The first 200 lines.
También tengo pesadillas.
Bueno, es solo una que se repite.
Puedes seguir.
Continúa.
- Qué increíble. - No te burles.
Eres fantástica, te lo juro.
- Eres una estrella. - Qué burlona eres.
No es burla. Continúa.
Sigue.
Ella…
camina frente a mí.
- Guau. - Ya deja de interrumpirme.
Perdóname.
Es que eres muy buena. Me encanta cómo lo haces.
No me había sentido tan bien desde que dejé el alcohol.
Vas a sorprender a todos.
Porque vas a ir.
Tienes que ir.
Irás a la audición, ¿verdad?
Eso creo. Tal vez.
Nada de creo. Tienes que ir.
¿Me oíste?
- Si no, te mato. - Ya, okey, sí voy a ir.
Promete que irás.
- Promételo. - Ajá.
Eso.
UNA PARTE DE TI
Ella camina frente a mí sobre carbón caliente.
Y no puedo ver su rostro.
Nunca me mira.
Entonces, le digo… No, le ordeno, casi gritando:
"Oye, voltea a verme".
Pero se niega y sigue oculta.
Gracias.
Okey, veamos…
Eh… Agnes Svan.
Eh… ¿Agnes Svan?
¿Agnes Svan? ¿Nadie?
Bueno, si no está, veamos quién sigue.
Soy yo.
- Ah. - Disculpen.
Noel, asegúrate de que no cancele.
No la hemos visto…
- No sean aburridos. - ¿Por qué?
- Superaburridos. - No, no digas eso. No te aseguro nada.
No puedes ser así de cruel, sabes bien por qué.
Ya sé, pero la extraño mucho.
- ¿Quién soy? - ¡Julia!
¿Cómo estás?
Hola, amor.
Hola.
Qué rico. Mm, sabes a caramelo.
- Ajá, sabe bien. Vamos. - Hola.
- ¿Vienes a la fiesta hoy? - Sí.
Oigan, ¿y si hacemos karaoke?
No te la puedes perder. Es tu gran regreso, tienes que ir.
Además, te encanta el karaoke.
Sabes que sí te encanta.
Va a estar buena. Vamos todos.
- Paso por ti. - Por eso tienes que ir.
Cariño, ¿qué quieres comer mañana? Es tu cumpleaños.
Es tu día. Tú decides.
- Lo que sea. - ¿Cómo "lo que sea"?
Es tu día especial.
No puede ser lo que sea. Debe ser algo único.
¿Que nadie me va a preguntar cómo me fue en la audición de hoy?
- Cierto, dinos. - Ah, discúlpanos.
- Cuéntanos, amor. - Perdón.
Ven, abrázame. Mm…
- Dime, amor, ¿cómo te fue? - Me fue muy bien.
- Obviamente. - Cállate, tú ni estuviste.
¿Y qué sigue?
Vas a recibir un e-mail que dirá algo así:
"Felicidades, Agnes. Obtuviste el papel.
Fuiste la mejor, eres la mejor actriz que hemos visto en años".
- Eso va a pasar. - Qué emoción.
- -
- Hola. - Pasa.
Cuidado con eso, mamá.
Ay, no, no, no, no.
- Hola, ¿cómo estás? - Bien, ¿y tú?
Bien.
- Ya casi está la comida. - Perfecto.
- Ajá. Hola. - Hola, Carina.
- ¿Cómo estás? - Bien, ¿y tú?
Bien, gracias.
- Hola, Agnes. - Hola.
¿Cómo estás?
- Bien, ¿y tú? - También.
Ay, un pastel. ¿Qué celebramos?
Nada. Agnes no quiere celebrar su cumpleaños.
- ¿Por qué? - No lo dije así. No es eso, mamá.
Si no quieres festejar mañana, festejemos hoy.
- No. - Anímate.
- Será divertido. - Probaré el pastel. ¿Quieren?
No, es mi pastel.
No, ya te dije.
No.
- Yo creo que sí. - Julia, ya…
- No. - ¿Por qué me haces esto?
No…
¿Sabes cuánto tiempo llevo encerrada?
Cuatro semanas.
No estás encerrada nada más porque sí.
Lo sabes bien, es porque no has respetado nada de lo que acordamos.
