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“MARINA”
En algún lugar del campo
Su puño tronará
sobre los que tomaron el mal camino.
Sobre los que se arrodillan a los pies del diablo.
Hola, amiguito,
ya pareces lo suficientemente hombre como para que te atendamos.
¡La puta madre!
Ninguna guinea es muy grande. Ni...
Se lo agradezco de corazón, señor.
Ni ningún centavo es muy pequeño.
Vengan. Gracias, señor.
Vamos, no seas tacaña.
Vamos, pongan las monedas en la lata.
Vamos.
Muchas gracias, señor.
Gracias, señor.
Ningún centavo es demasiado pequeño.
- Toma, cariño. - Gracias, señor.
Damas y caballeros, el espectáculo está por comenzar.
¡Siéntense!
El espectáculo está por comenzar.
Vengan ya,
idiotas baratos.
Pongan monedas en la lata antes que pase el momento de pago.
No se burlen de nosotros, no nos den la espalda.
¡Actuamos para amigos, no para enemigos!
Pero si no sueltan algo de sustento, sucios cabrones,
¡no les mostraremos el espectáculo!
Escucharon por todas partes sobre la obra de títeres de Punch.
“Lo mejor del mundo”, “El espectáculo más grandioso”,
eso dicen los críticos.
Las congregaciones de Saint Paul tienen cada vez menos gente.
Vienen al espectáculo de espectáculos,
no se arrodillan a rezar.
¡Por fin volvió el profesor Punch!
El predicador más sincero de la ciudad.
Así que siéntense, no jodan
y disfruten
¡la función!
¡Noquéalos!
OK, ve para el otro lado.
¡Así se hace!
Damas y caballeros,
el único, el inigualable,
el titiritero más grandioso de nuestra era...
¡El profesor Punch!
Corran la voz de que regresó el espectáculo Punch.
Una función por semana, véanla mientras puedan.
Coméntenselo a amigos, enemigos y vecinos por igual.
Gracias, muchas gracias.
- Se te habrán caído algunas. - Me temo que no, cariño.
Es difícil hallar un pueblo más mísero que Marina.
Pero lo que les faltaba en sus bolsillos lo compensaron con aplausos.
¿Crees que salió bien? ¿Que les gustamos?
¿Si les gustamos? ¡Nos amaron!
- Los matamos, cariño. - ¡Sí!
Los hicimos pedazos, ¿no?
¡Los masacramos!
Nos espera un mejor escenario, mi amor.
Puedo oír los aplausos, Jude.
Cierro los ojos un momento y los escucho.
El titiritero más grandioso de su generación.
¿Y?
¿Algún cazatalentos?
No vi ninguno.
Nos aseguraremos de que cada función sea un éxito.
- Sí. - Llegarán pronto.
Sí. Pronto.
Es nuestra chance, Jude. Los grandes teatros vuelven a abrir.
Nuestro espectáculo es el mejor.
No pasará mucho
antes de que hagamos cosas más brillantes con una fanfarria inimaginable.
Te lo aseguro.
Cariño, me preguntaba,
el espectáculo parece ser cada vez más violento.
De hecho, es muy violento. ¿Crees que debe ser tan agresivo?
Es lo que le gusta a la gente.
Les gusta la violencia y la agresividad.
Los escuchaste, Jude. Eso es lo que quieren, amor mío.
Soy un artista.
No me corresponde cuestionar mi don, solo puedo rendirme a él.
Si mi instinto me dice que sea violento y agresivo,
supongo que debemos hacerlo violento
y agresivo.
Ven aquí y dale un poco de amor a Punch.
¿Qué?
Vamos.
Hay otra promesa que preferiría que cumplas.
¡Mi dulce y talentosa esposa!
Es una bendición tenerte.
Realmente dulce y talentosa.
¡Ahí tienes! Mírate.
Mírate. Una vez más.
Una vez más. Vayamos más alto.
Feliz día de la lapidación
Le revolviste el estómago.
Esa cosa no hace más que berrear.
Tú no haces más que berrear,
y como adulto, es más difícil de entender.
