The first 200 lines.
Temperaturas récord en Nueva York
tras cinco días superando los 38 grados, y la cosa va para largo.
¡Ya verás a quién quiero!
Luego te llamo.
Tendrás lo que quieras.
...el macarra va y me saca una pipa.
¡No ha funcionado nunca!
¿Qué te pasa? Te he dicho que no toques...
¡Mueve el coche de una vez!
¡Apartaos!
¡Santo cielo!
¡Corred!
Nos han disparado.
¡Quitad de en medio, hostias!
¡Suelta la pistola!
Suéltala y túmbate en el suelo...
¡Quitad de en medio! ¡Apartaos!
- ¡Apartaos! - ¡Sal del coche!
- ¡Venga, fuera! - ¡Sal del coche!
Llame a emergencias.
- Y luego fue a... - ¡Tú!
¡Tranquila!
Llamad a la pasma.
¡Déjame! ¡Suéltame, por favor!
- ¡Socorro! ¡Que alguien me ayude! - ¡Cállate!
No se acerquen. Hagan el favor.
UNA SERIE ORIGINAL DE NETFLIX
¿Nunca te despiertas por la mañana
y, en cuanto te levantas,
te duelen todas las moléculas del cuerpo?
- No, nunca. - Estoy destrozado, tío.
¿Has vuelto al gimnasio?
Claro que no. ¿Te parezco capaz de llevar una vida saludable?
Salí de marcha, Matthew. Me fui a bailar.
- Prefiero no creerlo. - Pues es la verdad.
- ¿Puedo preguntarte algo personal? - Dispara.
- ¿Estás loco? - Sí.
- Dime que era la camarera. - Hola, Foggy. ¡Qué bien te veo!
Se llama Bethany y es muy flexible.
Eres mi héroe.
- Mira por dónde vas, imbécil. - ¿Cuándo volvéis a quedar?
- Eso es lo más doloroso. - ¡No!
Sí. Una y no más.
Al final, me abrazó como a un primo y me dijo: "Te llamaré".
Qué brutal.
- ¿Sabes cuál es mi problema? - Tu forma de bailar, no.
Causo sensación en la pista.
Lo trágico de tu ceguera es que no me has visto.
Pero oí las leyendas en la facultad.
Venga, ¿cuál es el problema?
Que no tengo compañero. Ya no sales conmigo nunca.
¿Te imaginas a Nelson y Murdock en la pista de baile?
Reconozco que sería apoteósico.
Pues sal de marcha conmigo. Venga, solo una vez, los dos juntos.
¿Qué pasa?
Estás sangrando.
- ¿Dónde? - En la nuca.
¿Ya está?
Nadie se dará cuenta, si te refieres a eso.
Gracias.
- No lo soporto. - No hay por qué hablar del tema.
Bien pensado.
Karen hace preguntas. Los cortes, los arañazos, los moratones.
- ¿Qué le dices? - Que tienes problemas con la bebida.
Qué horror.
Es menos creíble contarle
que te disfrazas de diablo y mueles a palos a desconocidos.
Mira, todo esto ya no es problema tuyo.
Y yo estoy harto de preocuparme por los huesos rotos
y por encontrarte en coma después de una paliza.
- ¿Qué pasa con nosotros? - ¿Con Nelson y Murdock?
¿No te planteas qué pasará si te atrapan?
Como poco, te inhabilitarán.
Y tú continuarás con la buena labor que comenzamos.
Pero ¿tú oyes lo que dices?
Eres mi socio. No quiero seguir yo solo.
Foggy...
La semana pasada llegó una cliente al bufete, Zuly Almeida.
Su vida corría peligro, pero no había caso jurídico.
Me acuerdo.
Le recomendaste un refugio para mujeres maltratadas.
- Y ella fue. - Sí, lo intentó.
Esa misma noche, su marido descubrió que quería dejarle
y la siguió al autobús
con la panza llena de cerveza y un cuchillo en la mano.
- No me lo habías dicho. - Te lo digo ahora.
El señor Almeida salió de su piso
con la intención de descuartizar a la señora Almeida,
empezando por la cabeza.
Adivina.
No llegó a hacerlo.
Se despertó en el hospital con los brazos rotos
y una orden de alejamiento prendida al pecho con un imperdible.
Por Dios, Matt.
Si me tomo una noche libre, alguien saldrá herido.
No quiero perderte.
- No me perderás. - Prométemelo.
¿Quieres un juramento como Dios manda?
No te burles de mí.