- ¿Cuántas veces hemos discutido esto? - Muchas, y las que nos faltan.
Habíamos quedado en algo, ¿por qué insistes?
- Solo quieres encerrarme. - Julia, no es así.
- Soy adulta. - Compórtate como tal.
- Eso hago. - No lo haces.
Voy a ir de todas formas. Es la Noche de San Juan.
- Tú no decides. Vives en mi casa. - Lo sé, y agradece que no me he ido.
¿Por qué te digo que no?
- No sé, no beberé alcohol. - No seas cínica.
- Ni una gota. - Mírame.
Actúas como si no hubiéramos acordado esto.
- Noel, ¿me traes a casa a las 11:00? - No, ese no es el punto.
No irás.
Y sería desconsiderado tener resaca en el cumpleaños de tu hermana.
- Yo no tengo problema. - ¿Ves?
Agnes, tú no decides esto.
- Di que me apoyas. - No te metas.
Okey. Gracias por la cena.
- No beberé alcohol. - Dije que no.
¿Qué hago para que me entiendas?
Tengo una vida, y llevo encerrada aquí un mes.
Te recuerdo que te desmayaste de borracha y te cargué.
- Hola. - Hola. ¿Puedo estar aquí?
- Tú no entiendes nada. - Ajá.
Entonces, ¿qué te cuesta hacerme feliz?
Te ves muy bien, eres tan linda.
¿Descubriendo el amor?
No le gusto, siempre es lo mismo.
- Tienes buen gusto. - Gracias.
Me gusta tanto que me sé los diálogos de memoria.
- No, claro que no. - En serio.
- No. - De verdad.
Pruébalo.
No, olvídalo. Tendrás que confiar en mí.
Podrías escribir un libro sobre todas esas cosas
de psicología y asesinatos en serie.
Pero yo quiero ser modelo.
¿Crees que tenga talento?
- Cámbiate. - ¿Qué? ¿Yo?
- Sí, tú. - ¿Por qué?
Porque mamá dijo que puedo ir solo si tú vas.
- ¿Es en la casa de Esther? - Sí, ya cámbiate.
¿Me pongo esta?
¿O esta otra?
- ¿Qué opinas? - Esa.
- ¿Esta? - Ajá.
Mm…
Okey, esta, entonces.
Ya, apúrense.
- ¿Yo? Tú. - Tú también.
- Claro que no. - Sí.
Mm.
No raro, pero no quiero actuar como todos.
Aunque, a veces, sí quiero ser como todos.
- Pero no lo eres. - Pero no lo eres.
¿Sabes qué me da miedo?
Quedarme a vivir aquí en este pueblo, nunca poder irme de aquí.
¿Fogata? No, no puedes hacer fogatas.
- Se puede, es Noche de San Juan. - No.
- Se prende cada año. - Te llevarán a prisión.
- Claro que no. - Te lo juro.
Solo lo estás inventando, como siempre.
Esperen, solo quiero darme un retoque.
Qué raro.
- No lo hagas. - Ah, es ese. Ajá.
Bébete el resto.
¿Qué es?
Espera.
Mejor déjame ayudarte un poco. Ven.
- ¿Ahora qué? - Ven, píntate los labios.
No quiero.
Te ayudo a verte más bonita para la fiesta.
Vámonos.
No, sigue intentando.
- ¡Uh, ya le salió! - Sí.
¡Exacto! Así se hace.
- Lo vi perfecto. - Te toca, Esther. Ya, inténtalo, Esther.
Enséñanos.
Me quedó horrible.
- ¿Quién soy? - ¡Julia!
¡Oh!
- Hola a todos, ¿cómo están? - Qué milagro.
- ¿Cómo estás? - Hola, ¿cómo estás?
Julia, las fiestas no han sido lo mismo sin ti.
- ¡Uy, qué sexi! -
- Hola. - ¿Cómo estás?
- Cuéntame todo. - Te extrañaba.
- Julia, te extrañamos. - Hola, Agnes.
- Hola. - Hola.
- ¿Te la estás pasando bien? - Sí. Gracias.
¿Sí?
Hay que divertirnos.
Uno para ti y uno para mí. Salud.
¿Escuchas eso?
¡Me encanta esa canción! ¡Ven!
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