Y antes de que me diera cuenta
estaba cayendo...
hacia abajo,
más allá de las nubes,
más allá de las ramas.
Estaba seguro de que mi vida terminaba.
Pero cuando el suelo subió a mi encuentro,
no era la arcilla dura,
sino una almohada gigante de hojas otoñales que frenó mi caída.
Me hundí en ella.
Y cuando desperté
estuve por asfixiarme con mi propia almohada.
¡Criada!
Parece que el diablo despertó y quiere sus salchichas.
Quédate ahí como te dije,
y cuando termine el día, podemos dar un paseo.
¿Estoy bien por si llega un visitante sin previo aviso?
Ahora estás más guapo que el día que te conocí.
¡Criada!
- ¡Criada! - Buenos días, maestro Punch.
No demoraré, solo debo hacer que esta sartén chisporrotee.
¿Salchichas?
¿Me arriesgaría a servirle otra cosa?
Más salchichas y te convertirás en una.
Buenos días, Judy. ¿Qué tal el espectáculo?
Salió bien.
- La multitud estaba... - ¡Los masacré!
¡Los rompí en pedacitos!
En poco tiempo no tendremos que saber más nada con estos vagos.
Nos espera la gran ciudad.
Me acostumbré bastante a que volvieran.
Desacostúmbrate.
Debo cambiar a la bebé antes de irnos.
Asegúrate de conseguir una mejor.
De todos modos, nunca me gustó.
Tus bromas se vuelven aburridas, cariño.
Quizá quieras idear nuevas bromas.
Feliz día de la lapidación.
¿Quiere una piedra, señora? ¿Una piedra, señor?
La primera es la mejor piedra.
Luego te alcanzo.
No necesitas apurarte. Pero ayuda.
Feliz día de lapidación.
¡Sr. Punch!
¡Sr. Frankly!
Me alegra mucho que haya venido, Punch.
Esperábamos que nos haga el honor de lanzar la primera piedra.
Oh, gracias.
Escuché que apresó algunas buenas.
Sí, las estuvimos guardando para hoy.
Esa mujer Goodbuckle, siempre tuve un mal presentimiento sobre ella.
Estaré feliz de lanzar la primera piedra.
Excelente. Me alegra saberlo, Punch.
¡Me alegra oírlo!
Aquí, algunas personas se están volviendo aprensivas.
“¡Basta de lapidar mujeres!”, y todas esas tonterías.
Los viejos valores se están perdiendo.
Queda en manos de hombres de férrea voluntad
como usted y yo poner fin a estos actos de herejía.
- ¿Está de acuerdo? - Sí.
Muy bien. Lo veo después en McDrinky’s para celebrar con cerveza.
En realidad yo...
Le prometí a mi esposa no beber alcohol
debido a mi hígado afiebrado.
Hola.
Así es.
¡Feliz día de la lapidación!
Perseguiremos al vil, al impío y al libertino,
destruiremos a los demonios malvados
y a los que veneran a Satanás.
Y cuando ellos...
Gracias.
Buena gente de Marina,
hoy les presento
tres ejemplos frescos e indecentes
de la ola de maldad que azota nuestra hermosa tierra.
Todas confesaron sus crímenes
y morirán por ellos.
¡Sí!
Harriet Slibber,
cuyos pollos murieron la misma noche
debido obviamente a la hechicería.
- ¡Qué vergüenza! - Glenda Putts,
que trató de ocultar un sarpullido en la espalda
que evidentemente era una marca del Diablo.
¡Puta del diablo!
Y Esther Goodbuckle,
cuyo esposo, Rodney Goodbuckle,
la encontró mirando la luna
durante un tiempo sospechosamente largo.
¡Es terrible!
¡Sí, lo es, Rodney! ¡Es terrible!
Y aunque hoy tenemos tres brujas frente a ustedes,
debemos permanecer alertas.
¡Debemos continuar cazándolas
hasta eliminarlas a todas!
Las que acechan entre nosotros y las que huyeron
para perseguirnos desde el bosque negro de allá.
De todas formas...
- ¡A lapidarlas! - ¡Sí!
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