Te lo juro.
Venga. A trabajar.
Sí, el calor me está matando.
NELSON Y MURDOCK ABOGADOS
Idiotas.
Buenos días. ¿Habéis venido dando un rodeo?
- Buenos días a ti. - Buenos días, Karen.
- ¿Qué tenemos? - A ver.
El perro del señor Marino recibió una brutal paliza
por parte del vecino cuando el animal...
...profanó su estatua de San Francisco.
¿"Profanó"?
La montó repetidas veces hasta culminar.
- Me gustaría defender a ese perro. - Todo tuyo, vaquero.
Y al señor Maxwell lo atacaron anoche durante una pelea en un bar.
Empezó él.
Llamé al Metro-General y el otro se recuperará,
pero, de demandar,
conviene esperar a que le quiten el alambre de la mandíbula.
Esta chica es de armas tomar.
Y usted que lo diga.
Y el permiso de trabajo de la señorita Jacinto
ha sido denegado por tercera vez.
Su padre no está y ella necesita trabajar en la fábrica
para mantener a su familia.
- Dile que no se preocupe. - Sí.
Ya he retirado sus solicitudes.
Bien, porque vamos a encontrarle algo mejor.
Y solo son las citas de la primera hora.
¿Os cuento las de las 10:00?
¿Qué es eso?
Los plátanos los ha traído el señor Tate.
En pago por lo del percance con el coche. Y para ti...
De fresa y ruibarbo.
Para un servidor.
Escuchad...
Me he instalado la versión de prueba de un programa de contabilidad.
La buena noticia es que puedo renovarlo cada 30 días
con una dirección de correo falsa. Pero...
...la mala noticia es que estamos sin blanca.
A dos velas. Y los ingresos no dan para pagar las facturas.
Nos las arreglaremos.
No sé cómo, pero estoy convencido.
Está bien.
Mientras tanto, por lo menos tenemos...
...tartas y fruta en abundancia.
Sí, y ventiladores.
Ventiladores eléctricos portátiles.
Y nos tenemos los unos a los otros.
Señorita Jacinto, pase usted.
La ayudaremos a vivir mejor en la Cocina del Infierno.
Tome asiento.
Disculpe, señor Nesbitt. Aún está alterado.
Contrólalo, Thomas.
¡Chucho sarnoso!
¿Dónde estaba esa ferocidad hace diez minutos?
¡Esto apesta a mierda de perro!
Le dijo la sartén al cazo.
Ponedle una copa a este pobre hombre.
Grotto, canalla roñoso. ¿Qué tal por el culo de Nesbitt?
Señores, con su permiso...
...unas palabras antes de empezar.
Hoy estamos de celebración.
Debatiremos el futuro de nuestra familia...
...y expresaremos nuestra gratitud por el apoyo de su padre.
Pero igual de importante...
...es que reflexionemos con sobriedad.
¿Sobriedad? Y una mierda.
Hace 200 años, nuestros antepasados labraban la tierra
y sobrevivían a duras penas.
No tenían más que puños y esperanza,
y eso fue lo que trajeron cuando vinieron a Estados Unidos,
muchos a esta misma ciudad.
Ya has bebido suficiente, George.
Algunos sois muy jóvenes
y no lo recordaréis,
pero hubo una época en que los irlandeses éramos los amos de la Cocina del Infierno.
Ni Dios movía un dedo sin pagarnos tributo,
y cualquier mequetrefe tan imbécil como para cabrearnos lo pagaba caro.
Teníamos a policía, jueces y concejales en el bolsillo.
Toda la puñetera ciudad estaba a nuestros pies.
Pero nos confiamos.
Perdimos facultades.
Lo suficiente como para que un mierda como Wilson Fisk
nos robara lo que en justicia nos correspondía.
- Eso es. - Sí.
Algunos temían a Fisk.
Algunos llegaron a huir.
Unos cuantos...
...hasta se rebajaron a trabajar con él
y dieron la espalda a los suyos.
Pero ahora el Diablo ha acabado con él,
y eso, señores, nos ha brindado una oportunidad excepcional.
Los rusos están muertos.
Los chinos han huido despavoridos
y han dejado el negocio de la droga a disposición de cualquiera.
La yakuza ha hecho mutis.
- ¡Al cuerno con ellos! - ¡Al cuerno con todos!
- Al cuerno con todos. - ¡Ha llegado nuestro momento!
Si alguien nos cabrea,
teñiremos las calles de rojo con su sangre.
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