C'era una volta il West
The first 200 lines.
¡Oiga!
Si quiere boletos,
debe dirigirse a la entrada de...
Bueno, supongo que está bien.
¿Qué diablos hago aquí?
Entran a su antojo y...
Veamos. Espero tener...
¿Tres?
Son $7...
...con 50 centavos.
PRIVADO NO ENTRAR
No.
¿Frank?
Frank nos envió.
¿Me trajeron un caballo?
Parece que...
Parece que nos falta un caballo.
Trajeron dos de más.
¡Oye, papá!
¡Mira!
Es suficiente. Se hace tarde. Vamos a casa.
Timmy.
Maureen, mira.
¿Qué haces ahí? Entra, rápido, ve a lavarte.
Y no toques el pastel de manzana, ni la carne.
Patrick ya se fue a la estación, ¿no?
Se está preparando, papá.
- ¡Diablos, Patrick! - Ya voy, papá.
No está nada mal.
Rebanadas más grandes. Estamos de fiesta, ¿no?
Pero estas rebanadas son como las de siempre.
Sí, claro.
Como siempre.
Maureen.
Pronto podrás cortar rebanadas grandes como una puerta.
Tendrás vestidos hermosos
y no tendrás que trabajar más.
¿Seremos ricos, papá?
¿Quién sabe?
¡Patrick!
¡Espera!
Mira la tierra en tus botas. Límpialas.
Llegará el tren,
y no habrá nadie que reciba a tu madre.
Mamá murió hace seis años.
Vete ahora o llegarás tarde.
Un momento. Oye, papá. ¿Cómo la reconoceré?
No puedes equivocarte, Patrick.
Es joven, bonita, y es una dama.
"Para viajar, usaré un vestido negro
"y el mismo sombrero de paja que usé cuando nos conocimos".
Iré por agua fresca del pozo.
Danny, mi niño
Las gaitas están llamando
Y al pie de la montaña
El verano se ha ido
Y todas las rosas caen...
¡Maureen!
¿Qué haremos con éste, Frank?
Ahora que dijiste mi nombre...
Vi buena mercadería en el sur.
¿En serio?
Y a muy buen precio.
- ¿Son sus maletas, señora? - Sí.
- Ven, Sarah. - Trae las otras dos.
Las cargaremos por usted, señora.
¿Es verdad que el aserradero necesita empleados?
Eso era ayer. ¿Por qué no le dijiste a tu hermano?
- Hola, abuelo. - Hola, Bill. De regreso otra vez.
Vamos. Muévanse, ¿quieren?
Dense prisa, guerreros pieles rojas.
Tengo que descargar todo el tren.
Descarguen esos sacos de comida primero.
¡Vamos!
¿Cómo se llama el lugar adonde quería ir?
Sweetwater.
La hacienda de Brett McBain.
¿McBain? Sí, claro.
Ese irlandés terco y pelirrojo
lleva años cultivando la arena en el medio del desierto.
¡Sweetwater!
Sólo un loco como él puede llamar así
a ese pedazo de desierto apestoso.
¡Sweetwater!
¡Qué gracioso! ¡Sweetwater!
Eso es. Un poco más hacia la derecha.
Más alto.
Sujétalo ahí.
Ahí están. Llegaron hasta aquí con sus malditas vías.
Nos alcanzaron otra vez, ¿no, Lafayette? ¡Vamos!
Más despacio. ¿Cuál es su problema? ¡Más despacio!
¡Muchachos! ¡Cuidado!
¡Cuidado ahí!
¡Más despacio!
¿Por qué nos detenemos? Le dije que estaba apurada.
El tren también para.
¿En qué puedo servirle, señora?
Quisiera agua, si no es molestia.
¿Agua?
Esa palabra es veneno por aquí
desde los días de la gran inundación.
- ¿Ustedes nunca se lavan? - ¡Por supuesto que sí!
Quisiera usar el mismo servicio que usan ustedes.
Claro.
Tenemos una tina llena en la trastienda.
Tiene suerte.
Sólo la usaron tres personas esta mañana.
¿Una a la vez o todas juntas?
Se nota que está acostumbrada a la buena vida.
Apuesto a que viene de una ciudad grande del este.
- Nueva Orleáns. - ¡Nueva Orleáns!
- ¿Conoce? - No.
Pero tengo una prima allí que tiene un bar.
¿Sabe? Ella...
Una jarra.
¿Sólo sabes tocar o también sabes disparar?
¿Sabes sacarle música a eso?
Recógela.
¡Tú!
Tú no sabes tocar.
Prueba con ésta.
Tómala.
Vamos.
Aquí tienes.
Bravo.
Cheyenne.
Creímos que no lo lograríamos.
Está bien. Llegan a tiempo.
Para enterrar a mi escolta.
Si los hubiera esperado, estaría en la cárcel ahora.
Oye.
El arma.
¿Te interesa la moda, Armónica?
Vi tres de estos sobretodos hace poco.
Esperaban el tren.
Dentro de los sobretodos, había tres hombres.
¿Y qué?
Dentro de los hombres, había tres balas.
Eso es una ridiculez, Armónica.
Por dos razones.
Primero, nadie tiene el coraje
de usar esos sobretodos, excepto los hombres de Cheyenne.
Segundo, nadie mata a los hombres de Cheyenne.
¿Te sorprende?
Sí.
Bueno, sabes de música.
Y sabes contar. Todo seguido hasta dos.
Hasta seis, si hace falta.
Y quizá más rápido que tú.
Sí, adelante.
Toca, Armónica.
Toca, así no dices estupideces.
Pero ten cuidado con las notas falsas.
¿Qué les parece?
Mi prima
me invita todo el tiempo a Nueva Orleáns.
"Ven. Ayúdame con el bar. Ganarás mucho dinero".
Creo que no me adaptaría a una ciudad grande.
Llena de hombres frescos y mujeres promiscuas.
Disculpe, señora. No.
Ahora estoy acostumbrado a una vida de campo simple y tranquila.
Él es Timmy.
Sí.
Dios mío.
El día...
El mismo día de su boda.
Pobre señorita.
Señora...
Sra. McBain.
Pero creíamos...
Lo sé.
Iba a ser una sorpresa.
Brett McBain y yo nos casamos.
Hace un mes.
En Nueva Orleáns.
"Yo soy la resurrección y la vida.
"El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
"Todo aquel que vive y cree en mí nunca morirá".
Amén.
- ¡Sr. Bennett! - ¿Qué hace él aquí?
Encontré este cuello en un clavo junto a la puerta.
No tiene por qué saberlo, pero es tan bueno como una firma.
Ha sido obra de Cheyenne.
- Pero ¿por qué? - No se preocupe, Sra. McBain.
Lo obligaremos a hablar antes de colgarlo.
Manos a la obra.
Vamos.
Volvamos a Flagstone.
No, Sam.
Vuelve tú.
No querrá quedarse sola aquí.
¿Por qué no?
Éste es mi hogar.
¿Sabes, Wobbles?
Estoy enojado contigo.
Frank no estaba allí.
Envió a tres amigos.
No sé nada, lo juro.
Sólo concerté la cita como tú querías.
No sé por qué Frank no fue.
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