendido.
O quizá sea usted ciego ante sus trucos.
Esta vez parece diferente.
Su vasallo más leal se quitó la vida delante de él.
Si John Blackthorne está aquí,
es porque quiere salvar su propio cuello.
Eso lo hace peligroso.
Se avecina una guerra.
Qué maravilla de regalo.
Haz una reverencia.
No, así no.
Si hemos de vencer a nuestros enemigos, lo mínimo es hacer una buena reverencia.
La espalda recta. Eso.
¿Qué haces?
Enséñale.
Muy bien. Así me gusta.
¿Por qué...?
No hables.
Y no me decepciones.
Yabushige, veo que ha sabido aprovechar su tiempo en Edo.
Le agradezco que me devuelva a mi prisionero.
No me lo agradezca.
En realidad no lo he traído por eso.
El anjin viene a jurarle lealtad a Ishido.
Un solo señor no debería poseer todas las armas de Japón,
¿no le parece?
No importa.
El bárbaro pronto estará a la merced de la Iglesia.
Veo que continúa con sus rencillas con la Iglesia.
Haga el favor de tratarlo bien.
Ahora es mío.
Buenas noches.
Soy Kiyama Ukon Sadanaga.
Miembro del Consejo de Regentes.
Sí, el servidor más humilde de nuestro señor.
Y de los portugueses.
¿Qué le importa más, Dios o la plata?
No me preocupan mucho los asuntos de la fe.
Sin embargo, me considero un aprendiz del comercio.
Y te diré
que ya tenemos suficientes mercaderes piratas en este país.
Tu calaña y tú habéis llegado demasiado tarde.
¿Mi calaña?
No soy pirata.
Bienvenido, Yabushige.
En nombre de Toranaga -sama, me rindo ante el Consejo.
Y les ofrezco mis condolencias por la muerte de la esposa del Taiko.
Son palabras vacías viniendo de un traidor.
Le expliqué a Nebara Jozen
que me engañaron, no sabía que Toranaga escaparía de Osaka.
¿Eso fue antes o después de que lo engañaran para matarlo?
Si desea mi cabeza, adelante,
pero, antes, le traigo un regalo.
El anjin ha sido hatamoto de Toranaga.
Pero ahora me debe lealtad a mí.
Está bien entrenado
y es un excelente capitán de barco.
Al heredero no le interesa el bárbaro.
Pueden retirarse.
Reverencia.
Vamos.
Lo hemos intentado, Anjin. No sé...
Bienvenida de nuevo a Osaka, señora Mariko.
Enhorabuena por su reciente compromiso
con la señora Ochiba.
Me sorprende que se uniera al desdichado traidor en su viaje.
¿Trae noticias de Toranaga en Edo?
Solo que continúa haciendo su luto.
Naturalmente, está devastado tras la muerte de su hijo.
Tiene más hijos.
Me alegra verte de nuevo, Mariko.
Ha pasado mucho tiempo.
Sí.
Éramos unas crías.
Mariko y yo vivimos muchos años juntas en Azuchi.
¿Recuerdas nuestras competiciones de poesía?
Las recuerdo bien.
Se celebrará una competición en honor a Daiyoin.
Sería un gran honor que el primer verso fuese tuyo.
Si así ha de ser...
Mientras la nieve espera
oculta tras la neblina de la fría noche,
una rama desnuda...
Precioso.
Aunque algo lúgubre.
El concurso será una pequeña alegría
entre tanta muerte y traición.
Lo siento, pero me temo que no participaré en la competición.
¿Cómo dice?
Lo lamento,
pero ya no estaré aquí.
Partiré de Osaka mañana con las señoras Kiri y Shizu.
¿Partirá adónde, Mariko?
A Edo, con nuestro señor feudal.
Me ha pedido que las escolte personalmente.
Su señor...
Toranaga estará aquí en unas semanas, como usted bien ha dicho.
Hace meses que Toranaga -sama no ve a la señora Shizu.
Y mi señor todavía no ha conocido a su benjamín.
Señora Mariko...
Será mejor que hablemos de esto en privado.
Quizá podrías...
Se lo agradezco, pero no.
Marcharé mañana.
Cuide sus modales.
Le pido disculpas.
No pretendía ofenderlo.
Regresaré con mi señor cuando soliciten su presencia en Osaka.
A no ser que me confinen aquí.
Aquí no confinamos a nadie.
Pero ya que osa ser tan deslenguada,
es mi deber convocar una asamblea con los regentes.
¿Señor Kiyama?
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